Mostrando entradas con la etiqueta Plumes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Plumes. Mostrar todas las entradas

sábado, 11 de marzo de 2017

Dibujos con tintas. Plumillas y estilográfica

   Llegamos a tiempo de ver los almendros en flor en la ruta de Alcoy hacia la costa, subiendo entre niebla esas montañas imponentes tan cerca del mar. Asombra el trabajo de siglos para hacer esas terrazas escalonadas casi hasta la cima en ocasiones, que tanto debió costar hacer y no menos mantener. Pienso que cuando se crearon no sería para alojar unos pocos almendros en cada una, sino frutas y verduras, ya que el agua es abundante en la zona, además siempre húmedas por esas nieblas constantes, que ponen un sombrero a las cimas deteniendo las nubes que se forman en el mar, tan cercano. De todas formas, la percepción del tiempo, el esfuerzo y de la rentabilidad es algo que mucho debe haber cambiado en tantos siglos. Hoy no se hubieran hecho esas terrazas, alguna de ellas ya ocupada por urbanizaciones, afortunadamente muy escasas aún.
   De ahí salen estos dos primeros dibujos de almendros en flor, realizados como todos los de esta entrada con tintas, plumilla o estilográfica, algunos baños con pincel y tinta diluida y ligeros brillos o toques de tinta china blanca.
   La siguiente, una nevada en Alpera en los años '80, de un foto propia de cuando vivía allí. Tinta china negra y blanca sobre papel pergamino color crema.
   En este caso, en lugar de plumilla, se utiliza una pluma de águila, tomada de los restos mortales de una de mediano tamaño encontrados bajo una torre de alta tensión, precisamente en el Cerro de la Cruz, cerca de Alpera, hace unos meses.
   Un dibujo sobre papel verjurado del Albacete antiguo, con las mismas tintas, plumilla y pincel. El edificio de la derecha ya no existe, ocupado su solar por un mostrenco de ladrillo y mármol que ofende la vista y el recuerdo.
   Tres árboles con misma técnica y materiales, árboles conocidos ya de antiguo y que se han pintado varias veces, con plumilla, estilográfica, acuarela, rotuladores... Aranjuez.
   Sobre papel kraft crema de Canson, lápiz carbón y blanco, un dibujo de un bosquecillo de chopos. Algunos toques de tinta blanca aplicada con plumilla.
   Por último un pájaro que se acercaba a la mesa a compartir la comida en el patio de un bar de Jalón, también en Alicante. Tintas y estilográfica. Una pluma con la que ando de probaturas para incrustarle una plumilla antigua y flexible, una G en una estilográfica china Jinhao. Aún me da ciertos problemas de alimentación que intento solucionr probando plumillas de diversos fabricantes. Cuando tenga depurado el sistema ya os contaré. En Youtube hay muchos videos sobre esta adaptación, solucionando algo que llevo muchos años intentanto con escaso éxito.

jueves, 28 de febrero de 2013

Dibujos con tintas - Pinceles Escoda - Garzapapel


    Seguimos con las tintas. En esta ocasión, empezamos con otra tinta de mi amigo Carlos: marrón carmelita. Resulta que esta tinta se compra en la farmacia, pues se trata de permanganato potásico poco diluido. Luego os contaré mis pruebas con Betadine, que esa es otra. Esta tinta, la carmelita, además de tener un hermoso color, es desinfectante, (para eso diluida a 1:20.000). De color violeta cuando se aplica, se va oxidando hasta tomar ese tono cálido y transparente. Buena para escribir y algo difícil para pintar, pues como ocurre con las ferrogálicas y otras tintas de fórmula centenaria, son claras, a veces semitransparentes cuando se aplican, para verlas ir tomando vida e intensidad de forma casi mágica. Según me cuenta Carlos, era tinta apropiada para conjuros y encantamientos. Lo de "carmelita" viene, pues, del tono de los hábitos de esa piadosa orden religiosa, no le busquéis tres pies al gato.
   A plumilla, con baños de esa misma tinta diluida en diferentes grados, se ha hecho esta interpretación del David de Bernini. Que Dios me perdone. Y Bernini también. Para el fondo otra tinta de Carlos, también ferrogálica, con indigotina. Se le añadían colorantes para contrarrestar esa transparencia mientras, poco a poco, se va oxidanto y ennegreciéndose. Es el mismo principio que las ferrogálicas azul-negro de Pelikán, Parker, Montblanc y otras marcas, que van dejándose de hacer por el temor de los usuarios de caras estilográficas. Además de taninos, llevan vitriolo, (ácidos de hierro o cobre). Para eso tenemos las plumillas.
  Su uso era obligatorio para libros de contabilidad y escritos oficiales, para que no pasara como con los tickets de los supermercados, impresos de forma que se borren a las pocas semanas.
    La anterior y siguientes se han hecho con unas pocas tintas, tres o cuatro, aparte de los puntos amarillos, que es Orange de Herbin, scented ink, es decir olorosa. Diluida queda amarilla. Los verdes son Musk green de Stipula en la anterior y Montblanc de una serie especial dedicada a Jonathan Swift. En la anterior el granate es de Stípula también, en la siguiente Burdeos de Montblanc. El azul es Parker Quink y Pelikan 4001. Lógicamente el morado es una mezcla de burdeos y azul. La transparencia y delicadeza de la Parker o la Pelikan diluida es maravillosa. La Edelstein Saphire de Pelikan ya tiende a morado de por sí, con un precioso tono transparente.
   Aquí tenemos mi violeta africana, que he dibujado y pintado varias veces ahora que está en flor, antes de que se agoste, aunque estemos en marzo. También podéis ver algunos de mis pinceles, la mayoría de ellos Escoda, al menos los mejores. Delante la última incorporación, los de la serie ÚLTIMO dedicada a Fabio Cembranelli. Falta el pequeño en la foto, que es el que estoy usando. Una maravillosa fibra para sustituir a los pindeles de petit-gris. Cargan mucha agua y son tan dóciles, flexibles y suaves como la fibra natural. Asombrosos. Aunque el del número 10, ya tiene un tamaño mediano, mantiene una punta que permite trabajar en formatos pequeños. Incluso el mayor de ellos, que ya he probado también.
Helos aquí:
   Con las mismas tintas, aunque el azul es azul-negro de Montblanc, bastante antiguo el frasco y creo que es ferrogálica. Entre los verdes se ha añadido un verde de Diamine. Sigo con el Borgogna red y el Musk Green de Stipula. También algunos toques de negro Waterman. Lo novedoso para mi es el soporre. Se trata de un papel artesano fabricado en Alcoy, Garzapapel. Estoy probando unas muestras gratuitas que amablemente ofrecen y envían pidiéndolas en su página web. Lo curioso es que este papel, de 180 gr. es para dibujo, no para acuarela y las tintas diluidas, para el caso, son lo mismo. Además se ha utilizado la cara de atrás, seducido por su textura, tan agradable como la otra cara.
   Ya puestos, he probado el papel a fondo. Lo he martirizado, dando baños superpuestos en algunos lugares, raspando, borrando, levantando capas... Lo aguanta todo y, mojado, parece una tela. No se comba, cosa que no me explico en un papel de este gramaje. De todas formas, me viene a la cabeza que el reino de Valencia discute con Córdoba el honor de haber sido el primer lugar de Europa donde se fabricó papel. Traído por los árabes, ya funcionaba un taller en Xátiva en 1056, el taller de Abú Masaifa, junto a la vieja acequia. En todo caso, siglo y medio antes de que en Fabriano empezaran a fabricar papel. En Inglaterra tardaron bastante más, y no fue hasta 1490 cuando empezaron a hacerlo. En Francia en 1390, en 1586 en los Países Bajos... El papel valenciano era famoso en toda Europa y Oriente, exportando gran parte de su producción. Los ingleses eran buenos clientes y tal vez no sea casualidad que en inglés papel sea "paper", como le llamaban quienes lo fabricaban para ellos. O sea que de casta le viene al galgo, refrán apropiadísimo cuando se habla de papel. 
   No es de extrañar que en Alcoy sigan sabiendo hacer buen papel, y no sólo "papel de encigarrar", de gran importancia en Alcoy y en Capellades (Barcelona), principales lugares de producción, gran parte destinada a Nueva España. Seguramente llevan más de mil años haciéndolo.
   Bueno, pues he disfrutado mucho con este papel, que tengo que seguir probando, junto con otros dos tipos, para acuarela de 180 y 300 gramos. Si funcionan como éste, cosa de esperar, puede ser que haya encontrado mi papel. También disfruto mucho con mi guitarra Alhambra, de Muro de Alcoy, que tengo mucho tiempo. La pagué en pesetas. El aceite de la Masía El Altet, considerado por muchos el mejor del mundo, es también de la zona. Y las acuarelas Españoleto, difíciles de encontrar. Y que conste que soy de Albacete, no de Alcoy.

martes, 12 de febrero de 2013

Materiales: Plumillas, palilleros y cálamos - Pens & Inks

   Últimamente casi todos los dibujos con tintas los hago con pluma estilográfica. Cargo varias con tintas de diferentes colores y con ellas y un pincel de agua en cualquier sitio puedes dibujar con comodidad. Pero resulta que me encanta utilizar las plumillas, que tengo muchas y que para muchas cosas son infinitamente mejores que una estilográfica o un rotulador. De forma que, estando en casa, he colocado encima de la mesa algunas plumillas y palilleros y me he puesto a disfrutar eligiendo, probando y viendo lo bonitas que son. Aunque tengo muchos palilleros sin estrenar, prefiero los que he comprado usados, normalmente en lotes, antiguos y cada uno con su historia, desconocida pero real, como las manchas de tinta que tenían cuando los compré.
Mallat, Gillott, Brandauer Orient Pen, Perry Shakespearian, Spencerian, Gillott Principality, Crow quill, Mallat, Acantus, Ivyson & Phinney
   Parte del placer de escribir, dibujar y pintar, al menos para mi, me lo proporcionan los materiales. Muchas veces es suficiente disfrute y ya no es necesario dibujar nada. Seguramente es una perversión, pero a mi edad no tengo ganas de psicoanalizarme. Me gusta y punto. Además no soy el único.
   Bueno, a lo que vamos. Casi siempre que se habla de plumillas de dibujo, a las que ya he dedicado varias entradas anteriores en mi blog, nos referimos a plumillas afiladas y finas, flexibles, también apropiadas para letra inglesa, por su capacidad para abrirse y variar el grosor de la línea. Cuando las utilizo para dibujar con varias tintas que se diluyen después, me plantean ciertos problemas. Siendo tan finas, marcan el papel con sus afiladas puntas de acero. Esto es lo que permite retener la tinta en el lugar deseado, pues hacen un surco que la tinta no rebasa. Pero para dibujar supone un problema dar lavados de tinta sobre una superficie arañada, que absorbe la tinta y resalta excesivamente las líneas del dibujo. 
Con ligeras diferencias, todas ellas permiten hacer una línea finísima que puede engrsar según la presión hasta límites inverosímiles. Unos ejemplos:
  Para muchos, la Gillott Principality es una de las mejores, si no la mejor de las plumillas para estos trabajos. En la siguiente fotografía se muestra una aproximación donde se puede ver, con la tinta todavía fresca, qué es capaz de hacer esta maravilla de pluma. Como decía, la tinta, china en este caso, se queda entre los surcos marcados por la plumilla en el papel. De otra forma, tal cantidad de tinta se extendería por las fibras. Dicho sea de paso que ni cualquier tinta ni cualquier papel permite hacer tal cosa. Lo que es cierto es que escribir o dibujar con una plumilla así es un verdadero placer. Y raro, pues es dificilísimo conseguir estas plumillas que tienen cerca de un siglo, algunas más y que son muy buscadas por los coleccionistas y los calígrafos. Lamento haberme desprendido de algunas de las que tenía, pero hay que comprar otras cosas.
   Sirva de consuelo saber que hay plumillas maravillosas que pueden encontrarse fácilmente. Miles de ellas: Blanzy, Baignol & Farjon, Soennecken, Perry, Carl Khun, Heintze & Blacnkertz, Spencerian, Esterbrook, Gillott, Brause... De algunas de ellas puede conseguirse cada caja de una gruesa por menos de lo que vale una Principality.
  Por todo lo anterior, entre las plumillas que tengo he ido seleccionando algunas que eviten estos problemas de las puntas finas. Son plumillas con punta redondeada, biselada, de las que se emplean en caligrafía itálica y similares o en rotulación. Como dejan más cantidad de tinta, suelen llevar un reservorio o estar diseñadas de forma que puedan almacenarla mejor. Dan buen resultado las plumillas del tipo Red Ink Pen, usadas sobre tela, o las de vidrio o porcelana, que no arañan el soporte:
Estas son unas de las que mejor resultado me han dado. La de cristal incluso permite dibujar sobre papel de arroz.

Iridinoid, MacNiven & Cameron Hindoo Pen, Arabian pen Egyptian government, Brause, Perry Planished Ponted
Aunque diseñadas para caligrafía y rotulación en tamaños grandes, este tipo de plumillas puede ser útil para dibujo, pues se pueden conseguir con ellas trazos muy expresivos. Son los Parallel Pens de Pilot su versión más actual.
Soennecken 60 A, Brause Bandzug 5 mm, W. Mitchell's Witch pen, Gillott Lettering pen, W. M itvhell's Poster pen, Hunt Speedball
   Por último, los cálamos. Fabricados con caña, se pueden cortar a la medida y forma deseadas y son suaves y no rascan la superficie del papel. Aunque se venden ya cortados, es fácil hacerlos uno mismo, buscando cañas, si es posible de bambú, del tamaño adecuado. Para algunos trabajos que no requieran mucha tinta, dan buen resultado los chopsticks, palillos chinos, que son de bambú. El bambú, una vez seco es durísimo y permite tallar puntas y biseles finísimos. Los de la fotografía siguiente me los he fabricado yo con la ayuda de una navajita de Albacete, afilada con "a pedra das meigas".

martes, 6 de noviembre de 2012

Pluma caligrafía china - DIBUJOS - Tinta y pincel de agua



  Estos dibujos están hechos con una sola pluma estilográfica. Luego se han terminado extendiendo la tinta con pincel de agua, una técnica ya explicada antes en el blog. A veces se aprovecha que está el papel húmedo para añadir algunos trazos y puntos que se difuminarán al extenderse la tinta. Una vez seco, se realzan algunas zonas o se perfilan pequeños detalles con la parte más fina de la pluma.



   Estas son las plumas. No las conocía y me han sorprendido agradablemente. Tienen un tajo curvado, parece ser que diseñado para trazar los caracteres chinos, lo que permite una gran variedad de anchos de línea según la posición en que la pluma se utilice. 


   Las estoy utilizando últimamente para todo lo que dibujo, que no es mucho. Estos bocetos y dibujos son de octubre y noviembre, muchos hechos en la terraza de la tapería Karmen, donde suelo quedarme a comer algunos días, en la esquina de mi colegio. Tengo aburridos a esos árboles de tanto dibujarlos. Ahora están saliendo hojas nuevas a los rosales y los árboles aún no han empezado a perder las hojas. Pronto vendrán los fríos y no se podrá estar en la calle dibujando mientras se toma uno un café.
    Tengo que recordar cargar una de estas plumas con una tinta negra de verdad, que no se vuelva azul o morada cuando se aplique el pincel de agua.Por ahora, la Lamy y la Sheaffer parece que van mejor que otras. Haremos unas pruebas con todas las que tengo. Una lástima no poder utilizar unas tintas que me ha regalado mi amigo Carlos, como la tinta Berzelius, antigua fórmula con vanadato amónico y ácido gálico, entre otras muchas cosas, como Palo campeche. Como estas plumas no son caras igual me arriesgo a cargarlas con estas tintas maravillosas, aunque igual se me disuelve la pluma a medio dibujo.
    Merece la pena dedicar un artículo a las tintas de Carlos, fórmulas medievales con agallas, taninos varios, y exóticos componentes. Son otro mundo. Están vivas, se van oscureciendo al contacto con el aire. Algunas brillan y casi tienen relieve. Una maravilla. Un día nos tiene que explicar cómo las hace y darnos las recetas.
  También mi amigo José Lorenzo Suárez, en Buenos Aires, tan lejos en  el mapa, y tan cerca en aficiones e intereses, me sugiere fórmulas, con nogalinas o con tanino de quebracho. También sulfato ferroso, como añade Carlos ahora y hace siglos en monasterios como el de San Odón de la Muela... Para Lorenzo tengo pendiente un artículo sobre los maravillosos dibujos de Alejandro Sirio, que conocí gracias a un libro antiguo que él  me regaló. Un abrazo desde aquí, amigo.
   Aquí se pueden ver estas plumas con más detalle. Están bastante bien terminadas, cargan con émbolo y parecen sólidas. Sólo las tengo un par de meses y hay que probarlas más. Si les tomo el pulso, igual hay que comprar más, de otros tamaños y modelos.