Mostrando entradas con la etiqueta Mugrón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mugrón. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de noviembre de 2015

Acuarelas. Provincia de Albacete


    En esta época parece que toca vivir de las rentas fotográficas del verano, pendiente de que los árboles se decidan por fin a echar mano del vestuario otoñal, aún en el armario. En algunas zonas ya están en todo su esplendor; en otras las hojas se resisten a amarillear antes de caer. Habrá que hacer otra expedición fotográfica y tomar fotos y apuntes de estos cambios, que duran poco.
    Estas acuarelas, de Alpera y de otras zonas de la provincia de Albacete, se hacen con los materiales de costumbre, aunque ha habido algunas incorporaciones. Especialmente unos pigmentos nuevos de Kremer y de Daniel Smith, ampliando una paleta ya excesivamente surtida. Los azules de Kremer son bastante inusuales, con una gama de cobaltos y ultramar, claros y oscuros, que se apartan del tono que esos nombres ofrecen habitualmente. 
   La primera acuarela es por la entrada a Alpera, la vega desde la carretera de Carcelén y Alatoz, en un día de lluvias de este pasado agosto. La siguiente, un pastor apacentando uno de los pocos rebaños que aún se pueden ver por estas zonas donde antes tanto abundaban. Cerca de Tobillos, aldea de Alpera, en Albacete. Levantando el polvo en busca de la poca hierba que había en agosto junto a un bancal en barbecho. Al pastor, le acompaña Calcetines, su perro negro con manos blancas.
   La polsaguera que llevan "cara alante" las ovejas se hace eliminando el pigmento con el pincel y un pañuelo de papel mientras está húmedo, como es obvio. Las piedras del primer plano, aprovechando los huecos que dejan las pinceladas rápidas con un pincel grueso de petit gris no demasiado cargado de agua. Luego se le añade un trazo sugiriendo la sombra en algunos de estos puntos que quedan con el blanco del papel. Ahora que la veo terminada veo que no caí en incluir en el cielo un águila que sobrevolaba la escena. Aparece en varias fotos de las que hice ese día por la zona. A tiempo estamos.
 

    También es nuevo para mi el pigmento Smalt de Daniel Smith, que había comprado para compararlo con el lapislázuli. Son los dos pigmentos más caros que utilizo. Su base son cristales de potasio coloreados por el óxido de cobalto, finamente molturados. Deja mucho sedimento, es bastante cubriente y, cuando seca, aflora ese azul agrisado que mezcla muy bien con otros colores. Difícil de usar si no se diluye con mucha agua, igual que el lapislázuli, pues deja poco margen a modificaciones. Una vez aplicado, mejor no volver a pasar el pincel poe encima, pues quedaría su rastro que lo estropea todo. Si se acierta, es transparente en los baños diluidos, cubriente y muy visible en las zonas en que se posa y sedimenta si el papel está inclinado. Esto se ve bien en las dos siguientes acuarelas.
   En esta acuarela hemos jugado mucho con ese pigmento, dando las sombras con él. Tenía pensado utilizar un índigo para reforzar las zonas de sombra más intensas, pero me gustó así y así quedó. En este caso, la fotografía no recoge adecuadamente el efecto que se puede ver sobre el papel, pues ese azul es especialmente sugerente. Hay que tener en cuenta que, como otros pigmentos de Daniel Smith, es un mineral cristalizado, con lo que produce brillos y reflejos, como la amatista, sugilite, y otros pìgmentos de esta marca.
   Los verdes, son tierras de Kremer, bastante suaves y poco cubrientes. En algunas zonas se ha recurrido al verde de perileno o de jade de Daniel Smith, mucho más rotundos y cubrientes, por lo que necesitan mucha agua.

    Desde hace muchos años, me asombra pensar cuántos ya, nunca he dejado de parar en esa curva cuando voy a Riópar. La Fuente de la Plata. Para beber y, si es verano, mojarme la cara, el pelo y los brazos con ese agua cristalina y helada que nunca deja de manar por los caños de la fuente. Si se mira detrás de ella, se ve el lugar donde se va remansando conforme aflora y cae filtrada por los farallones de caliza de varios cientos de metros que hay arriba, entre pinos, romeros e higueras. Estamos muy cerca del Calar del Mundo, un lugar mágico. Tenía ganas de pintar el lugar a partir de una foto del verano pasado, en un momento en que la luz proporciona buenas sombras y brillos. Aunque tenga encima de la mesa varias cajas de acuarelas y docenas de tubos en una caja, en realidad se ha resuelto con 5 colores. Es como la cocina, no hay que usar todo lo que hay en la despensa en cada guiso que se prepara, pero ayuda mucho tener donde elegir.
   La de la foto siguiente es otra fuente que hay unos metros antes, pues por toda la pared de piedra mana el agua que se canaliza por esos caños. Desde allí se hizo la foto de la acuarela. No deja de asombrarme ver esas fuentes llenas de cabelleras de Venus, (Adiantum capillus-veneris), ese helecho delicado de hojas tiernas y tallos finos y brillantes, que sobrevive a la intemperie en estos lugares requemados por el sol en verano o rodeados de hielos en invierno y que en casa duran tan poco aunque les pongas música de Mozart y los riegues con agua de Lanjarón. Desde luego, siempre prosperan en paredes húmedas donde nacen aguas limpias y frescas. 

 
   El árbol siguiente, en realidad son dos. Se trata delo pino-roble de Pañascosa, en la provincia de Albacete. Un pino que ha arraigado y crecido dentro del tronco de un roble, hasta que termine con él, que en ello está. En la naturaleza también son frecuentes los casos de ingratitud. Parece ser que llevan juntos algún siglo y que no es caso único. En otoño, cuando las hojas del roble cambien de color aún debe de estar más vistoso. Como queda a la orilla de la carretera, tengo varias fotos de este portento. Casi todas las acuarelas de esta entrada están pintadas sobre Garzapapel. Esta se hace sobre Fabriano Studio grano fino de 300 gr. utilizando azules de Kremer y verdes de Daniel Smith.
   Por último, una foto con algunas de las cajas de acuarelas con los pigmentos de que hablo con tanta frecuencia. Schmincke, Daniel Smith, Kremer y algunos godets con colores de Rembrandt. También los pinceles que estoy utilizando últimamente, dos de petit gris y uno de marta de Escoda. Del 10 y del 12. Para estos tamaños, de 21 x 30 van muy bien.

miércoles, 29 de julio de 2015

Acuarelas de Alpera III


    Creo que ya he pintado demasiadas acuarelas para esta exposición. Seguramente habrá que dejar algunas fuera, lo que también conviene, pues no todo hay que darlo por presentable. Desde luego claro queda que tema hay en Alpera y su comarca, pues muchas cosas han quedado en el tintero. Desde el pozo de la nieve, impresionante y bien conservado, rincones de sus calles, zona de las cuevas, algunas aldeas rodeadas de parajes muy pintables, el castillo de San Gregorio, hasta alguna otra que haga justicia a los caminos impresionantes del poblado ibérico de Meca, que sólo estará representado por una acuarela. Pero ya tengo enmarcadas unas 40 y más allá puede resultar excesivo para colgarlo con holgura en la sala. 
   Visto ahora, he pintado más de lo que yo esperaba en los últimos meses, pues conforme pintaba iba eliminando otras que había ido haciendo desde principios de año, por no tener a Alpera como tema o por otros motivos.
   Predominan los paisajes y los árboles, que la cabra tira al monte, aunque se han incluido algunas acuarelas con otros motivos, como la iglesia de Santa Marina, la ermita de San Roque, alguna calle y las viñas rojas de tintorera, tan típicas de la zona, vistas de cerca y de lejos.
   Los pigmentos usados han sido de Daniel Smith, como ya va siendo habitual, con algunos otros de Kremer y cadmios de W&N o Rembrandt. Se nota por la granulación. En las fotos no se puede percibir el efecto de los puntitos brillantes que reflejan la luz por las partículas de minerales cristalinos de algunos de los pigmentos utilizados, especialmente la amatista, sugilite y algunas tierras. Da lástima ponerles el cristal al montarlas pues muchos de esos brillos y reflejos se pierden.
   Con tantos paisajes nos hemos tienido que ver a menudo luchando con los verdes. Siempre de Daniel Smith, jadeíta, perilene, serpentine, sap green oscuro y poco más. Eso sí, casi siempre matizados con otros colores de los utilizados en cada acuarela, a menudo oscurecidos con ese azul profundo y transparente, similar al índigo, pero que aumenta exageradamente la granulación, que es la sodalita. Eso de pintar con piedras semipreciosas tiene su aquel. También a la hora de comprarlas. Al menos ya están disponiles en España, sin tener que pedirlas a Estados Unidos como ocurría hasta principios de año. Ya podremos reponer sin problemas los tubos que se van acabando, como el lapislázuli o el jade.
   Salvo cuatro o cinco acuarelas, toda la exposición se ha pintado sobre papeles de Garzapapel, que cada vez controlo mejor. No encuentro papel mejor. Ni busco más. Eso mismo me ocurre desde hace tiempo con los pinceles de Escoda y, para un catacaldos como el que firma, tener algunas de esas cosas claras por solucionadas es muy importante,

   Si los pigmentos de Primatek añaden mucha textura, igual que hacen las tierras de Kremer, especialmente el negro de magnetita, que Daniel Smith vende con el nombre de Lunar Black, exactamente el mismo que el de Kremer, la transparencia mayor es la de los tonos de las quinacridonas de Daniel Smith, con toda la gama desde amarillos hasta violeta, pasando por todos los rojos imaginables. Algunos son de una delicadeza sublime. El violeta, a veces reforzado en las sombras por amatista es verdaderamene una maravilla.
    Aunque tengo muchísimos colores de Daniel Smith, aún me faltarían dos tercios del catálogo inmenso, a pesar de que en cada acuarela se utilicen muy pocos, pero siempre procuro experimentar con pigmentos nuevos, especialmente las tierras, tantas, tan diferentes y tan atractivas, y hay que dedicarle tiempo a llegar a conocerlas para elegir en cada momento la más adecuada.
    Por último se incluye un paso a paso de una acuarela sobre la ermita de San Roque, edificio de 1775, si no recuerdo mal. Poca explicación necesita, sólo llamar la atención sobre esa variedad de tonos tierra, ocres y marrones de que hablaba.















jueves, 23 de julio de 2015

Exposición en Alpera (Albacete)



    Bueno, pues un año y unos meses después, vamos por otra nueva exposición de acuarelas. Si la primera en "La Casa Vieja" de Albacete fue a iniciativa de Antonio y Hortensia, que me animaron, pusieron el local y enmarcaron las obras, en esta ocasión mis buenos amigos Luis Piqueras e Isabel Egido han sido los impulsores. Afortunadamente su propuesta fue bien acogida por el Ayuntamiento de Alpera y allí estaremos mis acuarelas y yo junto a quienes visiten la sala de exposiciones. Una inmensa mayoría de ellas tienen por tema Alpera y su entorno.
   Desde luego para mi hacer una exposición en Alpera no es hacerla en cualquier otro sitio donde uno encontrara posibilidades de hacerlo. Es un luigar muy especial para mi y para mi familia por los motivos que ya he explicado en otras entradas. En el programa adjunto hago un resumen de todas estas cosas.
    Llevo ya unos meses pintando paisajes, calles y rincones de Alpera y sus alrededores, contando mis visitas, mis intenciones, los materiales usados, fotos, comentarios y otros pormenores sobre muchas de las acuarelas que allí se podrán ver. En realidad allí es donde únicamente se podrán ver tal como son, pues en el blog sólo es posible darse una idea de la realidad de cada obra. Siempre a 800 puntos, no se percibe el detalle, la textura ni el verdadero color de ninguna de ellas. Unas tienen 60 cm, 50, 40, 30... y no es lo mismo. El color es imposible de reproducir. Siempre se pierden matices y luminosidad, pues calibrar el color de un monitor es estropearlo en otros donde variará, y  no poco a veces.
   De forma, que quien nada mejor que hacer tenga en esos dias del 7 al 16 de agosto, allí nos encontraremos. La inauguración el 7 de agosto a las 8 de la tarde. De paso nos tomamos un vino de Alpera, lo que ya es un buen motivo para ir. 
   A continuación algunas de las últimas acuarelas realizadas para esta exposición. Quedan muy pocas por hacer y dos docenas por enmarcar. En ello estamos.


Isabel y Luis incluyen este comentario, que agradezco sinceramente, sobre la exposición:


     Este año, nuestro amigo José Garrido, será el encargado de deleitar a los alperinos con su exposición de acuarelas. La mayoría de sus obras representan Alpera y su entorno.
     Este profesor que llegó a Alpera a finales de los años 70 con su pelo a lo hippie y su citroen cambió bastante la dinámica profesional que se tenía en Alpera el profesorado.
    Vivió y trabajó más de una década en nuestro pueblo, como maestro y como director del colegio. Además de su trabajo se implicó en otras actividades como el manejo de los ordenadores y el acercamiento a la fotografía. De su afición a la fotografía han salido parte de sus acuarelas sobre nuestro pueblo.
    Antes de marcharse a Albacete, trabajó en la puesta en funcionamiento del Centro de Profesores de Almansa.
    Llevó cantidad de alumnos . Con algunos se cruza por Albacete y le preguntan: ¿Cómo está don José? y él les contesta : no te recuerdo pero seguro que eres de Alpera.
    Ya jubilado, dedica su tiempo a sus pasiones : la Música, la Pintura, los viajes y a tomarse alguna cañeja.
    Podemos decir que está entusiasmado y muy emocionado con la idea de exponer en Alpera y poder decirle a los alperinos a través de su pintura lo que ha significado Alpera para él y para Virginia, su mujer.

    Luis Piqueras - Isabel Egido

A mis amigos más cercanos, a quienes habitualmete remito mis epístolas, les he enviado en siguiente mensaje, que comparto aquí, donde también cuento con muchas amistades y colegas:

Queridos hermanos.
Si de los 7.324.782.000 habitantes de nuestro planeta, tú te encuentras entre la exigua minoría de humanos que reciben este correo, es que eres mi amigo, más o menos cercano. Muchos sabréis que toco la guitarra, bastantes que soy maestro de escuela; menos estaréis al corriente de que he dejado de serlo, que felizmente me jubilé del oficio hace año y medio. Posiblemente estés al tanto de que entre mis aficiones están la fotografía, el dibujo y pintar acuarelas, aunque tal vez no. Casi nadie conocerá que tengo unas 100.000 plumillas de escritura y dibujo y que las vendo en ebay. Al menos lo intento. Pero seguro que me has escuchado más de una vez hablar de Alpera. Y siempre bien.
Bueno pues os adjunto programa, cartel e invitación para la exposición que inauguraremos en la Sala de Exposiciones de la Casa de la Cultura de Alpera el próximo día 7 de agosto a las 8 de la tarde. Casi todas las acuarelas se han pintado en los últimos meses y tienen por tema Alpera y su entorno.
No digo que allí os espero, porque la verdad es que no, que muchos vivís lejos, otros os encontráis en playas y cerros aprovechando estas fechas de calor y vacaciones. Muchas son las ocupaciones, obligaciones y compromisos que posiblemente os impedirán visitarla, pero no podía dejar de invitaros, al menos informaros de esta exposición, algo que para mi es importante.
Aprovecho para desearos un feliz verano y enviaros un fuerte abrazo.




miércoles, 10 de junio de 2015

Acuarelas de Alpera. Y un poco de historia - I -

Casa Delgado
    Hay encima de la mesa un proyecto para una posible exposición durante el próximo mes de agosto. Se haga o no, yo ya me pongo con las brochas. En Alpera, uno de los mejores pueblos del mundo, si no el mejor, donde mis pelos largos y yo llegamos con 25 años. Fue mi casa, nuestra casa, y ha sido el único pueblo que he considerado mío. Primero fue Pozo-Cañada, luego 14 meses y un día vigilando al enemigo desde una garita en La Coruña; después Viloví del Penedés, donde el cava, con el —ese sí, que otros no— honorable Tarradellas recién regresado...
   En fin, que he vivido en otros pueblos, como se ve, que los maestros y los militares nos movemos mucho, pero en todos los demás me he sentido como un extraño de paso. Allí estuve viviendo y trabajando de maestro desde 1979 hasta 1992. Bueno, los dos últimos dos años vivía allí pero trabajaba en Almansa, en el Centro de Profesores, como Asesor de Lengua y Literatura. Luego me pasé a Albacete y a la informática, también como Asesor en el Centro de Profesores, cuando el proyecto Atenea, para dar pie a que nos llamaran "desertores de la tiza", que también en este gremio de los docentes, cosa normal en nuestro país, en cuanto asomas la cabeza, te la cortan.
    En aquella época algunos ordenadores empezaban a incorporar un maravilloso disco duro de 20 Mb, aún no tenían tarjeta gráfica y no sabían hacer un redondel en sus pantallas de fósforo verde. El primer módem que conocí venía en una maleta que aún conservo para meter el taladro y las brocas y era de grande como una bacalá más que mediana. Unos años después algunos de mis talludos discípulos de los cursos de informática para docentes levantaban los primeros ratones un palmo de la mesa  para intentar desplazar hacia arriba el cursor por la pantalla. Con los niños, incluso los más pequeños, nunca he visto tal desatino. Como ahora hacen con los antivirus, al comprar uno de mis ordenadores vino como regalo un programa que se llamaba Windows, aunque yo hubiera preferido las inutilidades Norton. Desde entonces para acá inicié mi lenta e inexorable deriva hacia mi actual obsolescencia informática. La lengua y la literatura han cambiado menos y en cuanto me descuido me pongo elocuente. La parrafada que ahora termina es una muestra de ello, seguramente mala.
Desde el cerro del Bosque, donse se encuentra la cueva de la Vieja. Al fondo el Puntal de Meca
Nieve en el Puntal de Meca
   A lo que vamos, que me disperso, cosa rara en mi. Puestos a pintar sobre Alpera, dispuesto a acuarelar sus paisajes, rincones y veredas, que muchos hay merecedores de ello, hago algunas visitas a la zona, muchas fotos y algunos dibujos y bocetos. De paso repaso la historia de la Apiarium romana, —la de las colmenas—, topónimo cuyo origen atribuyen otros al árabe Al-Behera, 'la laguna', lo que situaría en el castillo de San Gregorio, tomado a los árabes en 1243, y La Laguna la ubicación inicial de esta población, antes de un traslado que ocurrió a mitad del siglo XV. O la Alpera de la cueva de la Vieja, la de los cazadores que pintaban en los abrigos de los cerros a sus chamanes y sus arqueros, sus danzas y vivientes bodegones mágicos propiciadores de que los ciervos acudieran a sus despensas; o la Alpera ibérica de Meca, ciudad casi inaccesible, de inmenso tamaño, con graneros, aljibes y caminos que caracolean cerro arriba profundamente excavados en la roca viva donde los carros marcaron las huellas de sus ruedas en un subir y bajar de siglos, enlazando con la Vía Augusta.
    Dios y ayuda le costó a Roma conquistarla y borrar su nombre de la historia. Aunque desde esta ciudad, cuyo topónimo ibérico se desconoce que "murió el onbre et murió el nonbre", se mira al valle donde está Alpera, administrativamente pertenece a la más lejana Ayora, ya en el reino de Valencia, cuyos límites provinciales sin duda marcó un arqueólogo valenciano. La primera noticia que tuve de Meca, la Troya ibérica, fue leyendo el "Tartessos" de Schulten en la benemérita colección Austral. Con posada en Alpera, no sé si ya regentada por los antepasados de mi colega Rosario o por los de mi amigo Luis Piqueras, en los años de la I Guerra Mundial, también el arqueólogo alemán apreció la bondad de su jamón y sus chorizos, de su pan blanco y de su vino —las naranjas serían del reino—, así como lo hospitalario de sus genttes. Porque para subir a Meca, y más antes de haber despejado veinte siglos de escombros en sus profundos caminos, hay que llevar buen almuerzo.
Desde la ciudad ibérica de Meca
De Alpera a Higueruela
   Sirven estas fotos que ahora hago para refrescar la memoria, pues hace muchos años este era mi paisaje. Lo he visto en todas las estaciones y colores; blanco de nieves, encendido de cielos al atardecer, rojo de ababoles, granate de cepas de tintorera, verde de trigos y cebadas, brillante de oros cuando la siega y oscurecido por los nublos, arrasado cuando los granizos y anegado de agua cuando las riadas. Porque este hermoso pueblo no tiene río en plantilla, aunque sí puentes como el del Malecón de regusto cubano, para que las aguas pasen por donde tenían por costumbre discurrir antes de ser derivadas por acequias, regueros y azarbes. Hace casi ochocientos años que las aguas que manan por infinidad de fuentes y veneros  fueron dispersadas por su vega, llegando a mover veinte molinos.
    Llegué a tiempo de ver alguno funcionar, con su molinero blanqueado de harina, como la fantasma. Aún sobran aguas para que una presa levantada en el siglo XVI las detenga y guarde en el pantano de Almansa. Construido en 1584, parece ser el más antiguo de Europa de los que siguen en uso. Comparte tal honor con el de Tibi, iniciado en 1580 y que fue el más alto y mayor del mundo conocido en su época. Doctores tiene la iglesia y no entraremos en esa disputa. Decir que, con sus más y sus menos históricos,  los lugareños de Alpera se llevan bien con quienes en Almansa esperan estas aguas sobrantes monte abajo dice mucho y bueno de los moradores de ambos lugares, pues los regantes sabido es que se avienen a todo menos a la razón. Cierto es que este pantano antañón había caído en un ligero descuido y las aves ya hacían pie, llegando a estar casi colmatado por 600.000 metros cúbicos de fango, ahora retirado. Aquí se puede uno ilustrar sobre el tema.
     La última vez que hubo que poner paz para que se cumplieran los acuerdos de 1338, en tiempos del Infante don Juan Manuel, fue cuando seis vecinos de Alpera compran todo el término a Chinchilla y dejan de cumplirlos. Juan Pacheco pone orden entre Chinchilla y Almansa, se autoriza excavar la acequia (más bien limpiar la antigua de los almohades) que lleve las aguas a Almansa. Alpera regará de día, Almansa de noche, en pascuas y domingos y aquí paz y después gloria. Luego llegará el pantano, otra historia.

Estanque de la fuete del Piojo, cerca de Alpera

Flores, árboles y cepas cerca de San Gregorio

Valle, la Vega y La Laguna
Encina vestusta de La Mejorada

El Mugrón nevado

San Gregorio, con los restos del castillo árabe. Origen de Alpera.
Dos versiones de un campo de ababoles por la vega de Alpera. Hace unos días.


LECTURAS Y ENLACES RECOMENDADOS
En 13 de octubre de 1.264, Alfonso X, concedía a Almansa y sus moradores `Alpera et Carcelen et Bonete, que los ayan con todos sus terminos et con sus aguas et con sus pastos et con sus montes asi como los avien en tiempos de los almohades`... Pero en 1.316, don Juan Manuel, bien por circunstancias adversas guerreras o por alianzas que fortalecieran su poderio bélico, cedió (o perdió) dichas tierras, que pasaron a la entonces muy poderosa ciudad de Chinchilla, que se apresuro a repoblar la zona y colocar los mojones divisorios.Menos mal que el belicoso caballero tuvo la precaución de reservarse para si el derecho sobre las aguas de Alpera (que posteriormente cedería a los de Almansa), ya que de otro modo, los vecinos de Alpera hubiesen impedido que llegasen a estos campos y la evolución y desarrollo de Almansa hubiese sufrido un serio quebranto.
 En el Legajo 81 del Archivo Municipal de Almansa, que trata de las Executorias de las Aguas de Alpera, folio 29 y vuelto, encontramos lo siguiente:
"Del proceso resulttaua que la Ejecuttorias, y demas dequese balia la contraria las hauia obtenido en tiempo que si huvieran intervenido las circunstancias que de presente havia no huuieran conseguido, el derecho a dichas Aguas pues no era berosimil, quesi Alpera huviera tenido, el Vezindario y Tierras metidas en lavor con que en el dia se halla huviera concedido en ceder el Agua que necesitava para suspropios usos, ni permitido que passaran por todo su Termino sin poderse aprovechar de ellas era indisputtable que al tiempo de conceder a la Villa de Almansa el aprovechamientto eb las Aguas era Alpera un mero heredamiento situado en el paraje que llamavan San Gregorio con un vezindario sumamentte reducido de forma que por falta de personas las tierras se quedavan sin cultivar, y empradizadas, o montuosas, de modo que para las pocas quese cultivavan les sobreva mucha a Agua..."
En 1.338, el núcleo de población continuaba estando en San Gregorio, junto al Castillo, según lo que se dice en el convenio establecido en ese año entre Almansa y Chinchilla para el aprovechamiento de las aguas en el que se establecían duras penas para los contraventores de las ordenanzas que lo regían.
"Otrossi, si ganados que fueren de nos ni de nuestros términos entrare a bever enla dicha acequia en el termino de nos los de Chinchilla sino en los dichos lugares, que caya en esta pena et perfaga el daño que fizieren en la dicha acequia et lo que fincaren que sea para el muro del castillo de Alpera..."
En 1.575, Felipe II concedió la emancipación a los 85 vecinos de que constaba la villa, mediante el pago de 5.000 ducados a la Corona. Es de suponer que en esa época ya se trataba del emplazamiento actual.
  • Del estudio de Aurelio Pretel ya citado, publicado en Al-Basit, saco el documento de 1338 que autoriza excavar la acequia de Alpera a Almansa, acuaerdo entre Chichilla y esta última ciudad, que correrá con los gastos.
  • Vídeo en youtube sobre las pinturas rupestres de la Cueva de la Vieja. Rafael Jara.
  •  Vídeos sobre la red de caminos del Castellar de Meca, sus murallas y restos.