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viernes, 14 de mayo de 2021

Acuarelas mayo 2021

   En esta entrada se muestran algunas de las acuarelas de este mes. Aparte se dejan pàra otra entrada los dibujos y acuarelas en cuaderno de una salida a Tus, unos días a la orilla del río por Yeste, en Albacete. Seguimos con los árboles, con las texturas y con ls flores, buscando otras combinaciones cromáticas, especialmente con tonos azules, violáceos y amarillos.
   Dos versikones de un mismo tema, a partir de una foto propia en la orilla del río Tus, siempre con sus tonos dorados, especialmente al atardecer. Hago primero una acuarela pequeña, una prueba, y después la repito en mayor tamaño volviendo a jugar con los complementarios, los dorados y los violáceos. Esta acuarela va para una exposición colectiva que se inaugura la próxima semana.
   Veo que el blog acaba de superar el millón y medio de visitas, algo para mí inimaginable cuando lo inicié hace casi once años. Visitas de todo el mundo, cosa que aún me asombra más, especialmente teniendo en cuenta que se publica en español. 


    Tengo desde el inicio una aplicación que va señalando con puntos las visitas sobre un mapa. Se desactivó y reseteó hace poco tiempo, borrando los puntos que señalaban las visitas de casi diez años. Aún así, las de los últimos dos van llenando poco a poco el mapa. Tengo desatendidos los desiertos y los mares. Aparte de eso, es reconfortante ver esos puntos. Gracias a todos.

lunes, 21 de marzo de 2016

Acuarelas marzo 2016


    Los viajes a sitios inspiradores, siempre bien acompañado, a veces, te ofrecen la ocasión de reunirte con otras personas con que extender esta afición a pintar, a ver, a comentar y, porqué no, a tomar un café, una copa o disfrutar de una larga sobremesa. La reunión de todas esas cosas, sin olvidar el trabajo, debe de ser lo que se suele llamar "las musas".
   Ya he comentado en otras ocasiones que ha habido quienes escriben una obra maestra en la cárcel, como Cervantes, una buena obra de teatro en el dorso de albaranes y fotocopias ya usadas por una cara, como Antonio Gala, o quienes interpretan una música genial en un tugurio sórdido y casi hostil. No es mi caso. Para hacer algo, sólo para intentar hacerlo, cuanto mejor, mejor. En cuanto al lugar, luz, compañía, materiales, tranquilidad... Mis musas y yo somos más sibaritas, condición no reñida del todo con la de pobre.
    No es de extrañar, por tanto, que en Úbeda y Baeza o en Madrid, los dos últimos viajes, haya dibujado a gusto. Y mucho. Más de lo normal. En mi rincón puedo poner una orquídea, pesanmientos, una cafetera humeante, esparcir mis tubos y pinceles sobre una mesa enorme, con todo a mano, música de fondo y luz lateral izquierda con dos grandes ventanas que hacen esquina. No está mal. Pero dibujar en el salón del Ritz, en un palacio renacentista, en un castillo medieval, en un barrio repleto de edificios levantados por Carlos III, entre ellos el Museo del Prado o el Thyssen, la Real Academia o una iglesia neogótica, la verdad es que los lapiceros se ponen a bullir en el bolso.

   Úbeda y Baeza lo tienen todo. Ya hablamos de estas dos ciudades renacentistas en la entrada anterior. También de los amigos que allí tuvimos ocasión de ver para compartir ratos de acuarelas y de conversación, de nieves y de vinos reconfortantes. No solo la parte monumental, también el entorno es sugerente y magnifico. El fondo de las montañas con nieve, esas nieblas le que añaden encanto, la lluvia que multiplica las cosas con sus reflejos en el suelo por si la realidad no fuera suficiente... En fin, que además de los dibujos y apuntes, trajimos muchas fotos para ahora pintar con calma y cerca del radiador.

   De Madrid queda mucho por hacer a partir del material recogido en el viaje, como se dice, en forma de bocvetos, fotos y recuerdos. Estamos en ello, aunque con calma.

martes, 17 de noviembre de 2015

Acuarelas de noviembre


   La primera acuarela, en media hoja de Arches de grano grueso, se trata de la Fuente de la Peña, paraje de Peñascosa en la provincia de Albacete. De una foto de mes de noviembre, pero del año pasado. Seguimos probando el pigmento Smalt de Daniel Smith, muy parecido al lapislázuli en su matiz agrisado, aunque más cubriente y azulado. También se ha utilizado otro de Kremer, un cobalto claro. Ya he comentado que estos azules de Kremer me gustan mucho. Los verdes ya son fijos, jadeita, sap green oscuro y perileno. Con tanto ramaje de árboles diferentes se ha intentado resolverlo con manchas, reservando algunos trazos finos con líquido enmascarador, en este caso de Schmincke que, con su dispensador, permite obtener esas líneas finas, si se aplica rápidamente y de lado, poniéndolo en diagonal procurando que no se detenga mucho tiempo en un mismo lugar y salga demasiado líquido. Mejor que aplicado con pincel. Con tiralíneas también salen líneas finas, con el peligro de marcar el papel demasiado y que baños posteriores se depositen en la superficie rascada del papel y el efecto se estropee.
    La anterior y siguiente son dos acaurelas de la Sierra de Alcaraz, en Albacete, con los colores que toman los árboles en esta época. Los amarillos y ocres con cadmios y quinacridonas. Muy cubrientes los primeros, tanto como transparentes son los segundos. Utilizados juntos es importante el orden de aplicación, por el carárter cubriente de los cadmios. Se intenta rodear los colores vivos con otros quebrados, pardos y grises, dentro de lo posible, para que los amarillos resalten. En el primero se ha utilizado índigo para el azukl de las montañas, con algo de cobalto en algunas zonas.
   La siguiente es de una foto de Albarracín, con un muro de caliza de fondo sbre el que resaltan los amarillos y ocres. Los mismos que en las anteriores. También se ha utilizado Smalt para algunas manchas azules, aunque los grises salen de mezclar ultramar con siena tostada. Los tonos rojizos que matizan los amarillos de los arboles son de quinacridona, muy transparentes y vivos.
   Por último, otra acuarela, esta vez sobre papel Fabriano Studio de 300 gramos, grano grueso. A partir de una foto de la Sierra de Segura de mi amigo Jesús Lozano. Sobre ella se me ha hecho el acertado comentario de que no se separan los planos suficientemente, cosa que es cierta. Solamente hay un primer plano del que se salta a las montañas lejanas. Seguramente si no fuera a partir de una fotografía habría salido más natural, pero las cámaras automáticas lo enfocan todo y nosotros caemos en la trampa de la fidelidad al modelo. Hay que seguir aprendiendo. Tenñía ganas de que llegara el otoño para utilizar ocho o diez pigmentos de quinacridona, de amarillo a violeta, pasando por toda la gama de naranjas, rojos y rosas. Tienen un brillo y una transparencia maravillosos. Son muy intensos y además mezclan muy bien.