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domingo, 4 de marzo de 2012

ORTEGO (1833-1881) - Dibujante e ilustrador español - PLUMILLA - LÁPIZ

     Ya hemos hablado anteriormente en el blog de algunos de los extraordinarios dibujantes y grabadores españoles en el siglo XIX y principios del XX. Principalmente nos hemos basado en revistas ilustradas de la época y en la ilustración de libros, lugares donde sus trabajos se difundieron.
 
  En esta entrada del blog vamos a contemplar algunos de los miles de dibujos que Francisco Ortego y Vereda fue publicando en algunas de las revistas del momento, como Gil Blas o Museo Universal, en el Almanaque Quita-Pesares, "El fisgón", "Los sucesos", "El pájaro rojo" o como ilustrador de obras de Pedro Antonio de Alarcón, ("Diario de un testigo de la guerra de África" o "De Madrid a Nápoles").
   Francisco Ortego, como su coétaneo Mesonero Romanos, se encuadran dentro del costumbrismo, dejándonos escenas literarias o gráficas de lo cotidiano, de lo que se podía ver en calles, mercados, bailes y reuniones sociales. De tipos pecualiares de la sociedad de la época, así como de la situación social y política que vivieron. 
    De entrada, debemos decir que Ortego ilustró, principalmente en la revista "Gil Blas", estas escenas y situaciones desde un punto de vista satírico, con un humor sarcástico y de crítica acerca de la sociedad española del momento, especialmente de Madrid, donde se publicaba la revista.
    Casi todas las ilustraciones que se muestran pueden encontrarse en los números de "Gil Blas" de la década de 1860, convulsa época, cuendo muere O'Donnell, Prim es asesinado y se vive una angustiosa situación económica, por otra parte no excepcional en España, que llevó a la "Gloriosa" o "Septembrina", revolución que destronó a Isabel II. Igual que 50 años antes, cuando el general Riego se elevantó contra Fernando VII, también fue en Cádiz donde las fuerzas navales se amotinaron contra el gobierno de la reina.
   Gil Blas es una revista antimonárquica, anticlerical, satírica e irrespetuosa que critica y se mofa de los dirigentes, de la monarquía y del clero, llevando a sus páginas artículos y rimas que sacan burla de ellos y de la situación. Para ilustrar todo ello, Ortego dibuja la realidad urbana de un país que, a duras penas, inicia su industrialización, con calles llenas de pobres, de funcionarios cesantes, señoritos,  frailes exclaustrados y otros personajes que el dibujante caricaturiza para hacer de ellos tipos repetidos luego por otros: vendedores ambulantes, gentes en los mercados sin dineros para comprar, músicos callejeros, ciegos, saltimbanquis, pícaros y personas de las clases medias y altas de las que se rie sin piedad.

 De la Exposición Universal de París de 1867 también hace sangre, ilustrando con sus caricaturas las aportaciones de la tecnología nacional, como un toro disecado o la horchata valenciana, así como el aspecto y proceder de los ciudadanos franceses.

   Aunque maneja la pluma con solvencia, con trazos ágiles y no excesivamente trabajados, es a lápiz como a mi entender muestra de forma más suelta y espontánea su arte. No hay que olvidar que recibió una formación académica en la Escuela Superior de Pintura, de la Academia de Bellas Artes de San Fernando. También realizó algún óleo de mérito, llegando a conseguir una mención honorífica especial en la Academia Nacional de Bellas Artes en el año 1864, con un cuadro de tema histórico. Aunque sus dibujos sean caricaturescos, muestra un dominio de la figura, el movimiento, la escena y la descripción asombrosos. 



    Algunas de las ilustraciones anteriores salen de la obra "Album Ortego", ya citado. Esta recopilación fue impresa y puesta a la venta por Gaspar editores en 1881 para contribuir en la colecta organizada en Francia donde, en la más absoluta ruina, había muerto de tuberculosis, para recaudar fondos que permitieran ayudar a la familia del dibujante y pagar su entierro.
Del Almanaque el Quita-pesares:
   De la obra de Pedro Antonio de Alarcón, "Diario de un testigo de la guerra de África", mencionada anteriormente, se incluye el siguiente ejemplo. El libro puede verse completo en Google books.
   En la Biblioteca Digital de la Comunidad de Madrid, podemos encontrar el "Album Ortego" y el "Almanaque el Quita-pesares", con imágenes de muy buena calidad de escaneo.
   En la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España, podemos acceder a los números de la revista Gil Blas citados, desde 1864 hasta 1882, de los que aquí se ha mostrado una ínfima parte. También allí podemos ver y descargar los números de "El Museo Universal", de 1859 a 1869.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Antonio María Fabrés y Costa (Barcelona, 1854 - Roma, 1936) Acuarelas - Oriente

Old Tree Trunk - Acuarela - Museo del Prado
    Nació en Barcelona en 1854, dentro de una familia de artistas. Allí, a los 13 años, inició sus estudios en la Academia Provincial de Bellas Artes de la Lonja, que pasó a llamarse Real Academia Catalana de Bellas Artes de San Jordi. A los 21 marchó a Roma con una beca, y allí conoció las obras de Fortuny, relacionándose con otros pintores de su círculo como Pradilla o Villegas Cordero. Cultivó entonces una pintura de corte romántico, realista, con temas medievales y orientales muy del gusto de la burguesía de la época. Volvió a Barcelona para, en 1894, instalarse en París, siendo ya un pintor famoso y apreciado.
Autorretrato - detalle



    Pintó acuarelas y óleos. Muchos de sus cuadros, vistos en pequeñas imágenes, a veces de no suficiente calidad, pueden hacer dudar del medio empleado. De las obras anteriores, todas menos el autorretrato están descritas como acuarela. Las siguientes, en su inmensa mayoría, también. No hay que fiarse de estas descripciones en lugares no especializados, pues todo se rotula como óleo sobre lienzo. Aunque de la anterior no tenía dudas, hasta que la he encontrado en el Prado, entre las obras de la reciente exposición sobre "Fortuny y el esplendor de la acuarela española", no la había encontrado descrita como tal. Viendo en pantalla una obra, en pequeño formato y, a veces, mala calidad, cuando se trata de obras tan detallistas y perfectas como éstas, puede uno dudar.
    Volvemos a resaltar el extraordinario papel de Fortuny como aglutinante de esta generación de pintores españoles, aunque su influencia fue más allá de nuestras fonteras, irradiando desde Roma y París a otros muchos artistas.    
Playa de Chipoiona - Acuarela y gouache
    Era un excelente dibujante, cualidad frecuente entre todos los pintores del momento, minuciosos, detallistas, excelentes compositores de escenas y ambientes. Como todas las tendencias, acabó en un manierismo, despectivamente llamado "art pompier", caracterizado, según descripción de sus contemporáneos como una pintura de "un dibujo muy acabado y detallista, con tendencia a seguir unas fórmulas fijas. La pincelada corta y precisa, que modela la figura con precisión.  La coloración adquiere tonalidades claras y brillantes; al mismo tiempo busca con insistencia la obtención de toda clase de trucos y efectos lumínicos. La composición, por último, tiende al movimiento, a la acumulación de objetos y a una excesiva insistencia en los elementos decorativos". De ellos salieron, paradójicamente, muchos impresionistas.
 
 
 




     En 1902, se instaló en México, invitado por el presidente Porfirio Díaz, para dirigir la Academia de Bellas Artes de San Carlos. Allí tuvo como discípulos a Saturnino Herrán, Diego Rivera y José Clemente Orozco. Nombrado Inspector General de Bellas Artes, decoró el Palacio Nacional de México.
    Donó una gran cantidad de sus obras (224) al Museo de Bellas Artes de Barcelona, su ciudad natal. Como pago y compensación se comprometieron a dedicar un pasillo a su nombre, cosa que, aunque en vida reclamó varias veces, no llegó a conseguir.
    La biografía del pintor se ha completado con datos de mcnbiografias.