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martes, 1 de noviembre de 2022

Árboles, lirios y paisajes

   Todas estas acuarelas se pintaron después del 16 de octubre, fecha de la entrada anterior. De forma que he trabajado mucho, por lo que veo. No me ha afectado el virus que hemos acabado pillando después de más de dos años de encierros y precauciones. Poca cosa ha sido.
   Hay de todo en estas acuarelas, paisajes, lirios, marinas y paisajes de secano, pero sobre todo árboles, como se acostumbra. Como llega el otoño, sacamos a relucir los cadmios y quinacridonas, toda esa gama de amarillos, anaranjados y rojizos, unos por su intensidad y brillo, aunque algo opaco y la transparencia de los dorados de quinacridona. Para el ramaje otoñal y para los atardeceres van muy bien.


   También hay bastantes eucaliptus, de un grupo de facebook donde cuelgan fotos de árboles australianos. Me encantan estos eucaliptus descortezados con el tronco casi blanco. Tengo que trabajar más con algunas de esas fotos. Ya estoy pensando en el azul agrisado de lapislázuli y en el Smalt, azul cálido y con tendencia al morado de Windsor & Newton. El lavender de Daniel Smith tampoco irá mal, como ha ocurrido con algunas montañas lejanas, algunos cielos y brillos en los lirios. A veces viene bien que sean colores cubrientes, por el blanco de titanio que llevan, lo que los hace sedosos, aterciopelados.

 

sábado, 28 de mayo de 2022

Que por mayo era, por mayo...

   La verdad es que este mes de mayo ha sido muy productivo en acuaelas y habrá que hacer más frecuentes las entradas para evitar  excesos como ocurre en la presente. Ärboles, barcos, puertos, flores, troncos secos, paisajes primaverales y, en definitva, mis temas habituales.
   También son los de costumbre los materiales utilizados. Mi caja con 48 colores, casi todos de Daniel Smith, salvo los cadmios y el cerúleo de Rembrandt, el Smalt de Windsor & Newton, el pardo Van Dick de Schmichke y nada más, que yo recuerdo. En alguna acuarela, por variar, una caja con los colores básicos, también de Schmichke, bastante reconocibles por su intensidad y sus tonos. Pero, básicamente, Daniel Smith, serie Primatek y quinacridonas, las primeras por su granulación y por la belleza de sus pigmentos de origen mineral, las segundas por su brillo y transparencia.
   Hay algunas pintadas con grafito soluble, negro o en colores, esas pastillas formato tiza de sastre de Viarco, Artgraf, hechas en Portugal.
   También son los papeles los mismos que uso desde hace tiempo: Arches satinado, Saunders Waterford grano fino, y Hahnemülhe de 375 gramos, blocs de varios tamaños, engomados en un bloque, un papel fantástico y barato. Hay alguna sobre Garzapapel, usando las pocas hojas que me quedan. Pinceles, casi todos chinos, comprados en China, salvo algún Escoda de marta o petit gris.
   Poco más que explicar y demasiadas para haerlo de una en una, para no contar nada nuevo. De forma que dejo el espacio a las acuarelas.


domingo, 17 de mayo de 2020

Acuarelas confinadas


    Como hemos estado dos meses sin salir de casa, tiempo hemos tenido de hacer cosas, que no sé cómo hay quien se aburre. De todo ha habido, música, libros, cocina, dibujos y acuarelas entre otras perversiones. En la entrada anterior casi todo eran dibujos; en ésta todo acuarelas.
    Casi todas ellas salen de una foto, incluso un cactus que tenía a mano en el balcón, pero me resultó más cómodo usar el punto de vista de la fotografía ya hecha. La anterior es la última que he pintado, viendo una foto de mi amigo Luis Piqueras de un camino rodeado de encinas en La Mejorada, un parque de Alpera, en Albacete. Un encinar centenario. No he podido resistirme, entre otras cosas, porque resulta que yo viví casi diez años en Alpera, en una calle que se llamaba como el parque porque terminaba precisamente es ese encinar. Aunque lo disfrutábamos con frecuencia cuando lo teníamos tan a mano, tal vez sea desde que cambiamos ese paisaje por el de mi calle en Albacete cuando percibimos del todo la magnitud de la tragedia y empezamos a considerar que habíamos estado muchos años acostumbrados a ese lujo de la naturaleza. La costumbre hace con frecuencia que ciertas cosas cotidianas no se aprecien en lo que valen. De forma que pinto esas encinas y mientras lo hago me parece que estoy paseando por ese camino tan conocido.
    La anterior, un cielo gallego del amigo Vilaboa, como todas las siguientes, son unas acuarelas, siete, que responden a una propuesta de otro amigo, Joaquín González Dorao, ilustrador y autor de infinidad de cuadernos de viaje, que dibuja y publica sobre reiines, ciudades o países del mundo. Merece la pena verlos. Un reto que consistía en publicar cada día de esa semana pasada una acuarela. Me propuse no recurrir al archivo y decidí pintarlas en tiempo real, una por día. Aquí están en el orden en que fueron pintadas y publicadas. 
Un cactus de mi balcón.
Un olivo antañón, de Cocentaina (Alicante), de una foto que se muestra en la página de Nou Oliveres, nombre del bancal y de la marca de aceite que sale de estos hermosos olivos.
Un paisaje de la zona de Santiago-Pontones, con sus tomillos en flor. Campo del Espino, por la Sierra de Segura. Una acuarela a partir de una foto publicada hace unos días en el grupo de facebook "Amigos de Santiago-Pontones". Autor: Jesús Cózar
Otro camino y otro bosque, también de Vilaboa. También de Galicia, cerca del Tambre.
Una rama de la Olivera Gorda de Ricote, de una foto propia. No
 es la primera vez que la pinto. Ni la segunda ni probablemente la última.

    Y terminé el reto con esta séptima acuarela sobre unos árboles de Aranjuez, de una foto propia y que ya hemos pintado anteriormente. Sería curioso poner juntas las acuarelas que salen de una misma foto, totalmente diferentes.
   Los papeles son de Arches, satinados o de grano fino, salvo la primera que es Fabriano. Los pigmentos son esos que se ven en la paleta, aunque utilizando cada vez sólo unos pocos de ellos. Casi todos de Daniel Smith, salvo el cobalto y el turquesa de W&N y los cadmios de Rembrandt. Siena tostada y ultramar de Van Gogh, aunque a veces uso de W&N. El pincel utilizado es de la China, que no de los chinos. Toma mucha agua, es suave y, haciendo virtud de sus defectos como los chinos nos enseñan, su falta de nervio —cuando se tuerce el mechón no recupera la forma a menos que se moje y se sacuda— y de punta, pues tiende a desmocharse, se pueden aprovechar los pelos divididos para hacer trazos finos o la forma que toma para dar pinceladas que varían de contorno y tamaño como si cambiases de pincel. Los tengo mejores, que son los que suelo usar, como los de Escoda, de marta o sintéticos, marta o petit gris de W&N o de  Isabey. Pero cada cosa para lo suyo y da gusto probar y cambiar.
    La paleta, que sale de una caja metálica de 12 lapiceros, con cuadrícula hecha en impresora 3D, merecerá un monográfico en el blog junto con otras paletas que me he ido fabricando con latas de cigarrillos o de pastillas para la tos. Al final todo se equilibra y aprovecha.

viernes, 19 de julio de 2019

Acuarelas y dibujos. Julio 2019

   Un par de dibujos con estilográfica y acuarela, dos rincones de Albacete, el Altozano con el Gran Hotel como protagonista y una calle y plaza de Francisco Pizarro con la torre de la iglesia de Fátima al fondo. Siempre me ha parecido un  minarete. Una vez acabados, este tipo de dibujos, sugieren más información, más dibujo, del que realmente tienen, pues las líneas son rápidas, poco precisas y son las manchas de color las que acaban dando al conjunto volumen y cierto realismo.
   Los materirales son los habituales, tinta negra indeleble en la estilográfica y acuarelas de Daniel Smith. El papel es de Windsor & Newton, satinado.

    De las encinas centenarias de La Mejorada, en Alpera (Albacete) tengo cientos de fotos y de vez en cuando vuelvo a alguna de ellas. Una acuarela con muy pocos colores, sobre papel de acurela satinado. Se han usado un ocre amarillo, índigo y cerúleo, siena tostada y sodalita, un azul oscuro similar al índigo. Por tanto los verdes son mezclas. el tono final de mis acuarelas casi siempre viene determinado por los azules que en cada caso se utilizan.

   Vienen ahora cuatro acuarelas sobre fotos de Bienservida, fotos de hace un par de años por sus alrededores, llenos de montañas, olivos, pinos, retamas, encinas y otros árboles, muchos de ellos ya talludos. Jugando con los contrastes de color, con las lejanías violáceas y con los verdes.
    En el olivo anterior y en los siguientes se ha tratado el color del ramaje, ese verde gris, plata a veces, propio de los olivos. Para ello se ha utilizado el azul de lapislázuli de Daniel Smith, con su tono agrisado y muy granular.
    Como digo, también por Bienservida, este acantilado jugando con los contrastes de colores cálidos y fríos, verdes de jade y sombras de sodalita o de amatista.
   Del amigo Vilaboa, de vez en cuando no puedo resistirme a pintar alguna de sus fotos, siempre atrayentes y a veces misteriosas. Las fotos de Vilaboa tienen la ventaja de sacarme de mi entorno habitual, manchego y levantino, llevándome a las brumas y humedades de Galicia. Además esas fotos dejan poco que decidir pues sus encuadres ya son perfectos. De él son las dos siguientes y para él mi agradecimiento por permitirme con gran generosidad utilizarlas para mis acuarelas.
   Por último una acuarela casi imaginaria en la que combino un cielo nuboso al atardecer con unos típicos árboles desnudos a contraluz.