martes, 17 de noviembre de 2015

Acuarelas de noviembre


   La primera acuarela, en media hoja de Arches de grano grueso, se trata de la Fuente de la Peña, paraje de Peñascosa en la provincia de Albacete. De una foto de mes de noviembre, pero del año pasado. Seguimos probando el pigmento Smalt de Daniel Smith, muy parecido al lapislázuli en su matiz agrisado, aunque más cubriente y azulado. También se ha utilizado otro de Kremer, un cobalto claro. Ya he comentado que estos azules de Kremer me gustan mucho. Los verdes ya son fijos, jadeita, sap green oscuro y perileno. Con tanto ramaje de árboles diferentes se ha intentado resolverlo con manchas, reservando algunos trazos finos con líquido enmascarador, en este caso de Schmincke que, con su dispensador, permite obtener esas líneas finas, si se aplica rápidamente y de lado, poniéndolo en diagonal procurando que no se detenga mucho tiempo en un mismo lugar y salga demasiado líquido. Mejor que aplicado con pincel. Con tiralíneas también salen líneas finas, con el peligro de marcar el papel demasiado y que baños posteriores se depositen en la superficie rascada del papel y el efecto se estropee.
    La anterior y siguiente son dos acaurelas de la Sierra de Alcaraz, en Albacete, con los colores que toman los árboles en esta época. Los amarillos y ocres con cadmios y quinacridonas. Muy cubrientes los primeros, tanto como transparentes son los segundos. Utilizados juntos es importante el orden de aplicación, por el carárter cubriente de los cadmios. Se intenta rodear los colores vivos con otros quebrados, pardos y grises, dentro de lo posible, para que los amarillos resalten. En el primero se ha utilizado índigo para el azukl de las montañas, con algo de cobalto en algunas zonas.
   La siguiente es de una foto de Albarracín, con un muro de caliza de fondo sbre el que resaltan los amarillos y ocres. Los mismos que en las anteriores. También se ha utilizado Smalt para algunas manchas azules, aunque los grises salen de mezclar ultramar con siena tostada. Los tonos rojizos que matizan los amarillos de los arboles son de quinacridona, muy transparentes y vivos.
   Por último, otra acuarela, esta vez sobre papel Fabriano Studio de 300 gramos, grano grueso. A partir de una foto de la Sierra de Segura de mi amigo Jesús Lozano. Sobre ella se me ha hecho el acertado comentario de que no se separan los planos suficientemente, cosa que es cierta. Solamente hay un primer plano del que se salta a las montañas lejanas. Seguramente si no fuera a partir de una fotografía habría salido más natural, pero las cámaras automáticas lo enfocan todo y nosotros caemos en la trampa de la fidelidad al modelo. Hay que seguir aprendiendo. Tenñía ganas de que llegara el otoño para utilizar ocho o diez pigmentos de quinacridona, de amarillo a violeta, pasando por toda la gama de naranjas, rojos y rosas. Tienen un brillo y una transparencia maravillosos. Son muy intensos y además mezclan muy bien.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Acuarelas. Provincia de Albacete


    En esta época parece que toca vivir de las rentas fotográficas del verano, pendiente de que los árboles se decidan por fin a echar mano del vestuario otoñal, aún en el armario. En algunas zonas ya están en todo su esplendor; en otras las hojas se resisten a amarillear antes de caer. Habrá que hacer otra expedición fotográfica y tomar fotos y apuntes de estos cambios, que duran poco.
    Estas acuarelas, de Alpera y de otras zonas de la provincia de Albacete, se hacen con los materiales de costumbre, aunque ha habido algunas incorporaciones. Especialmente unos pigmentos nuevos de Kremer y de Daniel Smith, ampliando una paleta ya excesivamente surtida. Los azules de Kremer son bastante inusuales, con una gama de cobaltos y ultramar, claros y oscuros, que se apartan del tono que esos nombres ofrecen habitualmente. 
   La primera acuarela es por la entrada a Alpera, la vega desde la carretera de Carcelén y Alatoz, en un día de lluvias de este pasado agosto. La siguiente, un pastor apacentando uno de los pocos rebaños que aún se pueden ver por estas zonas donde antes tanto abundaban. Cerca de Tobillos, aldea de Alpera, en Albacete. Levantando el polvo en busca de la poca hierba que había en agosto junto a un bancal en barbecho. Al pastor, le acompaña Calcetines, su perro negro con manos blancas.
   La polsaguera que llevan "cara alante" las ovejas se hace eliminando el pigmento con el pincel y un pañuelo de papel mientras está húmedo, como es obvio. Las piedras del primer plano, aprovechando los huecos que dejan las pinceladas rápidas con un pincel grueso de petit gris no demasiado cargado de agua. Luego se le añade un trazo sugiriendo la sombra en algunos de estos puntos que quedan con el blanco del papel. Ahora que la veo terminada veo que no caí en incluir en el cielo un águila que sobrevolaba la escena. Aparece en varias fotos de las que hice ese día por la zona. A tiempo estamos.
 

    También es nuevo para mi el pigmento Smalt de Daniel Smith, que había comprado para compararlo con el lapislázuli. Son los dos pigmentos más caros que utilizo. Su base son cristales de potasio coloreados por el óxido de cobalto, finamente molturados. Deja mucho sedimento, es bastante cubriente y, cuando seca, aflora ese azul agrisado que mezcla muy bien con otros colores. Difícil de usar si no se diluye con mucha agua, igual que el lapislázuli, pues deja poco margen a modificaciones. Una vez aplicado, mejor no volver a pasar el pincel poe encima, pues quedaría su rastro que lo estropea todo. Si se acierta, es transparente en los baños diluidos, cubriente y muy visible en las zonas en que se posa y sedimenta si el papel está inclinado. Esto se ve bien en las dos siguientes acuarelas.
   En esta acuarela hemos jugado mucho con ese pigmento, dando las sombras con él. Tenía pensado utilizar un índigo para reforzar las zonas de sombra más intensas, pero me gustó así y así quedó. En este caso, la fotografía no recoge adecuadamente el efecto que se puede ver sobre el papel, pues ese azul es especialmente sugerente. Hay que tener en cuenta que, como otros pigmentos de Daniel Smith, es un mineral cristalizado, con lo que produce brillos y reflejos, como la amatista, sugilite, y otros pìgmentos de esta marca.
   Los verdes, son tierras de Kremer, bastante suaves y poco cubrientes. En algunas zonas se ha recurrido al verde de perileno o de jade de Daniel Smith, mucho más rotundos y cubrientes, por lo que necesitan mucha agua.

    Desde hace muchos años, me asombra pensar cuántos ya, nunca he dejado de parar en esa curva cuando voy a Riópar. La Fuente de la Plata. Para beber y, si es verano, mojarme la cara, el pelo y los brazos con ese agua cristalina y helada que nunca deja de manar por los caños de la fuente. Si se mira detrás de ella, se ve el lugar donde se va remansando conforme aflora y cae filtrada por los farallones de caliza de varios cientos de metros que hay arriba, entre pinos, romeros e higueras. Estamos muy cerca del Calar del Mundo, un lugar mágico. Tenía ganas de pintar el lugar a partir de una foto del verano pasado, en un momento en que la luz proporciona buenas sombras y brillos. Aunque tenga encima de la mesa varias cajas de acuarelas y docenas de tubos en una caja, en realidad se ha resuelto con 5 colores. Es como la cocina, no hay que usar todo lo que hay en la despensa en cada guiso que se prepara, pero ayuda mucho tener donde elegir.
   La de la foto siguiente es otra fuente que hay unos metros antes, pues por toda la pared de piedra mana el agua que se canaliza por esos caños. Desde allí se hizo la foto de la acuarela. No deja de asombrarme ver esas fuentes llenas de cabelleras de Venus, (Adiantum capillus-veneris), ese helecho delicado de hojas tiernas y tallos finos y brillantes, que sobrevive a la intemperie en estos lugares requemados por el sol en verano o rodeados de hielos en invierno y que en casa duran tan poco aunque les pongas música de Mozart y los riegues con agua de Lanjarón. Desde luego, siempre prosperan en paredes húmedas donde nacen aguas limpias y frescas. 

 
   El árbol siguiente, en realidad son dos. Se trata delo pino-roble de Pañascosa, en la provincia de Albacete. Un pino que ha arraigado y crecido dentro del tronco de un roble, hasta que termine con él, que en ello está. En la naturaleza también son frecuentes los casos de ingratitud. Parece ser que llevan juntos algún siglo y que no es caso único. En otoño, cuando las hojas del roble cambien de color aún debe de estar más vistoso. Como queda a la orilla de la carretera, tengo varias fotos de este portento. Casi todas las acuarelas de esta entrada están pintadas sobre Garzapapel. Esta se hace sobre Fabriano Studio grano fino de 300 gr. utilizando azules de Kremer y verdes de Daniel Smith.
   Por último, una foto con algunas de las cajas de acuarelas con los pigmentos de que hablo con tanta frecuencia. Schmincke, Daniel Smith, Kremer y algunos godets con colores de Rembrandt. También los pinceles que estoy utilizando últimamente, dos de petit gris y uno de marta de Escoda. Del 10 y del 12. Para estos tamaños, de 21 x 30 van muy bien.

domingo, 25 de octubre de 2015

Paisajes de Alpera II


   Pues va otra remesa de las últimas acuarelas que sobre Alpera y su entorno he ido haciendo en las últimas semanas, aunque no he terminado, pues tengo que ir a ver algunos de estos parajes con traje de otoño. Y pintarlos, claro está, que veo que abuso mucho de verdes y colores turbios y tengo sin amortizar algunos pigmentos más luminosos. EL paseo hacia el molino de la Casa Gil anterior, por ejemplo.
   La siguiente es la casa de Ellis Jacobson, donde me refugié durante los días de estancia en Alpera para la exposición. Inevitable pintarla.
    De esta casona y de su entrada, muestro una segunda versión, muy similar a la anterior, aunque más definida. Creo que a veces conviene repetir ciertas cosas. Siempre se pierde algo y otras cosas se ganan. Y en todos los casos se aprende.
   El Pozo de la Nieve en Alpera, extraordinariamente conservado en su estructura, al que habría que dar un uso mientras se pueda evitar que se deteriore irreparablemente.

   Casa en la finca de Tobillos, una acuarela de tamaño grande, realizada por encargo,
    De hae unos días, cuando estaban realizando la vendimia, a máquina, cosa que no había visto nunca antes. El otoño y sus colores empiezan por estas cepas de Garnacha tintorera. El puntal de Meca y el Mugrón al fondo.
    Encinas centenarias de La Mejorada, hermosas y con buena salud, un al tema que siempre me apetece volver, el de los árboles, especialmente cuando son tan impresionantes. Con los pigmentos de Primatek, de Daniel Smith, se puede jugar mucho con las texturas, gracias a su granulación.

    Casas de La Laguna, muy cerca de Alpera. Acacias, paraísos y pinos. Con siena natural, tostada, azul cobalto, verde de jade y amatista.

lunes, 19 de octubre de 2015

Acuarelas de otoño


   Pues ya está aquí el otoño y nadie sabe cómo ha sido. Menos mal que, por ahora, las estaciones no dependen de la gestión de algunos mandamases que, entretenidos unos en pasar a la historia, otros en huir de la cárcel, y alguno de las dos cosas, seguro que se les pasaba lo de cambiar los colores del paisaje.
    La anterior acuarela, de Bienservida en la sierra de Albacete, nos hace sacar los cadmios y quinacridonas a relucir, rodeados de tonos neutros, entre los que no faltan los violáceos de amatista.
    En cuanto llega este tiempo toca cambiar las verdolagas y petunias por pensamientos, que la estación es propicia para pensar. Cada vez que voy a comprarlos me asombro de la variedad de colores y matices disponibles. Me gusta poner en los maceteros alguno de tamaño grande rodeado de un par de macetas de pequeños pensamientos, que no es buena época para las grandes ideas. Pienso, luego estorbo.
    Una vez puestos en el alféizar de la ventana —hermosa palabra—, ya no se hartan de posar hasta que llega el verano, aunque tienen la tendencia a darme la espalda y mirar hacia los vecinos de enfrente, que están donde sale el sol, por lo que hay que dar la vuelta a los maceteros de vez en cuando. Un día se me van a caer desde el cuarto piso y vamos a tener un disgusto. Algunas veces vienen a libar abejas, abejorros, incuso algúna mariposa colibrí, de esas que se están quietas en el aire, suspendido el cuerpo mientras baten las alas a punto de salirse de los engranajes. ¡Qué barbaridad! ¡Cuántos tocadores de charango quisieran tener mano de colibrí! Cuando alguno de estos visitantes se acerca a mi ventana, me suele pillar con la cámara dispuesta a hacerles un retrato de cuerpo entero, que la fotografía es antigua afición, especialmente la macrofotografía. Estas fotos son de la temporada pasada, con las petunias, que los pensamientos nuevos están aún en su más tierna infancia y todavía no se han desarrollado. Cuando me ponga a leer al lado de la ventana les iré resumiendo las lecturas. Cuando crezcan más, en tamaño y conocimiento, les iré acercando el libro para que lean ellos, que los pensamientos necesitan buenas lecturas.
   Estas acuarelas sí son de estos días, aunque a partir de las fotos de las flores del pasado año, que las de ahora aún son muy pequeñas.
   El otoño suele traer lluvias, tormentas, nubes y hermosos atardeceres, en la Mancha y en la playa. Las siguientes son acuarelas desde Altea, en la playa de La Roda, prácticamente desde el mismo sitio. Unas veces mirando hacia el sur, Benidorm, otras hacia el norte, Calpe. Se hace la segunda para alejar las gaviotas, que se ponen muy 'cansás'.

   Estos tres apuntes en cuaderno se van haciendo mientras se pone el sol, intentando recoger los cambios de luz y color en el cielo y en el peñón de Ifach, la evolución de las nubes y la disolución del paisaje en una bruma invitadora a tomarse uno algo y dejar de pintar. Para esto es buena al acuarela, por su rapidez.



   De día, con buen sol, tyodo brilla y no hay otoño en el levante. Una gozada los parajes de la costa desde Altea a Jávea, llegando al cabo de la Nao.
   Dos dibujos con pluma y pincel de agua en el regreso a Albacete por Valencia. Seguimos con las nubes propias de la estación.

domingo, 11 de octubre de 2015

Flores


   Entre paisaje y paisaje he ido pintando algunas flores. Las anteriores sobre mi mesa con la ventana al fondo con una pipa, tarro de miel, una orquídea y pinceles. Un flexo antiguo al fondo. El problema para mi de estos temas es la composición, algo siempre complicado. Una bandeja blanca, que una zona sin pintar siempre ayuda.
    La anterior acuarela es la última que he pintado, interpretando "Almendros en flor", óleo de Sorolla. Dentro de lo posible intentando buscar los colores y las mezclas, algo muy instructivo. De paso utilizo el viridiana, verde que no uso casi nunca. Las flores blancas se reservaron con líquido enmascarador, aunque luego se dieron unos toques con témpera blanca en algunos lugares. Con un rotulador blanco se perfilaron algunos detalles. Normalmente soy más purista, pero hoy no.


   Jugando con los colores. Un tema otoñal imaginario y dos acuarelas de pensamientos. Se recurre a los quinacridonas de Daniel Smith y a los cadmios de Rembrandt.

El siguiente trabajo, también sin modelo trataba de probar la forma en que Geoffrey Wynne hace las cerámicas y porcelanas blancas, con tres baños de amarillo, rojo y azul superpuestos en húmedo. Si se acierta con la proporción y el grado de humedad queda un gris azulado en el que se habrán dejado algunas zonas de luz. Luego se refuerzan las sombras. Algo más seco, con ultramar y cobalto en mi caso, se dibujan los adornos del cacharro. Cuando están casi secos del todo se insiste en algunos de esos trazos  que habrán quedado difuminados.
   En el anterior se jugaba con la trasparencia del cristal sugiriendo una cenefa tallada entre luces y reflejos. Después viene una serie de amapolas intentando conseguir que las capas aplicadas en húmedo y luego en seco, separen los pétalos y sugieran transparencias. La primera con acuarela líquida, forma de conseguir ese rojo tan intenso. En todas ellas se añaden los detalles blancos de los tallos con lápiz blanco o rotulador.