Seguimos con las tintas. Después de las últimas adquisiciones y de probar nuevos y viejos tinteros, algunos olvidados durante años, cada vez voy cerrando más la breve lista de las predilectas. Son las que acabo poniendo en las estilográficas, para tenerlas a mano. Café des Îles de Herbin, verde musgo de Stipula, azul Saphire de Pelikan, y un negro intenso, el Lamy o el azulado de Waterman. Toques de rojo oscuro de Stípula y poco más. La anterior, iglesia de Chinchilla de Montearagón, con tres tintas, la siguiente, paraje de Alcaraz, también con tres, entre las que no hay nigún azul. El cielo es Waterman negra muy diluida.
Este paisaje nevado de la sierra del Segura, tema ya dibujado o pintado en otras ocasiones, azul Saphire de Pelikán, Café des Ïles y verde musgo, con algunos realces en negro. Sobre todo se ha jugado con las transparencias de la tinta azul que, diluído, da un hermoso color.
En esta puerta lateral de la Catedral de Albacete, hay dos marrones, pues se incorpora el marrón carmelita de Carlos que, con el azul de Pelikán produce esos verdes oxidados que no me desagradan. Esta tinta es imprevisible, pues, como todas las fórmulas antiguas, se oscurece y cambia de color al secarse. Al aplicarla es de un hermoso violeta, como expliqué en la entrada anterior.
Con las mismas tintas, añadiendo el Borgoña o rojo oscuro de Stípula, jugando con las posibilidades del papel chino de arroz. Como se ve, difícil de controlar, pero merecedor de seguir haciendo pruebas. Ya os contaré.
En esta entrada, además de mostrar algunos dibujos nuevos y comentar las tintas utilizadas, por si a alguien le evita pruebas innecesarias, quería explicar cómo realizo las mezclas de tintas. Siempre parto de un dibujo a pluma con el color básico, normalmente el marrón o el verde. Inmediatamente, antes de que se seque, extiendo el color hacia las zonas adecuadas, dejando en algunas zonas de luz el blanco del papel. Siempre en mojado, utilizo distintas estilográficas cargadas con diferentes colores para añadir sombras, detalles y tonos que en ese momento aún se funden y mezclan. Posteriormente, una vez seco, realzo las sombras o añado el fondo con tintas diluidas, aplicadas con pincel.
Lo que utilizo como paleta para las mezclas es ésto:
Como véis, hago unas líneas con las distintas estilográficas para depositar un poco de tinta en ese pequeño plato de loza. Es muy suave y no daña a las plumas. Con un pincel mojado, o un pincel de agua si estoy fuera de casa, voy diluyendo y mezclando las tintas para aplicar baños en el dibujo, ya seco. En este caso, el pincel es un Escoda de marta kolinsky del 8. Una maravilla de pincel.
Marrón de Stípula. Portada de la Catedral de San Juan de Albacete.
Museo de la Cuchillería, en Albacete, al lado de la Catedral y el Ayuntamiento. También tinta marrón de Stípula.
Alcalá del Júcar, tema al que vuelvo una y otra vez, con plumilla, acuarela o tinta con pincel de agua, como en esta ocasión.
Cámara de Comercio, con tinta negra y pincel de agua. Uno de los hermosos edificios que quedan en esa calle en la que, en su día,todos eran de la misma época. Una pena.
Tinta Montblanc. Burdeos, aunque la marrón de esa serie, con el frasco de cristal anterior al actual, acababa por dar el mismo tono al ser diluída.
Dos vistas de la plaza de Gabriel Lodares en Albacete. Tinta marrón de Stípula en el primero. El siguiente, Lamy negra. Diluidas con pincel de agua.
Plaza del Sol, en Albacete, con el antiguo depósito de agua convertido en biblioteca. Nogalina y plumillas.
Rincón de mi casa. Pluma china con trazos de distintos grosores y tinta marrón de Stípula. Algunos baños de negro Lamy en las sombras.