sábado, 15 de abril de 2017

Acuarelas - Arboles y paisajes

   Seguimos con árboles y paisajes. De la Ribera del Júcar en Albacete, por la Mariquillas o Valdeganga, donde ya de niños íbamos con mi padre a comernos a la vera del río lo que él llamaba "un lepórido con liliáceas", o solanáceas, según se nos antojaba. Yeste, de Baños de Tus hacia el Calar del río Mundo, parajes recorridos cientos de veces durante cincuenta años. Luego Cullera, acompañando al Júcar hasta el mar. También Tibi, en Alicante, viendo las nubes rebosar sobre las montañas. En fin, acuarelas de recuerdos a partir de fotos de rutas que hacemos a menudo y que recuperamos para dibujar cuando esos lugares están llenos de gente y no invitan a acudir a ellos. Pronto llegará otra vez el momento.

   Aunque utilizo muchos colores, en cada acuarela solo unos pocos son necesarios, y casi siempre los tonos vienen determinados por el azul elegido como base de las mezclas. Unas veces ultramar de Van Gogh o Rembrandt, otras Cobalto de Windsor & Newton, raramente cerúlero de Daniel Smith o Rembrandt, utilizado con cuidado, pues puede resultar demasiado pinturero y siempre usando estos pigmentos de marcas de la mayor calidad, sin mezclas de blanco, que lo hacen pastoso y repelente. Diluido puede ser delicioso, como ese tono del cielo tras las nubes en la siguiente acuarela. Dado su nombre, debe ir bien tanto en los cielos como en la tierra, pues mezclado con naranja de cadmio, aleación cromática que aprendí en un libro de Charles Reid, un maestro de las mezclas, da un gris interesantísimo. Con tonos tierra también puede sorprender.
   Algunas veces se recurre a una paleta clásica, con sus sienas natural y tostada, tonos quebrados mezclándolas con ultramar, incluso utilizando con infinito cuidado el viridian o esmeralda, único verde de muchos acuarelistas clásicos, un verde tan hermoso como lleno de peligros, casi hiriente si se usa solo, sin matizar con los otros colores usados en la acuarela, pero que aporta un cromatismo que ningún otro verde ofrece. En estos casos, como es la siguiente acuarela de la Ribera del Júcar en Albacete, prácticamente se utilizan solo esos cuatro colores.
   En estas ramas, para los tonos cálidos, oxidados, quinacridonas de Daniel Smith, muy transparentes y brillantes. Gold o Red Gold. Para hacer verdes jugosos y frescos, muy luminosos, estos tonos amarillos y rojizos mezclan muy bien con prusia incluso índigo.
   En este caso, el otoño se ha pintado con cadmios de Rembrandt y esos quinacridonas de Daniel Smith. Algunas sombras se refuerzan con el violeta oscuro de amatista de esa marca.
   Este paisaje, incorpora el verde de jade que utilizo mucho, y un verde serpentine, ambos de Daniel Smith. Siena, cobalto y violeta ultramar de Daniel Smith. Se trataba de jugar con transparencias, veladuras aplicadas una vez seca la capa anterior, aunque la base se da todo en húmedo de una sola vez, marcando de entrada las zonas de sombra con el mismo azul del cielo, al que también se recurre para matizar los verdes.
    Detalle de la anterior acuarela.
   En esta última se toma como azul base el índigo, tanto para el cielo como para las sombras, mezclado ahí con siena tostada y con  toques de alizarina. Hay un marrón oscuro, con matices apagados, que utilizo bastante en las ramas de los árboles para dar textura, por su tono berenjena y porque granula mucho, Bloodstone Genuine de Daniel Smith. Se puede ver en los arbustos de la parte inferior izquierda. En las mezclas da vida a muchos otros colores, amarillos o rojizos. verdes o azules. Una joya, como el azul oscurísimo de Sodalita, que uso cada vez más en las sombras, una especie de índigo más agrisado y granular.

domingo, 26 de marzo de 2017

Acuarelas de Alicante. Almendros


   De los recorridos desde Alcoy hasta la costa cerca de Calpe, llegando hasta casi Alicante por el interior, trayecto montañoso con nieblas, curvas y barrancos, embalses y terrazas en las laderas de las montañas, además de pueblecitos de nombre morisco y llenos de encanto, salieron unos dibujos con tintas de la entrada anterior. Ahora se tratan los mismos temas y rincones con acuarela, intentando recoger las nubes, los contraluces, el color de los almendros y las montañas que se pierden en el horizonte, muchas veces cubiertas a medias por la niebla, por las nubes en las que se mete la carretera al subir a los puntos más altos del recorrido, como Aitana.
   Poco hay que explicar sobre las acuarelas, pues los materiales son los de costumbre, unos pinceles de petir gris de Escoda y un rigger o una pluma de ave para algunas ramas de los árboles usando los pigmentos habituales, Daniel Smith, W&N y Rembrandt. Papeles de Arches, grano fino o satinado, Garzapapel y Daler Rowney, en los de formato más apaisado. Normalmente las zonas claras de los almendros se evitan al pintar, no hago reservas de blancos con líquido de enmascarar en esta ocasión. Luego se añaden diluidos los tonos rosas con madder lake de W&N. Algunas gotas de témpera blanca en algunos de ellos y poco más.



   Esta última, de un viaje anterior por la misma zona, el Mirador des Rates, cerca de Jalón, con el mar y Calpe al fondo.

sábado, 11 de marzo de 2017

Dibujos con tintas. Plumillas y estilográfica

   Llegamos a tiempo de ver los almendros en flor en la ruta de Alcoy hacia la costa, subiendo entre niebla esas montañas imponentes tan cerca del mar. Asombra el trabajo de siglos para hacer esas terrazas escalonadas casi hasta la cima en ocasiones, que tanto debió costar hacer y no menos mantener. Pienso que cuando se crearon no sería para alojar unos pocos almendros en cada una, sino frutas y verduras, ya que el agua es abundante en la zona, además siempre húmedas por esas nieblas constantes, que ponen un sombrero a las cimas deteniendo las nubes que se forman en el mar, tan cercano. De todas formas, la percepción del tiempo, el esfuerzo y de la rentabilidad es algo que mucho debe haber cambiado en tantos siglos. Hoy no se hubieran hecho esas terrazas, alguna de ellas ya ocupada por urbanizaciones, afortunadamente muy escasas aún.
   De ahí salen estos dos primeros dibujos de almendros en flor, realizados como todos los de esta entrada con tintas, plumilla o estilográfica, algunos baños con pincel y tinta diluida y ligeros brillos o toques de tinta china blanca.
   La siguiente, una nevada en Alpera en los años '80, de un foto propia de cuando vivía allí. Tinta china negra y blanca sobre papel pergamino color crema.
   En este caso, en lugar de plumilla, se utiliza una pluma de águila, tomada de los restos mortales de una de mediano tamaño encontrados bajo una torre de alta tensión, precisamente en el Cerro de la Cruz, cerca de Alpera, hace unos meses.
   Un dibujo sobre papel verjurado del Albacete antiguo, con las mismas tintas, plumilla y pincel. El edificio de la derecha ya no existe, ocupado su solar por un mostrenco de ladrillo y mármol que ofende la vista y el recuerdo.
   Tres árboles con misma técnica y materiales, árboles conocidos ya de antiguo y que se han pintado varias veces, con plumilla, estilográfica, acuarela, rotuladores... Aranjuez.
   Sobre papel kraft crema de Canson, lápiz carbón y blanco, un dibujo de un bosquecillo de chopos. Algunos toques de tinta blanca aplicada con plumilla.
   Por último un pájaro que se acercaba a la mesa a compartir la comida en el patio de un bar de Jalón, también en Alicante. Tintas y estilográfica. Una pluma con la que ando de probaturas para incrustarle una plumilla antigua y flexible, una G en una estilográfica china Jinhao. Aún me da ciertos problemas de alimentación que intento solucionr probando plumillas de diversos fabricantes. Cuando tenga depurado el sistema ya os contaré. En Youtube hay muchos videos sobre esta adaptación, solucionando algo que llevo muchos años intentanto con escaso éxito.

domingo, 5 de marzo de 2017

7º ANIVERSARIO DEL BLOG - 1.000.000 PÁGINAS VISTAS









   Este blog cumplió sus primeros siete añitos a finales de enero pasado. La costumbre de dedicar una entrada para celebrarlo se ha pospuesto dada la inminente llegada al millón de páginas visitadas, que ahora se cumple. Como no encuentro la forma de saber quién es el visitante que completa la cifra, se queda sin regalo.
   El amor a las cifras redondas nos lleva a dejar esa entrada anual hasta hoy, aunque tal vez el tal número es irrelevante. Lo cierto es que ya son muchas, infinitas más de las que esperaba recibir cuando el blog se creó, dedicado a las plumillas y las acuarelas, aunque su contenido se ha ido ampliando con apariciones de la música, caligrafía, literatura, la crónica de viajes, la fotografia y, en general, todas las cosas que me interesan.
   Ha sido cada año un buen ejercicio reparar en qué se habían empleado los últimos 365 días. Dónde hemos ido, qué hemos pintado, escrito, qué música hemos tocado y qué hemos ido aprendiendo. Cada vez menos epístolas, derivadas a mi otro blog, Descontertatus Epistolarium, donde dar rienda suelta escrita a ciertos arrebatos, no pocas veces inspirados en la actualidad, con todo el humor que la realidad permite, que no es mucho. Más de un amigo me han costado esos desahogos. No obstante, amenazo con seguir redactándolas, tal vez centrando más su contenido en cada ocasión para hacerlas más breves.


    Visto el mapa de visitantes al blog y las estadísticas que Blogger proporciona viene a resultar que se ha incrementado de forma increíble el número de visitas al blog procedentes de Rusia, llegando a 20.000 en un mes. Estados Unidos es últimamente el principal origen, aunque España sigue siendo importante, así como México, Argentina y Alemania. Siguen Colombia, Chile, Perú y Ecuador.

    No es necesario reseñar aquí y ahora los viajes con sus fotos, dibujos y comentarios, algún que otro concierto, los nuevos materiales que hemos ideo examinando a lo largo del año, papeles, tintas, estilográficas, plumillas y demás. Cada cosa tuvo su momento y su entrada correspondiente. Ahora mejor centrarnos en la cosas pendientes, que muchas hay, un almacén de fotos que esperan ser plasmadas en papel, algunas nuevas estilográficas y papeles que probar, viajes que hacer y canciones que tocar. De todo ello iremos hablando con la esperanza de que siga recibiendo el mismo interés que lo que hemos hecho hasta ahora. Mi agradecimiento a todos los que dedican un rato a mi blog, verlo o comentarlo.

    Muchas gracias.

lunes, 13 de febrero de 2017

Dibujos. Tintas, plumilla y pincel. Mezclando tintas.


   Seguimos con las tintas. Plumilla, pincel, agua, algunos toques de témpera o rotulador blanco y poco más. Algunas veces se utiliza un lápiz blanco de Conté para algunos toques y brillos. Todos los dibujos sobre papel verjurado crema o blanco, de Galgo.
   Mezclo diversas clases de tinta, por su color o su composición. Marrón Café des Îles de Herbin, Sepia y nogal de Sennelier, estas con goma laca en su composición, con lo que se portan igual al diluirlas, pero al aplicarlas directamente sobre el papel mojado con otra tinta al agua se forman esas estructuras arborescentes, neuronales, difíciles de controlar, pero que pueden resultar aprovechables cuando se consiga mandar en ellas. Si es que se consigue. 
     En el siguiente dibujo, San Miguel de Cuenca, quedan más integradas y razonables. También se han usado algunas acuarelas diluidas para los verdes y azules, aunque principalmente se ha trabajado con tintas.
   Este otro dibujo, una calle de Albacete, Teodoro Camino, con los mismos materiales ya dichos.
   Un dibujo de línea, tinta china con plumilla, sobre el mismo papel.

   El siguiente, un magnolio de Aranjuez, al lado del Palacio Real, con plumilla, pincel y tinta E.E. Babb, una tinta antigua, comprada en ebay en cristales para disolver en agua. Tiene más de un siglo, pero ha resultado muy buena, con un color gris azulado al disolverla, fluída, incluso para alguna estilográfica, como he llegado a hacer, procurando no usar la mejor que tengas. Como se ve en las fotos siguentes esta titna se anunciaba en el catálogo del fabricante en 1897-1898, cuando la guerra de Cuba.


   Como me gusta trastear con las tintas, siempre en busca de algún matiz concreto, especialmente en los marrones, me he puesto a mezclar algunas para conseguir un marrón oscuro atractivo. Los dos marrones menos falsos que conozco son el Café des Îles de Herbin y el Terra di Siena de Cálamo, Estípula. También un chocolate de Montblanc de una serie especial ya imposible de encontrar. Son los que utilizo normalmente con las estilográficas, porque las de Sennelier con goma laca, son espesísimas, secan rápico con brillo, pero harían un bloque dentro de la pluma.
    Empiezo con una tinta color ámbar de Pelikan, de la serie Edelstein, para aclarar y calentar aún más el marrón de Cálamo. Queda un tono interesantísimo con esa mezcla, un siena tostada que promete. Como busco un marrón oscuro, le añado unas gotas de ese negro de Babb y queda un tono que puede valer. Siempre estamos a tiempo de añadir una gota de aquí y otra de allí hasta que quede totalmente al gusto.
 

    Con estas tres tintas tal cual son más este marrón mezlado hago un dibujo sobre la Albufera de Valencia. Como en los otros dibujos, realces con blanco de témpera, con pincel o con plumilla. Aquí se percibe bien el tono gris azulado, muy transparente de la tinta E.E. Babb.

martes, 31 de enero de 2017

Dibujos con tintas, plumilla y pincel

   Esta vez vamos de tintas, plumillas, pincel y austeridad. Hay seis tintas en uso para todos estos dibujos: dos negras: china y una antigua de E. Babb, comprada en cristales, polvo para disolver. Esta última tiene un tono azulado, muy transparente cuando se diluye. La tinta china, mucho más cálida, tanto líquida como en pastilla, siempre resulta noble y maravillosa con plumilla o con pincel. Luego está la tinta blanca o témpera cubriente, alternada con u lápiz blanco de Conté.
   Marrones: Café des Îles de Herbin, que podía haber sido de Estípula, de tono similar, cálido, más rojizo y amarillento que las otras dos, siena y nogal de Sennelier. Su tono se aprecia en los dos siguientes dibujos, un Quijote y un rincón de Peratallada, en Gerona.
   En este olivo no se utilizó la de Herbin, quedando los tonos más apagados, armonizados cn el negro de E. Babb. Contando con el fondo crema del papel, no deja de ser una técnica parecida a los clásicos dibujos con sanguina, negro y blanco en tizas.
   En este otro árbol, que estaba a la orilla del río Madera, coetáneo de los pinos que se llevaban a Sevilla o Cartagena cuando estos montes eran la provincia marítima de Segura de la Sierra, para hacer barcos o edificar la fábrica de tabacos. Las tintas son la de Herbin, un marrón en cartuchos, algo más apagado y granate al diluir, junto con el negro.
   Los anteriores dibujos se hicieron sobre un papel verjurado (laid paper), con tono crema. El siguiente olivo se dibuja sobre Garzapapel, con las mismas tintas ya descritas, junto al lápiz blanco. Los contornos quedan menos definidos, todo se suaviza y el papel da tiempo para añadir o matizar mientras está húmedo.
   Otra vez el papel verjurado y una única tinta, sepia. Además de plumilla se ha usado un cálamo, una caña cortada, lo que le da un aire distinto que puede recordar en algunas zonas a algunos dibujos de Van Gogh, que también los usaba.
   Por último, sobre un paper de Windsor & Newton satinado, Promaker, de los utilizados para pintar con rotulador. Al mojarlo se comba un poco, algo que no ocurre con los anteriores papeles. Tinta china con plumilla, un crow quill de Gillott, y E. Babb con pincel, más o menos diluída.
   Este olivo humillado, ultrajado de esa manera atroz, reducido a caniche arbóreo por alguien con escaso gusto y nulo aprecio por estos olivos centenarios que mejor lucen como son que con estas... digamos cursiladas, estos atusamientos de ramas y hojas que debería estar prohibido perpetrar a un olivo indefenso. Es un verdadero crimen de lesa flora. No por horroroso es excepcional, pues desde Andalucía a Cataluña, con islas de buen gusto donde los dejan crecer a su aire, podemos lamentar esta cursilería botánica. Más les valía dedicarse a perseguir gorgojos que a desfigurar olivos. Esto tinee pase con los setos de arciprestes, pero no con serios y graves olivos antañones.


lunes, 16 de enero de 2017

Últimas acuarelas de 2016

   Y primera de 2017, que es la anterior, un paisaje imaginario, probando un papel Hahnemühle de 425 gramos en 36x48. No responde mal, no se comba y admite muchas correciones. Los pigmentos, Daniel Smith, como casi siempre y un pincel chino bastante grueso.
   Después de la exposición de dibujos de Albacete, que ha ido bastante bien, las salidas de Navidad y esas cosas, me he tomado un breve descanso que corto ya y me pongo a la faena.
   Las siguientes acuarelas son todas de diciembre, olivos, paisajes de Alicante, de Almería, del pantano de Contreras... haciendo algunas pruebas. En los olivos sobre texturas, utilizando pinceladas rápidas casi en seco como base. En los cielos trabajando unas veces en húmedo y otras en seco intentando controlar el tema en ambos casos.
   En fin, poco que contar que no se haya contado anteriormente, de forma que aquí van las acuarelas para echarles un vistazo.