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sábado, 15 de septiembre de 2012

CALIGRAFÍA - PENMANSHIP - Plumillas, calígrafos, métodos y escuelas de escritura.

   Quienes hemos tenido acceso a uno de esos vetustos libros de actas o de listas de miembros de alguna institución, con un siglo de uso y en los que apenas una hoja se completa al año, hemos constatado con desalentadora evidencia el paso a paso de la degeneración de la escritura manuscrita. Aunque siempre resulta excesivo generalizar, ya que existen tan escasas como honrosas excepciones, lo cierto es que mientras en otros campos se ha avanzado mucho, ocurre lo contrario en el uso y aprecio por tener una letra no sólo legible, sino hermosa.
   El uso del teléfono y, más tarde, de los correos electrónicos ha convertido al hecho de recibir una carta manuscrita en algo tan insólito e improbable como que el gobierno de un país procure antes el bien de los ciudadanos que le eligieron y a los que debía defender, que el de los poderes y corporaciones que se enriquecen a costa de los indefensos contribuyentes. Algo les deben deber.
  Corrientes que razonablemente se oponían a la forzosa uniformidad que imponía un modelo de letra en las escuelas, nos llevaron a dar por buena cualquier cosa, en aras de la espontaneidad y expresión de la propia personalidad. In medio, virtus, que decía Aristóteles. La legibilidad debió marcar la frontera que no se debería haber consentido traspasar.
   Aunque previamente utilizada en Europa, la letra copperplate, English round hand, o letra  inglesa  para nosotros, es la elegante escritura, antaño omnipresente en las tarjetas de visita, y predominante en Europa en el siglo XIX. Toma su nombre y el caracter de los trazos de los rótulos y textos grabados en cobre, muchos para ser impresos como modelo a copiar para aprender este tipo de caligrafía. En Estados Unidos se popularizó al ser el tipo de letra con que se imprimió el cuerpo del texto de la Declaración de Independencia:
   Para este tipo de letra, como ya hemos hablado anteriormente en otras entradas del blog, hace falta una plumilla fina y flexible, que permita producir esa diferencia de grosores entre distintas direcciones de trazo. Una Gillott Principality, o una 303, una Spencerian, algunas Esterbrook, Zanerian, y otras muchas menos conocidas y buscadas. Se lamenta Joseph M. Vitolo, uno de los especialistas contemporáneos en el tema, de que una caja de 144 Gillott Principality se ha vendido en ebay por 2000 $, cuando salió de fábrica hace un siglo por 1.75 $.

   Mientras en Europa se seguía con esa florida letra inglesa, al menos como modelo ideal, pues pocas personas serían capaces de utilizarla con perfección, en Estados Unidos surgieron calígrafos que intentaron divulgar y generalizar el uso de su propio diseño caligráfico, más sencillo y asequible, alcanzando algunos de ellos bastante éxito. Para ello escribieron manuales, modelos para copiar, fundaron exitosas academias y encargaron plumillas adecuadas para aplicar su método. 
   Las dos plumillas mostradas anteriormente, la Spencerian Artistic Pen y la Spencerian Ivison & Phinney son algunas de las maravillosas y hoy escasas plumillas de fabricantes diversos que se comercializaron con el nombre de Spencerian, a partir de Plat Rogers Spencer, creador de esta hermosa caligrafía. Es la que se usa en los logos corporativos de Ford y Coca-Cola. El logo de Coca-cola, al no contener más que caracteres de la caligrafía de Spencer no tiene copyright, estando protegida sólo como Trademark.
     Creador de una escuela, la Spencerian Business College en Cleveland, Ohio, tuvo una gran influencia en la escritura comercial, aunque no llegó a las escuelas como letra "oficial" hasta después de su muerte en 1864. Sus hijos continuaron su obra publicando "Spencerian Key to Practical Penmanship", en 1866, que en el enlace podemos descargar desde la Cornell University Library. Hasta la aparición de la máquina de escribir fue, con las lógicas variantes personales, la escritura típica norteamericana.
   Vemos un ejemplo de la escritura manuscrita de Spencer:
   Injusto sería perpetuar el olvido de Victor M. Rice, coautor de la primera publicación de Spencer en 1848, titulada "Spencer and Rice's System of Business and Ladies' Penmanship", base de las siguientes publicaciones de los hijos de Spencer.
   Rice también tenía sus propias plumillas, como las que se muestran a continuación:
  Tuvo Spencer, padre de la caligrafía americana, muchos discípulos e infinidad de seguidores que crearon colegios y academias de escritura comercial en más de cincuenta ciudades. Entre ellos estaba George A. Gaskell, cuyo discípulo A.N. Palmer publicó su método y los "copybooks" de caligrafía dominantes en los Estados Unidos a principios del siglo XX. Su obra principal es "Palmer's Guide to Business Writing"  de 1894. Este método se tradujo y vendió en España desde 1945. Estas son algunas de las plumillas fabricadas para su práctica y estudio, seguidas de un ejemplo de la letra de Palmer.
Antiguo pin del "Palmer Method" que compré en ebay

   Charles Paxton Zaner fue otro de los maestros calígrafos norteamericanos que más huella ha dejado en la actualidad. Con él la caligrafía ornamental alcanza su cénit, teniendo entusiastas continuadores de su obra, que siguen practicando y difundiendo desde la página http://www.zanerian.com/, dirigida por el excepcional calígrafo Dr. Joseph M. Vitolo. Podemos encontrar allí tutoriales, demos, vídeos y ejemplos de caligrafía ornamental, coperplate, flourishing y engraving.
   En 1888 fundó la "Zanerian Art College", a la que se asoció en 1891 Elmer W. Bloser, para constituir la Zaner-Bloser Company, que ha pervivido hasta la actualidad, ofreciendo recursos para la enseñanza de la lectura y escritura. En este enlace podemos informarnos sobre la historia de la compañía, desde Zaner, hasta los productos que actualmente comercializa. En el siguiente vídeo, el  calígrafo de tal empresa, Michael Sull, nos explica brevemente su historia, desde su fundación por Zaner, mientras escribe un certificado con caligrafía zanerian ornamental.
 
   Se muestran plumillas de esta escuela, así como fotos del edificio, modelo de letra y certificado escritos por Zaner.



    Otras instituciones del mismo tipo, frecuentes como hemos dicho, prosperaron en diversas ciudades norteamericanas. Esta plumilla fue fabricada para el Burdett College, de Boston. Previamente se llamó "Burdett School of Business". Según la información disponible, cerró sus puertas en 1999. Vemos una pluma de esta escuela:
   En Fargo, Dakota del Norte, se inauguró en 1916, el "Interestate Business College", que tenía a F.A. Krupp como maestro calígrafo (penmanship master). Disponemos de fotografías del edificio, del alumnado y del aula donde se impartían las clases. También tengo en mi colección una plumilla de las usadas en esta institución:
  También en Europa existieron métodos parecidos y escuelas de negocios donde la caligrafía tenía un papel prestigioso y solicitado. Sólo dispongo de dos modelos de plumillas fabricadas para un nuevo método de escritura francesa, el publicado en París, por la editorial fundada en 1777 por François Belin, todavía existente. Sabiendo que Eugène Belín en 1845 instituyó la Librairie Classique Eugène Belin, dirigiendo entonces la editorial, y que falleció en 1868, podemos fechar estas plumillas.

¿Adiós a la escritura?

Dos de los muchos vídeos de Joe Vitolo

Podemos disfrutar de la maestría del maestro calígrafo John DeCollibus, en este vídeo:
También de este otro calígrafo persa:
Un vídeo de la caligrafía de Hamid
 
   En SPANIBS, Mi tienda en ebay, se pueden ver (o comprar) estas y otras plumillas y palilleros.  Como se estudia en el artículo, algunas de ellas se fabricaron desde 1850, las más recientes en los principios del siglo XX. Tienen una antigüedad, pues, de entre 100 y 150 años.
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Algunas de las fuentes utilizadas:

lunes, 3 de octubre de 2011

Plumillas de dibujo - DRAWING PENS

    Cuando vemos algunas plumillas, aunque sepamos que fueron fabricadas para escribir, su diseño nos muestra que deben ser adecuadas para dibujar. Si son afiladas y flexibles, como todas las dedicadas a  copperplate, con seguridad serán maravillosas para el dibujo. En la imagen siguiente vemos el grosor de línea que es capaz de hacer esta plumilla, a pesar de que por su afilada punta, pueda también trazar líneas finísimas.

    No obstante, hay plumillas que fueron expresamente diseñadas y fabricadas para el dibujo. Suelen llamarse Drawing, lithographic, design, Artist pen, art pen, y nombres así. Suelen ser más pequeñas que las dedicadas a la escritura. Si las plumillas normales, dentro de la infinita gama de formas y tamaños existente, miden sobre los 35 milímetros, las de dibujo son algo más pequeñas, de 22 a 25 mm. La lámina de acero de la que se troquelaban era también más fina, son más ligeras y, por lo tanto, más flexibles. 
   Para que una plumilla pueda considerarse "de dibujo", debe ser capaz de trazar líneas al límite de lo visible. Por otra parte, debe de ser elástica, capaz de abrirse para producir diversos grosores de línea. El acero debe ser de calidad suprema y el templado perfecto, para, a pesar de su aparente fragilidad, recuperar la forma inicial. Las malas plumillas, tras un breve uso, pierden sus cualidades, quedando algo separadas las dos partes del tajo, incapaces de mantener su punta original, inútiles ya para el dibujo pues no volverán ha trazar las finas líneas que de nuevas conseguían.
   Para eso, los fabricantes, los mejores de ellos, desarrollaron tecnologías que llevaron a la perfección cada uno de los numerosos pasos del proceso de fabricación de sus plumillas. No era el menos importante de ellos el templado del acero. Como una espada toledana o una navaja de Albacete, ese proceso es el que marca la diferencia: conseguir el punto ideal de dureza, finura y flexibilidad. Es un difícil compromiso entre elasticidad y fragilidad. Proporcionan una exquisita dulzura en su uso, no se rompen, recuperan su forma, siguen haciendo finísimas líneas hasta el final. Éste se produce por rotura, normalmente ocasionada por el óxido y la tinta seca, es decir, por una mala limpieza tras su utilización. Bien cuidada, una buena plumilla puede durar mucho tiempo.


  Estas dos imágenes son fragmentos muy ampliados de un dibujo a plumilla hecho en tamaño DIN-A4, en papel Galgo verjurado de 90 gramos. No sería el más adecuado para dibujar con plumilla, pues su textura no ayuda a que se dibuje con la suavidad que proporciona un papel más satinado. Sin embargo, tiene su encanto, pues las líneas finas, rápidas, dejan un trazo discontínuo, superficial, que añade un cierto carácter a las zonas sombreadas con rayitas paralelas o cruzadas. Para casi todo el dibujo se ha utilizado una Gillott  290, la que se muestra antes de los dibujos. Para las líneas más finas, una Brandauer 518, una de las más afiladas plumillas que conozco.





    Como es natural, hemos empezado mostrando algunas de las plumillas que Gillott creó para el dibujo. Hay que probar cualquier plumilla, pues algunas de ellas nos pueden sorprender. Con Gillott hay poco que probar. Todas son una maravilla. Sobre todo si consigues encontrar plumillas antiguas, con 80, 100 o más años. Es relativamente fácil todavía, aunque cada vez cuesta más dar con ellas, y cuesta más dinero adquirirlas. De todas formas, una de éstas, puede valer lo que una cerveza. Valor y precio siempre ha sido tema vidrioso y resbaladizo. Al final, como tantas cosas, es cuestión de prioridades.

    Éstas que vemos ahora, están fabricadas en Estados Unidos, por Esterbrook o por Hunt. También maravillosas. Son relativamente fáciles de encontrar y también suelen estar bien conservadas. Comprar un lote o una caja de plumillas para descubrir que están oxidadas, es una experiencia frecuente y frustrante, pues estas plumillas antiguas no se adquieren en papelerías y tiendas de bellas artes, sino en mercadillos, anticuarios y, con más frecuencia en coleccionistas y tiendas online. Por eso tienen un precio elevado las supervivientes. Por cada una buena hay que desechar, por óxido, muchas de las compañeras. Si puedo, compro las plumillas en sitios donde no hay mar. Me importa menos cuando el vendedor asegura que su casa está libre de humos o que no tiene gato.




     Por supuesto también en Alemania, Francia y Austria, donde se encontraban otros de los mejores fabricantes de plumillas, se produjeron modelos de extraordinaria calidad. Junto a Birmingham en el Reino Unido, también Boulogne-sur-mer en Francia, Iserlhon en Alemania o Viena en Austria tenían prósperas industrias de fabricación de extraordinarias plumillas: Blanzy-Poure, Cie. Fraçaise, Baignol & Farjon, Brause, Soennecken, Heintze & Blanckertz, Carl Khun, la anglo-francesa Mallat, muy innovadora (y copiada) en sus diseños, etc. Vemos aquí unos pocos modelos de entre la infinidad que ofrecían. Entre ellas una de Brandauer, otro excelente fabricante británico.



    Esta plumilla es la Brandauer 518, con la que se han dibujado las líneas más finas del trozo que aquí se muestra muy ampliado. El fragmento de DIN-A4 que se amplía debe tener 7x10 cm.


  Al ser tan finas y pequeñas estas plumillas, necesitan un portaplumas o palillero especial. Las crow quill, tubulares, uno especialmente fino que se introduce en la plumilla.
    En este palillero de Conté, la parte metálica puede ser separada del palillero, alojándola al revés en el hueco, con lo que queda protegida la plumilla:
 Otros palilleros, por su diseño, pueden alojar plumillas
de diferentes tamaños:
Para ver más plumillas: Spanibs. Mi tienda en ebay