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jueves, 25 de diciembre de 2014

Daniel Smith - Acuarelas

    Sigo mis pruebas con pigmentos de Daniel Smith. Algunos, después de dos años, ya son insustituibles y siempre recurro a ellos. El lapislázuli, eliminada la inicial abundancia de goma arábiga, se ha vuelto más dominable, y proporciona un tono delicado, austero y transparente, que mezcla muy bien con ocres y amarillos,  para aportar a los cielos un toque especial, semejante a un buen pigmento cerúleo. Y digo de los mejores porque, en los pigmentos baratos, el azul cerúleo lleva mezcla de blanco y empastan todo. Por tanto, Sennelier, Van Gogh, W&N o el de Daniel Smith Cerulean Blue Chromium, diferente en tono a todos los anteriores. También algunos ocres, como el Mummy bauxite, el Lunar red, y las tierras, aportan granularidad y relieve a las mezclas. Entre los verdes de esta marca, insuperables todos los que he probado, destacan el jadeite y el Sap green oscuro, que se han usado en estas acuarelas. La montañas, mezclas de ultramar oscuro, lapislázuli, lunar blue, con violeta para las más lejanas, en un baño muy diluido. Las mismas mezclas en las  nubes que en los bancales lejanos, aunque variando las proporciones de pigmentos.
    No quedando muy satisfecho con el primer plano, excesivamente oscuro y confuso, he recortado lo que más me gusta de la acuarela, por lo pronto sin tijeras, solo en la fotografía. Creo que gana, renunciando a ese primer plano que debería haber destacado por nítido y brillante, no cargando las tintas, recurso fácil de quienes andamos escasos de recursos. Tengo que seguir aprendiendo. La acuarela está basada en unas fotografías de los alrededores de Alpera, en Albacete, tal vez tomada desde Meca, cerca de la ciudad ibérica, mirando hacia El Bosque, donde están las pinturas rupestres de la Cueva de la Vieja. Hacia la derecha, el Valle de Ayora.
   La anterior, de Aranjuez, retoma fotos otoñales, echando mano de los amarillos, naranjas, oros y rojos de la serie de Quinacridonas. Tienen una transparencia maravillosa, además de la belleza e intensidad de sus colores, que hay que manejar con cuidado. Mezclados con algunos pigmentos que granulan, en la forma en que sólo algunos de Daniel Smith hacen, salen tonos intensos, quebrados pero muy transparentes. La enseñanza de esta acuarela es la necesidad de evitar el error de hacer las cosas como son. Hay que pintarlas como deberían de  ser, como ayuden a la composición, que para realidades ya está la fotografía. Habríamos evitado ese muro que visto ahora resulta inconsistente, torcido, falto de una adecuada perspectiva. Mientras la pared de la izquierda cae recta, el siguiente tramo tiene un talud que se va inclinando cada vez más hasta la curva del río. Eso lo sé yo, pero lo que la acuarela muestra es una pared torcida. Tomo nota.
   Las verjas, siempre un problema, se han hecho con el canto de un pincel plano, que queda afilado como una cuchilla. De Escoda, fibra Toray marrón, serie Barroco 1512.  El resto con un pincel hermoso de la serie Versátil redondo del número 18. A pesar de su tamaño, lo mismo pìnta un árbol de una pincelada, que hace los detalles finos, porque puntea que da gusto. Las líneas finísimas, con otro de esa fibra, de mechón largo y finísimo, para filetear y firmar.

   Con muy pocos colores se han hecho la anterior y siguiente acuarela. La primera con Mummy bauxite, verde jadeite, lapislázuli y lunar blue. La de los primaverales almendros de la zona de Alcoy, no recuerdo exactamente dónde tomé esa foto, incorpora carmín de alizarina y violeta. También unos ligeros toques de blanco opaco.
   Esta última, un boceto de la playa del Pinet, en la Marina de Alicante, con lapislázuli para el cielo, con toques de cerulean Chromium, sap green oscuro, Hematite y Bleu apatite. Tejados de quinacridonas rojo y dorado

   Terminamos con una felicitación de Navidad con cadmios, quinacridonas, y los azules, marrones y violetas citados antes.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Paleta II - Daniel Smith watercolors

 
 
   Mis primeras pruebas con las acuarelas de Daniel Smith se limitaron a cinco colores, de los pocos que me trajeron unos familiares desde Estados Unidos: Jadeite, Lapislázuli, Tiger's eye, violet y Sodalite. A pesar de lo limitado de la gama, sin rojos, amarillos ni tierras, su adición a mis colores habituales supuso una revelación para mi. Desde hace un tiempo he ido poniendo en mi blog algunas acuarelas en las que estos colores se utilizaban, algunos ya de forma habitual: Sodalite (un azul muy oscuro), jadeite, (verde intenso) y lapislázuli. Su principal característica es la granulación que aportaban, aparte de lo atractivo de su color.

   Después de eso hice un pedido bastante generoso a la casa en Seattle, con los problemas que ya conté de gastos de envío y de aduana, IVA, tasas de importación, etc. Eso sumó casi 150 dólares al coste de las acuarelas adquiridas. Para desanimarse. Afortunadamente, me cuentan en Daniel Smith sus contactos con algún distribuidor nacional para que puedan adquirirse en España sin esos gastos añadidos. Me alegra saber esto y espero impaciente poder probar algunos colores sobre los que tengo mucha curiosidad.
Para alojar tantos colores, me fabriqué esa paleta a partir de una caja metálica de 12 colores de grafito. Ya os explicaré el proceso, pues hice varias diferentes.
   A partir de mis quejas sobre los problemas de distribución citados me enviaron un Dot chart con una muestra de todos sus colores y algunos ejemplares con otros de las paletas de Álvaro Castagnet y Josep Zbukvic. Esos Dot charts se venden en la casa, lo que me hubiera evitado comprar muchos colores antes de decidirme por los que realmente acabaré utilizando de un catálogo tan extenso y provocador. Ya os iré contando conforme vaya haciendo probaturas.
   En todas estas  acuarelas aparecen esos colores iniciales, pues el verde de jade, Jadeite, y el azul oscuro de Sodalite no he dejado de utilizarlos, y ya he gastado algún tubo de ellos. Menos el lapislázuli, caro y muy especial que sólo utilizo en algunos cielos, pero que con su tono y granulación no necesita más. A veces lo mezclo con cerúleo, ultramar o índigo, siempre con buenos resultados.
   En estas acuarelas de hoy, pintadas en las últimas semanas, ya se incorporan otros pigmentos. En la primera, esos eucaliptus de la Playa del Pinet en La Marina de Alicante, se utilizan algunos de los ocres, tierras y óxidos de la amplia gama de Daniel Smith. En el caso de esa acuarela, Bloodstone, Hematitte y Burnt Bronzite Genuine, además de los ya citados. Teniendo más de 50 colores nuevos, voy poco a poco explorando sus posibilidades, nunca utilizando muchos en una misma obra. Algunos se quedarán fijos en la paleta. Ya iremos contando.
   En la siguiente, de la catedral de Murcia, se mezclan esos ocres de Primatek, colores que granulan, con quinacridonas Gold y Deep Gold, transparentes y brillantes. Estas combinaciones entre colores de estas dos familias resulta muy prometedora, pero necesita tiempo ir haciendo probaturas.
   En esta acuarela sobre la playa de Aguamarga en Cabo de Gata (Almería), a esos colores anteriores se añade el verde Underseea green al de jadeita. El cielo es lapislázuli puro, los marrones son Mummy bauxite, Tiger's eyes, Bronzite y Hematite Burnt Scarlet. Las sombras de los árboles son Amethyist genuine, un violeta maravilloso. Para la arena se han mezclado esos marrones con quinacridone gold, con ligeros baños superpuestos de ese amatista. Es difícil recoger en la fotografía la luminosidad de estos colores, el brillo de los minúsculos cristalitos de algunos de estos pigmentos minerales, con una molienda que deja gruesas partículas.
   En estas fotos se puede ver, dentro de lo posible eso que cuento:


   En esta acuarela, aunque los colores básios utilizados son Amarillo de Nápoles, ultramar y siena tostado, se han realzado con el violeta de amatista, quinacridonas para amarillos y rojos de Daniel Smith.

domingo, 23 de junio de 2013

Árboles y flores - Dibujos con tintas

   Aunque últimamente he hecho algunos dibujos, la falta de tiempo ha retrasado su entrada en el blog. Con el verano, recuperaremos el ritmo habitual. Se trata, una vez más, de dibujos y bocetos con tintas, plumas estilográficas y pincel. Es el primero una maceta con mi cabellera de Venus, (Adiantum capillus-Veneris), que tan bien crece en fuentes y cascadas y tan mal en mi casa. Es un helecho de hojas delicadísimas que he intentado dibujar con tres tintas: Saphire azul de Pelikan, Parfumée Orange de Herbin y Musk green de Stipula.
   La siguiente es un paisaje imaginario, con esas mismas tintas, a las que se  han añadido la marrón de Stípula, Evergreen de Diamine y Burdeos de Montblanc. El papel utilizado es para grabado, poco encolado y que permite obtener esos difuminados en las tintas en húmedo. Tras su secado, algunos detalles con el pincel, intentando no excedernos en detalles. 
   Tambien con estas tintas, uno de los bocetos que hice de la cascada de la cueva de Los Chorros en Riópar, Albacete. También se ha usado negro, en este caso de cartuchos marca Schneider. Una vez seco, se han sacado blancos con una plumilla mojada en lejía. Tengo que probar más ese recurso, un tanto herético.
   En vivo, en la Marina (Alicante), unos apuntes de árboles con pluma Lamy y tinta Carbon Ink de Platinum, indeleble. Me ha costado comprar esta tinta, que tuve que pedir a Japón, harto de no encontrarla en ningún sitio, como me pasa con la Sailor de registrador. Una vez seca, permite baños de acuarela o tintas que no alteran el dibujo inicial. Pocos colores, tintas marrón, azul y verde mojando el pincel en la estilográfica.
   Con las mismas tintas y papel ya citados, colores cargados cada una en una estilográfica, se hizo este dibujo del que se muetran tres pasos. Bloc de papel Fabriano Studio 300 gr. de 18x24 cm. El dibujo inicial ya utiliza casi todas las plumas, dibujando cada cosa en su color, incluso superponiendo ya colores que se mezclarán después con el pincel mojado en agua limpia:
  Este es el rápido resultado al diluir y mezclar las tintas aplicadas en el primer paso:
   Por último se añaden algunos detalles insistiendo con las plumas en diversos lugares o aplicando baños de tintas diluidas mojando en la pluma correspondiente. Para terminar, unos detalles blancos con plumilla y lejía.
   Volvemos a la pluma Lamy con tinta Platinum Carbon Ink, indeleble. Dibujo sentado en una cafetería en la esquina de mi casa, dibujando la fuente que da nombre a este lugar de Albacete y a la cafetería. Aunque hay muchas más fuentes en mi ciudad, más antiguas, más modernas, mayores y menores, cuando decimos "la fuente", nos referimos a ésta. Luego le di baños de acuarela en casa. Desde mi ventana puedo ver la mitad de la fuente, pero no los primeros árboles del parque.
   Mismo papel, mismas tintas y también pinos de las dunas de La Marina. Se muestran varios pasos, con el proceso parecido al anterior. Varía únicamente en que el dibujo base se hizo con tinta Platinum indeleble, añadiendo algunos toques con unas tintas que no lo son. Al pasar el pincel mojado, se mezclan y diluyen estas últimas, permaneciendo inalterado lo que se dibujó en negro.


   Vamos añadiendo detalles en húmedo o, esperando un poco, superponiendo en seco otras capas de color.
   Este apunte de otro árbol de La Marina, se inició con pincel directamente, sin dibujo previo, procurando dejar en negativo lo que sería el tronco del árbol y sus principales ramas. A base de manchas de color se va definiendo algo más la estructura del árbol, sus sombras, sacando algunas ramas raspando la pintura mientras está mojada. Ya en seco, algunos últimos detalles.


domingo, 3 de febrero de 2013

Tintas, plumas y pincel de agua - Pens & Inks


   No es afán coleccionista. Al menos no es sólo eso. No hay dos iguales y cuantas más tintas pruebas y conoces, reparas en que te faltan algunas más. De la tintas marrones ya hablé en una entrada anterior. Falta hablar de las negras, azules, rojas-granates y de algunos otros colores menos frecuentes. Ya llegaremos.
  Quien tenga interés en el tema, puede visitar el foro de tintas de Fountain pen network, donde se analizan cientos de ellas, igual que en Glenn's pens. Para relamerse. Para analizar tantas es necesario tener patrocinador que las proporcione para su examen o una cuenta corriente poco corriente, que no es mi caso.
   Verdes tengo varias. Que yo recuerde, porque no voy a ponerme ahora a buscarlas, la Waterman, Amazon de Caran D'Ache, Emerald de Parker, ya descatalogada, Fern green de Standardgraph y alguna más seguramente. Tengo que comprarme una vitrina para tenerlas juntas, a mano y verlas, sobre todo desde que les ha dado a algunos fabricantes por envasarlas en frascos de cristal de Murano y cobrar más de 30 euros por 50 cl. A 600 euros el litro. Esperemos que Chanel no se ponga a hacer tintas. 
    Las que tengo tienen hermosos y diferente colores , que por eso las compré. Pero me faltaba una más sobria, más rojiza, oliva, menos vibrante y pintureras que las que ya tengo. (La Waterman es más azulada turquesa). Bueno, pues la he encontrado. De la serie Cálamo de Stipula, llamada Moss green, verde Muschiato, es decir, verde musgo. La tengo una semana y no sé cómo he vivido 59 años sin ella. Tiene matices marrones, rojizos y se lleva de maravilla con un marrón como el Café des Îles de Herbin.
    La necesitaba porque últimamente dibujo árboles y flores con tintas y estilográficas, diluyendo luego con pincel y agua con la técnica ya explicada. Los tres dibujos anteriores llevan esa tinta, además de la marrón de Herbin y la negra de Waterman. Esta tinta no me gustaba para escribir ni dibujar porque tiende a derivar a tonos azulados cuando se diluye, lo que ha resultado maravilloso mezclada con los marrones cálidos, dando matices verdes, azulados que añaden muchas posibilidades sin aumentar el número de tintas. Para usar más de tres o cuatro, es preferible la acuarela. Las tintas proporionan tanta transparencia como ellas, pero responden diferente. Desde ahora esta tinta de Stipula me va a resultar imprescindible. 
   En el primer dibujo se ve ese efecto azulado de la Waterman diluida. En combinación con las otras dos se consiguen unos tonos armoniosos, que recuerdan algunas ilustraciones de cuentos del siglo pasado. El resultado al secar parece impreso.
   Probando estas tintas, junto con la Borgogna dark red, otra adquisición reciente, también de Stipula, intenté con escaso éxito dibujar mi violeta africana con esa tinta granate para el dorso de las hojas. Como no tenía a mano mi violeta de Waterman, pinté con acuarela las flores, aún sin terminar.
  En la fotografía anterior se ven casi todos los materiales utillizados en esta entrada. Plumas hay cuatro: de derecha a izquierda: Pelikan 200, tajo itálica con tinta verde; Pluma china con marrón Herbin, Montblanc Meisterstück con azul  Saphire de Pelikan o Quink de Parker, según los días, y Osmiroid con tajo Coperplate con tinta negra Lamy. No sale en la foto la pluma Lamy Safari con la tinta azul Waterman. El tintero Parker de la foto contiene tinta Quink, no la de la serie Penman original, de tono intensisimo, precioso, que Parker hubo de abandonar después de atascar todas las estilográficas que se acercaban a esas tintas con tendencia a espesar y secarse. Con plumilla son maravillosas. De esa serie conservo dos tinteros de verde esmeralda, uno sin estrenar y los últimos restos de un azul Saphire. Deben tener unos veinte años. Sufro al pensar que en mi casa llevan escondiéndose de mi desde entonces un tintero negro Ebony y otro marrón Moka. Antes o después daré con ellos.
  En el centro los dos pinceles utilizados: Dos Escodas maravillosos. Uno ya lo tenía hace tiempo, de petit gris con mechón largo y afilado, con la punta en un lado, no en el centro. Para las líneas más finas y determinados trazos a los que da una expresividad increíble. El otro otra reciente y afortunada incorporación: el Escoda ÚLTIMO, de la serie dedicada a Cembranelli. Perfecta sustitución del petit gris por una fibra artificial. Suave, capaz de retener tanta agua como la fibra natural a la que sustituye y con una punta que permite pintar toda la acuarela con un solo pincel. Dos maravillas de pincel, cosa habitual en Escoda.
   Animado por los tonos y mezclas conseguidos con sólo tres o cuatro tintas, me lanzo a hacer una acuarelilla, también con pocos colores. Ultramar, verde Hooker, siena tostado, amarillo y gris Payne. Otra vez a sufrir. Incapaz de parar a tiempo, tratando de separar planos, acabo donde siempre. Se ha perdido la transparencia que tenía, sin conseguir marcar planos ni distancias, ha habido que recurrir a oscurecer los verdes más de lo deseable y se ha dejado allí porque la cosa iba a peor. Recordando a la madre de Boabdil el chico, me he dicho —"Arregla con el Photoshop lo que no has sabido hacer con los pinceles". Devuelvo a algunas zonas la claridad perdida que ahora puedo bañar de ultramar sin oscurecerlo aún más, realzo otras zonas y defino la calle y el primer plano. Aún así no es lo que se pretendía. Como estas cosas se hacen para disfrutar y aprender, me reniego y amonesto a mí mismo, aunque de forma bondadosa y comprensiva y me digo, aunque sé que no, que la próxima vez no caeré en mis errores habituales.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Selección de acuarelas de flores - Flowers - watercolors

Laurentino Martí
   Argumenta Cervantes en el prólogo al Quijote que, según dicen, tuvo que escribirse a sí mismo, a falta de quien se prestara a componérselo:
"Desocupado lector, sin juramento me podrás creer que quisiera que este libro, como hijo del entendimiento, fuera el más hermoso, el más gallardo y más discreto que pudiera imaginarse. Pero no he podido yo contravenir al orden de naturaleza; que en ella cada cosa engendra su semejante. Y así, ¿qué podrá engendrar el estéril y mal cultivado ingenio mío, sino la historia de un hijo seco, avellanado, antojadizo y lleno de pensamientos varios y nunca imaginados de otro alguno, bien como quien se engendró en una cárcel, donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su habitación? El sosiego, el lugar apacible, la amenidad de los campos, la serenidad de los cielos, el murmurar de las fuentes, la quietud del espíritu son grande parte para que las musas más estériles se muestren fecundas y ofrezcan partos al mundo que le colmen de maravilla y de contento. Acontece tener un padre un hijo feo y sin gracia alguna, y el amor que le tiene le pone una venda en los ojos para que no vea sus faltas, antes las juzga por discreciones y lindezas y las cuenta a sus amigos por agudezas y donaires. Pero yo, que, aunque parezco padre, soy padrastro de Don Quijote, no quiero irme con la corriente del uso, ni suplicarte, casi con las lágrimas en los ojos, como otros hacen, lector carísimo, que perdones o disimules las faltas que en este mi hijo vieres; y ni eres su pariente ni su amigo, y tienes tu alma en tu cuerpo y tu libre albedrío como el más pintado, y estás en tu casa, donde eres señor de ella, como el rey de sus alcabalas, y sabes lo que comúnmente se dice: "que debajo de mi manto, al rey mato". Todo lo cual te esenta y hace libre de todo respecto y obligación; y así, puedes decir de la historia todo aquello que te pareciere, sin temor que te calumnien por el mal ni te premien por el bien que dijeres de ella".
Laurentino Martí
   Viene al caso la cita de Cervantes porque, a falta de dos meses para que mi blog cumpla dos años, empieza a abrumarme tanto la cantidad de visitas recibidas (unas 18.000 mensuales), como el saber quiénes lo leen. De hecho llevo un mes paralizado, intentando reflexionar sobre la forma de darle si no una mejor organización, al menos alguna. Es un blog poliédrico donde quien lo escribe salta de un tema a otro, movido por sus impulsos, interes y amores: de las acuarelas a las cimas de San Odón; de la música a la epístola, del convento a la sala de exposiciones, de pincharse con una plumilla de Gillott a mancharse con una nueva tinta...
   En fin. Después de darle muchas vueltas, he llegado a la conclusión de que no tiene remedio. Releyendo el prólogo de Cervantes me he consolado. ¿Qué cabría esperar?
Laurentino Martí
Laurentino Martí
   Tema central del blog es la acuarela, cosa que me produce tantos placeres ajenos como frustraciones propias. A ella dedico esta entrada, para mi bastante especial, monográfica de flores y con presencia de algunos de los mejores pintores actuales que conozco.
Laurentino Martí
Geoffrey Wynne
  La entrada de hoy es muy sencilla y, a la vez, muy costosa de hacer para mi. Llevo años buscando, analizando, estudiando y recopilando acuarelas. Gracias a los distintos foros y lugares de internet, ahora tenemos acceso a infinidad de ellas, lo que supone una oportunidad y un privilegio inimaginable hace pocos años. Tenemos una exposición en casa cuando queramos.
Laurentino Martí
   Bien es cierto que no es lo mismo ver una obra en la realidad que en la pantalla del ordenador, a tamaño reducido, con escasa calidad de la fotografía a veces. Es mucho lo que se pierde. En ocasiones el color  muestra variaciones en los tonos respecto a la obra original, de la que se pierden matices, texturas y detalles y demás está argumentar razones que dejen claro que lo que hay que hacer es visitar exposiciones y ver las obras en vivo. Y a quien la economía se lo permita, comprar. Adquirir aquella obra con la que queramos convivir, la que deleite nuestra vista todos los días desde un lugar preferente de nuestra casa
   Para mi es ése el mejor criterio, si no el único. Otra cosa sería entrar en el aspecto especulativo que tanto daño ha hecho al arte. Lo compro porque mañana valdrá más, aunque no esté dispuesto a poner tal engendro encima de la chimenea. No es el caso de ninguna de las acuarelas que así se incluyen.
Geoffrey Wynne
Geoffrey Wynne
  Desgraciadamente, no me puedo permitir el lujo de tener en casa ninguna de las maravillosas acuarelas que se muestran en esta entrada o en otras de mi blog, salvo las que yo pueda pintar, sabiendo que, aunque viviera mil años, no haría algo de tal altura. Porque no es fácil. Hay obras que, nada más contemplarlas, incluso los profanos intuyen que crear algo así es cosa de unos pocos elegidos. Viendo otras, aparentemente más sencillas, algún incauto puede considerar que están al alcance de cualquier pintor aplicado. Craso error. Pasando del dicho al hecho, con los pinceles en la mano, esta difícil técnica pondrá a cada cual en su sitio. Incluso lo que teníamos por más sencillo se revelará imposible.

Geoffrey Wynne

Geoffrey Wynne
Guan Weixing
   Lo que digo puede resultar desalentador, y no es mi intención desanimar. Al contrario, en este blog se intenta mostrar hasta qué punto la acuarela no tiene límites, dejar ver distintos pintores y diversas formas de aprovechar los recursos que ofrece esta difícil técnica pictórica. También hablamos de cómo este río ha desembocado en la acuarela actual, a la que algunos llegaron hace cien años mientras otros, por ignorancia o por simple esclerosis facial, dolencia frecuente en el gremio, como nuevo presentan lo que ya aburría en 1850.
John Yardley
John Yardley
   Nunca se muestran obras pintadas con otros medios, salvo dibujos con tintas, plumillas, o lápiz. Pero no óleo o acrílicos. Es una pequeña venganza en pago al desprecio de quienes han querido que la acuarela se considere un arte menor. No lo es. Viendo cualquiera de las obras de esta entrada, puede uno imaginar qué serían capaces de hacer con óleo quienes han pintado estas acuarelas. No han tenido en ellas oportunidad de rectificar. En una acuarela uno casi puede ver la mano del artista retirándose después de dar una pincelada. Se adivina el gesto, irreversible, definitivo, sin vuelta atrás. Si el color obtenido no es el adecuado, no hay corrección ni superposición que lo modifique. Mal admite la acuarela rectificaciones, dudas y afeites.
Yuko Nagayama
Yuko Nagayama

Yuko Nagayama
    Algunos pintores son especialistas en flores, como Yuko Nagayama o Cembranelli; otros sólo ocasionalmente las pintan aunque lo hacen con su habitual genio y de forma inconfundible. Que un pintor consiga que una obra sea reconocida como suya nada más verla, es un  logro envidiable. Ocurre con Laurentino Martí y Cembranelli, con Geoffrey Wynne y Nagayama. En ellos vemos diferentes paletas, estilos directos y gestuales o más minuciosos y elaborados, especialmente por las escenas que componen, incluyendo más elementos o dando otro paso en el nivel de terminación. Distintas maneras de pintar, todas geniales.

Fabio Cembranelli

Fabio Cembranelli
Fabio Cembranelli

   Para ofrecer otros enfoques de este tema, se muestran aquí algunas de las acuarelas que, casi a diario, selecciono y recomiendo en facebook. Muchas de ellas son de pintores orientales, tanto de los que siguen más de cerca las tradiciones pictóricas chinas o japonesas, como los que se van apartando de ellas, conservando un dominio del trazo, del uso del pincel y del color que merece ser estudiado.
   Estos son ejemplos de la mencionada engañosa sencillez de algunas acuarelas. Si, además, pintamos sobre papel de arroz, especie de esponja plana, ingobernable soporte con voluntad propia, nuestro retiro de este arte está próximo. Aunque parezcan elementales ejercicios, son obras más cercanas del final que del principio de la práctica con la acuarela, obras de un experto, no un principiante. En pintura, como en música, los silencios son decisivos y la calidad de una obra no se mide por la cantidad de notas. Es la humilde opinión de un catacaldos occidental.

Tian Yulin

Jinghua Gao Dalia






Abe Toshiyuki
Wang Young
Hsieh Ming Chang

Hsieh Ming Chang
Li Xihua
Feng Lu
Li Qing
Liu Yi

Zhao Zhiqiang


   Otras acuarelas seleccionadas de pintores en facebook. Se eligen porque muestran formas distintas de enfrentar el tema y quería incluir otras posibilidades y maneras. Casi todas se quedan en el nivel de sugerencia que me gusta; algunas algo más minuciosas y detalladas, pero sin llegar a ese momento en que se hace más alarde de paciencia que de arte.
   Infinidad de acuarelas se han echado a perder por un excesivo trabajo, pues el horror al vacío, el no saber parar a tiempo es uno de los principales defectos no en la acuarela, sino en cualquier obra. La medida justa, el  nivel de acercamiento a la realidad, la tensión entre síntesis y realismo, entre detalle y sugerencia, no creo poder expresarlo mejor que W.L. Judson, en su obra "The building of a picture", Sanderson Publishing Company. Los Angeles & San Francisco, 1902:
    Traduzco: "Cuando una pintura es trabajada hasta sus últimos detalles, su historia está definitivamente contada hasta la última palabra. Su encanto pronto se agota, porque no tiene nada más que dedir. Ofende el amor propio, como el narrador que insiste en explicar sus chistes".
   Esta recomendable obra, puede descargarse íntegra en este enlace desde la Biblioteca de la Universidad de Los Ángeles.

Susan Crouch

Christian Graniou
Stan Miller
Ivars Jansons
Judy Greenberg
Piet Lap

Художник Namtaeksu

Вячеслав Коробейников

Жао Жичанг
Añado posteriormente un enlace a un vídeo de Geoffrey Wynne con un paso a paso de una magnífica acuarela:


Enlaces a las páginas de los pintores de esta entrada: