viernes, 31 de julio de 2026

Acuarelas Julio 2026

 

   De Charles Reid y Laurentino Martí he interiorizado la idea y la intención de dejar siempre alguna parte de la acuarela con el blanco del papel. No como espacio vacío alrededor del tema, sino en las zonas de más luz. En el cielo, las ramas de un árbol, el suelo o en cualquier otra zona, pero no cubrir todo el papel de color. No utilizo prácticamente nunca pigmento blanco cubriente, salvo algún trazo con rotulador de pincel o con lápiz. Por cierto, de la marca china Marie, los mejores lápices blancos que conozco.

   Si no blanco, a menudo recurro a un color que conocí en el catálogo de Daniel Smith, Buff Titanium. Ellos lo definen como blanco con matiz arena o beige, cáscara de huevo, y ofrece una ligera granulación. Es bastante cubriente y mezcla muy bien. Sirve para nubes o para buscar una transición suave hasta el blanco del papel. En de Daniel Smith no lleva mezcla, es el pigmento PW 6-1. Es decir, una variedad de blanco de titanio. He probado el de Rambrandt, que lleva algo del pigmento marrón PBr7, (sombra tostada)o que lo hace más cálido. Este último es bastante más barato que el de Daniel Smith, casi la mitad, algo a tener en cuenta. Lo he utilizado en casi todas estas acuarelas en algunas zonas de los troncos.
   En la anterior, para los verdes tenía en mente tanto a Charles Reid, como a Greoffrey Wynne, esta vez por el uso muy personal que hacen del azul cerúleo, que no suele ser el más utilizado por otros acuarelistas. Cuando empecé con la acuarela me parecía un azul espantoso, pinturero y nada agradable a la vista. Era por usar acuarelas malas. Hay colores en los que no conviene regatear. Se puede hacer con las tierras y amarillos, pero nunca con el cerúleo, el índigo o el cobalto. Deben ser colores puros, sin mezcla de blanco, que es lo que les hace cubrientes, pastosos, nada transparentes. He usado mucho el de Rembrandt, muy buenos sus azules, aunque tampoco se porta mal el de White Nights por mucho menos dinero. Pero es mejor el de Rembrandt.
   En ese árbol anterior he usado el cerúleo de White Nights, para el cielo y para sacar los verdes mezclándolo con amarillo o con ocre dorado. Un pigmento que cada vez uso más, también para mezclas de verdes jugosos, es el amarillo oro de quinacridona. Antes de Daniel Smith, ahora de Rósa Gallery, de Ukrania, aunque el de DS, sin mezcla, es más trasparente, como todas las quinacridonas.
   En la acuarela anterior, todo lo dicho antes de los blancos, zonas de papel toques de Buff Titanium y sombras suaves de lapislázuli. En los dos siguientes árboles, las sombras son mezclas de azul ultramar con amatista de DS, muy transparente.

  Uso mucho los oros de quinadcridona, el noramal y el oscuro (Deep Gold). De Daniel Smith.

   En la anterior y la siguiente, verdes de jadeíta, de DSmith.
   A menudo utilizo para las lejanías, incluso para matizar algunas sombras claras el lavanda. Hay varios en el mercado y cada uno es muy diferente. Se puede hacer con mezclas de violeta con blanco de titanio, bastante transparente, y sale más a cuenta.
   Dos árboles. Sombras de lapislázuli y verdes con mezclas de sap green y algún toque de sodalita.



martes, 30 de junio de 2026

Quince años. Dos millones de visitas

 El 10 de enero de 2011, hace quince años y seis meses, creé este blog. Ahora, me asombra ver que hemos superado los dos millones de visitas. Fue su primera entrada una acuarela propia sobre un paraje del río Segura:

 

  Seguramente fue la desgraciada rotura del peroné lo que me llevó a recuperar lo que hasta entonces había sido una afición ocasional, las acuarelas. En realidad lo que siempre había hecho era dibujar. Con lápices o con tinta y plumillas. Pero esa baja laboral, la primera y única en treinta y ocho años de trabajo en varias escuelas o instituciones relacionadas con la enseñanza, como la formación del profesorado, me tenía encerrado en casa y algo había que hacer para llenar las horas, aparte de leer y maldecir en arameo. Entré en un foro de acuarelistas, Hispacuarela, reuní los materiales de dibujo y pintura que tenía en casa desde hace muchos años, compré muchos más y empecé las probaturas.

   Lo de los materiales tiene su importancia en este asunto del blog. Mi padre había sido representante de artículos de papelería e imprenta, entre otras casas la de los bolígrafos Bic y me había criado en un almacén. Tenía, entre otras muchas cosas, algunas plumillas, un par de cajas de cervantinas y bastantes sueltas. Husmeando en internet fuimos a dar con un mundo de coleccionistas y usuarios de esas plumillas de metal que hacía decenios se habías dejado de fabricar. En mercadillos, sitios web y, sobre todo en ebay, empezamos a comprar cajas y cajas de plumillas de todo el mundo. Cientos de ellas, miles y miles de plumillas. A comprar y a vender, porque en realidad no éramos coleccionistas. Buscábamos plumillas buenas para dibujar y para escribir y, claro, nos sobraban muchísimas. 
En aquellos momentos los precios no eran tan desmesurados como ahora y ese mundo recién descubierto de coleccionistas de plumillas, bastante cerrado, fue una actividad que mantuvimos hasta hace algunos años. Llegamos a abrir una tiende en ebay Francia y, comprando y vendiendo plumillas, ganar ganamos poco, seguramente nos costaría algún dinero, sobre todo en algunas épocas, pero nos fuimos haciendo con un disparate de cajas de plumillas y de ejemplares sueltos, algunos de ellos rarísimos y valiosos. Lo dejamos por eso que se llama precio de reposición: no podíamos vender las plumillas por menos de lo que nos costaría volver a comprar otras iguales.

  La intríngulis de ese 'negocio' tan raro, en principio inconcebible, pues vendíamos la mayoría de las plumillas en el mismo sitio donde las comprábamos, pero a precios muy superiores, era que los coleccionistas querían una sola plumilla, a ser posible perfecta, inmaculada. Y no estaban dispuestos a comprar una caja entera, a veces precintada, que no pocas veces al abrirla veías llena de óxido. Nosotros asumíamos ese riesgo, nos íbamos cargando de plumillas. pero a veces vendiendo media docena de plumilla recuperabas lo que te había costado una caja con una gruesa, 144 de ellas. Los compradores sabían lo que nos habrían costado, nadie engañaba a nadie, todos contentos y cada uno a lo suyo. Comprando lotes a ciegas, a veces parecían algunas joyas con siglo y medio de antigüedad y echabas el día. Algunas, subastadas, alcanzaban un precio desmesurado. Eso compensaba que habías tenido que tirar a la basura el resto del lote o cajas enteras

   Parte del éxito de esa tienda virtual, hoy inconcebible, tanto comercial como legalmente, estaba en que anunciábamos las plumillas en varios idiomas, en que las enviábamos a cualquier lugar del mundo por correo certificado cobrando, ya al final, 4 euros de gastos de envío, precio fijo, a veces menos del coste real, pero entre tantas ventas, se equilibraba la cosa. El negocio no estaba en rapiñar algunos eurillos abusando de esos gastos, que era bastante normal en otros vendedores. Otro de los factores era las buenas descripciones de las plumillas y calidad de las fotografías, bien iluminadas y editadas. Y, no menos importante, la honradez. En más de tres mil ventas tuvimos un 100% de votos positivos. A costa de dar la razón al comprador la llevara o no. Es justo reconocer que la honradez era la norma de ese comercio entre coleccionistas, gente rara, a veces obsesiva, pero decente. Otro beneficio ha sido conocer a un gremio muy particular, exquisito, algunos personajes en el mejor el sentido de la palabra, con unas colecciones inverosímiles, entre los que conservo no pocos buenos amigos en varios países.

Hablo aquí tanto de las plumillas porque buena parte de las visitas de este blog han llegado a él buscándolas y, entre las entradas más vistas, hay varias dedicadas a las plumillas. Estas son las diez más visitadas. Tengo otro blog, Desconcertatus-epistolarium, que en otros tantos años no ha alcanzado el número de visitas de una sola de estas entradas.


Los primeros años me dedicaba en el blog más a las acuarelas ajenas que a las propias. En ese sentido, hemos ido a peor. Hay muchos blogs y sitios en internet de arte, de pintura. No demasiados de acuarela. Y la mayoría de ellos se ocupan sólo en mostrar las acuarelas del dueño del blog, que es lo que yo hago últimamente, renunciando con  ello a aumentar el tráfico, pero sin necesidad de dedicarle los miles de horas que entonces me ocupaba y que ahora empleo en pintar o leer.

Ya en el primer mes de existencia del blog dedicaba un par de entradas a un libro de acuarelas inglesas (https://artimannias.blogspot.com/2011/01/fifty-water-colour-drawings-of-oxford.html) y otro a David Roberts, acuarelista y grabador genial británico que vivió y pintó en Granada, donde tiene dedicada una calle (calle Grabador David Roberts), lo que en los tiempos que corren entra dentro del terreno de lo milagroso. https://artimannias.blogspot.com/2011/01/david-roberts-1796-1864.html

Luego hubo entradas dedicadas a estudios sobre dibujos, grabados o acuarelas de distintos artistas, desde Rembrandt a Van Gogh, pasando por Villaamil, Laurentino Martí o Hokusai. Algunas de esas entradas, como las de plumillas, han aparecido en la bibliografía recomendada por algunas escuelas de arte y, de pronto, durante un tiempo se producen miles de visitas desde Moscú o desde Singapur, como este mes.

Aparte de las entradas específicas, más o menos breves y dedicadas a un acuarelista concreto o a explicar algunas obras propias o ajenas, hay páginas, espacios más largos que van creciendo en tamaño a lo largo del tiempo. También tienen sus visitas:
 
Como sigo escarbando en materiales, cambiando de papel, pinceles o de pigmentos, la siguiente entrada la dedicaré a estas últimas probaturas, mostrando las acuarelas que he ido pintando durante el mes de junio y las que haga de aquí hasta entonces.

Un par de ellas:



Gracias a tanta gente por tantas visitas..


domingo, 31 de mayo de 2026

lunes, 27 de abril de 2026

Acuarelas y dibujos. Abril 2026

   Acuarelas de troncos de árboles viejos, con resquebrajaduras y retorcimientos, texturas,  luces y sombras, algunos paisajes. Me sigue interesando el tema y, la verdad, queda mucho que hacer, pues pocas veces se acerca uno a lo que quisiera conseguir. Las ramas y los troncos siempre sugieren formas, a veces fantasmales, otras cariñosas, extendiendo las ramas como en un abrazo. Ramas secas de las que a veces brotan unas hojas tiernas. Otras ya no, viejos troncos secos de olmos o sauces ya muertos en lugares abandonados en los que no merece la pena ni cortarlos, al parecer. 





Una salida de fin de semana al campo. A El Robledo, en Albacete, ya cerca de Alcaraz. En una casa rural que fue en tiempos una estación de un tren que nunca llegó a pasar. La línea Baeza-Utiel, hoy sin raíles, convertida en una ruta verde. Algunos túneles llegaron a usarse para cultivar champiñón, cuentan. Las estaciones se han ido desmoronando con los años en cuanto les quitaron las tejas, salvándose las pocas que se vendieron y que se usaron como viviendas, como ocurre con esta estación. Una historia de errores, abandonos y dudosas rentabilidades que se impusieron a la necesidad de vertebrar un territorio que sigue en gran parte aislado. Ahora se está haciendo una autovía que una Albacete con Jaén, la meseta con esa parte montañosa de Andalucía en gran parte despoblada, como es natural, viendo lo poco que se ha hecho nunca para evitarlo. Antes eran el lugar que proporcionaba madera al reino, primero a sus barcos en Cádiz o Cartagena, o a la fábrica de tabaco de Sevilla. Luego traviesas a la Renfe y siempre caza, reservas naturales y zonas protegidas. Más que sus habitantes. En fin. Maravillosas para recorrerlas y para pintarlas. Buena gente, tanto como sus paisajes..


martes, 31 de marzo de 2026

Marzo 2026 - Acuarelas

  Estas son las acuarelas pintadas durante este mes de marzo, que ha sido en esto bastante productivo. Poco hay que comentar, pues seguimos con los árboles, las texturas y jugando con las luces y las sombras. El papel utilizado en muchos de ellos es Hanhnemüle Anniversary Edition, de 425 gramos, en otros vuelvo a los restos que conservo de Garzapapel. Las últimas, sobre un papel crema de Clairefontaine.

   Los pigmentos son Daniuel Smith y Rembrandt normalmente, con alguno concreto de Windsor & Newton como el azul Smalt. Los pinceles son muy a menudo chinos, suaves, dóciles y con escaso nervio. No recuperan la forma al pasarlos sobre el papel, como ocurre con los pinceles occidentales. Eso viene muy bien para hojas, ramas y trazos gestuales. Toman mucha agua y, en definitiva, responden muy bien, cuando se les va conociendo.









Las tres acuarelas siguientes están pintadas sobre papel color crema, añadiendo a la paleta blanco opaco.