El 10 de enero de 2011, hace quince años y seis meses, creé este blog. Ahora, me asombra ver que hemos superado los dos millones de visitas. Fue su primera entrada una acuarela propia sobre un paraje del río Segura:
Seguramente fue la desgraciada rotura del peroné la que me llevó a recuperar lo que hasta entonces había sido una afición ocasional, las acuarelas. En realidad lo que siempre había hecho era dibujar. Con lápices o con tinta y plumillas. Pero esa baja laboral, la primera y única en treinta y ocho años de trabajo en varias escuelas o instituciones relacionadas con la enseñanza, como la formación del profesorado, me tenía encerrado en casa y algo había que hacer par llenar las horas, aparte de leer y maldecir en arameo. Entré en un foro de acuarelistas, Hispacuarela, reuní los materiales de dibujo y pintura que tenía en casa desde hace muchos años, compré muchos más y empecé las probaturas.

Lo de los materiales tiene su importancia en este asunto del blog. Mi padre había sido representante de artículos de papelería e imprenta, entre otras casas la de los bolígrafos Bic y me había criado en un almacén. Tenía, entre otras muchas cosas, algunas plumillas, un par de cajas de cervantinas y bastantes sueltas. Husmeando en internet fuimos a dar con un mundo de coleccionistas y usuarios de esas plumillas de metal que hacía decenios se habías dejado de fabricar. En mercadillos, sitios web y, sobre todo en ebay, empezamos a comprar cajas y cajas de plumillas de todo el mundo. Cientos de ellas, miles y miles de plumillas. A comprar y a vender, porque en realidad no éramos coleccionistas. Buscábamos plumillas buenas para dibujar y para escribir y, claro, nos sobraban muchísimas.

En aquellos momentos los precios no eran tan desmesurados como ahora y ese mundo recién descubierto de coleccionistas de plumillas, bastante cerrado, fue una actividad que mantuvimos hasta hace algunos años. Llegamos a abrir una tiende en ebay Francia y, comprando y vendiendo plumillas, ganar ganamos poco, seguramente nos costaría algún dinero, sobre todo en algunas épocas, pero nos fuimos haciendo con un disparate de cajas de plumillas y de ejemplares sueltos, algunos de ellos rarísimos y valiosos. Lo dejamos por eso que se llama precio de reposición: no podíamos vender las plumillas por menos de lo que nos costaría volver a comprar otras iguales.

La intríngulis de ese 'negocio' tan raro, en principio inconcebible, pues vendíamos la mayoría de las plumillas en el mismo sitio donde las comprábamos, pero a precios muy superiores, era que los coleccionistas querían una sola plumilla, a ser posible perfecta, inmaculada. Y no estaban dispuestos a comprar una caja entera, a veces precintada, que no pocas veces al abrirla veías llena de óxido. Nosotros asumíamos ese riesgo, nos íbamos cargando de plumillas. pero a veces vendiendo media docena de plumilla recuperabas lo que te había costado una caja con una gruesa, 144 de ellas. Los compradores sabían lo que nos habrían costado, nadie engañaba a nadie, todos contentos y cada uno a lo suyo. Comprando lotes a ciegas, a veces parecían algunas joyas con siglo y medio de antigüedad y echabas el día. Algunas, subastadas, alcanzaban un precio desmesurado, como 186 euros. Eso compensaba que habías tenido que tirar a la basura el resto del lote o cajas enteras

Parte del éxito de esa tienda virtual, hoy inconcebible, tanto comercial como legalmente, estaba en que anunciábamos las plumillas en varios idiomas, en que las enviábamos a cualquier lugar del mundo por correo certificado cobrando, ya al final, 4 euros de gastos de envío, precio fijo, a veces menos del coste real, pero entre tantas ventas, se equilibraba la cosa. El negocio no estaba en rapiñar algunos eurillos abusando de esos gastos, que era bastante normal en otros vendedores. Otro de los factores era las buenas descripciones de las plumillas y calidad de las fotografías, bien iluminadas y editadas. Y, no menos importante, la honradez. En más de tres mil ventas tuvimos un 100% de votos positivos. A costa de dar la razón al comprador la llevara o no. Es justo reconocer que la honradez era la norma de ese comercio entre coleccionistas, gente rara, a veces obsesiva, pero decente. Otro beneficio ha sido conocer a un gremio muy particular, exquisito, algunos personajes en el mejor el sentido de la palabra, con unas colecciones inverosímiles, entre los que conservo no pocos buenos amigos en varios países.
Hablo aquí tanto de las plumillas porque buena parte de las visitas de este blog han llegado a él buscándolas y, entre las entradas más vistas, hay varias dedicadas a las plumillas. Estas son las diez más visitadas. Tengo otro blog, Desconcertatus-epistolarium, que en otros tantos años no ha alcanzado el número de visitas de una sola de estas entradas.
Los primeros años me dedicaba en el blog más a las acuarelas ajenas que a las propias. En ese sentido, hemos ido a peor. Hay muchos blogs y sitios en internet de arte, de pintura. No demasiados de acuarela. Y la mayoría de ellos se ocupan sólo en mostrar las acuarelas del dueño del blog, que es lo que yo hago últimamente, renunciando con ello a aumentar el tráfico, pero sin necesidad de dedicarle los miles de horas que entonces me ocupaba y que ahora empleo en pintar o leer.
Luego hubo entradas dedicadas a estudios sobre dibujos, grabados o acuarelas de distintos artistas, desde Rembrandt a Van Gogh, pasando por Villaamil, Laurentino Martí o Hokusai. Algunas de esas entradas, como las de plumillas, han aparecido en la bibliografía recomendada por algunas escuelas de arte y, de pronto, durante un tiempo se producen miles de visitas desde Moscú o desde Singapur, como este mes.
Aparte de las entradas específicas, más o menos breves y dedicadas a un acuarelista concreto o a explicar algunas obras propias o ajenas, hay páginas, espacios más largos que van creciendo en tamaño a lo largo del tiempo. También tienen sus visitas:
Como sigo escarbando en materiales, cambiando de papel, pinceles o de pigmentos, la siguiente entrada la dedicaré a estas últimas probaturas, mostrando las acuarelas que he ido pintando durante el mes de junio y las que haga de aquí hasta entonces.
Un par de ellas:
Gracias a tanta gente por tantas visitas..