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domingo, 14 de noviembre de 2021

Dibujos y acuarelas - Noviembre 2021

 
   Entre las circunstancias que aconsejan salir menos, especialmente a encuentros de numerosa asistencia, y la necesidad de organizar biblioteca y materiales, poco hemos dibujado y pintado últimamente. A menudo pinto en casa, especialmente las acuarelas, más si son de formato medio o grande. Pero casi siempre a partir de fotos propias, de esas que se hacen en unas salidas y viajes tan poco frecuentes ahora. Echamos mano de archivo. Como en ese primer dibujo acuarelado apartir de una fotografía de un olivo del amigo Enric Serra Vilar.

   Esta acuarela es un paisaje de bosque otoñal en parte inventado, tomando de aquí y de allí, de varias fotos y dejándome llevar por los amarillos y anaranjados. Cadmios, sienas y gamboge. Sobre un papel de Clairefontaine que funciona bien, y que es bastante más barato que otros que suelo utilizar.
   Un dibujo de un olivo con estilográfica, rotulador blanco y pincel de agua, sobre ese mismo papel. Ese color de la tinta resulta de cargar la estilográfica con tinta azul sin limpiar la marrón siena que aún le quedaba. Sale un color entre nogal y bistre, que irá azulándose cuanto más dibuje.
La siguiente es otro dibujo de olivo con estilográficas y pincel de agua. Dos tintas: Brown de Online y Oyster Grey de Montblanc.
   Y, por último, un dibujo de una montaña con pluma estilográfica, una Namiki de plástico con plumín para manga, que se vende como plumilla "G". Ellos deben saber cómo son esas plumillas, mucho más flexibles que esta, que parece de roca, pero, al parecer, así venden más. No va mal, pero no es lo que se anuncia.

jueves, 14 de abril de 2016

Dibujos y acuarelas

    Después de Úbeda, Baeza y Madrid, empezamos abril con unos días en Benidorm. Unos dibujos en cuaderno y algunas acuarelas de pequeño formato, éstas sobre Garzapapel de 21 x 30. La primera es del puerto deportivo de El Campello, en Alicante, de fotos y dibujos desde una rterraza desde la que se escucha l subasta del pescado, mientras se contempla el paisaje y la partida de petanca en la arena de la playa. El siguiente es un dibujo de palmeras y costa, con un rotulador pincel chino de tinta negra y u8n pincel de agua cargado con tinta marrón bastante disuelta en agua.
    Dibujos acuarelados en Benidorm, patios con palmeras, montañas al fondo y buganvillas.
   Apunte de una maceta con orquídeas, también en el cuaderno. Pluma estilográfica, tinta indeleble y acuarela aplicada con más rapidez que cuidado.

   Un ficus en el patio, con una vitalidad inconcebible. Las podas hacen que rebrote por todos sitios. El tronco va retorciéndose, incorporando ramas que se incorporan al tronco como si fuesen de goma, raíces que cuelgan de las ramas hasta el suelo para formar nuevos troncos, hojas brillantes y jugosas, como lenguas verdes o abanicos. Una maravilla de árbol que va cambiando a lo largo del día mientras la luz muestra unas zonas y tapa otras. Se podría estar uno varios dias dibujando ese mismo árbol.
   Con mñas calma, hacemos una acuarela frente al mismo árbol, procurando ir rápidos antes que cambien demasiado la luz y las sombras.
   Por fin una acuarela basándonos en un cuadro de Manet, "La amazona", especialmente para jugar con la sabiduría de los colores utilizados por el pintor.




viernes, 24 de abril de 2015

Alemania

    Un viaje planeado medio en broma que acabó cuajando en esta estancia de ocho días por estas tierras. Con Paco Arteaga, Pascual Ortiz y Segis Armero, mis compañeros de música durante muchísimos años, que a la guitarra, batería y bajo respectivamente, junto con otra guitarra a mi cargo, formamos Flashback, un grupo dedicado a tocar los temas que siempre nos han gustado. Las excusas: La feria de Música de Fankfurt y el pasado de Pascual de muchos años por esas rutas con un camión, algo que quería repetir de forma más cómoda y menos solitaria. En avión hasta Frankfurt Hahn, base en Villa Tusculana, una casa colgada en la pendiente del valle del Mosela en Cochem, con vistas al castillo, al río y a las cepas que dan ese vino que ya nace mareado por  lo vertiginoso del bancal. Desde allí viajes relativamente cortos a la Feria de Música de Frankfurt, Colonia, Koblenz, Tréveris (Trier), Luxemburgo, etc. Unos 2000 km. de rutas en el coche alquilado ya en el aeropuerto. Las reservas de pasajes, coches y casa a cargo de Segismundo, por tener el nombe más germánico de los cuatro. Un alarde de organización, especialmente el acierto en la elección de la casa en Cochem. 
   Desde el avión acercándose para tomar tierra en Frankfurt Hahm, una foto con la enorme casualidad de recoger exactamente Cochem, en la curva del Mosela donde íbamos a sentar los reales durante esta semana:
 
   Embarcados en Manises, llegamos al aeropuerto de Frankfurt. En coche hasta Cochem, en un BMW flamante que nos esperaba alquilado allí. Primera ruta por autopistas y carreteras comarcales, la mitad cortadas por obras, siguiendo la orilla del Mosela al anochecer, con las luces de las casas reflejadas en unas aguas que no sabe uno si vienen o van, que quietas parecen. Comparando aeropuertos, autopistas, trenes, casas particulares y el aparente nivel de vida, mi primera impresión es que vengo de un país en que los gobiernos edifican, ponen mármoles, adornos y lujos en edificios públicos, levantan infraestructuras muchas veces más allá de lo necesario, de lo asumible incluso, mientras mantienen a sus ciudadanos en la ruina. Insisto que sólo es una impacto apresurado, pero, a primera vista, he percibido Alemania como un país con un Estado austero lleno de ciudadanos prósperos. España es (siempre lo ha sido) un país de pobres regido por gobernantes enriquecidos, derrochadores, acaparadores de una prosperidad que arrebatan a sus ciudadanos. Tal vez sólo sea una impresión. Me alegra que mi país tenga unas infraestructuras de autopistas, aeropuertos, trenes, parques eólicos o carreteras equiparables, en muchos casos mejores, que un país como Alemania, al que debemos cientos de millones de euros. Ahora empiezo a entender a quiénes se referían al decir eso de que hemos vivido por encima de nuestras posiblidades. Ya me barruntaba algo de esto al pasar por el aeropuerto de Castellón.
    Aunque de vuelta vienen unas 400 fotografías, seguramente más valiosos, por personales y evocadores, son los dibujos que fui haciendo en mi cuaderno en los obligados descansos reparadores, normalmente aprovechados para tomar una buena cerveza o un mal café. Esta entrada se dedica a estos dibujos, con estilográficas (una con tinta negra a prueba de agua y otra con tinta marrón soluble), para extenderla luego con un pincel de agua plano que da mucho juego. También algunos dibujos se colorearon con acuarela.
    En Cochem, donde pasamos mucho tiempo, con paisajes y rincones de postal, fuimos una tarde-noche a ver una serie de grupos que tocaban en distintos garitos en dos o tres calles juntas de la ciudad. Se iban turnando para que la música no parara en uno u otro lugar de las 7 de la tarde hasta las 12 de la noche. Había grupos acústicos, de reggae, Beatles, algunos inclasificables y otros feroces descendientes de suevos, vándalos y alanos con sus Marshalls a todo trapo. No parecía molestar a nadie, ni vecinos ni a una invisible policía durante estos días por ciudades, carreteras y autopistas. Sin duda debe de existir, pero o va de paisano o no se deja ver, tal vez por innecesaria. El caso es que la música, encuadrada en nuestro país dentro de la categoría de las molestias perseguibles, parece tener allí la consideración más apropiada de actividad cultural, anunciada, promovida y protegida. Por mucho menos ruido y a horas más tempranas en España hemos recibido a media actuación la visita de las fuerzas del orden público a parar el ruido, multar al dueño del local, incluso llegar a conseguir que cierre por aburrimiento, para alegría de sus vecinos, personajes amantísimos del arte y la cultura. Lamentable. Comentaba en otro lugar que los alemanes fama tienen de ser más rígidos y reglamentaristas. Que lo sean es probable. Que nosotros somos más gilipollas y asilvestrados, es seguro.

   El caso es que cenamos en un restaurante escuchando a un grupo. Cuando es posible, pido que me incrusten en el dibujo el cuño del local, cosa que hacen con gusto. Como se entra al trapo directamente en inglés, para no andar con probaturas idiomáticas e ir a lo seguro, pegamos la hebra con los dueños del local y con el guitarra y cantante del grupo. Al terminar la charla, me dice que, obviamente, por la pinta y el acento, debo de ser de Dinamarca, sorprendiéndose al saber que es español alguien que le habla en un inglés razonable, no va vestido de torero ni se arranca por rumbas al sentir una guitarra. Tópicos y prejuiciios difíciles de borrar, igual que ocurre con los que nosotros mantenemos vivos respecto a todo semoviente foráneo.
    Es reconfortante haber estado estos días, al menos por las mañanas y por las noches, en Cochen, un lugar que mantiene un sabor auténtico, como ocurre en Tréveris (Trier), con restos romanos, barrio medieval y edificaciones con la piedra negra o rojiza de la zona, paredes blancas o de vivos colores, con techos de pizarra y todo rotulado en letra gótica. Frankfurt, Colonia, Koblenz (Coblenza, en cuyo sitio murió Alarico), etc, desde la parcialidad de mi breve estancia y salvando los centros históricos y monumentos emblemáticos, producen ese desconcierto de no saber uno en dónde está. Al bajarse de un aerupuerto, todo es igual en todos sitios. Altos edificios que compiten en horripilancia y falta de carácter con los que podemos encontrar en las grandes ciudades de Europa, América, Asia y Oceanía. Me imagino que en África también las habrá similares en aquellos lugares en que hayan interpretado la idea de lo que es el progreso de forma tan absurda, anónima y vulgar como nosotros. A la hora de vestir, comer y actuar, tres cuartos de lo mismo. Lo estrictamente local es lo único en verdad universal y valioso, digno de conservarse, huyendo tanto de complejos como de chauvinismos. También da qué pensar que lo que sentimos como auténtico, valioso, digno de ser admirado y conservado, sean vetustos edificios y callejas de un pasado medieval, cuando no romano. Al menos de un par de siglos. A partir de el siglo pasado se inicia esa moderna e insulsa uniformidad.
    Una cervecita frente a la catedral de Colonia.
   Quedan las anécdotas y comentarios para otra ocasión, que nos alargamos demasiado, así como algunos otros dibujos y acuarelas que ahora iré haciendo en casa a partir de apuntes, fortos y recuerdos.
    Como pasé muchos ratos en esta casa de Cochem, al desayunar temprano en la terraza, al volver por las tardes y tomar algo mirando al río, a los barcos y trenes que pasaban por la otra orilla, muchos dibujos del lugar, que he disfrutado una barbaridad. Prácticamente siempre el mismo dibujo, con distintos medios y estados de ánimo, desde la alegría del sol de la mañana, la calma del descanso de la tarde o la nostalgia de la despedida, también de mi casa, como el dibujo final que dejamos como recuerdo en el libro de visitas de Villa Tusculana, que así se llamaba la casa que alquilamos. Un acierto.
 

sábado, 12 de abril de 2014

Pluma y tintas - Pen & Ink drawings - Namiki Falcon







    Para celebrar que colgaba los hábitos docentes, mis queridos compañeros del convento me regalaron una maravillosa pluma estilográfica Namiki Falcon Extrafina flexible, fabricada por Pilot. Hacía mucho tiempo que quería tener esta pluma. Casi una necesidad. Flexible y fina como su nombre indica, es de lo más parecido que hay en estilográficas a una plumilla clásica. Se abre, se engrosa la línea, vuelve a su finura extraordinaria cuando no le aprietas, fluye la tinta con generosidad, cosa necesaria para alimentar esas líneas gruesas y muy conveniente cuando se utiliza con un pincel de agua. Para escribir, es también maravillosa.
    Este dibujo es el primero que hice con ella y se nota que no quería soltar la pluma, porque me puse minucioso. Con el pincel de agua y vuelta a las rayitas para matizar y realzar zonas y detalles. Luego ya he ido haciendo cosas más sueltas, casi todas ellas árboles y algunas flores, con o sin extender la tinta con pincel. En las fotos se ve la pluma y el detalle de su tajo, realmente peculiar. Además, la capucha va a rosca, lo que para mi es un plus en una buena pluma. Todas deberían ser así y nos ahorraríamos muchos problemas de desajustes, faltas de anclaje y bolsillos de la chaqueta o la camisa entintados.

    En algunos ocasiones se utiliza para hacer el dibujo inicial que luego se colorea con acuarela o con lápices, como en estas hortensias. Esto es posible, lo de humedecer el dibujo, porque desde el principio la cargué con tinta Carbón de Platinum, que es indeleble a los pocos minutos de aplicarla. Prácticamente es tinta china para estilográfica, incluso brillan los trazos una vez seca. Esta tinta es verdaderamente una maravilla, a juego con la pluma.
   En otras, la he utilizado para añadir los últimos detalles o realzar zonas de sombra, diluyendo la tinta. El resto del dibujo se hizo con tintas marrones de Herbín (Café des Îles y Lieu de Thé).
   Diluyendo la tinta y dando pequeños puntos o trazos sobre la capa húmeda para que la tinta se exprese a su gusto, que también tiene su carácter.
   Este pino es más curioso. Se hizo con unas breves pinceladas aprovechando ese barro que queda al fondo del frasco del agua cuando se pintan  acuarelas. Suele salir un gris indeterminado, tendente al azul en este caso, sobre todo porque había utiliado Jadeite, el color de Primateck de Daniel Smith. Suele tener mucha goma arábiga ese poso, con lo que la textura es imprevisible y poco gobernable, pero no están los tiempos para tirar nada. Luego se añaden unos pocos detalles con la pluma y tinta descritas.
    El siguiente dibujo se inició con unos toques de la barra de tinta china algo humedecida, rascando sobre el grano del papel. Quedan así unas texturas rugosas y salpicadas que se aprovechan para ir diluyendo algunas zonas, dando forma al árbol y añadiendo, al final, algunos detalles y ramas con la pluma estilográfica. La rugosidad del tronco y el suelo, lo mejor de este dibujo, por tanto, es casual. A cada uno lo suyo.
   Este pino, más minucioso y detallado, se ha pintado en una de esas sentadas mientras uno se toma un café sin prisas al lado del mar. Un papel pequeño, pues va en el bolso y la pluma y tinta ya descritas, intentando, de abajo hacia arriba, seguir el crecimiento del pino, de sus ramas y pinochas. Como se ve, se intenta con la dirección de los trazos indicar y sugerir estos elementos, trenzando x, lo que confunde la vista, da idea de superposición, sugiere distintos planos y, por acumulación, da zonas de sombra tapando la luz trasera que por otros lugares se puede ver. Se procura que esas zonas de sombra vayan separando las hojas de una rama de las que tiene detrás. Como se ve, en este dibujo hay menos casualidad que en el anterior.
    Este último, de la Fábrica de Tabacos de Alicante, sentado en un banco enfrente, sobre un cuaderno de Paper Blanks, rápido, diluyendo con urgencia la tinta para añadir antes de que seque otras líneas y detalles. Digo con urgencia, porque ya se explicó que esta tinta es indeleble. Se seca pronto y ya no se puede modificar. Pasando el pincel mojado se extiende la tinta, unos segundos después únicamente se difuminan algunas líneas, lo que es un recurso. Aunque estos pormenores, dejados al azar nos llevan a difuminar la parte cercana de la reja dejando nítida la más lejana. Por eso, habría quedado mejor sin dejar ciertas cosas al azar, pero la urgencia de este tipo de dibujos, por ahora, nos lleva a incurrir en estos errores fácilmente mejorables. Las manchas grises se hacen mojando el pincel en el tajo de la pluma, con bastane agua pues la tinta es muy cubriente.






domingo, 16 de febrero de 2014

Pluma y tintas - Nuevas plumas estilográficas


   Después de unos días un poco descolocado, vamos recuperando la actividad normal. Tenía pendiente comentar mis pruebas con unas plumas estilográficas y plumas-pincel que he ido comprando los dos últimos meses y que considero interesantes. Ya conocía las plumas estilográficas chinas con el tajo curvado, pero no estas otras con una punta de pincel bastante extraña.
   Estas plumas, pues así las llamaré, tienen una punta como de rotulador, pero flexible, blanda, que se impregna de tinta y responde como un pincel. Se anunciaban como felt tip pens, pero no son exactamente como otros rotuladores similares, tales como los PITT de Faber-Castell, Pigma Brusk de Sakura y otros. La punta es más gruesa, más blanda aunque afilada, y suelta más tinta. Tal vez la diferencia principal, lo que les hace interesantes es que se cargan con émbolo o incluso con cartuchos de tinta universales. Puedes ponerles la tinta que quieras. Cierto es que tienden a secarse de un día para otro, que si los agitas te echan un hermósisimo y generoso borrón encima del dibujo y que sospecho que esta punta tan blanda no debe de ser muy duradera. Es posible que en eso me sorprendan.

    Con ellos he hecho estos dos pequeños dibujos, aunque en el de arriba he utilizado un pincel de agua para extender la tinta en el fondo. Como se puede ver es posible conseguir bastante expresión con las pinceladas de estas plumas. Están cargadas con algunas de mis tintas habituales: verde musgo de Stipula, verde Jonathan Swift y Granate de Montblanc y negro Quink de Parker.

   Aquí se muestra una prueba con cada una de estas tintas y plumas. La primera de ellas es la verde musgo de Calamo, Stipula, marca italiana.


Café des Ìles de Herbin

Lie de The


Verde Jonathan Swift, una edición especial de Montblanc
Negro Quink de Parker
    En la foto anterior se ven los plumines de estas plumas estilográficas de tajo curvado, para caligrafía china, pero que van muy bien para dibujo. Hace tiempo había comprado ya dos o tres estilográficas de este tipo y me habían gustado. Ahora he hecho otro intento, aunque me ha costado algo de trabajo, pues después de esperar casi un mes, una venía equivocada y recibí una pluma con tajo normal. Hice una segunda compra, esta vez de ocho y, manteniendo el porcentaje, he recibido tres diferentes a lo que yo había pedido. Eso sí, atienden las reclamaciones y te cambian lo que han enviado mal. Lamentablemente yo carezco de la paciencia oriental de estar enviando y recibiendo cosas a China y esperar un mes para cada operación.
    La orquídea anterior está dibujada con la pluma que se muestra, la más ancha de ellas y la que mejor impresión me ha dado. Pedí otra igual y he recibido una hermosísima pluma estilográfica blanca con un paisaje dorado y punta fina. La verdad es que esto añade un punto de inquietud y pasmo a estas compras. Es como un sobre sorpresa.
    Una vista ampliada para ver la enjundia del invento. Quien haya comprado la pluma blanca de punta fina y reciba esto, la devolverá por estar doblado el tajo, pensando que se le cayó al suelo a quien hacía el paquete. Misterios del lejano oriente. En honor a la verdad, son amabilísimos y nunca he tenido una mala experiencia en cuanto al trato. Un poco despistadillos si que andan en la sección de envíos. Había pedido ocho diferentes modelos, todos ellos con distintos grosores de trazo, pero curvos. A la derecha se ven otras que olvidaron curvar. Además eran de otros modelos, aunque eso me da igual. 
Por último el estuche para llevarlas, aunque se vendía para útiles de maquillaje. Como me ha quedado sitio, pondré una sombra de ojos.