domingo, 24 de febrero de 2013

ANDERS ZORN - Acuarelista sueco - Watercolors


   La pintura anterior, "Sommarnöje", pintada en 1886 por Anders Leonard Zorn, alcanzó en una subasta el 3 de Junio de 2010 el mayor precio pagado por una obra de un pintor sueco. 27 millones de coronas, equivalente a más de tres millones de euros. Aparece en el blog por ser una obra extraordinaria, no por su precio. Si ese fuera el criterio mostraríamos adefesios de Damien Hirst, cosa que no haremos nunca. Está aquí por ser una acuarela la obra más cotizada de toda la pintura de un país, cosa que me llena de alegría.

   Nacido en Utmeland en 1860, de origen humilde, criado en un ambiente rural, estudió durante dos años en la Academia de Bellas Artes de Estocolmo. En 1881 abandonó Suecia para viajar a Londres, París y España. Tiene en Madrid un primer contacto con la obra de Velázquez que ejerció en él una cierta influencia, como ocurrió con otros pintores coetáneos y amigos, como Sorolla. Vivió temporadas en Cadiz y Sevilla, aunque siempre regresa al Prado a admirar a Velázquez. Inicia una vida cosmopolita llena de éxitos y relaciones con artistas y dirigentes de Europa y Estados Unidos, donde cobra fama como gran retratista.
   En 1884 es llamado por el embajador de Suecia en Madrid para realizar retratos de personajes de la alta sociedad. Por encargo del conde Morphy, secretario de Alfonso XII, realiza el retrato en acuarela de su esposa Cristina, que ya viuda lo dona al Mueso del Prado en 1935:
   No sólamente hace retratos, tema que le proporciona los mayores éxitos y encargos. También escenas de género y desnudo femenino. En las escenas de personas en sus actividades cotidianas, busca efectos de luz y sombra, igual que en sus grabados. La parte más luminista de su obra es la que dedica a las escenas marítimas, en las que se recrea con la luminosidad y los reflejos en el agua de la bahía de Constantinopla. Influenciado por Sargent y Winslow Homer, hace también obras al óleo y grabados, entre los que se encuentran muchos retratos y sus conocidos desnudos.
  Su dibujo es perfecto, igual que lo son sus composiciones y el dominio del color. En sus acuarelas recurre en ocasiones al uso de blanco cubriente para añadir algunos detalles, brillos y reflejos.
 
 
La siguiente acuarela, "Vart Dagliga Brod" (Our daily bread) es, tal vez, una de sus obras más conocidas.
 
    Se muestran algunos de sus grabados, donde podemos admirar la perfecciòn de su dibujo y de su técnica como grabador:
 
En lo siguientes enlaces es posible acceder a muchas de sus obras, tanto en acuarelas como óleos y grabados, así como informaciones sobre su biografía:

martes, 12 de febrero de 2013

Materiales: Plumillas, palilleros y cálamos - Pens & Inks

   Últimamente casi todos los dibujos con tintas los hago con pluma estilográfica. Cargo varias con tintas de diferentes colores y con ellas y un pincel de agua en cualquier sitio puedes dibujar con comodidad. Pero resulta que me encanta utilizar las plumillas, que tengo muchas y que para muchas cosas son infinitamente mejores que una estilográfica o un rotulador. De forma que, estando en casa, he colocado encima de la mesa algunas plumillas y palilleros y me he puesto a disfrutar eligiendo, probando y viendo lo bonitas que son. Aunque tengo muchos palilleros sin estrenar, prefiero los que he comprado usados, normalmente en lotes, antiguos y cada uno con su historia, desconocida pero real, como las manchas de tinta que tenían cuando los compré.
Mallat, Gillott, Brandauer Orient Pen, Perry Shakespearian, Spencerian, Gillott Principality, Crow quill, Mallat, Acantus, Ivyson & Phinney
   Parte del placer de escribir, dibujar y pintar, al menos para mi, me lo proporcionan los materiales. Muchas veces es suficiente disfrute y ya no es necesario dibujar nada. Seguramente es una perversión, pero a mi edad no tengo ganas de psicoanalizarme. Me gusta y punto. Además no soy el único.
   Bueno, a lo que vamos. Casi siempre que se habla de plumillas de dibujo, a las que ya he dedicado varias entradas anteriores en mi blog, nos referimos a plumillas afiladas y finas, flexibles, también apropiadas para letra inglesa, por su capacidad para abrirse y variar el grosor de la línea. Cuando las utilizo para dibujar con varias tintas que se diluyen después, me plantean ciertos problemas. Siendo tan finas, marcan el papel con sus afiladas puntas de acero. Esto es lo que permite retener la tinta en el lugar deseado, pues hacen un surco que la tinta no rebasa. Pero para dibujar supone un problema dar lavados de tinta sobre una superficie arañada, que absorbe la tinta y resalta excesivamente las líneas del dibujo
Con ligeras diferencias, todas ellas permiten hacer una línea finísima que puede engrsar según la presión hasta límites inverosímiles. Unos ejemplos:
  Para muchos, la Gillott Principality es una de las mejores, si no la mejor de las plumillas para estos trabajos. En la siguiente fotografía se muestra una aproximación donde se puede ver, con la tinta todavía fresca, qué es capaz de hacer esta maravilla de pluma. Como decía, la tinta, china en este caso, se queda entre los surcos marcados por la plumilla en el papel. De otra forma, tal cantidad de tinta se extendería por las fibras. Dicho sea de paso que ni cualquier tinta ni cualquier papel permite hacer tal cosa. Lo que es cierto es que escribir o dibujar con una plumilla así es un verdadero placer. Y raro, pues es dificilísimo conseguir estas plumillas que tienen cerca de un siglo, algunas más y que son muy buscadas por los coleccionistas y los calígrafos. Lamento haberme desprendido de algunas de las que tenía, pero hay que comprar otras cosas.
   Sirva de consuelo saber que hay plumillas maravillosas que pueden encontrarse fácilmente. Miles de ellas: Blanzy, Baignol & Farjon, Soennecken, Perry, Carl Khun, Heintze & Blacnkertz, Spencerian, Esterbrook, Gillott, Brause... De algunas de ellas puede conseguirse cada caja de una gruesa por menos de lo que vale una Principality.
  Por todo lo anterior, entre las plumillas que tengo he ido seleccionando algunas que eviten estos problemas de las puntas finas. Son plumillas con punta redondeada, biselada, de las que se emplean en caligrafía itálica y similares o en rotulación. Como dejan más cantidad de tinta, suelen llevar un reservorio o estar diseñadas de forma que puedan almacenarla mejor. Dan buen resultado las plumillas del tipo Red Ink Pen, usadas sobre tela, o las de vidrio o porcelana, que no arañan el soporte:
Estas son unas de las que mejor resultado me han dado. La de cristal incluso permite dibujar sobre papel de arroz.

Iridinoid, MacNiven & Cameron Hindoo Pen, Arabian pen Egyptian government, Brause, Perry Planished Ponted
Aunque diseñadas para caligrafía y rotulación en tamaños grandes, este tipo de plumillas puede ser útil para dibujo, pues se pueden conseguir con ellas trazos muy expresivos. Son los Parallel Pens de Pilot su versión más actual.
Soennecken 60 A, Brause Bandzug 5 mm, W. Mitchell's Witch pen, Gillott Lettering pen, W. M itvhell's Poster pen, Hunt Speedball
   Por último, los cálamos. Fabricados con caña, se pueden cortar a la medida y forma deseadas y son suaves y no rascan la superficie del papel. Aunque se venden ya cortados, es fácil hacerlos uno mismo, buscando cañas, si es posible de bambú, del tamaño adecuado. Para algunos trabajos que no requieran mucha tinta, dan buen resultado los chopsticks, palillos chinos, que son de bambú. El bambú, una vez seco es durísimo y permite tallar puntas y biseles finísimos. Los de la fotografía siguiente me los he fabricado yo con la ayuda de una navajita de Albacete, afilada con "a pedra das meigas".

domingo, 3 de febrero de 2013

Tintas, plumas y pincel de agua - Pens & Inks


   No es afán coleccionista. Al menos no es sólo eso. No hay dos iguales y cuantas más tintas pruebas y conoces, reparas en que te faltan algunas más. De la tintas marrones ya hablé en una entrada anterior. Falta hablar de las negras, azules, rojas-granates y de algunos otros colores menos frecuentes. Ya llegaremos.
  Quien tenga interés en el tema, puede visitar el foro de tintas de Fountain pen network, donde se analizan cientos de ellas, igual que en Glenn's pens. Para relamerse. Para analizar tantas es necesario tener patrocinador que las proporcione para su examen o una cuenta corriente poco corriente, que no es mi caso.
   Verdes tengo varias. Que yo recuerde, porque no voy a ponerme ahora a buscarlas, la Waterman, Amazon de Caran D'Ache, Emerald de Parker, ya descatalogada, Fern green de Standardgraph y alguna más seguramente. Tengo que comprarme una vitrina para tenerlas juntas, a mano y verlas, sobre todo desde que les ha dado a algunos fabricantes por envasarlas en frascos de cristal de Murano y cobrar más de 30 euros por 50 cl. A 600 euros el litro. Esperemos que Chanel no se ponga a hacer tintas. 
    Las que tengo tienen hermosos y diferente colores , que por eso las compré. Pero me faltaba una más sobria, más rojiza, oliva, menos vibrante y pintureras que las que ya tengo. (La Waterman es más azulada turquesa). Bueno, pues la he encontrado. De la serie Cálamo de Stipula, llamada Moss green, verde Muschiato, es decir, verde musgo. La tengo una semana y no sé cómo he vivido 59 años sin ella. Tiene matices marrones, rojizos y se lleva de maravilla con un marrón como el Café des Îles de Herbin.
    La necesitaba porque últimamente dibujo árboles y flores con tintas y estilográficas, diluyendo luego con pincel y agua con la técnica ya explicada. Los tres dibujos anteriores llevan esa tinta, además de la marrón de Herbin y la negra de Waterman. Esta tinta no me gustaba para escribir ni dibujar porque tiende a derivar a tonos azulados cuando se diluye, lo que ha resultado maravilloso mezclada con los marrones cálidos, dando matices verdes, azulados que añaden muchas posibilidades sin aumentar el número de tintas. Para usar más de tres o cuatro, es preferible la acuarela. Las tintas proporionan tanta transparencia como ellas, pero responden diferente. Desde ahora esta tinta de Stipula me va a resultar imprescindible. 
   En el primer dibujo se ve ese efecto azulado de la Waterman diluida. En combinación con las otras dos se consiguen unos tonos armoniosos, que recuerdan algunas ilustraciones de cuentos del siglo pasado. El resultado al secar parece impreso.
   Probando estas tintas, junto con la Borgogna dark red, otra adquisición reciente, también de Stipula, intenté con escaso éxito dibujar mi violeta africana con esa tinta granate para el dorso de las hojas. Como no tenía a mano mi violeta de Waterman, pinté con acuarela las flores, aún sin terminar.
  En la fotografía anterior se ven casi todos los materiales utillizados en esta entrada. Plumas hay cuatro: de derecha a izquierda: Pelikan 200, tajo itálica con tinta verde; Pluma china con marrón Herbin, Montblanc Meisterstück con azul  Saphire de Pelikan o Quink de Parker, según los días, y Osmiroid con tajo Coperplate con tinta negra Lamy. No sale en la foto la pluma Lamy Safari con la tinta azul Waterman. El tintero Parker de la foto contiene tinta Quink, no la de la serie Penman original, de tono intensisimo, precioso, que Parker hubo de abandonar después de atascar todas las estilográficas que se acercaban a esas tintas con tendencia a espesar y secarse. Con plumilla son maravillosas. De esa serie conservo dos tinteros de verde esmeralda, uno sin estrenar y los últimos restos de un azul Saphire. Deben tener unos veinte años. Sufro al pensar que en mi casa llevan escondiéndose de mi desde entonces un tintero negro Ebony y otro marrón Moka. Antes o después daré con ellos.
  En el centro los dos pinceles utilizados: Dos Escodas maravillosos. Uno ya lo tenía hace tiempo, de petit gris con mechón largo y afilado, con la punta en un lado, no en el centro. Para las líneas más finas y determinados trazos a los que da una expresividad increíble. El otro otra reciente y afortunada incorporación: el Escoda ÚLTIMO, de la serie dedicada a Cembranelli. Perfecta sustitución del petit gris por una fibra artificial. Suave, capaz de retener tanta agua como la fibra natural a la que sustituye y con una punta que permite pintar toda la acuarela con un solo pincel. Dos maravillas de pincel, cosa habitual en Escoda.
   Animado por los tonos y mezclas conseguidos con sólo tres o cuatro tintas, me lanzo a hacer una acuarelilla, también con pocos colores. Ultramar, verde Hooker, siena tostado, amarillo y gris Payne. Otra vez a sufrir. Incapaz de parar a tiempo, tratando de separar planos, acabo donde siempre. Se ha perdido la transparencia que tenía, sin conseguir marcar planos ni distancias, ha habido que recurrir a oscurecer los verdes más de lo deseable y se ha dejado allí porque la cosa iba a peor. Recordando a la madre de Boabdil el chico, me he dicho —"Arregla con el Photoshop lo que no has sabido hacer con los pinceles". Devuelvo a algunas zonas la claridad perdida que ahora puedo bañar de ultramar sin oscurecerlo aún más, realzo otras zonas y defino la calle y el primer plano. Aún así no es lo que se pretendía. Como estas cosas se hacen para disfrutar y aprender, me reniego y amonesto a mí mismo, aunque de forma bondadosa y comprensiva y me digo, aunque sé que no, que la próxima vez no caeré en mis errores habituales.

domingo, 27 de enero de 2013

Dibujos con pluma y tintas - Paso a paso - 2º ANIVERSARIO


   En primer lugar, un brindis. Por mi blog, que cumple ahora dos añitos, por vosotros y por mi, que cumplí 59 anteayer. Chartreuse en vaso de hielo, bebida monacal y digestiva, mientras miro que mi orquidea y mi violeta africana han vuelto a florecer. También se encuentran a gusto en este rincón, haciéndome compañía y alegrándome la vista. Las tengo que dibujar.
   En segundo lugar, daros las gracias a quienes seguís mi blog y tan generosos sois en vuestros comentarios hacia lo que en él se muestra, tanto ajeno como propio. Hace un año, me asombraba de haber recibido 43.343 visitas. Ahora mismo son 216.840. Es decir, 174.497 visitas en este segundo año de vida. Abrumador.
   De esos puntitos rojos que día a día van dibujando el mapa, muchos señalan el lugar donde tengo un amigo, pues muchos y muy buenos he hecho en estos dos años. Gracias de nuevo por dedicarme algo tan valioso como vuestro tiempo. En algunos de mis marcapáginas escribo por detrás: "Valora a quien te dedica su tiempo. Te está dando algo que nunca podrá recuperar".
   Dicho lo anterior, vamos con los dibujos a pluma estilográfica, tintas y aguadas. Este primer dibujo es una interpretación de una obra de Claude Lorraine (1604-1682). Muestro un paso a paso para ver el proceso seguido, desde el dibujo inicial, con una estilográfica caligráfica china que hace trazos de diversos grosores, hasta el resultado final.

   La tinta es Café des Îles, de Herbin. El papel, Canson Dessin Blanc Imagine, de 200 gramos, en DIN-A4. Como véis, el dibujo es rápido, sin entrar en detalles. Únicamente encajando los elementos y dando las primeras valoraciones en las zonas más oscuras. No conviene dar detalles que se perderán con el agua ni cargar las tintas pues deben quedar zonas de luz, incluso el blanco del papel en zonas concretas.
   El segundo paso, con agua limpia y un pincel suave, es este caso un Escoda ÚLTIMO, de la serie Cembranelli del número 10. Es de fibra sintética, pero con la suavidad y respuesta del petit gris. Maravilloso. Ya hablaremos de estos pinceles más despacio. Con él se extiende la tinta en las zonas necesarias, sin excesivo cuidado, sin hacer detalles todavía.
   En la imagen anterior se ve cómo se han ido reforzando algunas zonas de sombra, con tinta diluida aplicada con pincel, y cómo se han ido dibujando detalles y recuperando líneas borradas por el agua aplicada. En realidad son dos cosas que se van haciendo a la vez, pues sobre las zonas todavía húmedas se consiguen líneas difuminadas que se van fundiendo y aclarando al secar. Como se ha hecho en casa, no en la calle, algunas líneas se han hecho con tinta y plumilla. En algunas zonas se añade tinta negra. Después de probar muchas tintas, resulta que algunas que diluidas tienden a dar tonos azulados, combinadas con el marrón cálido proporcionan un tono con tendencia al verde, bastante adecuado a veces para ramajes y vegetación. Habrá que seguir probando tintas. Con la Lamy, por ejemplo, el negro sigue siendo negro o gris.

    Por fin el resultado final. Últimamente no me pregunto qué le falta, sino qué le sobra. Hay más peligro en recargar el dibujo que en dejarlo a medio. Fundamental resulta que queden espacios con el blanco del papel, tanto zonas más o menos amplias, como brillos y puntos de luz.
   Este otro dibujo, a partir de una foto, se hizo ayer con una sola pluma y una sola tinta, también con pincel de agua. Sobre papel grueso de color crema ligero de un cuaderno nuevo. He procurado dar poca intensidad a las sombras, dejando un registro ligero que no de al dibujo un dramatismo que esta escena no necesita.

   Aquí otra prueba con las tintas. Como he fotografiado el dibujo inicial y otros dos pasos, los muestro aquí para ilustrar mejor el proceso que os cuento. Se ve que con pocas líneas puede obtenerse un color incluso excesivo en la primera fase. También hay que señalar que cuando se ha secado la primera capa, las tintas aplicadas no reaccionan ingual al extenderlas con pincel mojado que cuando se hace por vez primera con el papel en blanco. La misma pluma china y la misma tinta marrón de Herbin.

   En el siguiente paso se ha aplicado tinta poco diluida directamente con el pincel para reforzar algunas zonas.
   Esta vez, con tintas azul Quink de Parker y Pelikán 4001. También Lamy Negra. La azul con Montblanc, la negra con una pluma china de trazo grueso. Vemos que la tinta Lamy queda negra o gris al mezcarse con el agua. Ninguna tendencia al azul, morado o rojizo de otras tintas. Todas estas tintas mantienen bien la transparencia.

sábado, 19 de enero de 2013

Dibujos con pluma estilográfica - ÁRBOLES - Pen & ink drawings

   Aunque con los marcapáginas seguimos en primavera, centrados en las flores, no he dejado de pintar árboles, en otoño y en invierno. Normalmente estos estudios de árboles los hago con pluma estilográfica y tintas diversas. Las plumas que utilizo con más frecuencia, de las que ya he hablado en otras entradas del blog son una Osmiroid con tajo coperplate, fino y flexible, y esas plumas chinas caligráficas de tajo doblado que tanto juego dan. También una Lamy Safari, muy suave y fiable.
   Las tintas, varían. Frecuentemente Lamy, Montblanc o Sheaffer negra. Las marrones, Café des Îles, de Herbin, Terra di Siena, de Stipula, varias Montblanc y Delta, italiana.
   Me ayudo de un pincel con agua para extender la tinta en algunas zonas o añadir detalles y fondos diluidos, casi siempre mojando el pincel del mismo tajo de la pluma, cuando ando por ahí. Casi nunca en el tintero.
  De esta forma, los dibujos suelen ser de un solo color, consiguiendo las valoraciones por medio de líneas o con distintos grados de dilución en las tintas.
 
 Los dos dibujos siguientes, árboles y calles de Albacete, sin salir del barrio, se hicieron con un rotulador de pincel caligráfico de Pentel, cargado con cartuchos de su misma tinta, negro intensísimo, prácticamente tinta china que no se disuelve en agua una vez seca. El resultado parece impreso, por la textura y contraste de los trazos. En  este caso, por el tipo de tinta no utilizo pincel de agua después. Son dibujos de línea, aunque el pincel del rotulador permite diferentes grosores y posiciones. Es más difícil de usar que las plumas.

  Una forma tradicional de dibujo es la que emplea tres colores: carboncillo, sanguina y blanco. Sobre un fondo a menudo coloreado, con esos tres colores se consiguen unos resultados asombrosos, especialmente en las carnaciones. Con las tintas, por ahora en papel blanco, voy intentando con mis árboles mezclar un marrón cálido y el negro. Dos plumas estilográficas y un pincel de agua. Hay que actuar rápido y medir muy bien la tinta que vamos dejando en el papel al dibujar, pues es un aspecto esencial. El momento en que se diluye parte del dibujo también es crítico. Si nos esperamos más, varía la respuesta de la tinta, que manchará menos que si se diluye recién aplicada.
   También ha habido que probar con distintas marcas de tinta, pues cada una responde de una forma al agua. Especialmente, hay negros que pueden emborronar todo el trabajo previo o que, diluidos, añaden un tinte morado o rojizo indeseado. En los dos árboles siguientes se muestran los resultados de estas pruebas, al menos por dónde vamos ahora. Hay que experimentar más.
   En este dibujo ocurre lo que os cuento, que el negro ha sido excesivo y se ha perdido transparencia y matices. Ejemplo que deberé evitar. Para eso se hacen estos dibujos, para aprender.
   Otras pruebas, por ahora con poco éxito, han consistido en utilizar acuarela diluida, azul o verde, en lugar de agua limpia para diluir las tintas. También habría que haber dibujado menos, pues hay demasiada tinta y se emborrona y oscurece el dibujo.
   Aquí se han empleado diversas tintas. Además de marrón y negro, una tinta naranja de Herbín. Huele a naranja que alimenta. Tiene un color intenso y agradable que se puede diluir.
    Por último un dibujo de línea, pluma estilográfica y tinta negra.
   Este dibujo se hizo para probar una nueva pluma estilográfica. Una DELTA Fusión, cuyo tajo se presenta como revolucionario, fabricado con dos láminas de metal, acero y oro. Además de por su nobleza, el oro se utiliza en las mejores estilográficas por su resistencia a la corrosión. Un tajo de acero, en principio, es propio de una pluma de peor calidad, aunque sus características técnicas muchas veces superan a las del oro, que por su extrema maleabilidad ofrece menor flexibilidad y resistencia mecánica. El plumín de esta hermosa pluma, une dos láminas de estos dos metales, superpuestas parcialmente. Por un lado se consigue un tajo verdaderamente logrado estéticamente; por otro, se nos asegura que así se unen las cualidades de los dos metales. El oro, acumula y transmite el calor producido por el roce, lo que incrementa la fluidez de la tinta y hace la escritura más fiable y placentera. 
    Ésto es lo que se quería probar. En la Papelería Sanz de Albacete, me han proporcionado con la amabilidad que les caracteriza, una de estas plumas, con tajo fino. Con ella he hecho este dibujo con la intención de hacer cuantas más líneas mejor. Lentas, rápidas, con un lado del tajo, con el posterior, intentando sacar variedad de trazos y efectos, dibujando con una presión mínima o más acentuada... La verdad es que resulta un placer escribir con una pluma tan hermosa, tan cómoda en la mano y que ofrece una respuesta así. Para escribir es excelente. Para dibujar me ha parecido una pluma estilográfica extraodinaria.