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miércoles, 31 de mayo de 2023

Acuarelas mayo 2023

   Abro y cierro esta entrada con dos dibujos en cuaderno de dos rincones de Albacete. El esto son acuarelas de los árboles que he ido pintando durante el mes de mayo. Los materiales son los de costumbre y hemos dejado descansar el estudio más detallado de los verdes, que continuaremos en una próxima entrada.

 

jueves, 9 de diciembre de 2021

Dibujos a tinta


    En esta entrada, algunos dibujos con tintas. Estilográfica, pincel de agua usado unas pocas veces para extender la tinta de algunos trazos y otro de esos pinceles rotulador cargado con tinta china. Los cuatro son árboles, aunque se han trabajado de formas muy diferentes.
   En el primero de ellos se ha explotado la gestualidad del pincel del rotulador con tinta china, afiladísimo, que ofrece esos trazos de grosor variable similares a la plumilla flexible, aunque capaz de dar brochazos de más anchura y rotundidad. Si se dan con el pincel paralelo al papel y de forma rápida, se realta la textura del papel, tintado solo en las partes altas del grano, como se ha hecho en el segundo dibujo. Luego se han dado las sombras del fondo con tramas de rayitas entrecruzadas. Los trazos con el pincel han ido siguiendo las formas curvas del tronco, sugiriendo el volumen. Queda casi como un grabado.

   En este tercer dibujo se ha diluido la tinta con mucha agua para sacar esos grises no presentes en los dos anteriores. Unos toques con rotulador blanco para terminar.
   Este último lleva dos tintaa: Una marrón oscuro con una estilográfica de tajo flexible, casi como una plumilla, la Namiki Falcon de Pilot. Luego unos trazos con el pincel de tinta china, finísimos y también variables en su grosor. Y eso es todo.



jueves, 30 de septiembre de 2021

Escapada castellano-leonesa

   Dibujos de un recorrido por demasiados sitios en muy poco tiempo. Es normal que, cuando uno viaja, vaya dejando a lo largo de la ruta muchos lugares sin visitar. ¿Se puede pasar de largo a pocos kilómetros de Segóbriga, del monasterio de Uclés, de Urueña, de Valladolid, de Toro..? ¿Puede uno recorrer los viñedos de Valladolid, Toro, Rueda, acercarse al Bierzo, y no traer el maletero cargado de vino? Se puede, aunque no se debe. No hay nada peor que un viaje con prisas, pues deja de ser un viaje aunque uno recorra 1300 kilómetros en tres días. Una pena. Come, cena, duerme en sitios distintos, hace fotos y algunos dibujos, pero uno vuelve pesaroso de haberse dejado casi todo sin ver. Es cierto que ya se conocían algunos de estos lugares, pero demasiado cerca quedaron otros sin una simple visita.
   Rodear Madrid, luego estancias o paradas en León, Zamora, Salamanca, Ávila y Toledo, por citar solo las capitales de provincia. Aprovechando el desayuno, la cerveza o el café para hacer un dibujo en el cuaderno, terminado en el mismo sitio o después, que a veces ni dio tiempo para más. Aún quedan en los cuadernos dos o tres dibujos abocetados pendientes de terminar. Dos cuadernos, uno blanco, otro kraft marrón, una gavilla de rotuladores y una cajita de acuarelas, que esta vez llevábamos pocos apechusques, pues la cosa era previsible.
   Una tarde en León, cena con unos amigos, desayuno al día siguiente frente al Parador con tiempo para dibujarlo un par de veces, y muchos desplazamientos haciendo recados por la ciudad, pasando varias veces al lado de las murallas romanas, cuando este lugar esa sede de la Legio VI Victrix. Y salida para comer en Zamora.
    Los dos dibujos de Zamora, desde la otra orilla del Duero, se hicieron con calma, alargando la hora de comer en un paraje precioso en la orilla del río.
    Un café en Salamanca, después de recorrer algo de la ciudad, donde hay demasiadas cosas que ver para tan poco tiempo.
   Al menos paramos frente a la Universidad, que ya habíamos dibujado hace un tiempo para un encargo a partir de una foto. Recupero ahora ese dibujo acuarelado, que no publiqué en el blog en su momento. Poco ha cambiado, salvo que hoy está lleno de turistas, como casi todo en todo este recorrido.
    Las murallas de Ávila y la puerta de Toledo, dos dibujos rápidos antes de dar una vuelta por el interior de ambas ciudades sin pararnos demasiado. Luego los pondré aquí, que están sin terminar.

sábado, 28 de agosto de 2021

Agosto 2021

 

   Tres dibujos en cuaderno. Un cuaderno Hahnenmüle de papel de 140 gramos y tamaño 195x195 cm. Están dibujados con estilográficas, unas veces con tinta negra de regitrador, indeleble, acuareladas después, o con tinta marrón soluble, extendiendo con pincel y agua parte del color para sacar las sombras.
  La primera es de las plantas de casa, del balcón. Las otras dos son dos dibujos urbanos de Albacete. Nos movemos poco ahora y cuando lo hacemos, quedan algunas fotos, pero pocos dibujos. Valencia, la Albufera, Cullera y algún otro sitio quedaron sin pasar al cuaderno. Habrá que retomar las buenas costumbres.
    Una acuarela de la ventana de un amigo, a partir de una foto suya. Me gustó ese contraluz y el reto de contender con tanto verde, diferenciando las hojas de la parra del vidrio de las damajuanas. Pigmentos de Daniel Smith, como se acostumbra.


domingo, 13 de junio de 2021

Dibujos y acuarelas mayo y junio


    Una acuarela del paisaje cercano a Alpera (Albacete). Unas viñas y el Mugrón al fondo. En la cima, el poblado ibérico de Meca, algo asombroso.Detrás de él, Valencia. 

   Dibujo acuarelado de un olivo, en cuaderno. Estilográfica con tinta ideleble y unos toques con pincel de agua.
    Jugando con las texturas de las piedras.
Dos acuarelas de olivos de la zona de Santiago-Pontones, en Jaén.
   Un árbol de ribera.

domingo, 21 de junio de 2020

Primera salida: Molino de Iramala

    Después de dos meses encerrados en casa, pasamos tres días de mayo en un paraíso, rodeados de sauces y chopos, flores y agua por todas partes, mariposas revoloteando, sol y aire limpio. Entre Salobre y Reolid, cerca ya de Andalucía, pero aún en la provincia de Albacete, de la que no podemos salir por el momento. Menos mal que en la nuestra hay sitios maravillosos para viajar durante años. Vamos al Molino de Iramala, que ya viene siendo molino desde la época de los Reyes Católicos, que autorizaron su construcción. A la vez que se estaba descubriendo América. 
   Visto lo visto, tal vez hubiera sido mejor para nosotros que ese encuentro inevitable entre dos mundos lo hubieran coprotagonizado ingleses u holandeses. Para quien no habría sido mejor hubiese sido para los nativos, pero la historia habría escrito páginas más benévolas y pocos testigos quedarían hoy para contradecirlas. Del río Bravo para arriba tenemos dónde mirar para hacernos una idea de las diferencias. 
   Ya eran frecuentes los desmanes iconoclastass de iracundos analfabetos locales que derriban las estatuas de quienes civilizaron a sus antepasados, con poco éxito en muchos casos, como vemos. Tienen menos delito que los descendientes de colonos españoles o de inmigrantes europeos, no más ilustrados, aunque sí más tontos, que les empujan y ayudan a hacerlo. Ni fray Junípero Serra ni Cervantes, que fue cinco años esclavo en Argel, se libran de ese ISIS occidental que se muestra bárbaro en aras de la corrección. Incluso encuentran en España a no pocos que, con estupidez que supera a todas las anteriores, les comprenden y apoyan. Mejor me vuelvo al molino que seguir por esta ruta.
   En esta entrada se muestran los dibujos y acuarelas que hemos hecho durante esos días. Apuntes en unos casos, dibujos más meticulosos o acuarelas terminadas en otros, pues no faltó tiempo ni calma. Los hay en cuaderno y en papel suelto, porque se podía pintar con comodidad; sentado, a la sombra, con un martini o un vino blanco fresco o u café, según la hora. Echado en la hierba o tumbado en una hamaca, viendo relucir y ondear al viento las hojas de los chopos, algunos enormes. Y pensando qué parte pintar de ellos y cómo.
    En la primera acuarela de esta entrada se ve el muro de la balsa que represa el agua del río Salobre que alimenta al molino, una pared cubierta totalmente de cabellera de Venus, ese helecho delicado que crece en rocas, paredes y otros lugares por donde cae el agua, como era el caso, pero que no aguanta en casa cuando lo compras en un vivero. Necesita poca tierra, casi ninguna, pero sí ver el agua correr. También había sauces y muchos lirios amarillos en flor. En las orillas de los ríos son frecuentes los fresnos, que llaman árboles de ribera. Dibujé alguno de ellos, a rotulador o con acuarela.
   Ese mismo fresco, desde otro lado, con acuarela. Le hice una foto al dibujo, otra con las primeras manchas y otra ya echada a perder, tapada toda la frescura y la sugerencia de las primeras capas y pincveladas. Con estas cosas pasa como con las siete y media. Ya nos lo advertía don Mendo:
Magdalena¿Y por qué marcó esa hora/ tan rara? Pudo ser luego…Don MendoEs que tu inocencia ignora/ que, a más de una hora, señora,/ las siete y media es un juego.Magdalena¿Un juego?…/Don Mendo …Y un juego vil/ que no hay que jugarlo a ciegas,/ pues juegas cien veces, mil,/ y de las mil, ves febril/  Que o te pasas o no llegas./ Y el no llegar da dolor,/ pues indica que mal tasas/ y eres del otro deudor./ Mas ¡ay de ti si te pasas!/
 ¡Si te pasas es peor!

   Esta es la fachada del molino, un dibujo en dos páginas del cuaderno y otro con la parra que había en la esquina. La hamaca en el prado del fondo, el agua corriendo por la acequia. La barbacoa no sale en los dibujos, ni la paella que hicimos en ella, con ajos recién arrancados que nos regaló el molinero, que venía algunos ratos por allí. 
Fotos hice muchas, algunas, seguramente las mejores en una fuentecilla con nenúfares y carpas que había en la explanada frente al molino. Esperando que la luz diera justo donde tenía que dar iluminando el fondo, tuvimos recompensa.