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domingo, 2 de junio de 2019

5 Árboles mayo 2019

    Cinco árboles. Cuatro de mayo y uno de junio, recién terminado. Este último es la acuarela anterior, un hermoso y antiguo olivo de Ulldecona. Sobre un papel Fabriano (36x50 cm) que ya tengo bastante tiempo, con una textura tramada como una tela de óleo. Lamento que se termine ese block, porque seguramente sea un papel que ya no pueda reponer y me gusta mucho.
     Con pigmentos de Daniel Smith, más unos toques de blanco muy espeso y dos pinceles de Escoda. Uno de ellos de petit gris del 12, de un mechón largo y asimétrico, ancho pero afilado y otro, un rigger Versátil del 2 para las ramas más finas.
     Además de la propia textura del papel y la que proporcionan algunos de los pigmentos, como el lunar black, se ha resaltado con pinceladas rápidas y casi secas y con algunas líneas finas sugiriendo las grietas y relieves, sin entrar en demasiado detalle.
     Las hojas prácticamente se han pintado con azules, lapislázuli, sólo o mezclado con amarillo, y con índigo o cerúleo. El tronco, mezclas de siena tostada con ultramar o con lunar black. Y poco más.
   La anterior acuarela, unos troncos de Quercus rotundifolia, carrasca o encina para los amigos. El papel de de Garzapapel, los pigmentos de Daniel Smith y los pinceles de Escoda. Ya casi sobra decirlo. el marrón es siena tostada con ultramar o Hematita. Las sombras con amatista y algo de ultramar. Las hojas con sap green, jadeída y toques de gold de quinacridona. A veces se sombrean con algo de amatista. Las texturas, pinceladas muy secas y rápidas de hematita o lunar black,
    La anterior acuarela, también sobre Garapapel, un tronco de pino trabajando las texturas con pincel despeluchado, de esos chinos de caligrafía. en este caso, los verdes llevan mezcla de turquesa, lo que se acerca al viridian o al esmeralda. Toques de cobaklto. El tronco a base de azules y gris neutro, con meclas de un marrón parecido al rojo de Venecia.
   Una vista parcial, muy parcial, de un álamo inmenso cuando está sin hojas. este árbol lo he pintado en primavera, verano, otoño e invierno, casi siempre a trozos porque es inmenso. Se encuentra en la Casa Gil, en Alpera (Albacete) y aparece en las guías de árboles singulares de Albacete y de Castilla-La Mancha. Se lo merece el abuelo.
    Papel satinado de Arches, de forma que la textura hay que hacerla a base de pigmentos que granulen, trazos con pincvel seco y unos toques finales de lápiz blanco graso. Se juega mucho con el color, diferente según las zonas del árbol. Son los colores que uso habitualmente: siena, ultramar, amatista y verde de jade. El cielo cerúleo y cobalto.

    Por último, un árbol de Aranjuez, de una foto propia de hace unos años. Desde luego la foto y el viaje ya los he amortizado porque este árbol y algún otro de allí los he pintado muchas veces. tanto con traje de verano como de otoño.
    En este caso estaba de estrena con una tinta de nogal de Daniel Smith. Vale tanto para caligrafía como para dibujar, con un tono cálido y bastante transparente. Para contrastar, realzo las sombras con una tinta muy especial. Ya la he usado y comentado otras veces. La compré en ebay hace unos años, unos cubiletes con cristales para hacer media pinta con cada uno de ellos. Aparece en el catálogo de la casa E.E. Babb de 1899. No sé durante cuánto tiempo la siguieron fabricando, pero posiblemente tenga un siglo. Funciona bien incluso con estilográfica. Me encanta porque es muy fluida, transparente y algo azulada al disolverla con agua en el dibujo. Con la calidez de la nogalina se lleva bien.
    El dibujo se hace sobre un papel crema verjurado, DIN-A4, con plumilla flexible, una Gillott 303, y luego se extiende con pincel. Se van reforzando algunas zonas de sombra y sugiriendo algunos detalles, a veces en seco, otras aprovechando la humedad del papel. Por fin se añaden las sombras mas fuertes con este negro azulado. Cuando se usa sin disolver la tinta es negra.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Acuarelas. Provincia de Albacete


    En esta época parece que toca vivir de las rentas fotográficas del verano, pendiente de que los árboles se decidan por fin a echar mano del vestuario otoñal, aún en el armario. En algunas zonas ya están en todo su esplendor; en otras las hojas se resisten a amarillear antes de caer. Habrá que hacer otra expedición fotográfica y tomar fotos y apuntes de estos cambios, que duran poco.
    Estas acuarelas, de Alpera y de otras zonas de la provincia de Albacete, se hacen con los materiales de costumbre, aunque ha habido algunas incorporaciones. Especialmente unos pigmentos nuevos de Kremer y de Daniel Smith, ampliando una paleta ya excesivamente surtida. Los azules de Kremer son bastante inusuales, con una gama de cobaltos y ultramar, claros y oscuros, que se apartan del tono que esos nombres ofrecen habitualmente. 
   La primera acuarela es por la entrada a Alpera, la vega desde la carretera de Carcelén y Alatoz, en un día de lluvias de este pasado agosto. La siguiente, un pastor apacentando uno de los pocos rebaños que aún se pueden ver por estas zonas donde antes tanto abundaban. Cerca de Tobillos, aldea de Alpera, en Albacete. Levantando el polvo en busca de la poca hierba que había en agosto junto a un bancal en barbecho. Al pastor, le acompaña Calcetines, su perro negro con manos blancas.
   La polsaguera que llevan "cara alante" las ovejas se hace eliminando el pigmento con el pincel y un pañuelo de papel mientras está húmedo, como es obvio. Las piedras del primer plano, aprovechando los huecos que dejan las pinceladas rápidas con un pincel grueso de petit gris no demasiado cargado de agua. Luego se le añade un trazo sugiriendo la sombra en algunos de estos puntos que quedan con el blanco del papel. Ahora que la veo terminada veo que no caí en incluir en el cielo un águila que sobrevolaba la escena. Aparece en varias fotos de las que hice ese día por la zona. A tiempo estamos.
 

    También es nuevo para mi el pigmento Smalt de Daniel Smith, que había comprado para compararlo con el lapislázuli. Son los dos pigmentos más caros que utilizo. Su base son cristales de potasio coloreados por el óxido de cobalto, finamente molturados. Deja mucho sedimento, es bastante cubriente y, cuando seca, aflora ese azul agrisado que mezcla muy bien con otros colores. Difícil de usar si no se diluye con mucha agua, igual que el lapislázuli, pues deja poco margen a modificaciones. Una vez aplicado, mejor no volver a pasar el pincel poe encima, pues quedaría su rastro que lo estropea todo. Si se acierta, es transparente en los baños diluidos, cubriente y muy visible en las zonas en que se posa y sedimenta si el papel está inclinado. Esto se ve bien en las dos siguientes acuarelas.
   En esta acuarela hemos jugado mucho con ese pigmento, dando las sombras con él. Tenía pensado utilizar un índigo para reforzar las zonas de sombra más intensas, pero me gustó así y así quedó. En este caso, la fotografía no recoge adecuadamente el efecto que se puede ver sobre el papel, pues ese azul es especialmente sugerente. Hay que tener en cuenta que, como otros pigmentos de Daniel Smith, es un mineral cristalizado, con lo que produce brillos y reflejos, como la amatista, sugilite, y otros pìgmentos de esta marca.
   Los verdes, son tierras de Kremer, bastante suaves y poco cubrientes. En algunas zonas se ha recurrido al verde de perileno o de jade de Daniel Smith, mucho más rotundos y cubrientes, por lo que necesitan mucha agua.

    Desde hace muchos años, me asombra pensar cuántos ya, nunca he dejado de parar en esa curva cuando voy a Riópar. La Fuente de la Plata. Para beber y, si es verano, mojarme la cara, el pelo y los brazos con ese agua cristalina y helada que nunca deja de manar por los caños de la fuente. Si se mira detrás de ella, se ve el lugar donde se va remansando conforme aflora y cae filtrada por los farallones de caliza de varios cientos de metros que hay arriba, entre pinos, romeros e higueras. Estamos muy cerca del Calar del Mundo, un lugar mágico. Tenía ganas de pintar el lugar a partir de una foto del verano pasado, en un momento en que la luz proporciona buenas sombras y brillos. Aunque tenga encima de la mesa varias cajas de acuarelas y docenas de tubos en una caja, en realidad se ha resuelto con 5 colores. Es como la cocina, no hay que usar todo lo que hay en la despensa en cada guiso que se prepara, pero ayuda mucho tener donde elegir.
   La de la foto siguiente es otra fuente que hay unos metros antes, pues por toda la pared de piedra mana el agua que se canaliza por esos caños. Desde allí se hizo la foto de la acuarela. No deja de asombrarme ver esas fuentes llenas de cabelleras de Venus, (Adiantum capillus-veneris), ese helecho delicado de hojas tiernas y tallos finos y brillantes, que sobrevive a la intemperie en estos lugares requemados por el sol en verano o rodeados de hielos en invierno y que en casa duran tan poco aunque les pongas música de Mozart y los riegues con agua de Lanjarón. Desde luego, siempre prosperan en paredes húmedas donde nacen aguas limpias y frescas. 

 
   El árbol siguiente, en realidad son dos. Se trata delo pino-roble de Pañascosa, en la provincia de Albacete. Un pino que ha arraigado y crecido dentro del tronco de un roble, hasta que termine con él, que en ello está. En la naturaleza también son frecuentes los casos de ingratitud. Parece ser que llevan juntos algún siglo y que no es caso único. En otoño, cuando las hojas del roble cambien de color aún debe de estar más vistoso. Como queda a la orilla de la carretera, tengo varias fotos de este portento. Casi todas las acuarelas de esta entrada están pintadas sobre Garzapapel. Esta se hace sobre Fabriano Studio grano fino de 300 gr. utilizando azules de Kremer y verdes de Daniel Smith.
   Por último, una foto con algunas de las cajas de acuarelas con los pigmentos de que hablo con tanta frecuencia. Schmincke, Daniel Smith, Kremer y algunos godets con colores de Rembrandt. También los pinceles que estoy utilizando últimamente, dos de petit gris y uno de marta de Escoda. Del 10 y del 12. Para estos tamaños, de 21 x 30 van muy bien.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Paisajes de Alpera


       Bueno, pues ya estoy aquí otra vez. Ya ha pasado la expo y se han comentado y mostrado gran parte de las acuarelas que se colgaron, mis impresiones, agradecimientos y la resaca posterior. No he dejado de pintar acuarelas de Alpera, porque quedaron muchos paisajes y rincones por hacer y otras como encargo de asistentes a la exposición que pensaron que sería una buena idea pintar un paraje que les es familiar. En ello estoy aún, y algunas de las de esta entrada responden a esos encargos. Otras no.
    Como se ve, en esa comarca hay tema para pintar y todavía queda mucho por hacer, por lo que no sería de extrañar que siga pintando con más calma muchos de los temas que quedaron pendientes. Cada vez que voy a Alpera hago nuevas fotos, otras me las envías mis amigos y siempre encuentro algo interesasnte que hacer con ellas.
   También es cierto que después del ritmo de pìntura previo a la exposición apetecía cambiar de actividad, cosa que ya venía marcada por un concierto pendiente sobre música italiana con amigos de varios grupos que se celebró el pasado día 13 en la Caseta de los jardinillos, con motivo de la Feria de Albacete. Un éxito de público y también musical. Disfrutamos mucho. Pongo aquí una foto del saludo final de los participantes en el evento.
   Volviendo a las acuarelas, poco hay que hablar de los materiales, que son los de siempre. Todas sobre Garzapapel de acuarela de 300 gramos, pigmentos Daniel Smith, salvo algunos cadmios de Rembrandt y pinceles variados de Escoda, últimamente de marta, los que tenía y dos de bolsillo de kolinsky Tajmyr, unas joyas. Sólo comentar que las sombras se van haciendo con una mezcla de ultramar y amatista. Cuando quiero oscurecerlas más, añado un escrúpulo de índigo o sodalita pues, aunque el violeta de amatista es especialmente intenso, siempre busco un matiz azulado es esas sombras. De la granulación de algunos de estos pigmentos poco hay que hablar, que a la vista está.
    La siguiente acuarela es la entrada al Palacio, caserón de mitad del XVIII que se edificó como vivienda de los Verasastegui, señores de la villa. En la actualidad, desde hace muchos años, es de una familia de unos buenos amigos míos, por lo que desde hace más de treinta años he podido disfrutar de comidas en el hermoso patio que empieza a la derecha de lo que se ve, bajo un añoso castaño de indias y cafés en un inmenso salón con zócalos de azulejos árabes que parece de la Alhambra. Y de dormitorios en los que cabe un apartamento de los que hoy se estilan. La parte mala es mantener, limpiar y calentar una casa de 800 metros cuadrados.

   Un rincón de la Mejorada, antiguo bosque de encinas centenarias milagrosamente conservadas. Atravesado por la acequia que lleva al pantano de Almansa el agua sobrante de la vega de Alpera, que no tiene rio pero sí muchas fuentes y veneros. Yo vivía en Alpera en una casa a 50 metros de ese parque. Entonces crecían unas orquídeas con forma de abeja que no sé si siguen existiendo. Yo no las he vuelto a ver en el sitio en que las encontraba. En Mesones, cerca de Riópar en la sierra del Segura sí que las he seguido viendo y fotografiando.
    En la Laguna a pocos kilómetros de Alpera, acuarela de lo que veía todas las mañanas mientras me tomaba el primer café, desde la casa de Ellis Jacobson. Había unos burros sueltos disfrutando de los verdines y del sol, aunque cuando apretaba buscaban la sombra. Se escuchaba el rumor del agua pasando por la acequia del molino, ese dificio que se ve a la derecha. Como puede apreciarse, una hermosura de lugar.
Esta otra es de las inmediaciones de la Cueva de laVieja, en el cerro del Bosque, a 5 km. de Alpera.
   Una nueva versión de la calle del General García Trejo, también de Alpera. Es una calle muy larga y en este caso se ha pintado solo la parte final.
    Las siguientes son acuarelas de distintos parajes de Tobillos, una finca enorme cercana a Alpera y a La Laguna. La primera, la que abre esta entrada es del mismo lugar.


     Lo que más me gusta de esta acuarela, tal vez lo único, es ese rebaño que aparece a la derecha. Y me gusta por que desde lejos se ven cosas no pintadas, pues pocos trazos lleva la cosa, menos de uno por oveja.







miércoles, 29 de julio de 2015

Acuarelas de Alpera III


    Creo que ya he pintado demasiadas acuarelas para esta exposición. Seguramente habrá que dejar algunas fuera, lo que también conviene, pues no todo hay que darlo por presentable. Desde luego claro queda que tema hay en Alpera y su comarca, pues muchas cosas han quedado en el tintero. Desde el pozo de la nieve, impresionante y bien conservado, rincones de sus calles, zona de las cuevas, algunas aldeas rodeadas de parajes muy pintables, el castillo de San Gregorio, hasta alguna otra que haga justicia a los caminos impresionantes del poblado ibérico de Meca, que sólo estará representado por una acuarela. Pero ya tengo enmarcadas unas 40 y más allá puede resultar excesivo para colgarlo con holgura en la sala. 
   Visto ahora, he pintado más de lo que yo esperaba en los últimos meses, pues conforme pintaba iba eliminando otras que había ido haciendo desde principios de año, por no tener a Alpera como tema o por otros motivos.
   Predominan los paisajes y los árboles, que la cabra tira al monte, aunque se han incluido algunas acuarelas con otros motivos, como la iglesia de Santa Marina, la ermita de San Roque, alguna calle y las viñas rojas de tintorera, tan típicas de la zona, vistas de cerca y de lejos.
   Los pigmentos usados han sido de Daniel Smith, como ya va siendo habitual, con algunos otros de Kremer y cadmios de W&N o Rembrandt. Se nota por la granulación. En las fotos no se puede percibir el efecto de los puntitos brillantes que reflejan la luz por las partículas de minerales cristalinos de algunos de los pigmentos utilizados, especialmente la amatista, sugilite y algunas tierras. Da lástima ponerles el cristal al montarlas pues muchos de esos brillos y reflejos se pierden.
   Con tantos paisajes nos hemos tienido que ver a menudo luchando con los verdes. Siempre de Daniel Smith, jadeíta, perilene, serpentine, sap green oscuro y poco más. Eso sí, casi siempre matizados con otros colores de los utilizados en cada acuarela, a menudo oscurecidos con ese azul profundo y transparente, similar al índigo, pero que aumenta exageradamente la granulación, que es la sodalita. Eso de pintar con piedras semipreciosas tiene su aquel. También a la hora de comprarlas. Al menos ya están disponiles en España, sin tener que pedirlas a Estados Unidos como ocurría hasta principios de año. Ya podremos reponer sin problemas los tubos que se van acabando, como el lapislázuli o el jade.
   Salvo cuatro o cinco acuarelas, toda la exposición se ha pintado sobre papeles de Garzapapel, que cada vez controlo mejor. No encuentro papel mejor. Ni busco más. Eso mismo me ocurre desde hace tiempo con los pinceles de Escoda y, para un catacaldos como el que firma, tener algunas de esas cosas claras por solucionadas es muy importante,

   Si los pigmentos de Primatek añaden mucha textura, igual que hacen las tierras de Kremer, especialmente el negro de magnetita, que Daniel Smith vende con el nombre de Lunar Black, exactamente el mismo que el de Kremer, la transparencia mayor es la de los tonos de las quinacridonas de Daniel Smith, con toda la gama desde amarillos hasta violeta, pasando por todos los rojos imaginables. Algunos son de una delicadeza sublime. El violeta, a veces reforzado en las sombras por amatista es verdaderamene una maravilla.
    Aunque tengo muchísimos colores de Daniel Smith, aún me faltarían dos tercios del catálogo inmenso, a pesar de que en cada acuarela se utilicen muy pocos, pero siempre procuro experimentar con pigmentos nuevos, especialmente las tierras, tantas, tan diferentes y tan atractivas, y hay que dedicarle tiempo a llegar a conocerlas para elegir en cada momento la más adecuada.
    Por último se incluye un paso a paso de una acuarela sobre la ermita de San Roque, edificio de 1775, si no recuerdo mal. Poca explicación necesita, sólo llamar la atención sobre esa variedad de tonos tierra, ocres y marrones de que hablaba.















sábado, 27 de junio de 2015

Acuarelas de Alpera - II-

    Sigo con las acuarelas sobre Alpera y su comarca. Principalmente paisajes, por ahora. Alguna calle, caseríos, aldeas, árboles y cielos. El tema es inagotable, como cualquier otro tema, para jugar con el color, con la opción de elegir pigmentos que granulan junto a un papel que resalte el efecto. Otras veces es un papel satinado y la economía de color lo que busca armonía y suavidad... Es el momento de rentabilizar tantas pruebas, tantos pigmentos diferentes, la variedad de papeles y pinceles. Respecto a estas dos últimas cosas, hay menos probaturas; los pinceles suelen ser de Escoda, salvo alguno chino, y los papeles de Garzapapel, salvo casos en los que se indica otra cosa. Salvando los previsibles imprevistos de la acuarela, ya perdemos poco tiempo en pruebas y vamos, dentro de lo posible que no es demasiado, a lo seguro. Lo que cuento es mi experiencia con estos materiales, en modo alguno una guía de cómo deben de hacerse las cosas, ni sobre lo que hay que usar o no, que ya quisiera yo saberlo. Cuento lo que hago y lo que utilizo por si a alguien le resulta útil, no se trata de impartir lecciones que más estoy en condiciones de recibir que de impartir. Conviene aclararlo.

    Los pigmentos que usamos aquí ahora son los que tanto tiempo venimos comentando. Aunque no se renuncia al siena tostado y ultramar de Talens, bien Van Gogh o Rembrandt, o a algunas tierras de Kremer, última incorporación, la mayor parte de los pigmentos usados son de Daniel Smith. Tengo un surtido realmente abrumador y, aunque los verdes y azules siempre suelen ser los mismos (verdes de Jadeite, Serpentine y Deep Sap Green), a veces probamos con Perilene, Undersea green, apatite y otros. El azul de lapislázuli es fijo, como el cobalto de Kremer o el ultramar de Rembrandt. He probado el de Daniel Smith y tiene un tono y una transparencia maravillosos. Lo he usado para las sombras últimamente, solo o con alizarina. Otras veces, para oscurecer zonas o resaltar sombras recurro al índigo o a los azules oscuros que más granulan de Daniel Smith: sodalita, lunar blue o apatita. También a sus violetas, como la amatista o el violeta de quinacridona, muy transparente.
   A veces elijo un tono de Daniel Smith porque me encanta ver los brillos y reflejos que presentan los cristales de estos pigmentos minerales cuando están secos. Esto ocurre con algunos de ellos, especialmente el sugilite, un color lavanda gris violáceo, el bronzite o la amatista. Esto de pintar con piedras preciosas machacadas tiene su aquel.
    Aunque lo que cuento parece una locura, tantos pigmentos para elegir, en realidad en cada acuarela sólo se recurre a unos pocos, a veces cuatro colores, casi nunca más de seis. Pero esa elección ya marca el carácter y el ambiente del tema elegido. La anterior acuarela y la siguiente, un mismo tema —unas encinas centenarias de Alpera—, muestran lo que digo. También el papel, Arches satinado la primera, Arches de grano grueso la segunda. Menos textura y más nitidez de las pinceladas, que quedan más presentes, menos mezcladas. Algo más impresionista y suelto. Las sombras con los violetas mencionados, especialmente amatista o mezclas de ultramar o índigo.
     Utilizar pocos colores da armonía al conjunto, por lo que los azules del cielo se utilizan para matizar los demás colores usados, pocos, pero que se enfrían con esos azules, a los que se vuelve a recurrir para las sombras. 
    En varias de las acuarelas últimas recurro a algo que salió por casualidad hace un tiempo. Se trata de las piedrecitas con sus sombras, que aporta relieve, detalle en los primeros planos y resalta la dirección de la luz. Como es natural no se dibujan de una en una ni se han previsto incialmente en tamaño, lugar exacto ni resultado final. Se trata de dar brochazos con el pincel bastante seco en la dirección de la luz. Luego basta con ir aprovechando algunos de los blancos que se marcan con la textura del papel, eliminando otros con el mismo color usado, aún en el pincel. Las mayores rocas sí que se dejan en blanco intencionadamente. Al final se añaden unos trazos rápidos marcando sombras y queda ese efecto que aprentemente es laborioso y meditado. Se puede ver en la segunda acuarela y en las tres siguientes.
 
   También seguimos con los verdes, con los que ya tenemos trato de antiguo con los árboles, flores y paisajes. Como digo, básicamente jadeita y sap green oscuro, aunque algunas veces busque otros más claros y jugosos como la apatita, serpentine. incluso viridiana. Casi nunca solos. Siempre acabo mezcándolos con los azules o tierras que hay en la paleta en ese momento. Si no cantan demasiado.


    Luego a luego voy a empezar a hacer algunos dibujos con tintas, con plumilla, cálamo, pincel... Hay que variar y cambiar de historia de vez en cuando. Ya os contaré.