En la anterior, para los verdes tenía en mente tanto a Charles Reid, como a Geoffrey Wynne, esta vez por el uso muy personal que hacen del azul cerúleo, que no suele ser el más utilizado por otros acuarelistas. Cuando empecé con la acuarela me parecía un azul espantoso, pinturero y nada agradable a la vista. Era por usar acuarelas malas. Hay colores en los que no conviene regatear. Se puede hacer con las tierras y amarillos, pero nunca con el cerúleo, el cobalto o el índigo. Deben ser colores puros, sin mezcla de blanco en el primero o de negro en el último, que es lo que les hace cubrientes, pastosos, nada transparentes. He usado mucho el de Rembrandt, muy buenos sus azules, aunque tampoco se porta mal el de White Nights por mucho menos dinero. Pero es mejor el de Rembrandt.
En ese árbol anterior he usado el cerúleo de White Nights, para el cielo y para sacar los verdes mezclándolo con amarillo o con ocre dorado. Un pigmento que cada vez uso más, también para mezclas de verdes jugosos, es el amarillo oro de quinacridona. Antes de Daniel Smith, ahora de Rósa Gallery, de Ukrania, aunque el de DS, sin mezcla, es más trasparente, como todas las quinacridonas.
En la acuarela anterior, todo lo dicho antes de los blancos, zonas de papel toques de Buff Titanium y sombras suaves de lapislázuli. En los dos siguientes árboles, las sombras son mezclas de azul ultramar con amatista de DS, muy transparente.
Uso mucho los oros de quinadcridona, el noramal y el oscuro (Deep Gold). De Daniel Smith.
En la anterior y la siguiente, verdes de jadeíta, de DSmith.
A menudo utilizo para las lejanías, incluso para matizar algunas sombras claras el lavanda. Hay varios en el mercado y cada uno es muy diferente. Se puede hacer con mezclas de violeta con blanco de titanio, bastante transparente, y sale más a cuenta.
Dos árboles. Sombras de lapislázuli y verdes con mezclas de sap green y algún toque de sodalita.
























































