Mostrando entradas con la etiqueta nogalina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta nogalina. Mostrar todas las entradas

martes, 31 de diciembre de 2019

Últimos dibujos y acuarelas

    Acaba el año. Publico en esta entrada los últimos dibujos y acuarelas de 2019, un conjunto variopinto con tintas, plumillas y cálamos, lápices o con las acuarelas de siempre, a las que hemos ido incorporando otras marcas y pigmentos, pues nunca dejamos de probar. Ya comentaremos.
   Los temas son variados, como los sitios, unos visitados en persona y otros en las fotos de algunos amigos, cosa que siempre les agradezco. También hay una basada en un óleo de John Singer Sargent, que siempre es bueno ponerse a interpretar obras maestras, cosa que ya habíamos hecho con Sorolla.
    Poco más que explicar, pues los temas son los habituales, predominando los árboles y paisajes. Empezaremos así el 2020 con la carpeta en blanco, procurando avanzar, probar y descubrir nuevos materiales, técnicas y temas.
    Feliz año nuevo.


domingo, 29 de julio de 2018

Olivos y otros árboles

   Como siempre, sigo pintando árboles. La mayor parte de ellos son ejemplares singulares que nunca dejo de visitar cuando se ponen a tiro en algún viaje. No es la primera vez que quedar a doscientos kilómetros se considera suficientemente a tiro. Cieza, Ricote, El Maestrazgo, la sierra del Segura o Cazorla, Villajoyosa, Daimiel... Algunos otros, los menos, recurro a alguna foto o reportaje en internet o en alguno de los libros que tengo sobre árboles catalogados, guías y otras fuentes.
    La rugosidad de sus cortezas, las formas retorcidas y caprichosas, los almendros o cerezos en flor, los olivos, pinos y encinas, siempre son excusa para trabajar las texturas, las sombras, los colores, las luces. Unas veces con acuarela o tintas, pluma estilográfica o rotuladores, últimamente con lápices, pasteles sobre papeles tintados, lo que permite fuertes contrastes al utilizar el blanco.
   En esta entrada va una mezcla de todo ello, dibujos y acuarelas, casi todos de este mes de julio que ahora termina, unos in situ, los menos, los más recurriendo al arsenal de fotos que tenemos almacenado para tiempos de sequía viajera.
Árbol, montaña y nubes. Nogalina y lápiz blanco

Algarrobo de Guadalest (Alicanrte)
Cielo y ramas a partir de una foto del amigo Vilaboa, desde Galicia.

Un olivo de Cieza

Olivera gorda de Ricote, en Murcia.
Olivo centenario de Cieza.
Olivo centenario de Cieza
Olivo de Daimiel
Olivera de Villajoyosa, en Alicante
Taray de Las Tablas de Daimiel

domingo, 30 de noviembre de 2014

ÁRBOLES: Tintas, bistre, nogalina y acuarela


   En esta entrada, que debería haber titulado "las tintas de mis amigos", los dos primeros dibujos están hechos con bistre, de una muestra que me envió mi amigo Esteban Romay del que él elabora con los pigmentos de Kremer. Como el medio es goma laca, con las finas plumillas puede dar ciertos problemas al secarse y atascar la punta. Hay que limpiarla a menudo para que vuelva a fluir. Pero merece la pena. Las líneas quedan nítidas, brillantes, en relieve. Los baños, ya disueltos en agua ofrecen un tono maravilloso, cálido, austero, diferente a cualquier otra cosa. Si acaso la tinta china puede comportarse de forma parecida.
   Seca rápido, se funde en húmedo si se aplica rápidamente sobre la capa anterior. Una vez seco es transparente con las capas inferiores y las zonas aplicadas quedan a veces nítidamente resaltadas por un cerco en sus bordes. Estas características son las que hay que aprovechar para intentar sacar partido a este bistre.

   Sobre el bistre podemos encontrar información, aunque menos que de otras tintas y pigmentos. Se ha llamado bistre a distintas cosas, a veces simplemente a cualquier tinta que tuviera ese color marrón oscuro e intenso. Siempre se nos dirá que se fabrica a partir del hollín obtenido quemando algunos tipos de madera, cuyas cenizas contienen alquitrán, hollín y resina.. Se le conoce también como laca parda, marrón de hollín, y se nos dice que puede obtenerse a partir del lignito, como el pardo Van Dick o el pardo de Cassel, llamado también pardo de Colonia por extraerse allí el lignito del que se obtenía el pigmento. También en Turinga y Sajonia. Se usaban estos últimos mezclados con aceite para pintura al óleo, dando unos tonos tran atractivos como poco duraderos, o si lo eran, acababan oscureciendo los colores que se les habían superpuesto. Por eso se buscaron otros sustitutos. 
    En "Los materiales de pintura y su uso en el arte", de Max Doemer, de Editorial Reverté, en las páginas 79 y siguientes se nos ilustra sobre el origen y características de estos y otros pigmentos pardos, sombras, ocres, sepias, como en otros lugares del libro se hace con los demás colores. Capítulo aparte merece el Mummy brown, marrón de momia, elaborado a partir de auténticas momias embalsamadas durante milenios, por lo que se le conocía como marrón egipcio. Lo más parecido que se puede obtener en la actualidad, se conoce con el alegre nombre de Caput Mortuum, con que los romanos llamaban el color de la sangre seca de los muertos. Asombra saber que hermosos cuadros han sido pintados con sustancias repugnantes, si no perversas. Sobre estos pigmentos, su origen, uso, elaboración y características habrá que tratar en otra entrada, aunque con ciencia de segunda mano, leída, que no probada, pues afortunadamente algunos de estos colores no se encuentran hoy en día en el mercado.
   En el dibujo anterior se aplicaron unas reservas con líquido enmascarador para salvar el blanco de las flores sin perder la vista. El resto, más pincel que plumilla para aplicar el bistre, en baños disueltos o tal cual es.
   El siguiente dibujo muestra un fracasado experimento de fabricar una tinta con el color deseado mediante la mezcla de tintas comerciales de diversos colores: Coffee brown de Montblanc, Ambre de Herbin y negro de carbón de Platinum. La tinta que como café se vende, da un color granate francamente horrible cuando se diluye. Se intentó calentar ese tono con el naranja amarillento de Herbin y oscurecerlo con el negro, con el penoso resultado que se muestra. Además, después de utilizar el bistre, estas tintas resultan algo muy diferente. Y peor. Más cómodas, pero menos consistentes. Las tintas, hechas para la estilográfica, suelen desilusionar bastante cuando son disueltas en aguas y aparecen matices que estaban agazapados en el frasco para desvirtuar lo que hacemos, o queremos hacer. Quede este árbol de muestra.


   Mucho mejor la nogalina, en este caso en cristales que me regaló mi amigo José García. Tiene un tono distinto del bistre, menos espeso y reluciente, pero agradable y consistente. Las capas superpuestas funcionan de maravilla, con plumilla se aplica sin problemas y, como el medio disolvente es agua, podemos obtener la intensidad y espesor adecuados para cada ocasión. El dibujo se hizo sobre una foto propia de un paraje cercano a Peñascosa, en Albacete, con un árbol al lado de un peñasco que tiene una fuente. Encantador lugar.
    La siguiente foto, basada en una foto propia de las dunas del Pinet en la Marina de Alicante, es un dibujo realizado con tinta artesana de palo Campeche de mi amigo Carlos María Sánchez. Maravillosa para escribir o dibujos de línea, muy difícil para baños. Cuando se aplica, como todas las ferrogálicas, tiene un tono transparente, marrón en este caso. A loos pocos minutos empieza a oxidarse y a ganar intensidad. Prácticametne se vuelve negra, de un negro cálido e intenso. Como esto va ocurriendo poco a poco, nunca sabes cómo va a quedar exactamente. Ni exactamente ni por aproximación. Incluso muy diluida, cuando crees que has pintado con agua casi limpia, va oscureciéndose en zonas que deberían quedar mas claras. Por eso es muy difícil matizar los tonos con estas tintas, que una persona más razonable que yo reservaría para dibujos a plumilla, con líneas, tramas y detalles dibujados no pintados con pincel. Pero todo hay que probarlo. Al final se consiguen cosas inesperadas. O no se consigue nada, pero hay que probar.
    De una foto, en este caso ajena, hice el siguiente dibujo con tintas comerciales, las que se muestran después del dibujo: Lie de Thé y Ambre de Herbín y azul Quink de Parker. Con pocos colores se consigue una armonía de tonos que más adiciones van comprometiendo. Se mojó el papel con un pincel ancho antes de aplicar muy diluidas las tintas del fondo, que se funden bien, aunque algo más difíciles de controlar que la acuarela. en cuanto a transparencia nada tienen que envidiarle.



   Las dos últimas son dos acuarelas, una inspirada en un dibujo a grafito de Denis Chernov, maravilloso dibujante de árboles, figuras y cualquier tema que se propone, al que se ha quitado la nieve que presentaba el árbol en su dibujo. Se ha usado Siena tostada, pardo Van Dick y azul ultramar francés de Rembrandt. La otra una vista del cámping de Peñascosa, en cuyo comedor y al lado de la chimenea, hicimos los honores a un arroz caldoso hace unos días, mientras llovía fuera.

domingo, 15 de julio de 2012

Tintas de color marrón - DIBUJOS


   Al parecer, conseguir que una tinta que se vende y etiqueta como marrón o siena, lo sea realmente,  parece ser algo verdaderamente difícil. Con las tintas negras ocurre algo parecido; pocas son negras de verdad. En el presente artículo pruebo nueve tipos de tinta marrón de distintos fabricantes con resultados poco satisfactorios en la mayor parte de los casos. Me refiero a la búsqueda de "mi marrón", pues todas las tintas analizadas son de muy buen a calidad, algunas de ellas extraordinarias.
  En páginas sobre plumas estilográficas analizan muchos tipos de tintas, pero con los criterios referidos a la escritura, aunque también importantes para el dibujo: fluidez, tiempo de secado, permanencia, bleeding (Absorción excesiva, que traspasa el papel hasta la otra cara), feathering (es decir si la porosidad del papel hace que, por capilaridad, la tinta se salga del trazo expandiéndose por las fibras), sombreado (Si la tinta se acumula en algunas zonas del trazo, creando un efecto muy expresivo), etc.

   En las pruebas a que someten las tintas, valorando su permanencia, vierten agua sobre los trazos o manchas de tinta una vez seca, para ver en qué grado desaparece. También Se prueban las tintas, tal vez la forma más rápida de hacerlo, haciendo un pequeño borrón poniendo la punta de la pluma sobre una servilleta o papel muy absorbente. En los bordes muestra sus capas de color, mostrando el último círculo el color de fondo, aquel tono que predominaría si la diluímos con el pincel de agua. 
Todas las pruebas se han realizado en papel Galgo verjurado de 100 grampos. Para dibujar utilizo frecuentemente color marfil. En estas pruebas, para no alterar el color de las tintas se ha usado Galgo verjurado blanco. Es un papel extraordinario para escribir o dibujar.
   El primer dibujo se ha hecho con una tinta que no conocía y me acaban de recomentar en Papelería SANZ, la tienda donde las compro habitualmente: Tinta CALAMO de Stipula, tinta italiana rotulada como "Terra di Siena" Sepia. Es lo más parecido al marrón que he podido comprar ahora. En anterior está dibujado con tinta Montblanc de frasco de cristal, mostrado en la foto de los tinteros. Es de una serie anterior a la que ahora hay en el mercado, pues han cambiado la botella y ahora se vende como "Toffee brown". Las he probado las dos y poco varían. Vemos que, como la mayoría, cuando aplicamos el pincel de agua tiende al rojo burdeos, más cerca del magenta que del siena rojizo que busco.
   El dibujo anterior está hecho con Waterman "Havane". Como se ve, todavía se aparta más del marrón deseado. Al menos es la más barata que las anteriores, que andan por los 13 euros).
    Una tinta Montblanc que ya tengo bastantes años, es realmente marrón, aunque es una serie ya abandonada. En la foto de los tinteros podemos ver su frasco de plástico, de base ancha que permite tenerlo inclinado y 100 cl. de capacidad. Los de cristal nuevos, tienen 60. Una muestra:
   Otra Montblanc, ésta si verdaderamene marrón, de una serie llamada "Seasons Greetings" - Scented ink, en un tintero redondo precioso, aunque pequeño, debe ser de 30 cl. y es bastante caro (11,50 € hace un par de años). Tiene el color y el olor del chocolate. A la vez compré otra con color y olor a rosas, para las cartas de amor. La tengo sin estrenar, porque el amor lo tengo en casa.


  Esta tinta es italiana, marca Delta, bastante barata y con un tono interesante, mucho más cercano al marrón-sepia que las Waterman, Montblanc y otras anteriores:
   Buscando marrones, no pude evitar comprar hace unos días una tinta de Herbin color y olor de naranja. Preciosa y no excesivamente cara, pues todos los de la serie valen algo más de 6 euros. Las hay color —y olor— de lavanda, manzana, violeta, rosa y naranja). Para mezclar, aclarar y calentar el color de otros marrones o para utilizarla sola, pues es bastante cubriente.
    Con lo que cuestan algunos tinteros puede hacerse uno un barril de 16 arrobas de nogalina, aunque no sea tan fluida, tan pura ni segura como las otras. Desde luego es para usar con plumilla o pincel, nunca con una esilográfica. Un Parallel Pen si la admite, aunque eso admite hasta el caldo de la remolacha, que por cierto he de probar ahora que me ha venido a la cabeza. Este es su color, que uso mucho:
    También utilizo acuarela líquida, con pincel, plumilla o cálamo. Por ejemplo ésta de Vallejo marrón oscuro, sepia o similar. Viene rotulado con el número 650, pues hay otro marrón, que ahora no encuentro.
   Compré un tintero de tinta china marrón Vallejo (India Ink - Sepia). Es muy densa, cristaliza en el fondo y hay que agittar y disolver cada vez que se usa. Muy pastosa y debe estar hecha de anilinas. No me acaba de gustar. Desde luego nada que ver con las anteriores. Una vez aplicada, seca rápido y el pincel de agua tiene menos efecto. Para sombrear y detallar con plumilla o pincel puede valer, al menos hasta que se me acabe, porque nunca volveré a comprar.
   Utilizo mucho una tinta marrón en cartuchos. No tiene marca, la compro por internet, bastante barata, y tiene un color marrón siena rojizo que me gusta mucho. Muchos de los dibujos que he mostrado en el blog estaban hechos con esa tinta que, por cierto, se me ha acabado. Por ejemplo:
   Hay una tinta Parker que compré hace bastantes años de la serie Penman, ya descatalogada. Sé que está en casa, con su caja y todo. No consigo encontrarla, y sufro. Debe andar por ahí, en algún cajón. Había en esa abandonada serie un negro (Ebony), el azul (Sapphire blue), un verde esmeralda (Emerald green) y ese marrón, (Mocca Brown), intensos y maravillosos. Tengo los tres últimos. Del verde, llegué a comprar un segundo frasco, que está casi entero. Tan espesos eran que tuvieron que suspender la fabricación porque atascaban las estilográficas que daba gloria. Pero el color era espectacular. Veo que en ebay se pagan precios bastantes altos por las pocas que quedan por ahí.
   Tengo varias tintas negras y azules, violetas, rojas, rosas, pero salvo el negro (cinco o seis marcas), ningún color con variedad suficiente para hacer un análisis parecido. Con el precio que llevan las tintas, para juntas siete u ocho hacen falta 100 euros. Como con la paga extra de Navidad no va a poder ser, dejaremos por ahora estos caros análisis.