lunes, 7 de marzo de 2011

Plumillas de dibujo vs. Rotulador - Sketches - Bocetos


    Para bocetos y apuntes, es normal utilizar rotuladores de fieltro de tinta no soluble al agua, de los usados en dibujo técnico. Así, posibles aguadas superpuestas de acuarela no harán correrse la tinta. Su facilidad de uso, permitiendo hacer un breve apunte en cualquier momento y lugar hace que casi nadie se plantee utilizar tinta china y plumillas, que hacen necesaria cierta parafernalia. Un frasquito de tinta con dispensador y un palillero de los que esconden la plumilla en su interior, permiten hacerlo sin el riesgo que reportan el uso y transporte de tinteros convencionales, aunque es necesario tomar asiento y tener un lugar adecuado donde instalarse para hacer las cosas con cierta comodidad y sosiego.
        Estos inconvenientes se ven recompensados ampliamente por los resultados obtenidos. La utilización de plumillas es otro mundo mucho más rico y vibrante que lo que un rotulador puede ofrecer. Los trazos cobran vida, las curvas modulan su grosor según la presión o dirección del trazo y con un único instrumento podemos conseguir infinidad de tipos de línea, tramados o punteados. El ejemplo siguiente se está dibujando con una única plumilla, en este caso una Crow Quill de Gillott.
    No hace falta detenerse en argumentar hasta qué punto el material utilizado condiciona el resultado final. La acuarela es un medio que a muchos nos entusiasma, entre otras cosas, por lo imprevisible de los resultados. Un óleo podría ser copiado hasta en sus últimos detalles con aceptable similitud . No quiere ésto decir que hacerlo sea fácil, que cualquiera pueda llevarlo a cabo o que se cuestione su mérito. No es eso. Pero estaremos de acuerdo en que un cielo de Requena, una obra de Turner o cualquier otro ejemplo de acuarela, aún la más sencilla, es imposible de reproducir exactamente. Ni el mismo autor conseguiría hacerlo otra vez igual. Es una de las grandezas y servidumbres del medio.
    Algo así ocurre con el uso de las plumillas para dibujar. Tienen vida propia. Cada trazo es único. Ampliando el dibujo anterior, puede verse lo que es difícil explicar con palabras.
    Hay muchos tipos de plumillas adecuadas para el dibujo. Inútil es intentar decir cuál es mejor. ¿Quién se atrevería a establecer cuál es el mejor pincel? Hay dibujantes que han comprado todas las existencias disponibles de su tipo de plumilla favorito, pues son muy difíciles de encontrar ciertos modelos. Se siguen fabricando algunos tipos de plumilla. Hay fabricantes, como Brause, Leonardt o Hunt que, manteniendo el nombre, creo que sin llegar a interrumpir la fabricación, siguen ofreciendo unas pocas referencias, aunque prefiero buscar las antiguas. Otras marcas, hacen imitaciones de las plumillas de la época dorada de fabricación y uso de estas joyas, como las Hiro, de Leonardt. Desde Japón nos llegan plumillas para dibujar manga, lo que ha revitalizado y atraído a muchos amantes de este tipo de dibujo hacia el mundo de las plumillas. Bienvenidos sean.


    Pero no. No es lo mismo. Quien haya utilizado una Principality de Gillott, bellísima, escasa y muy cara, no dejará pasar la ocasión de comprar todas las que encuentre. Hay asociaciones de calígrafos de copperplate (letra inglesa para nosotros) que las buscan con hurón, pues algunas siguen escondidas en sus madrigueras. Se remite a un enlace sobre las plumillas más buscadas, y son plumillas para ser usadas, no colocadas en un panel, como otras que se buscan por su belleza, no por la dulzura de su uso. Esta plumilla fue en su época fabricada por Gillott por encargo de diversos distribuidores e instituciones, con nombres distintos. Leonardt & Cº fabrica actualmente una versión de dicha joya. No la he probado, pero dudo que hayan conseguido replicar fielmente semejande maravilla, especialmente la dulzura del trazo, su flexibilidad, y las propiedades de un acero que Joseph Gillott sabría cómo diablos templaba.
    Si queréis concederos un capricho, podéis, por 20 dólares, comprar una Principality en Calligraphic Art Design Studio, en Dallas, Texas, si os pilla a mano, si no, en ebay también las vende. En el enlace a su sitio web podéis completar información sobre caligrafía y acerca del mundo de las plumillas.
    No hay que hacer grandes desembolsos para encontrar plumillas de dibujo maravillosas. Teniendo en cuenta que en los años cincuenta del pasado siglo dejaron de ser de uso general, lo normal es que tengan de 60 a 100 años de antigüedad. Algunas bastantes más. Afortunadamente, cuando de la noche a la mañana, como ha ocurrido con los carretes fotográficos, esta tecnología, y todo lo que lleva asociado, quedó obsoleta, los almacenes de Birmingham, Iserlhon, Boulogne-sur-Mer, Esterbrook, etc.  tenían un stock de millones de cajas sin vender. El mundo del  coleccionismo va por otros derroteros, pero buenas plumillas para escribir pueden ser compradas por unos 10 euros (cajas de una gruesa, 144 plumillas). Una caja de Principality de Gillott –nunca he encontrado en venta una entera, sin abrir-, no sé cuánto podría valer, pero no creo que menos de 500 o 600 euros. Hay coleccionistas que, rizando el rizo, buscan cajas sin desprecintar. En ebay se han pagado más de 300 dólares por una caja de 303 de Gillott. El récord, creo que está en 1,993.88 $ por una caja en el 2003. Una locura.
    Una Principality suelta puede comprarse por unos 15 o 20 euros. Las Crow Quill, o las Gillott siguientes, alrededor de los 2 euros, algo más razonable, como véis.
    Si tuviera que elegir entre tantas plumillas, cosa difícil, pues tengo cientos de modelos distintos, posiblemente elegiría una Gillott fina, flexible y pequeña. Tal vez una de las anteriores: C179, 170, una 292 litográfica, y, sin duda alguna, las crow quill de Gillott, la 102 de Hunt (más fácil de encontrar), o los quill de Geo W. Hughes, Hinks, Wells & Cº. Para el tipo de cosas de que hablamos, junto con la 303 de Gillott, no creo que haya nada mejor.
    Hay modelos actuales que, más que para dibujar o escribir, podrían servir para mostrar hasta qué punto ha degenerado esta industria, evidenciando que, en algunos aspectos, no siempre se camina hacia adelante. Dentro de poco entrará su fabricación en el terreno esotérico de los conocimientos perdidos por la humanidad.
     Algo utilísimo es lo que fabrica un artesano de Berkeley, California, llamado Ackerman y que consiste en una especie de pluma estilográfica que permite usar crow quills y recargar su depósito con tintas diversas, incluida la tinta china, acuarela o témpera. Hace un tiempo, le compré dos y, la verdad es que funcionan muy bien. De serie, este modelo monta un crow quill 102 de Hunt, pero fabrica modelos para cualquier tipo de plumilla de caligrafía o dibujo, incluso ha incorporado un modelo con pincel.
    Se mostraba el invento en la imagen anterior, sobre un dibujo a medio hacer con la citada herramienta. Puede ser la solución para poder utilizar plumilla en cualquier lugar y situación. De todas formas, cuando se habla de llevar en el bolsillo una pluma cargada de tinta china, no conviene que os pongáis vuestro mejor traje. Mejor llevar plumas y tinta en lugar seguro y hermético.  Este enlace os remite a su sitio web, donde se pueden ver (y comprar). De nada. Ackerman Pump pens.
    De los palilleros, mangos, portaplumas, (porte-plume, penholder, canello, en francés, inglés o italiano respectivamente), hablaremos en otra ocasión.
Para ver más plumillas: Spanibs. Mi tienda en ebay

4 comentarios:

  1. Gracias por seguir mi Blog.
    Muy interesante tu comentario sobre las plumillas, al contrario que tú no las colecciono pero sí que me gusta dibujar con ellas.
    Tengo que fotografiar una plumilla que tengo y que me gusta mucho como pinta, (no la he vuelto a encontrar) y no tengo ni idea de la marca. Lleva una especie de troquelado con algo parecido a una hoja de acanto, pero no veo tu correo para comentartelo y de paso preguntarte por alguna de esas plumas que vendes en Ebay.

    ResponderEliminar
  2. Hola Ángel.
    Gracias por tu interés. Esas plumas que dices deben ser la John Mitchell's 727 o las que, con igual forma, fabricaron Brause o Sommerville. Creo recordar que las he visto en tamaño más pequeño. Son unas plumas hermosas y una maravilla de finura y flexibilidad. Además, por su tamaño y longitud, cargan mucha tinta.

    ResponderEliminar
  3. Hola, acabo de descubrir este blog, y este post en concreto.
    Una pregunta, cómo se limpian los plumines una vez ha secado la tinta china en ellos?
    si rasco el plumín, se me vuelve áspero (ya me he cargado alguno).
    y entonces para salir a pintar al campo, qué recomendais?
    soy dibujante de acuarela principalmente y me gustaría explorar" el mundo de la tinta-plumín..
    si quereis ver mi blog , sois bienvenidos :)
    Juan

    ResponderEliminar
  4. Hola. Lo mejor es limpiarlas al mismo terminar de usarlas. Eso alargará su vida, pues el óxido y los ácidos de las tintas es lo peor para las plumas. Las hace quebradisas y provoca que pierdan elasticidad. Yo las limpio con un paño fino, un pañuelo usado de algodón...
    Si se ha secado, hay que recurrir al líquido limpiador-desatascador que se vende especialmente para la tinta china, usado para desatascar los estilógrafos calibrados tipo rotring, steadtler... de dibujo técnico.
    Para dibujar en casa con titna, no creo que haya nada mejor que las plumillas, antiguas mejor. Para salir al campo, lo mejor son los rotuladores calibrados indelebles. Cuento en esta entrada otras alternativas, pero para dibujar sentado, con comodidad y con tiempo fuera de casa. Para dibujar de pie, apuntes rápidos en cualquier lugar, lo mejor es un rotulador. También una estilográfica y un pincel de agua, si quieres añadir algunas sombras. Sobre eso hay varias entradas en mi blog.
    He visitado el tuyo y he disfrutado mucho con todo lo que muestras en él, tanto a lápiz como con acuarela. Especialmente los animales, por su colorido y las texturas que consigues. Tienen vida.

    ResponderEliminar