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sábado, 28 de abril de 2012

PLUMAS PARA CALIGRAFÍA Y DIBUJO - Estilográficas y plumillas

    Aunque ya he hablado de mi aprecio hacia las plumillas de acero, instrumento que considero superior a cualquier otra herramienta para escribir o dibujar con tinta, está claro que tienen sus desventajas, sobre todo si queremos utilizarlas en determinados momentos y situaciones. 
   Los rotuladores calibrados, de pincel, caligráficos biselados y otros instrumentos parecidos pueden resultar muy útiles. Son limpios, fiables y podemos disponer de ellos en cualquier ocasión. 
   Pero hoy vamos a examinar algunas otras posibilidades, empezando por distintos tipos de plumas estilográficas útiles para dibujar o hacer caligrafía. Si bien, en principio, cualquier buena pluma sería utilizable, hay algunas que lo son especialmente.
    La primera pluma es un modelo de Montblanc con una punta bastante fina, que es uno de las cualidades que, normalmente, buscamos para dibujar.
 
   Ésta otra es un modelo ya descatalogado de Parker, Flight 180. Tiene la particularidad de que su tajo permite escribir o dibujar por ambas caras, con lo que una misma pluma nos ofrece dos grosores de trazo. En ebay pude encontrar una nueva para reponer otra que tenía desde hace bastantes años y se rompió.
   La pluma anterior, es una Pelikán bastante normal, aunque este modelo permite intercambiar el tajo, que viene montado a rosca, con la unidad de alimentación de tinta. Esta pluma tiene un tajo de letra itálica, que luego se ha retocado para afilarlo con una piedra de Arkansas. Hace líneas gruesas o finas según la dirección de trazo. Suelo cargarla con tinta Oyster Grey de Montblanc. Con ella se ha hecho este dibujo, retocado con pincel de agua:
 
   E.S. Perry, fabricante inglés de plumillas metálicas, creó unas con reservorio que permitían almacenar bastante tinta. Manteniendo la forma de esas plumas y la calidad y dulzura que las caracterizaba, le añadió un depósito para la tinta, fabricando con ellas novedosas plumas estilográficas, pero manteniendo la posibilidad de cambiar de plumilla. Aqui vemos dos de las opciones: Copperplate y Sketch.
   La Copperplate es muy fina y flexible, creada para ese tipo de letra (inglesa). Tiene docenas de formas y tamaños distintos, aunque hay que buscarlas en internet pues hace más de veinte años que no se fabrican. Según el fabricante, la plumilla Sketch permite cargar la pluma con tinta china. Por si acaso no lo he probado.
 Esta pluma estilográfica, Parker Vector, que se solía vender en juegos para caligrafía con tres plumillas de grosores diferentes, tiene la suavidad y fluidez propia de Parker, a pesar de costar un precio muy razonable. La que muestro, le he dado un repaso con la piedra de Arkansas para que no rasque nada en ninguna dirección.
 
 Entre el inmenso catálogo de Rotring, encontramos estas plumas en diferentes formas y grosores. Aquí vemos una itálica, de 1,1 mm. y otra EF. Las dos son muy suaves y fluye en ellas la tinta de una forma increíble, a pesar de que pueden utilizar una tinta (la que Rotring vende para ellas) que es la más negra y espesa que conozco, aparte de la tinta china. También tienen cargador de émbolo para quien los prefiera a los cartuchos.
    La escritura anterior se ha hecho con tres plumas Parallel Pen de Pilot, en 6, 3,8 y 2,4 mm. (Existe otro grosor, 1,2). El dibujo con la 6.0. Este invento de Pilot, una maravilla, es tan sencillo como dos láminas paralelas de metal a través de las cuales fluye la tinta por capilaridad. Viene a sustituir a los cálamos y a los llamados "Witch pen" que existían para hacer líneas anchas:
 

   De todas formas, renocociendo su utilidad y no renunciando a utilizarlos cuando sea menester, no puedo terminar ésto sin volver a reafirmar mi amor por las verdaderas plumillas. Nada como ellas:

lunes, 3 de octubre de 2011

Plumillas de dibujo - DRAWING PENS

    Cuando vemos algunas plumillas, aunque sepamos que fueron fabricadas para escribir, su diseño nos muestra que deben ser adecuadas para dibujar. Si son afiladas y flexibles, como todas las dedicadas a  copperplate, con seguridad serán maravillosas para el dibujo. En la imagen siguiente vemos el grosor de línea que es capaz de hacer esta plumilla, a pesar de que por su afilada punta, pueda también trazar líneas finísimas.

    No obstante, hay plumillas que fueron expresamente diseñadas y fabricadas para el dibujo. Suelen llamarse Drawing, lithographic, design, Artist pen, art pen, y nombres así. Suelen ser más pequeñas que las dedicadas a la escritura. Si las plumillas normales, dentro de la infinita gama de formas y tamaños existente, miden sobre los 35 milímetros, las de dibujo son algo más pequeñas, de 22 a 25 mm. La lámina de acero de la que se troquelaban era también más fina, son más ligeras y, por lo tanto, más flexibles. 
   Para que una plumilla pueda considerarse "de dibujo", debe ser capaz de trazar líneas al límite de lo visible. Por otra parte, debe de ser elástica, capaz de abrirse para producir diversos grosores de línea. El acero debe ser de calidad suprema y el templado perfecto, para, a pesar de su aparente fragilidad, recuperar la forma inicial. Las malas plumillas, tras un breve uso, pierden sus cualidades, quedando algo separadas las dos partes del tajo, incapaces de mantener su punta original, inútiles ya para el dibujo pues no volverán ha trazar las finas líneas que de nuevas conseguían.
   Para eso, los fabricantes, los mejores de ellos, desarrollaron tecnologías que llevaron a la perfección cada uno de los numerosos pasos del proceso de fabricación de sus plumillas. No era el menos importante de ellos el templado del acero. Como una espada toledana o una navaja de Albacete, ese proceso es el que marca la diferencia: conseguir el punto ideal de dureza, finura y flexibilidad. Es un difícil compromiso entre elasticidad y fragilidad. Proporcionan una exquisita dulzura en su uso, no se rompen, recuperan su forma, siguen haciendo finísimas líneas hasta el final. Éste se produce por rotura, normalmente ocasionada por el óxido y la tinta seca, es decir, por una mala limpieza tras su utilización. Bien cuidada, una buena plumilla puede durar mucho tiempo.


  Estas dos imágenes son fragmentos muy ampliados de un dibujo a plumilla hecho en tamaño DIN-A4, en papel Galgo verjurado de 90 gramos. No sería el más adecuado para dibujar con plumilla, pues su textura no ayuda a que se dibuje con la suavidad que proporciona un papel más satinado. Sin embargo, tiene su encanto, pues las líneas finas, rápidas, dejan un trazo discontínuo, superficial, que añade un cierto carácter a las zonas sombreadas con rayitas paralelas o cruzadas. Para casi todo el dibujo se ha utilizado una Gillott  290, la que se muestra antes de los dibujos. Para las líneas más finas, una Brandauer 518, una de las más afiladas plumillas que conozco.





    Como es natural, hemos empezado mostrando algunas de las plumillas que Gillott creó para el dibujo. Hay que probar cualquier plumilla, pues algunas de ellas nos pueden sorprender. Con Gillott hay poco que probar. Todas son una maravilla. Sobre todo si consigues encontrar plumillas antiguas, con 80, 100 o más años. Es relativamente fácil todavía, aunque cada vez cuesta más dar con ellas, y cuesta más dinero adquirirlas. De todas formas, una de éstas, puede valer lo que una cerveza. Valor y precio siempre ha sido tema vidrioso y resbaladizo. Al final, como tantas cosas, es cuestión de prioridades.

    Éstas que vemos ahora, están fabricadas en Estados Unidos, por Esterbrook o por Hunt. También maravillosas. Son relativamente fáciles de encontrar y también suelen estar bien conservadas. Comprar un lote o una caja de plumillas para descubrir que están oxidadas, es una experiencia frecuente y frustrante, pues estas plumillas antiguas no se adquieren en papelerías y tiendas de bellas artes, sino en mercadillos, anticuarios y, con más frecuencia en coleccionistas y tiendas online. Por eso tienen un precio elevado las supervivientes. Por cada una buena hay que desechar, por óxido, muchas de las compañeras. Si puedo, compro las plumillas en sitios donde no hay mar. Me importa menos cuando el vendedor asegura que su casa está libre de humos o que no tiene gato.




     Por supuesto también en Alemania, Francia y Austria, donde se encontraban otros de los mejores fabricantes de plumillas, se produjeron modelos de extraordinaria calidad. Junto a Birmingham en el Reino Unido, también Boulogne-sur-mer en Francia, Iserlhon en Alemania o Viena en Austria tenían prósperas industrias de fabricación de extraordinarias plumillas: Blanzy-Poure, Cie. Fraçaise, Baignol & Farjon, Brause, Soennecken, Heintze & Blanckertz, Carl Khun, la anglo-francesa Mallat, muy innovadora (y copiada) en sus diseños, etc. Vemos aquí unos pocos modelos de entre la infinidad que ofrecían. Entre ellas una de Brandauer, otro excelente fabricante británico.



    Esta plumilla es la Brandauer 518, con la que se han dibujado las líneas más finas del trozo que aquí se muestra muy ampliado. El fragmento de DIN-A4 que se amplía debe tener 7x10 cm.


  Al ser tan finas y pequeñas estas plumillas, necesitan un portaplumas o palillero especial. Las crow quill, tubulares, uno especialmente fino que se introduce en la plumilla.
    En este palillero de Conté, la parte metálica puede ser separada del palillero, alojándola al revés en el hueco, con lo que queda protegida la plumilla:
 Otros palilleros, por su diseño, pueden alojar plumillas
de diferentes tamaños:
Para ver más plumillas: Spanibs. Mi tienda en ebay