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sábado, 10 de marzo de 2018

Samurais

   Cambiando bastante de tercio en cuanto a tema, menos de materiales y recursos, he dibujado cuatro samurais para mi amigo Jean-Marc Anton de Córcega. Un buen amigo, ya de muchos años con el que comparto muchas aficiones y apartados de la biografía. Año de nacimiento, profesión, afición a las plumillas y a la guitarra, a Chet Atkins y a paellas, tortillas españolas y cervezas frescas a la orilla del mar. Yo, normalmente en la costa levantina, él en Ajaccio, cuna de Napoleón, el del cognac y las batallas.
   Es curioso que nuestra amistad viene de una caja de plumillas cervantinas que le vendí en ebay hace unos diez años, una de las primeras ventas, si no la primera que hice.
   Si tenemos en común, como ya digo y entre otras cosas, las plumillas, he de decir que su colección es algo inaudito, la mejor que conozco, asombrosa, llena de miles de joyas únicas, envidia de todos los coleccionistas del mundo. Las mejores que tengo han sido regalo suyo. Dos plumas dentelle, series especiales, de esas caladas con una filigrana que convierte en obras de arte. Otras más, todas antiguas, escasas y hermosisimas, siempre raras, entre las que recuerdo una con una cruz gamada que el partido nacionalsocialista alemán encargó en Birmingham antes de degenerar en lo que luego llegó a ser.
   Hay otras aficiones y dedicaciones que no compartimos, como el hecho de ser entrenador de judo, con muchos campeones entre sus alumnos, como él lo es. No hace falta que me revuelque en el fango comparando nuestras fuerzas, agilidades y destrezas al respecto, que yo me conformo con tenerme de pie. Otra diferencia es que él se desplaza por la isla en un Fiat 500 rojo, coche que obviamente no es de mi talla. Tiene muy buen humor, con lo que llegamos a las semejanzas ciertas y además y sobre todo, es una gran persona, una buena persona. Quisiera parecerme a él en ello, tal vez lo más importante de lo dicho.
   Estudioso de las tradiciones e historia del judo, algo que tiene que impartir a los deportistas que entrena, me pidió que le dibujara un samurai. Eché mano de internet, sobre todo de imágenes antiguas de la Enciclopedia Británica y le dibujé unos cuantos, menos de los que merece desde luego.
   Desde aquí un fuerte abrazo y mis mejores deseos para mi buen amigo Jean-Marc.

domingo, 21 de octubre de 2012

DIREK KINGNOK - Acuarelista de Thai (Tailandia) -Watercolors


    "I want my art to reflect the familiar stories of ordinary people in usual places". Así habla Direk de sus acuarelas: sacar a la luz la belleza de lo ordinario, lo habitual. No necesita recurrir a lo insólito y desacostumbrado. Reflejar en sus obras las escenas cotidianas de la gente normal en los lugares habituales. Esa es la intención y el tema de Direk Kingnok en sus acuarelas.  
   Amablemente, me ha autorizado a mostrar su obra en mi blog. Mi agradecimiento por ello.
    En Tailandia (ราชอาณาจักรไทย), donde vive, podía tomar como modelo la naturaleza exuberante, los templos y monumentos llenos de vida y color, abigarrados y sorprendentes. Reflexiona que, a veces, sólo el turista, con una mirada más virgen y desacostumbrada hacia lo que ve, es capaz de sorprenderse, ver el encanto de lo que para quienes viven en el lugar que él visita es trivial y cotidiano. 
    Esa es una de las misiones del artista, detenerse en mostrar la belleza que nos rodea y de la que formamos parte y en la que no reparamos al ser nuestro paisaje, nuestro entorno habitual.
    Así, entre sus temas, encontramos escenas de la vida diaria, calles, mercados, vehículos, el trabajo en el campo o en los talleres, la actividad del puerto, con complejísimas composiciones llenas de elementos, cables, grúas, palos... Sin embargo sabe conducir nuestra vista a lo que considera importante, a pesar de lo intrincado de alguna de sus acuarelas, con gran cantidad de información, pero escasa de detalle en los elementos individuales.

   Gran parte de sus acuarelas nos muestran las actividades de las numerosas personas que incluye en ellas. Así no hay trabajo o faena que no quede reflejada en sus obras. A veces pescando, otras en interiores con escasa iluminación, dedicados al cuidado de los animales o los cultivos, llenando los puestos y comercios de las calles, con colorido y movimiento. Las figuras están trabajadas con rapidez y soltura, aunque consiguiendo siempre movimiento y realismo en posturas y acciones.
   Aunque vemos en algunas acuarelas que no huye del color intenso cuando es necesario, normalmente limita los colores en sus obras, siempre equilibrados, contenidos y armoniosos. En la mayoría de ellas, su paleta es muy reducida, con tonos quebrados maravillosamente dispuestos, reservando los rojos, casi nunca el amarillo para dar vida y resaltar algún elemento importante. Suele cubrir de color casi toda la superficie del papel, a veces con tonos muy tenues, dejando pequeñas zonas del papel que dan chispa y contraste, brillos y luces, reflejos y referencias tonales.

  Podemos ver algunos vídeos con la forma de trabajar de Direk Kingnok, su oriental soltura y agilidad con los pinceles, toda una envidia.

sábado, 17 de marzo de 2012

HOKUSAI (1760 - 1849) - Pintor japonés - Acuarela - Dibujo

 Aunque tal vez el nombre de Katshushika Hokusai no les diga mucho a algunos de los que lean ésto, nadie ha dejado de ver la imagen omnipresente de la ola de Hokusai. No es la única que hizo, igual que todos conocemos muchas de las vistas del monte Fuji, pertenecientes a la serie de 36 que sobre este místico lugar realizó el pintor japonés. Esta obra, de gran influencia en la pintura europea, se considera la culminación del estilo Ukiyo-e (浮世絵), "pinturas del mundo flotante" o estampa japonesa. Original, como el pintor, de Edo, la actual Tokyo, que da nombre a la escuela.
 Si queremos conocer más sobre este extraordinario dibujante y pintor, al final del artículo se ofrecen los lugares donde mejor información hemos encontrado. Muchos de ellos remiten a páginas en las que podemos contemplar parte de la obra de este pintor, a una pequeña parte de ella, pues su producción es de varias decenas de miles de dibujos y acuarelas.
 
 

 
 

 

 
 
 
 
 
 Decir que es un extraordinario dibujante, es quedarse corto, pues de muchos otros lo hemos dicho, pero Hokusai añade a la perfección de los trazos de su pincel, la delicadeza, la síntesis y la armonía propias de la pintura oriental, la originalidad de su genio. 
   Sus obras muestran el dominio del pincel, propio de las escuelas de dibujo japonesas y chinas. Sólo los artistas extraordinarios como Hokusai consiguen despegar, añadiendo algo, a una temática y técnica que un aprendizaje de años, copiando hasta el mínimo detalle los modelos propuestos por el maestro, llega a ser una segunda naturaleza. Los temas suelen repetirse, pájaros, hojas y flores, insectos... Sus figuras y escenas tienen una forma establecida que se repite para ajustarse al modelo. Él mismo tiene numerosos alumnos y hace infinidad de dibujos de todo lo divino y lo humano, ejemplos que los aprendices deberían copiar e imitar.
   En 15 tomos, recoge miles de dibujos, en hojas llenas de modelos de cualquier cosa que haya que dibujar, conocidos como los "Mil mangas de Hokusai", que son muy instructivos. Flores, insectos, personas realizando toda clase de actividades, en todas las posturas imaginables, realizadas con una soltura oriental en el uso del pincel, grabadas en bloque de madera por él mismo para su reproducción. Mostramos aquí unos pocos ejemplos.
 
 
 
   Hokusai, cambió muchas veces de nombre al firmar sus obras, pues muchos pintores tomaban como parte del propio el de su maestro. Acabó adoptando el de "Hokusai, al anciano loco por la pintura". He leído ésto y muchas otras cosas interesantes sobre Hokusai en un  libro muy instructivo, "Great Masters" de John Lafarge, publicado en Nueva York en 1903. Los grandes maestros de que habla son Michel Ángel, Rafael, Rembrandt, Rubens, Durero y Hokusai. Buena compañía.

    Resulta muy interesante la parte dedicada al pintor japonés, pues analiza como cada arte, cada artista, al reflejar la realidad en sus obras adopta algún tipo de convencionalismo, no siendo ni posible ni deseable plasmar la realidad tal cual es. Según Lafarge, si ésto ocurre en todas las artes, escuelas y artistas, el método de enseñanza de la pintura en China y Japón han reforzado y mantenido hasta un punto inconcebible en occidente estos convenionalismos, tanto en temas como en formas.
   Algo que recoge el libro citado es la circunstancia de que el libro con las obras de Hokusai fue uno de los primeros que pusieron frente a ojos europeos la pintura oriental. El deslumbramiento que produjo entre muchos artistas se plasmó en una gran influencia, en la adopción de temas y el deseo de imitar esta pintura hasta entonces poco conocida y que chocaba con nuestra tradición pictórica. Los impresionistas fueron algunos de los que recibieron tal influencia y hay muchos famosos cuadros basados en obras y temas de Hokusai. Basta ver el anterior cuadro sobre lirios y recordar a Van Gogh.
 La pintura tradicional japonesa y china, como casi toda la pintura oriental, entre otras diferencias con  la de occidente, renuncia normalmente al volumen, al claroscuro, a dar relieve mediante la diferenciación de zonas iluminadas y oscuras, utilizando colores planos con frecuencia, o limitándose a utilizar la línea, de forma magistral, realizada con pincel. En la obra de Hokusai podemos encontrar algunas en las que se aparta de esta tradición, como en la acuarela anterior.
    En los enlaces siguientes podéis varios cientos de pinturas, referencias e informaciones sobre Hokusai y otros pintores japoneses.
 Fuentes y enlaces sobre Hokusai: