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jueves, 5 de marzo de 2015

CONTRERAS - Acuarela - Paso a paso


   En esta ocasión otro paso a paso sobre una acuarela de un paraje cercano al embalse de Contreras de donde guardo unas fotos hechas hace unos años de una visita a la casa de postas, la presa y las obras del viaducto y tendido del tren de alta velocidad. Un alarde de ingeniería.
   Se ha utilizado un papel inédito para mí, aunque hace años que conocía su existencia, el que fabrica en Cuenca el artesano Segundo Santos Huélamo, cuyo blog, El pergamino de trapo, podéis visitar aquí para conocer sus papeles y sus ediciones, verdaderas joyas. Artesano papelero, impresor, editor, encuadernador... Merece la pena ver sus obras. 
   El papel que yo he utilizado es excelente, con sus particularidades, como todos los papeles artesanos, de grano suave y ondulado, que toma bien los baños, permite detalles nítidos, y no es especialmente problemático. Como otros papeles, para trabajos en húmedo habría que humedecerlo previamente pues se comba ligeramente si no se sujeta por los cuatro extremos, ya que el que he probado no es demasiado grueso. Me ha gustado mucho.

   Dibujo inicial a lápiz, situando los elementos más importantes, aunque sin entrar en excesivos detalles. El color empezamos a aplicarlo en seco, aunque con suficiente agua en el pincel para permitir que se vayan fundiendo y mezclando en el papel. Se seca con relativa rapidez y vemos que incluso las copas de los árboles que se aplican inmediatamente ya marcan perfiles nítidos de seco sobre seco. El cielo con cobalto y los árboles con tierra verde, el mismo azul y algo de viridiana muy diluido. Ocre dorado y sombra natural para las primeras manchas del suelo.
   Azul ultramar para las paredes en sombra, algo más oscuras y mezcladas con carmín de alizarina y siena tostada para las sombras más intensas y la carretera. Con alizarina y siena, mezcladas en distinta proporción, tejados, sombras en el suelo en algunas zonas, intentando ir sugiriendo la vegetación del primer plano. Casi todos los pigmentos son de Kremer.
    Con esos mismos colores utilizados hasta ahora, más intensos y con la adición del verde de jadeíta de Daniel Smith seguimos reforzando sombras y añadiendo ciertos detalles, intentando ser moderados en ello. Las sombras de los pretiles de la carretera, a contraluz, mezcla de ultramar y siena tostada, igual que algunas otras sombras.
   Se añaden algunas manchas de los verdes ya usados, oscurecidos con ultramar, índigo o siena tostada para diferenciar los árboles del fondo. Igualmente se añaden las sombras de los árboles sobre la carretera o de los pretiles sobre el primer plano con ultramar, índigo y algo de aliarina, en distintas proporciones. Como se hace la foto al mismo terminar, algo húmeda todavía, es de esperar que se aclare bastante al secar, con lo que debe mejorar, pues siempre llegamos a ese punto en que nos arrepentimos de no haber dado por terminado el trabajo antes, ya que la transparencia, la espontaneidad y la luz desaparecen rápidamente y, en este y en muchos casos, cuando estamos terminando nos queda el mal gusto en la boca de que unos minutos antes estaba mejor, que lo que hemos sumado no ha hecho más que restar. Estamos aprendiendo.

miércoles, 28 de enero de 2015

Cumpleaños y 4º aniversario del blog

Aranjuez
     No hay nada mejor —o peor— que no tener prisa para que el tiempo pase pronto. De forma que ya estamos por el 4º aniversario de mi blog, que se superpone a mi propio cumpleaños, 61 tacos Myrga, cuyas hojas se han ido llenando de contenido por primera vez con cosas que más o menos he podido elegir, libre ya de agendas, obligaciones laborales y demás ataduras y condicionantes.
   Entre las cosas que hemos hecho en estos doce meses están dos viajes a Cuenca, uno de ellos para el I Encuentro de Ladrones de Cuadernos, y otros a Toledo, Aranjuez, Villanueva de los Infantes, Peñíscola, Morella, Murcia, Almería, Córdoba, Sevilla, Úbeda, Baeza, que recuerde así a bote pronto. Alicante y su costa, Calpe, La Marina, Campello, o Alcoy, Guadalest, Elche, por frecuentes, ya no se incluyen entre los viajes. Igual ocurre con las visitas breves a pueblos de Albacete como Alcaraz, Alcalá del Júcar, Peñascosa, Ayna y otros encantadores lugares. Observo mi predilección por las cuestas, a pesar de lo que me cuesta subirlas, pero tanto andando como conduciendo, me encantan las curvas, los barrancos, los montes llenos de árboles y las fuentes y arroyos. Varios miles de fotos, y docenas de dibujos y acuarelas quedan de esas excursiones. Con ellas hemos ido llenando las entradas de mi blog.
    Este mes llegaremos a las 600.000 visitas, que ya va siendo un número crecido, algo muy de agradecer a quienes dedican unos minutos a ver pinturas propias y ajenas, leer mis elucubraciones, rebuscar entre las plumillas, incluso soportar mis epístolas monacales y arcaizantes. Como la actualidad me llevaba al enfado y a la maledicencia, queriendo conservar el todo amable de este blog, he ido derivando mis iras y desahogos hacia Desconcertatus-Epistolarium, mi otro blog.
   Este abrumador número de visitas, procedentes de prácticamente todo el mundo, seguramente se multiplicaría si lo publicara en inglés, cosa que frecuentemente he pensado hacer. Por el momento no vamos en busca de records ni de beneficios económicos que, por otra parte, nada mal nos vendrían. Pero me he negado a incluir publicidad en este blog a pesar de frecuentes invitaciones a hacerlo. Bienvenidas serían si se tratase de libros, materiales de pintura y dibujo, viajes, temas culturales y otras edificantes aportaciones. Me resisto a que en medio de una entrada sobre Fortuny se incruste, fuera de mi control, un anuncio de Viagra, de un crucero, un cosmético o un vídeo sobre un tema poco relacionado con el contenido habitual de mis entradas.

    Mucho se habla de materiales en este blog, pues probar nuevas cosas e intentar sacarles el jugo es uno de mis numerosos vicios, seguramente el más caro de todos ellos. Algunos pueden llegar a pensar que estoy en la nómina de Garzapapel, Daniel Smith o Escoda, aunque no creo que hayan sospechado lo mismo respeto a Joseph Gillott, Brandauer, William Mitchell's y otros antiguos fabricantes de plumillas de las que tanto hablo, entre otras cosas porque desaparecieron hace muchos decenios. El amigo Josep Escoda me ha regalado algunos pinceles, especialmente cuando alguna nueva serie sale al mercado, generosidad que practica con muchos otros pintores que conozco. Garzapapel suele incluir como regalo algunas muestras cuando hago un pedido a la casa, incluso me ha proporcionado papeles con gramajes o encolados que están en prueba antes de decidir producirlos e incluirlos entre sus productos. En Daniel Smith se hicieron eco de mis lamentos acerca de los casi 150 euros que entre gastos de envío y aduanas hubo que sumar al coste, ya crecido, de unos cuantos tubos de sus acuarelas y me enviaron unas muestras y dot charts para que pudiera probar algunos colores más de su abrumador catálogo. Con la advertencia de que no me van a vender más, ni a mi ni a nadie, dado que ya se podrán adquirir en España sus acuarelas, por lo pronto en Barna-Art y en Artemiranda, cosa que me alegra mucho y que llevo dos años pidiendo a Daniel Smith. Por tanto, lo que utilizo lo compro, salvo estos detalles que agradezco, pues no tienen por qué hacerlo. Si de ellos hablo es porque creo que sus papeles, pinceles y pigmentos son de los mejores del mercado, si no los mejores.
    Por supuesto que utilizo otros. Normalmente no me faltan pigmentos de Rembrandt, tengo pinceles de Isabey, Windsor & Newton, chinos, japoneses, alemanes, y el papel Arches nunca he dejado ni dejaré de utilizarlo, como algunos de Fabriano, pues cada material aporta sus diferencias. Sin embargo no puedo dejar de recurrir a esos papeles, pinceles y tubos de acuarela que me encantan cuando quiero ir a lo seguro u obtener ciertos resultados.

   Estos días recibiré un pedido de Kremer, uno de los mejores fabricantes de pigmentos del mundo, dedicado a elaborarlos y suministrarlos para restauración, conservando algunas fórmulas ya abandonadas por otros. Mi curiosidad me vence y hace que me contradiga en mi intención de no arruinarme con más probaturas. Pero hay que conocer cómo se portan Schmincke, Sennelier, Holbein, Mijello...y los de Kremer era inevitable llegar a ellos. No tenemos arreglo. Ya os contaré.

   Aunque las páginas más visitadas siguen siendo las dedicadas a las plumillas, tanto a sus clases y su historia como a las obras de grandes dibujantes o grabadores, me satisface descubrir que unas 20.000 personas han visto una entrada dedicada a acuarelas de flores, casi todas de Laurentino Martí y Geoffrey Wynne, dos de mis acuarelistas preferidos, 15.000 la dedicada a Hokusay y muchos miles las que trataban sobre las obras en papel de Rembrandt, Van Gogh, Guan Weixing, David Roberts, Ozulay o de acuarelistas y dibujantes españoles no demasiado conocidos como Villaamil, José Jiménez de Aranda, Antonio María Fabrés y Costa, Ortego, entre otros.
   Pendientes están Fortuny, Geoffrey Wynne, Seago, Sargent, Wyeth, Winslow Homer, Requena, Alfonso Ruíz, Chien Chung Wei, Charles Reid, muchos ingleses del XIX, docenas de plumillas, cientos de libros que leer, recomendar, resumir o traducir, al menos parcialmente. O sea que faena tengo.
   De música he ido hablando a lo largo del año conforme hemos ido haciendo algo, bueno o malo, deshacer un grupo, hacer otro, festivales de los Beatles, música francesa, conciertos benéficos y maléficos, pendiente el de música italiana para mayo, y los miércoles, siempre a cenar y a tocar con mis amigos. Habrá que visitar la costa Brava, que hace tiempo que no llegamos tan arriba, un viaje probable a la feria de música de Frankfurt que se va ramificando a otros lugares y ya vamos por los 5000 kilómetros y salidas más cercanas para no apolillarnos. En fin. Ya os iré contando.

Con motivo de mi sexagésimo primer aniversario, perpetré otra epístola conmemorativa, intitulada "epístola añosa". Se puede leer en mi blog Desconcertatus, en este enlace.

martes, 8 de julio de 2014

Pruebas con Garzapapel


    Me faltaba por probar a conciencia este papel de 500 gramos de encolado especial de Garzapapel. Ya lo había hecho con unas muestras de menor tamaño y me había parecido merecedor de más probaturas y tormentos. Lamento no haber tomado fotos de las fases intermedias de esta acuarela, pues algunas manipulaciones son evidentes, como los rascados y borrados. Otras no tanto, como zonas enteras que se han levantado simplemente mojando y quitando el pigmento con un papel absorbente.
    Arriba, en el margen inferior izquierdo se pueden ver esos rascados en seco, con una navajita de Albacete, lo que es una afrenta que no todos los papeles soportan. Los 500 gramos de este papel y su grano visible, pero no excesivo, favorecen recursos extremos como este.
 
    Las casas, pintadas de forma suelta y poco definida, han sido difuminadas y alejadas frotando con una goma de borrar. El encolado de este papel hace que parte del pigmento se elimine así, pues no ha calado en el papel de forma tan profunda como en otro más poroso y absorbente.
   En el fragmento anterior, podemos notar que desde la mitad del ojo del puente hacia la izquierda cambia algo el color. Anteriormente estaba cubierto por el mismo tono que en el muro del primer plano, pues en la realidad ese muro se eleva en esa zona haciendo un escalón. Eso tapaba medio puente y quedaba raro, haciendo dudar si era sombra, un ángulo extraño que tomaba el puente en ese lugar o qué leches. Mejor quitarlo. Mojando y frotando con un pincel de cerda dura, con papel se eliminó la pintura. Este papel, después de tales tormentos, permite pintar encima y conserva su textura y cualidades. Igual se hizo con el espacio del tercer tramo de ese zig-zag del puente, ocupado antes por la base de esos árboles. Se eliminó de la forma comentada, para darle profundidad al puente, mostrando la otra parte y el lugar de donde viene. Prácticamene no quedó ni rastro de esos árboles.
      En este otro ejemplo, en este caso una pequeña acuarela del castillo de Chinchilla de Montearagón, también 500 gramos encolado especial, el proceso fue todavía más perverso. Los lienzos de los muros  y la parte central, se pintaron con pigmento bastante intenso. Una vez seco, debajo del grifo se frotó ligeramente con el cepillo de las uñas. Así sale esa textura que resalta la trama del papel. Cuando volvió a estar seco, se retocaron algunas zonas, añadiendo detalles, y el papel conservaba gran parte de su encolado, no quedó como un papel secante, como sería de esperar.
    Con el mismo papel, acuarela sobre el parque Lineal de Albacete. La hice con las primeras muestras citadas. No existe una diferencia abismal entre el 500 gramos de encolado normal y el especial. Sin embargo, este último consiente y favorece estos procesos más agresivos. También es algo menos poroso, ofrece perfiles algo más definidos, como se evidencia en los bordes de los árboles. También  hay rascados, en húmedo y en seco, para añadir brillos y textura, algunas ramas y cosas así. El comportamiento del papel es excelente.
     La siguiente está pintada sobre papel de encolado normal. También admite esos rascados, aunque se pueden observar diferencias a la hora de trabajar, como un mayor margen de tiempo para fundir colores, y unos bordes ligeramente menos definidos, si eso es lo que se pretende, una de las cualidades que ofrecen todos los papeles de Garzapapel, permitiendo hacer muchas de las mezclas de color en el mismo soporte, dejándolas fundir. En acuarela una capa siempre es mejor que dos, y mucho mejor que tres. Se gana en trasnparencia y en matices.
    Las siguientes acuarelas están realizadas con papel de 300 gramos. Se percibe menos grano porque el tamaño es mayor, 50 cm de ancho. Las pruebas anteriores son la mitad de grandes. En ellas, especialmente en los cielos, se ha aprovechado esta cualidad de estos papeles de mantener la humedad algo más de tiempo que otros. Añadiendo pigmento diluido en algunas zonas, se mezcla el color añadido sin cortes, bordes ni coliflores, muy difíciles de cultivar en este papel, afortunadamente. Para algunas capas, unas nubes más oscuras, se ha dejado secar casi completamente, buscando nitidez en los bordes de algunas de ellas. Con el pincel húmedo, pero escurrido, se pueden suavizar eliminando pigmento, si eso es lo que se busca. Este papel ofrece tiempo para hacerlo.
   Además, estas tres acuarelas recogen vistas de los hermosos parajes del trayecto de Alcoy hacia Alicante, en un día primaveral bastante nuboso y caracolero, con nubes que rebosaban montaña abajo. Es la zona es donde se fabrica este papel. Donde se lleva fabricando más de mil años, como ya contaba en otra entrada anterior. Si por tradición es, ni Fabriano, ni Arches, Saunders ni nigún otro, les mojan la oreja. Ya decía que papel en inglés tiene nombre valenciano, (paper) que es donde lo compraban.


     La siguiente, una vista del Mugrón desde el cerro donde se encuentra la Cueva de la Vieja, en Alpera, Albacete. Esta vez se hizo sobre el papel de acuarela de 180 gramos. Como todos ellos, pero en este caso de forma más inexplicable, no se comba al mojarlo, sin ncesidad de tensarlo ni humedecerlo previamente. Tiene un noble comportamiento este papel.
    El mismo tema sobre Garzapapel para dibujo o plumilla, también de 180 gramos. Se ha hecho con tintas, mezcladas y diluidas con pincel de agua, aplicadas directamente con estilográficas o mojando el pincel en sus tajos.
   Con el mismo papel, dibujos a estilográfica y pincel de agua. Aunque tiene un grano suave característico de la casa, permite trazos ágiles con pluma o plumilla. Cuando se hacen con rapidez se pueden conseguir interesantes efectos de textura.


   Creo que ya he probado todos los papeles, menos el de 600 gramos, que no es de suponer que se diferencie mucho del de 500. También tengo que hacer unas pruebas dibujando a lápiz con algunos de ellos, de forma que nos queda faena.
   Resumiendo, para acuarela, el de 180 gramos puede ser suficiente para los trabajos reducidos, sin intentar abusar del papel que, como digo, no se deforma ni hace bolsas al mojarlo. El de 300 es el adecuado para los trabajos normales, sobre todo si el formato es más generoso. El de 500 ya es un verdadero lujo, que merece ser conocido y probado, con esas dos opciones de encolado normal o especial. El de 600 gramos queda pendiente.
   En los papeles, como en los demás materiales, interviene mucho el propio gusto y la forma de trabajar de cada uno. Para la mía, estos papeles de Garzapapel me resultan amigables, con un comportamiento noble que favorece mi pintura y alivian mis defectos. Como buen catacaldos, no quiere esto decir que renuncie a utilizar Arches o Fabriano cuando busque un grano especial, un papel más satinado o un secado más rápido.

domingo, 21 de julio de 2013

GARZAPAPEL - Tintas y acuarelas

     Después de probar las muestras que Garzapapel ofrece de forma gratuita, cosa de agradecer en estos tiempos, he comprado algunos papeles suyos en mayor tamaño, tanto para acuarela como para dibujo y para plumilla. En ellos he pintado estas cosas.
    El primero recoge una vista del Mugrón, largo cerro que separa Alpera, en Albacete, de Ayora, en Valencia. Encima de ese lugar casi inaccesible se encuentra la ciudad ibérica del Castellar de Meca, (15 hectáreas), donde he subido varias veces, en algunos tramos siguiendo el trazado del caracoleante camino de acceso que, excavado en la roca, muestra las huellas dejadas por el paso de los carros durante 1500 años. Esta ciudad ibera, (s. V a.C), fue habitada después por romanos, luego árabes, hasta  su abandono en el siglo XIII o XIV. Hoy queda su esqueleto de piedra, trozos de muralla, aljibes y depósitos, escaleras y, sobre todo, sus caminos que enlazarían con la ruta de Aníbal o Vía Augusta. Se contempla  tal maravilla desde el cerro de El Bosque, donde se encuentran las pinturas rupestres de la cueva de La Vieja, descubiertas en 1910 por Daniel y Pascual Serrano y prontamente estudiadas (en 1911) por el abate Breuil y Juan Cabré, que las dan a conocer en 1912 en "L'Antropologie".
   Otra versión del mismo escenario, esta vez dibujada con tinta. También en Garzapapel, en una de las muestras de papel de acuarela de 180 gramos. 
   En papel de acuarela de 300 gramos Garzapapel, con pigmentos Rembrandt y Van Gogh, y un pincel Escoda. Paisaje imaginario intentando, como siempre, utilizar el mínimo de colores posible.
   Por último, en papel de dibujo para plumilla, Garzapapel de 180 gramos, una prueba con tintas, de ingenua composición, que tiene el valor de experimentar son el uso de únicamente tres: Verde musgo de Stípula, Pelikán azul 4001 y marrón de Stípula. Se trata de una interpretación de unos árboles y aloes cerca de la Marina, en Alicante. 
    Añadiré cuando los termine dos pruebas con plumilla y con lápiz en los papeles correspondientes.
   Remito a una entrada anterior donde contaba mis primeras impresiones acerca de este papel. Me sigue pareciendo muy bueno y no deja de sorprenderme su nobleza y su tacto, la facilidad que ofrece para levantar capas y el hecho de que prácticamente no se comba con los baños, incluso en los papeles de menor gramaje.  En cuanto a su nivel de absorbencia, es cuestión de gustos y costumbre. Para mi, a pesar del calor actual, me ha ido bien el tiempo de secado.
   Terminamos con un vídeo y una foto de uno de los tramos del camino de acceso a Meca, para que nos hagamos una idea del porqué de nuestro asombro cuando hablamos de esta ciudad ibera de hace más de 2.500 años.

    Para hablar de la cueva de la Vieja y de sus pinturas, nadie mejor que mis amigos Rafael Jara y Rafael Soler, para mostrarlas y explicarlas. Desde aquí un abrazo a ellos y a todos mis amigos de Alpera, varios cientos.
   En este enlace podemos descargar el pdf de la obra de Santiago Broncano y Mª del Mar Alfaro Arregui, publicado en 1997 por la Diputación de Valencia "Los accesos a la ciudad ibérica de Meca mediante sus caminos de ruedas".