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martes, 10 de febrero de 2015

Acuarelas febrero 2015

Pavo real - Acuarela sobre Garzapapel
     Últimamente mis esfuerzos van dirigidos a controlar la granulación según las zonas y elementos, procurando dar textura a unas zonas y dejar otras más suaves y lisas. Después de probar muchos de los pigmentos de Daniel Smith de la serie Primatek, que dan una textura bastante evidente, es fácil contrastar este efecto con otros colores que no sedimentan de igual forma. En el otro extremo están las quinaridonas que no ofrecen ninguna granulación. A menos que el tema lo requiera o que esa sea la intención, tampoco es cuestión de abusar de ningún efecto. La anterior acuarela, un atardecer en Lisboa, de una foto de un viaje en agosto de 2103. Se ha utilizado un Garzapapel de 500 gramos con encolado especial. Maravilloso. Igual que las Daniel Smith y los versátil de Escoda.
     También se va prestando cada vez mayor atención a conseguir afinar en la valoracion. Es un elemento no tan importante como el color, sino bastante más. Si conseguimos una pintura bien valorada, al menos razonablemente aceptable, el color es lo de menos. La prueba del algodón en esto es editar la acuarela eliminando el color. Si en escala de grises el conjunto no se desmorona es que vamos bien. Por eso es algo que hago con casi todas ellas. Normalmente la prueba queda para mi. En esta entrada muestro algunas de las acuarelas en las dos versiones.
    La anterior, una vista del Castillo de Chinchilla de Montearagón, constrastando los verdes de jade con toda la gama de amarillos de Cadmio, en este caso de Rembrandt. Siena tostado y ultramar de la misma marca sobre papel Arches.

    Puesta de sol en Torrevieja, Alicante. Normalmente para los cielos suelo trabajar modado sobre mojado. en esta ocasión todo lo contrario. Capa sobre capa esperando a que se seque la anterior. Quedan las transiciones más bruscas, pero tal vez así se consiga un resultado más enérgico. El sol debería haberlo dejado blanco o amarillo muy palido. Haciendo un agujero redondo en una cartulina se podría levantar totalmente el color actual con una esponja mojada. Pero se va a quedar así, que vamos rotundos y turnerianos en esta acuarela. A continuación se muestra en grises, para ver las valoraciones. Aquí, el sol canta demasiado, de forma que se lo hemos hecho cibernéticamente. Eso me demuestra, tratando de las valoraciones, que amarillos y naranjas son en realidad más oscuros de lo que visualmente aparentan. Tomo nota.
    Chinchilla de Montearagón, en una fotografía tomada de las guías turñísticas, que modifico a mi gusto para resaltar la nieve, añadiendo figuras y eliminando parte de las casas. Las zonas de sombra fuerte se han hecho con mezclas e ultramar con siena tostada. El cielo, cobalto que no suelo utilizar mucho.

    En grises. Es revelador de lo engañosos que son los tonos azules y los ocres rojizos en cuanto a valoración. el cielo y las paredes contrastan mucho más en color que en blanco y negro. Como necesitaba un cielo que resaltara el blanco de la nieve, debería haber hecho más suave el tono de las paredes.

   La anterior es una prueba con índigo, alizarina y sepia, buscando grises y dejando aparecer el tono de los componentes en algunas zonas. La siguiente, sobre Garzapapel de 300 gramos, con muy pocos colroes también, buscando texturas y sacando blancos raspando el papel, a ves a puñaladas, como se ve. Este papel es muy sufrido y nunca se queja.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Portugal. Bocetos. Tinta, acuarela y pincel de agua

   Una segunda entrega de dibujos del viaje a Portugal. Es el primer apunte, las columnas de la portada de la Iglesia de San Francisco, en Évora, visitada para acercarnos a la Capella dos Ossos. Dibujo a pluma coloreado con acuarela y pincel de agua chino.

   Fuente de la Praça do Rossío, pareja de otra fuente de un dibujo anterior. Mismo material que la precedente, aunque la pluma utilizada, una Osmiroid con tajo Sketch, bastante flexible, llevaba tinta negra de cartucho, no indeleble como en el dibujo previo. Viene bien en este caso para que al dar los baños de acuarela con el pincel de agua, se diluya la tinta perdiendo definición, desenfocando el fondo, para que resalte la fuente.
   Como la cajita de acuarelas es muy pequeña, en todos los dibujos se utilizan pocos colores. En realidad, salvo para zonas muy concretas, se usan únicamente azul ultramar y siena tostado, con los que se consigue una amplia gama de tonos quebrados, grises más azulados o rojizos según la proporción de la mezcla. Van Gogh de tubo, con los que voy rellenando los medios godets. Luego sap green con ultramar para los árboles y un rojo inglés con algo de ultramar para los tejados. En algunas sombras, violeta en lugar de ultramar, con o sin siena. El uso de un mismo color, presente en casi todas las mezclas, da unidad  y armonía al resultado final, evitando estridencias cromáticas.



   Dibujo del acceso por el claustro que lleva a la Capela dos Ossos, anexa a la iglesia de san Francisco, en Évora. Estilográfica con tinta indeleble Carbon Ink de Platinum. Acuarela, casi únicamente ultramar y siena tostado. Los adornos del arco, con bolígrafo rojo.
  Esta capilla, como su nombre indica, está decorada con los huesos de 5000 esqueletos, cuyas calaveras, tibias, peronés y costillas cubren las paredes de forma tan tétrica como ordenada. En realidad, fue el motivo para detenernos en Évora, especialmente para hacerme una foto en la puerta de acceso a tan alegre capilla, bajo el cartel que avisa: "Nos los ossos que aquí estamos, pelos vossos esperamos". En Évora, hay muchas más cosas que merece la pena ver.

   El último dibujo, con pluma flexible Osmiroid cargada con tinta indeleble. Sobre ese boceto se aplican baños de tinta china en barra disuelta. Siempre hago fotos para terminar los apuntes o para hacer nuevos. Es una plaza que hay tras la iglesia do Carmo, lo que quedó de ella tras el terremoto de 1755. Música en la plaza, en una terraza bajo árboles y sombrillas. ¿Qué mas se puede pedir?
   Estos son los materiales empleados en la mayoría de estos dibujos y bocetos de Lisboa: Brushpen Pentel, plumas estilográficas Osmiroid con tajos Copperplate y sketch, los tres con tinta Platinum Carbon Ink, indeleble. Dos pinceles de agua chinos, con fibra natural, lápiz Stabilo, cajita de acuarelas que compré vacía en Valladolid, hace unos veinticinco años y bloc de papel liso de 120 gramos. Falta en la foto otro bloc de Fabriano de acuarela 300 gr. del mismo tamaño.
   Menos los cuadernos, que caben en el bolso, todo lo demás y algunas otras cosas, van en ese estuche de piel con cremallera que, en origen contenía unas zapatillas de viaje (travelling slippers), uso grabado en la piel. La compré en ebay como parte de un lote de artículos de escritura antiguos. Ese tipo de cosas me recuerda al Orient Express. Dentro, con esmerada letra, se lee que perteneció a un tal J.M. Dumpbell. Donde ahora se encuentre, que sepa que fue a parar a buenas manos.

sábado, 31 de agosto de 2013

LISBOA - Bocetos pluma, rotulador y pincel

   Muy pocos días para disfrutar de una ciudad con tres mil años de historia. Después de Atenas, la más antigua de todas las capitales europeas, anterior a Roma en 400 años. A veces la historia sólo deja ruinas, en otras ocasiones hace florecer maravillas como Lisboa. Tal vez el terremoto y maremoto de 1755 y los posteriores incendios fueran cura de humildad que apartaron a sus habitantes del error, propio de nuevos ricos —tanto personas como países—, de levantar altas torres de Babel. Siendo una gran ciudad, si no muy poblada, sí muy extensa, se ha sabido amoldar al terreno sobre el que ha crecido, echando raíces en las colinas y bordeando el estuario del Tajo. Además de asombrarte con sus monumentos, que abundan, se muestra Lisboa en su conjunto como una unidad monumental, viva, orgánica, con las arrugas y cicatrices propias de la edad, pero hermosa. Da que pensar cómo sería Lisboa si conservara todo lo que el terremoto destruyó. También inquieta imaginar que la posterior reconstrucción, dirigida por el Marqués de Pombal, hubiera caído en manos de una banda similar a la de nuestros gobernantes, financieros y constructores actuales. Seguramente no merecería la pena visitar Lisboa hoy en día. Gracias, marqués.
En esta foto se muestra dónde se hizo el dibujo de la Praça da Figueira, con un rotulador
calibrado de 0,2 y sombras aplicadas con pincel de agua y acuarela gris Payne.
También para mostrar las diferencias entre lo que uno ve y lo que pinta.
   Llevado, subido, bajado y zarandeado por los encantadores tranvías, hemos podido llegar a más sitios de los que habríamos sido capaces de disfrutar si tuviéramos que haber ido andando, que de las patas andamos peor que regular. Seguramente estos dibujos, fotos, bocetos y escritos den para una pequeña guía de "Lisboa para cojos". Afortunadamente, hay muchas plazas y miradores, muchos bares, terrazas, bancos y otros lugares donde descansar en calles y plazas, reponer fuerzas, hidratarse y dibujar. O hacer fotos, porque es demasiado lo que Lisboa ofrece a la vista. Puede resultar excesivo. Acostumbrado a La Mancha, donde con un lápiz y una regla haces un paisaje, hay que tomarse Lisboa con calma, pues en cada recodo hay cien temas para pintar.
  Rotulador calibrado y acuarela. Se dejó sin terminar porque la luz iba desapareciendo. Fue preferible hacer una foto del momento y la iluminación por si del tema queremos hacer una acuarela. No obstante, hay que incorporar sombras y dejar sin colorear únicamente los edificios con la típica piedra blanca de las construcciones nobles. En lugar de pintar, me tomé una caipirinha mientras veía anochecer. Pasaban tranvías hasta las 11 de la noche.

 Rolulador-pincel Pentel con tinta china (Brushpen).


   El anterior, de la Praça do Rossio, con una de las dos fuentes y la fachada del Teatro Nacional. Lugar típico para quedar en Lisboa. Hay kioscos de flores, de donde salieron las que taparon las bocas de los fusiles en la revolución de los claveles. Estilográfica con tinta marrón, pìncel de agua y Pentel brushpen.
   Rapidísimo apunte de esa plaza, desde la calle Calçada do Carmo, hecho con rotulador. El tranvía se añadió para dar color al tema, pues no pasan por allí.
   Otro boceto. Rotulador y acuarela gris Payne con pincel de agua. Se inició con esos maceteros. Luego me fui animando y dada la grandiosidad del escenario, para dar cabida a los elementos recogidos en el encuadre, las plantas quedaron inmensamente desproporcionadas. Licencias del artista, ripios gráficos o como queramos llamarlo, pero así quedó. La foto muestra el ambiente cercano, dominado por una enorme cerveza en la copa más bonita que recuerdo. Os aseguro que no me la llevé. Sólo en foto.
 
   Para terminar por ahora con Lisboa, pues tengo mucho más, el último boceto, más que rápido, vertiginoso. En la esquina del hotel, en el momento de regresar a España, dibujando aún, sentado ya al volante del coche subido a la acera, estacionado de forma digamos que creativa, mientras no me percataba de que a la altura de la ventana de la derecha abierta, paró en paralelo un coche de la policía interesándose por qué leches estaba haciendo allí. Viéndome dibujar, saludaron amablemente y se marcharon. Un encanto. De todas formas, ya no me quedaron ganas de seguir, tengo fotos y además, la calle y la plaza ya las sé de memoria después de tomar en esas mesas cafés pingados y garotos escurinhos durante varios días. También alguna ginjinha.