Mostrando entradas con la etiqueta materiales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta materiales. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de julio de 2019

Acuarelas y dibujos - Junio 2019

    Entre las acuarelas y dibujos del mes de julio hay algunos dedicados a calles y rincones de Albacete. Sobre la técnica utilizada, así como los materiales, poco hay que comentar, pues son los habituales. Últimamente me decanto por papeles satinados, de Arches, Windsor & Newton o Saunders Waterford. Tengo que reponer Garzapapel, que sólo tengo ya en formatos grandes, que no utilizo a menudo. Los pinceles habituales son los de Escoda, de tamaños y fibras diferentes, desde marta y petit gris a sintéticos de las series Perla o Versátil. Los pigmentos, salvo excepciones siguen siendo los de Daniel Smith, especialmente cinco o seis colores que siempre aparecen: lapislázuli, verde de jade, violeta amatista, azul oscuro de sodalita o lunar black. El azul ultramar o el siena tostada desde antiguo suelen ser de Van Gogh, y el cerúleo o el cobalto de Windsor & Newton, algunas veces un cerúleo de Daniel Smith, de los que tengo dos diferentes. Cada vez más empleo el azul índigo, aunque siempre buscando uno que sea puero, pues en casi todas las marcas, incluso las mejores, suele llevar negro en su mezcla. Para hacerlo a base de Indanatrone o Prusia más negro, ya me lo hago yo. Como algunas tierras, el índigo suele ser de Kremer. 

   
Igualmente ocurre con las tintas, que nunca dejo de utilizar, en cuadernos principalmente, con estilográfica y pindel de agua, aunque en casa puedo recurrir al tintero y diluir la tinta más a gusto, como en el dibujo siguiente sobre un concierto de una banda en el templete de un parque, en este caso el de Abelardo Sánchez.
   También este olivo con estilográfica y pincel de agua. Una tinta negra de E.E. Babb, antigua, pero que funciona bien con la pluma. Un ligero tono azulado, con muy buenos grises, suaves y transparentes.
   A continuación unas probaturas con una cosa nueva para mí. Se trata de pasta de papel, un producto que Daniel Smith comercuializa con el nombre de Watercolor ground. Teóricamente su utilidad es dar una capa de papel de acuarela en cualquier superficie, incluso metal o vidrio, para poder pintar con acuarela encima. Lo compré para tres cosas: para correcciones, como blanco cubriente y como elemento que pudiera ayudar a conseguir relieve y textura.
    En estas acuarelas vemos cómo lo he utilizado para lo último, conseguir resaltar las texturas en árboles, suelos, incluso dar relieve a nubes u otros elementos. Empecé tímidamente y me he ido animando, hasta llegar a algo que parece pintado con óleo. Como todos los recursos, algo para utilizar con medida, sólo en determinadas ocasiones, sin abusar. Puede ser muy útil. En estas acuarelas se ve el efecto, incluso en algunas ampliaciones que permiten ver el detalle.

miércoles, 28 de enero de 2015

Cumpleaños y 4º aniversario del blog

Aranjuez
     No hay nada mejor —o peor— que no tener prisa para que el tiempo pase pronto. De forma que ya estamos por el 4º aniversario de mi blog, que se superpone a mi propio cumpleaños, 61 tacos Myrga, cuyas hojas se han ido llenando de contenido por primera vez con cosas que más o menos he podido elegir, libre ya de agendas, obligaciones laborales y demás ataduras y condicionantes.
   Entre las cosas que hemos hecho en estos doce meses están dos viajes a Cuenca, uno de ellos para el I Encuentro de Ladrones de Cuadernos, y otros a Toledo, Aranjuez, Villanueva de los Infantes, Peñíscola, Morella, Murcia, Almería, Córdoba, Sevilla, Úbeda, Baeza, que recuerde así a bote pronto. Alicante y su costa, Calpe, La Marina, Campello, o Alcoy, Guadalest, Elche, por frecuentes, ya no se incluyen entre los viajes. Igual ocurre con las visitas breves a pueblos de Albacete como Alcaraz, Alcalá del Júcar, Peñascosa, Ayna y otros encantadores lugares. Observo mi predilección por las cuestas, a pesar de lo que me cuesta subirlas, pero tanto andando como conduciendo, me encantan las curvas, los barrancos, los montes llenos de árboles y las fuentes y arroyos. Varios miles de fotos, y docenas de dibujos y acuarelas quedan de esas excursiones. Con ellas hemos ido llenando las entradas de mi blog.
    Este mes llegaremos a las 600.000 visitas, que ya va siendo un número crecido, algo muy de agradecer a quienes dedican unos minutos a ver pinturas propias y ajenas, leer mis elucubraciones, rebuscar entre las plumillas, incluso soportar mis epístolas monacales y arcaizantes. Como la actualidad me llevaba al enfado y a la maledicencia, queriendo conservar el todo amable de este blog, he ido derivando mis iras y desahogos hacia Desconcertatus-Epistolarium, mi otro blog.
   Este abrumador número de visitas, procedentes de prácticamente todo el mundo, seguramente se multiplicaría si lo publicara en inglés, cosa que frecuentemente he pensado hacer. Por el momento no vamos en busca de records ni de beneficios económicos que, por otra parte, nada mal nos vendrían. Pero me he negado a incluir publicidad en este blog a pesar de frecuentes invitaciones a hacerlo. Bienvenidas serían si se tratase de libros, materiales de pintura y dibujo, viajes, temas culturales y otras edificantes aportaciones. Me resisto a que en medio de una entrada sobre Fortuny se incruste, fuera de mi control, un anuncio de Viagra, de un crucero, un cosmético o un vídeo sobre un tema poco relacionado con el contenido habitual de mis entradas.

    Mucho se habla de materiales en este blog, pues probar nuevas cosas e intentar sacarles el jugo es uno de mis numerosos vicios, seguramente el más caro de todos ellos. Algunos pueden llegar a pensar que estoy en la nómina de Garzapapel, Daniel Smith o Escoda, aunque no creo que hayan sospechado lo mismo respeto a Joseph Gillott, Brandauer, William Mitchell's y otros antiguos fabricantes de plumillas de las que tanto hablo, entre otras cosas porque desaparecieron hace muchos decenios. El amigo Josep Escoda me ha regalado algunos pinceles, especialmente cuando alguna nueva serie sale al mercado, generosidad que practica con muchos otros pintores que conozco. Garzapapel suele incluir como regalo algunas muestras cuando hago un pedido a la casa, incluso me ha proporcionado papeles con gramajes o encolados que están en prueba antes de decidir producirlos e incluirlos entre sus productos. En Daniel Smith se hicieron eco de mis lamentos acerca de los casi 150 euros que entre gastos de envío y aduanas hubo que sumar al coste, ya crecido, de unos cuantos tubos de sus acuarelas y me enviaron unas muestras y dot charts para que pudiera probar algunos colores más de su abrumador catálogo. Con la advertencia de que no me van a vender más, ni a mi ni a nadie, dado que ya se podrán adquirir en España sus acuarelas, por lo pronto en Barna-Art y en Artemiranda, cosa que me alegra mucho y que llevo dos años pidiendo a Daniel Smith. Por tanto, lo que utilizo lo compro, salvo estos detalles que agradezco, pues no tienen por qué hacerlo. Si de ellos hablo es porque creo que sus papeles, pinceles y pigmentos son de los mejores del mercado, si no los mejores.
    Por supuesto que utilizo otros. Normalmente no me faltan pigmentos de Rembrandt, tengo pinceles de Isabey, Windsor & Newton, chinos, japoneses, alemanes, y el papel Arches nunca he dejado ni dejaré de utilizarlo, como algunos de Fabriano, pues cada material aporta sus diferencias. Sin embargo no puedo dejar de recurrir a esos papeles, pinceles y tubos de acuarela que me encantan cuando quiero ir a lo seguro u obtener ciertos resultados.

   Estos días recibiré un pedido de Kremer, uno de los mejores fabricantes de pigmentos del mundo, dedicado a elaborarlos y suministrarlos para restauración, conservando algunas fórmulas ya abandonadas por otros. Mi curiosidad me vence y hace que me contradiga en mi intención de no arruinarme con más probaturas. Pero hay que conocer cómo se portan Schmincke, Sennelier, Holbein, Mijello...y los de Kremer era inevitable llegar a ellos. No tenemos arreglo. Ya os contaré.

   Aunque las páginas más visitadas siguen siendo las dedicadas a las plumillas, tanto a sus clases y su historia como a las obras de grandes dibujantes o grabadores, me satisface descubrir que unas 20.000 personas han visto una entrada dedicada a acuarelas de flores, casi todas de Laurentino Martí y Geoffrey Wynne, dos de mis acuarelistas preferidos, 15.000 la dedicada a Hokusay y muchos miles las que trataban sobre las obras en papel de Rembrandt, Van Gogh, Guan Weixing, David Roberts, Ozulay o de acuarelistas y dibujantes españoles no demasiado conocidos como Villaamil, José Jiménez de Aranda, Antonio María Fabrés y Costa, Ortego, entre otros.
   Pendientes están Fortuny, Geoffrey Wynne, Seago, Sargent, Wyeth, Winslow Homer, Requena, Alfonso Ruíz, Chien Chung Wei, Charles Reid, muchos ingleses del XIX, docenas de plumillas, cientos de libros que leer, recomendar, resumir o traducir, al menos parcialmente. O sea que faena tengo.
   De música he ido hablando a lo largo del año conforme hemos ido haciendo algo, bueno o malo, deshacer un grupo, hacer otro, festivales de los Beatles, música francesa, conciertos benéficos y maléficos, pendiente el de música italiana para mayo, y los miércoles, siempre a cenar y a tocar con mis amigos. Habrá que visitar la costa Brava, que hace tiempo que no llegamos tan arriba, un viaje probable a la feria de música de Frankfurt que se va ramificando a otros lugares y ya vamos por los 5000 kilómetros y salidas más cercanas para no apolillarnos. En fin. Ya os iré contando.

Con motivo de mi sexagésimo primer aniversario, perpetré otra epístola conmemorativa, intitulada "epístola añosa". Se puede leer en mi blog Desconcertatus, en este enlace.

martes, 8 de julio de 2014

Pruebas con Garzapapel


    Me faltaba por probar a conciencia este papel de 500 gramos de encolado especial de Garzapapel. Ya lo había hecho con unas muestras de menor tamaño y me había parecido merecedor de más probaturas y tormentos. Lamento no haber tomado fotos de las fases intermedias de esta acuarela, pues algunas manipulaciones son evidentes, como los rascados y borrados. Otras no tanto, como zonas enteras que se han levantado simplemente mojando y quitando el pigmento con un papel absorbente.
    Arriba, en el margen inferior izquierdo se pueden ver esos rascados en seco, con una navajita de Albacete, lo que es una afrenta que no todos los papeles soportan. Los 500 gramos de este papel y su grano visible, pero no excesivo, favorecen recursos extremos como este.
 
    Las casas, pintadas de forma suelta y poco definida, han sido difuminadas y alejadas frotando con una goma de borrar. El encolado de este papel hace que parte del pigmento se elimine así, pues no ha calado en el papel de forma tan profunda como en otro más poroso y absorbente.
   En el fragmento anterior, podemos notar que desde la mitad del ojo del puente hacia la izquierda cambia algo el color. Anteriormente estaba cubierto por el mismo tono que en el muro del primer plano, pues en la realidad ese muro se eleva en esa zona haciendo un escalón. Eso tapaba medio puente y quedaba raro, haciendo dudar si era sombra, un ángulo extraño que tomaba el puente en ese lugar o qué leches. Mejor quitarlo. Mojando y frotando con un pincel de cerda dura, con papel se eliminó la pintura. Este papel, después de tales tormentos, permite pintar encima y conserva su textura y cualidades. Igual se hizo con el espacio del tercer tramo de ese zig-zag del puente, ocupado antes por la base de esos árboles. Se eliminó de la forma comentada, para darle profundidad al puente, mostrando la otra parte y el lugar de donde viene. Prácticamene no quedó ni rastro de esos árboles.
      En este otro ejemplo, en este caso una pequeña acuarela del castillo de Chinchilla de Montearagón, también 500 gramos encolado especial, el proceso fue todavía más perverso. Los lienzos de los muros  y la parte central, se pintaron con pigmento bastante intenso. Una vez seco, debajo del grifo se frotó ligeramente con el cepillo de las uñas. Así sale esa textura que resalta la trama del papel. Cuando volvió a estar seco, se retocaron algunas zonas, añadiendo detalles, y el papel conservaba gran parte de su encolado, no quedó como un papel secante, como sería de esperar.
    Con el mismo papel, acuarela sobre el parque Lineal de Albacete. La hice con las primeras muestras citadas. No existe una diferencia abismal entre el 500 gramos de encolado normal y el especial. Sin embargo, este último consiente y favorece estos procesos más agresivos. También es algo menos poroso, ofrece perfiles algo más definidos, como se evidencia en los bordes de los árboles. También  hay rascados, en húmedo y en seco, para añadir brillos y textura, algunas ramas y cosas así. El comportamiento del papel es excelente.
     La siguiente está pintada sobre papel de encolado normal. También admite esos rascados, aunque se pueden observar diferencias a la hora de trabajar, como un mayor margen de tiempo para fundir colores, y unos bordes ligeramente menos definidos, si eso es lo que se pretende, una de las cualidades que ofrecen todos los papeles de Garzapapel, permitiendo hacer muchas de las mezclas de color en el mismo soporte, dejándolas fundir. En acuarela una capa siempre es mejor que dos, y mucho mejor que tres. Se gana en trasnparencia y en matices.
    Las siguientes acuarelas están realizadas con papel de 300 gramos. Se percibe menos grano porque el tamaño es mayor, 50 cm de ancho. Las pruebas anteriores son la mitad de grandes. En ellas, especialmente en los cielos, se ha aprovechado esta cualidad de estos papeles de mantener la humedad algo más de tiempo que otros. Añadiendo pigmento diluido en algunas zonas, se mezcla el color añadido sin cortes, bordes ni coliflores, muy difíciles de cultivar en este papel, afortunadamente. Para algunas capas, unas nubes más oscuras, se ha dejado secar casi completamente, buscando nitidez en los bordes de algunas de ellas. Con el pincel húmedo, pero escurrido, se pueden suavizar eliminando pigmento, si eso es lo que se busca. Este papel ofrece tiempo para hacerlo.
   Además, estas tres acuarelas recogen vistas de los hermosos parajes del trayecto de Alcoy hacia Alicante, en un día primaveral bastante nuboso y caracolero, con nubes que rebosaban montaña abajo. Es la zona es donde se fabrica este papel. Donde se lleva fabricando más de mil años, como ya contaba en otra entrada anterior. Si por tradición es, ni Fabriano, ni Arches, Saunders ni nigún otro, les mojan la oreja. Ya decía que papel en inglés tiene nombre valenciano, (paper) que es donde lo compraban.


     La siguiente, una vista del Mugrón desde el cerro donde se encuentra la Cueva de la Vieja, en Alpera, Albacete. Esta vez se hizo sobre el papel de acuarela de 180 gramos. Como todos ellos, pero en este caso de forma más inexplicable, no se comba al mojarlo, sin ncesidad de tensarlo ni humedecerlo previamente. Tiene un noble comportamiento este papel.
    El mismo tema sobre Garzapapel para dibujo o plumilla, también de 180 gramos. Se ha hecho con tintas, mezcladas y diluidas con pincel de agua, aplicadas directamente con estilográficas o mojando el pincel en sus tajos.
   Con el mismo papel, dibujos a estilográfica y pincel de agua. Aunque tiene un grano suave característico de la casa, permite trazos ágiles con pluma o plumilla. Cuando se hacen con rapidez se pueden conseguir interesantes efectos de textura.


   Creo que ya he probado todos los papeles, menos el de 600 gramos, que no es de suponer que se diferencie mucho del de 500. También tengo que hacer unas pruebas dibujando a lápiz con algunos de ellos, de forma que nos queda faena.
   Resumiendo, para acuarela, el de 180 gramos puede ser suficiente para los trabajos reducidos, sin intentar abusar del papel que, como digo, no se deforma ni hace bolsas al mojarlo. El de 300 es el adecuado para los trabajos normales, sobre todo si el formato es más generoso. El de 500 ya es un verdadero lujo, que merece ser conocido y probado, con esas dos opciones de encolado normal o especial. El de 600 gramos queda pendiente.
   En los papeles, como en los demás materiales, interviene mucho el propio gusto y la forma de trabajar de cada uno. Para la mía, estos papeles de Garzapapel me resultan amigables, con un comportamiento noble que favorece mi pintura y alivian mis defectos. Como buen catacaldos, no quiere esto decir que renuncie a utilizar Arches o Fabriano cuando busque un grano especial, un papel más satinado o un secado más rápido.

martes, 12 de febrero de 2013

Materiales: Plumillas, palilleros y cálamos - Pens & Inks

   Últimamente casi todos los dibujos con tintas los hago con pluma estilográfica. Cargo varias con tintas de diferentes colores y con ellas y un pincel de agua en cualquier sitio puedes dibujar con comodidad. Pero resulta que me encanta utilizar las plumillas, que tengo muchas y que para muchas cosas son infinitamente mejores que una estilográfica o un rotulador. De forma que, estando en casa, he colocado encima de la mesa algunas plumillas y palilleros y me he puesto a disfrutar eligiendo, probando y viendo lo bonitas que son. Aunque tengo muchos palilleros sin estrenar, prefiero los que he comprado usados, normalmente en lotes, antiguos y cada uno con su historia, desconocida pero real, como las manchas de tinta que tenían cuando los compré.
Mallat, Gillott, Brandauer Orient Pen, Perry Shakespearian, Spencerian, Gillott Principality, Crow quill, Mallat, Acantus, Ivyson & Phinney
   Parte del placer de escribir, dibujar y pintar, al menos para mi, me lo proporcionan los materiales. Muchas veces es suficiente disfrute y ya no es necesario dibujar nada. Seguramente es una perversión, pero a mi edad no tengo ganas de psicoanalizarme. Me gusta y punto. Además no soy el único.
   Bueno, a lo que vamos. Casi siempre que se habla de plumillas de dibujo, a las que ya he dedicado varias entradas anteriores en mi blog, nos referimos a plumillas afiladas y finas, flexibles, también apropiadas para letra inglesa, por su capacidad para abrirse y variar el grosor de la línea. Cuando las utilizo para dibujar con varias tintas que se diluyen después, me plantean ciertos problemas. Siendo tan finas, marcan el papel con sus afiladas puntas de acero. Esto es lo que permite retener la tinta en el lugar deseado, pues hacen un surco que la tinta no rebasa. Pero para dibujar supone un problema dar lavados de tinta sobre una superficie arañada, que absorbe la tinta y resalta excesivamente las líneas del dibujo
Con ligeras diferencias, todas ellas permiten hacer una línea finísima que puede engrsar según la presión hasta límites inverosímiles. Unos ejemplos:
  Para muchos, la Gillott Principality es una de las mejores, si no la mejor de las plumillas para estos trabajos. En la siguiente fotografía se muestra una aproximación donde se puede ver, con la tinta todavía fresca, qué es capaz de hacer esta maravilla de pluma. Como decía, la tinta, china en este caso, se queda entre los surcos marcados por la plumilla en el papel. De otra forma, tal cantidad de tinta se extendería por las fibras. Dicho sea de paso que ni cualquier tinta ni cualquier papel permite hacer tal cosa. Lo que es cierto es que escribir o dibujar con una plumilla así es un verdadero placer. Y raro, pues es dificilísimo conseguir estas plumillas que tienen cerca de un siglo, algunas más y que son muy buscadas por los coleccionistas y los calígrafos. Lamento haberme desprendido de algunas de las que tenía, pero hay que comprar otras cosas.
   Sirva de consuelo saber que hay plumillas maravillosas que pueden encontrarse fácilmente. Miles de ellas: Blanzy, Baignol & Farjon, Soennecken, Perry, Carl Khun, Heintze & Blacnkertz, Spencerian, Esterbrook, Gillott, Brause... De algunas de ellas puede conseguirse cada caja de una gruesa por menos de lo que vale una Principality.
  Por todo lo anterior, entre las plumillas que tengo he ido seleccionando algunas que eviten estos problemas de las puntas finas. Son plumillas con punta redondeada, biselada, de las que se emplean en caligrafía itálica y similares o en rotulación. Como dejan más cantidad de tinta, suelen llevar un reservorio o estar diseñadas de forma que puedan almacenarla mejor. Dan buen resultado las plumillas del tipo Red Ink Pen, usadas sobre tela, o las de vidrio o porcelana, que no arañan el soporte:
Estas son unas de las que mejor resultado me han dado. La de cristal incluso permite dibujar sobre papel de arroz.

Iridinoid, MacNiven & Cameron Hindoo Pen, Arabian pen Egyptian government, Brause, Perry Planished Ponted
Aunque diseñadas para caligrafía y rotulación en tamaños grandes, este tipo de plumillas puede ser útil para dibujo, pues se pueden conseguir con ellas trazos muy expresivos. Son los Parallel Pens de Pilot su versión más actual.
Soennecken 60 A, Brause Bandzug 5 mm, W. Mitchell's Witch pen, Gillott Lettering pen, W. M itvhell's Poster pen, Hunt Speedball
   Por último, los cálamos. Fabricados con caña, se pueden cortar a la medida y forma deseadas y son suaves y no rascan la superficie del papel. Aunque se venden ya cortados, es fácil hacerlos uno mismo, buscando cañas, si es posible de bambú, del tamaño adecuado. Para algunos trabajos que no requieran mucha tinta, dan buen resultado los chopsticks, palillos chinos, que son de bambú. El bambú, una vez seco es durísimo y permite tallar puntas y biseles finísimos. Los de la fotografía siguiente me los he fabricado yo con la ayuda de una navajita de Albacete, afilada con "a pedra das meigas".