sábado, 21 de mayo de 2011

"Bonnie Scotch" painted by Sutton Palmer - Watercolor - Acuarelas


    En Universidad de Toronto - Archive.org podemos acceder a la obra "Bonnie Scotch painted by Sutton Palmer", publicada en 1912. El texto de A.R. Hoper Moncrieff está ilustrado con 75 acuarelas del citado pintor inglés.

    Harold Sutton Palmer, (1854-1933), nacido en Plymouth, Devon (Inglaterra), fue un acuarelista e ilustrador, dedicado especialmente a la pintura del paisaje. Estudió en el Royal College of Art, exponiendo en las más prestigiosas instituciones, como la Royal Academy, la Fine Art Society, así como en numerosas galerías inglesas y de Nueva York.

    Fue miembro de la Royal Society of British Artist (RBA) y el Royal Institute of Painters in Watercolours (RI).
   Ilustró diversos libros de viajes, tan populares en la época, así como postales para A&C Black and Salmon.

   Con este libro, continuamos con el estudio de los acuarelistas ingleses de la época victoriana hasta principios del siglo XX, centrados en reflejar los paisajes y monumentos  británicos o de lo que vino en llamarse "the British Journey" por Francia, Italia o España y que alcanzaba el oriente próximo o la lejana India.

    Asombra en este pintor la capacidad de plasmar la grandiosidad de los paisajes de Escocia, los inmensos espacios abiertos tan difíciles de reflejar en una obra, incluso fotográfica. Normalmente, la limitación del formato, devalúa, reduce esa inmensidad y sólo grandes artistas son capaces de, dentro de lo posible, sugerir la amplitud, profundidad y majestuosidad de tales escenarios.


    Estas acuarelas son un verdadero tratado de cómo pintar la enormidad de esas montañas, los cielos cubiertos de nubes que, por un momento, dejan pasar unos rayos de sol que iluminan un pequeño espacio, añadiendo una sugerencia de la grandeza, de la extensión de la superrficie recogida en el encuadre. Los valles y montañas cubiertos de bosques y prados, pintados con un dominio extraordinario de las variaciones tonales que, a pesar de lo reducido de su paleta, nos ofrece una infinidad de verdes y ocres.

   Son especialmente notables esos aspectos señalados, logrando  en sus obras una sensación de profundidad y de amplitud, de lejanía en la se puede sentir la atmósfera, conseguido todo ello gracias a su dominio extraordinario de la separación de los planos, de la gradación de la intensidad del tono, que va tornándose azul o violáceo en la lejanía. Con poco detalle sugiere texturas, rocas, arboledas inmensas, diferencia árboles de diversas especies, flores en el primer plano, brillos del agua de los ríos y torrentes...




   En el diaporama final se recogen todas las acuarelas del libro, junto con alguna otra de lugares más soleados, donde se ve su capacidad para adaptarse a escenarios menos sombríos y brumosos.






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