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martes, 3 de mayo de 2016

Acuarelas y dibujos


   Aunque principalmente utilizo papeles de Garzapapel, de los que tengo buena provisión, tengo desde hace tiempo otros que no son cosa de deperdiciar. Incluso de reponer cuando se terminen, como el Arches satinado o el de grano fino que va muy bien para muchas cosas. De Fabriano tengo algunas hojas de esas que vienen en bloque pegadas por los bordes, con una textura interesante, algunas de ellas que creo que ya no se fabrican igual.
   Como no puedo evitarlo, en Baeza compré dos tipos de papel de Clairefontaine con un grano muy peculiar, papel que he utilizado en las ñúltimas acuarelas de esta entrada y las anteriores. La verdad es que tienen un grano evidente, textil, muy agradable. Siempre vienen bien las pruebas y catas.
   Ya he contado anteriormente que tengo demasiados cuadernos, tanto en uso como sin estrenar. Eso hace que los dibujos queden un poco desperdigados, ya que casi nunca intento en la salidas hacer cuadernos monográficos de un tema o un lugar. En el último encuentro de Ladrones de Cuadernos y Cuadernos viajeros he visto otra vez algunos de estos cuadernos, dedicados a un tema, bares, bnodegas, barcos, como los de Joshemari Larrañaga, rutas por la zona de Gijón del amigo Oñera, retratos, escenas recogidas en el tren o a viajes por el Loira. Tienen  mucho encanto, además de una unidad que realza cada uno de los dibujos y les da otro valor.
   Recupero algunos dibujos acuarelados, algunos de ellos muy recientes, que se hicieron sobre un hermoso cuaderno de Fabriano, de buen papel y hojas cosidas, que se inició en 2010 y ha estado bastante tiempo descansando en la estantería. Otro de Paper Blanks, que lleva casi un año inactivo, dos o tres cuadernos indios artesanos, con tapas de piel y papel poroso que sólo contienen uno  dos dibujos del día en que se compraron. Uno de Canson algo mayor que lfonso Ruíz me regaló en Baeza y que contiene dibujos de Benidorm y de Elche... Observo que únicamente tengo completo un bloc de Arches, un Journal de papel de grano fino muy apaisasdo. Me propongo pues, centrarme en estos cuadernos a medio que serán los que utiice en las próximas salidas.
   Después de las anteriores acuarelas, se muestran tres dibujos en ese cuaderno de Fabriano, Baeza y Villalgordo del Jucar, en Albacete, un árbol de sus cercanías y unos sauces a la orilla del río en ese momento en que las hojas empiezan a salir, mostradno ese verde tierno que contrasta con la plata del río en un día algo nublado.



domingo, 18 de agosto de 2013

Pueblos de ALBACETE - Tintas y acuarelas

    Son las dos primeras imágenes de esta entrada, una vista en detalle y otra de cuerpo entero de un mismo dibujo, hecho con plumillas y tinta Platinum (Carbon Ink) sobre Garzapapel de plumilla 180 gr. Se trata de una vista de Molinicos, en Albacete, a partir de una foto de Paqui Parada, compartida en Facebook. Gracias desde aquí.
    Del mismo tema, una pequeña acuarela sobre una muestra de Garzapapel de 300 gr.
    A continuación, recupero algunos dibujos y acuarelas de los dos últimos años sobre otros pueblos de la provincia de Albacete. De las últimas rutas hay varios apuntes y fotos en espera. Vamos a ponernos a ello, antes de que se terminen las vacaciones.

Alcalá del Júcar (Albacete)
Liétor (Albacete)

Chinchilla de Montearagón (Albacete)
Chinchilla de Montearagón (Albacete)

Chinchilla de Montearagón (Albacete)

Ayna (Albacete)

El Júcar por Jorquera (Albacete)

Río Zumeta (Albacete)

Liétor (Albacete)

martes, 6 de noviembre de 2012

Pluma caligrafía china - DIBUJOS - Tinta y pincel de agua



  Estos dibujos están hechos con una sola pluma estilográfica. Luego se han terminado extendiendo la tinta con pincel de agua, una técnica ya explicada antes en el blog. A veces se aprovecha que está el papel húmedo para añadir algunos trazos y puntos que se difuminarán al extenderse la tinta. Una vez seco, se realzan algunas zonas o se perfilan pequeños detalles con la parte más fina de la pluma.



   Estas son las plumas. No las conocía y me han sorprendido agradablemente. Tienen un tajo curvado, parece ser que diseñado para trazar los caracteres chinos, lo que permite una gran variedad de anchos de línea según la posición en que la pluma se utilice. 


   Las estoy utilizando últimamente para todo lo que dibujo, que no es mucho. Estos bocetos y dibujos son de octubre y noviembre, muchos hechos en la terraza de la tapería Karmen, donde suelo quedarme a comer algunos días, en la esquina de mi colegio. Tengo aburridos a esos árboles de tanto dibujarlos. Ahora están saliendo hojas nuevas a los rosales y los árboles aún no han empezado a perder las hojas. Pronto vendrán los fríos y no se podrá estar en la calle dibujando mientras se toma uno un café.
    Tengo que recordar cargar una de estas plumas con una tinta negra de verdad, que no se vuelva azul o morada cuando se aplique el pincel de agua.Por ahora, la Lamy y la Sheaffer parece que van mejor que otras. Haremos unas pruebas con todas las que tengo. Una lástima no poder utilizar unas tintas que me ha regalado mi amigo Carlos, como la tinta Berzelius, antigua fórmula con vanadato amónico y ácido gálico, entre otras muchas cosas, como Palo campeche. Como estas plumas no son caras igual me arriesgo a cargarlas con estas tintas maravillosas, aunque igual se me disuelve la pluma a medio dibujo.
    Merece la pena dedicar un artículo a las tintas de Carlos, fórmulas medievales con agallas, taninos varios, y exóticos componentes. Son otro mundo. Están vivas, se van oscureciendo al contacto con el aire. Algunas brillan y casi tienen relieve. Una maravilla. Un día nos tiene que explicar cómo las hace y darnos las recetas.
  También mi amigo José Lorenzo Suárez, en Buenos Aires, tan lejos en  el mapa, y tan cerca en aficiones e intereses, me sugiere fórmulas, con nogalinas o con tanino de quebracho. También sulfato ferroso, como añade Carlos ahora y hace siglos en monasterios como el de San Odón de la Muela... Para Lorenzo tengo pendiente un artículo sobre los maravillosos dibujos de Alejandro Sirio, que conocí gracias a un libro antiguo que él  me regaló. Un abrazo desde aquí, amigo.
   Aquí se pueden ver estas plumas con más detalle. Están bastante bien terminadas, cargan con émbolo y parecen sólidas. Sólo las tengo un par de meses y hay que probarlas más. Si les tomo el pulso, igual hay que comprar más, de otros tamaños y modelos.

martes, 28 de agosto de 2012

"A PEDRA DAS MEIGAS" Tallado de plumas - Grinding a pen

   Como ya explicaba en la entrada anterior, podemos utilizar ciertas piedras de afilar para retocar las plumas estilográficas, suavizarlas, quitarles pequeñas rebabas en el tajo que rasquen al escibir, o, de forma más agresiva, darle una nueva configuración al plumín, haciéndolo más fino o tallándolo para conseguir una punta plana o biselada, tipo stub o itálica.
   Hablaba de las piedras de Arkansas, que son las únicas que en ese momento conocía y mostraba un ejemplo de cómo utilizarlas. Buscando información acerca de esas piedras y del proceso, tuve la suerte de encontrar la página de un industrial del mármol, en Petrer, Alicante, que comercializa unas maravillosas piedras de afilar, extraídas en Galicia, con el afortunado nombre de "A pedra das meigas". Accedí a su página, donde se explica la tradición familiar, la evolución de los sistemas de extracción en una cantera, la utilización de estas piedras para afilado, especialmente de herramientas de corte y otras interesantes cosas, como el invento de una chaira de piedra con alma de acero para afilar cuchillos de forma fácil y precisa.


   Puesto en contacto con Eduardo Beltrá en la página citada, para explicarle mi interés en  probar sus piedras con las plumas estilográficas, no sólo recibí una respuesta amabilísima por su parte, a pesar de lo inusual del uso que de las piedras proponía, sino que a vuelta de correo recibí el lote de seis diferentes piedras que aquí se muestran. Cada una de ellas está tintada de un color para diferenciar su grano, aunque a simple vista pueden distinguirse. Su grano es de 700, 1200, 2000, 3000, 4000 y 6000 grit, en el orden en que se muestran. Muchas gracias por la atención y por las piedras, Eduardo.


   Como ocurre con las piedras de Arkansas, para suavizar, y refinar un plumín, basta con las tres más finas. Si lo que queremos hacer es más atrevido, debiendo comer metal para cambiar la forma del tajo, me alegro de disponer de las seis, aunque las más abrasivas hay que utilizarlas con mucha precaución y mimo.
   Como primera prueba, afilé una navajita de Albacete y, para probarla, me hice un cálamo con una caña. Cortaba de forma asombrosa, mejor que nunca había cortado. 
   De todas formas, estas piedras, maravillosas para afiliar cuchillos, navajas y cuchillas de afeitar hasta un límite que asombraría a quien no las haya probado, y que en la página de "a pedra das meigas", podemos ver en vídeos, fotos con microscopio y ejemplos, deben enfrentarse a un metal tan duro como las herramientas de corte, aunque más pequeño y delicado. No olvidemos que sea cual sea el metal del plumín, acero, oro, platino o cualquier otro, la punta soldada es de una aleación más dura. 
   Siempre se dice que son de iridio, aunque no es así. ya que este metal es escasísimo y caro. Se ha llamado al iridio "metal de las estrellas", ya que todo el iridio que hay en la superficie de la tierra proviene de meteoritos. Se extraen unas tres toneladas al año y su uso en las plumas se ha visto muy reducido, como es natural. La famosa Parker 51, en el mercado desde 1941, llevaba en la aleación de su punta un 3'8% de iridio, además de rutenio. Hay que pensar que la proporción ha ido disminuyendo, incluso desapareciendo el iridio en las plumas menos costosas para dejar paso a aleaciones en las que se incorpora osmio, tungsteno, wolframio, rutenio, paladio y, en general, metales durísimos y resistentes a la corrosión y al desgaste por fricción.

   Por tanto, la punta de nuestra pluma estilográfica está hecha de una aleación durísima, aunque el plumín sea de oro, platino, acero o cualquier otro metal. Por eso son necesarias piedras como éstas, que unen a su capacidad abrasiva, la suficiente finura para tratar con enérgica suavidad algo tan pequeño, valioso y delicado como nuestras plumas. Para probar las piedras se ha utilizado una pluma Inoxcrom que se muestra encima de las tres piedras más finas del lote, aunque se han utilizado las seis.
   Visto el trazo de la pluma, se pretendía hacerla más fina, quitando metal en todas sus caras, aunque dejando una punta suave y deslizante. Si se quita metal suficiente, adelgazando ligeramente la chapa de metal que conforma el plumín, siempre ganará de paso algo de flexibilidad, un ligero aumento de la capacidad de abrirse por presión, haciendo trazos de diferente grosor, a la manera de las plumillas tradicionales. Para que la pluma sea flexible, debe tener la longitud y configuración adecuada desde fábrica. Nosotros podemos hacer sólo ligeras modificaciones en este sentido. Pero sí en cuanto a la reducción del ancho del trazo. Eso es lo que pretendemos con esta pluma.

 Las piedras se sumergieron en agua antes de empezar, aunque conviene ir humedeciéndolas si se secan, cosa que ocurre especialmente si, como ahora, estamos a unos 40º.  Se van mostrando los pasos seguidos, siendo el más importante en este caso, los primeros toques con las tres piedras más abrasivas, para quitar metal por los laterales del plumín, afilando su forma. Luego vendrá el suavizado y redondeado final.
   La pluma permanece cargada de tinta durante todo el proceso. Las piedras deben estar mojadas para su uso y así podemos ir combrobando a cada momento las modificaciones realizadas. Lógicamente, el barrillo que desprende el lijado obstruye ligeramente la pluma, por lo que no podemos pretender que escriba bien, que fluya la tinta adecuadamente o que no rasque.Todo se andará. Paciencia.
   Todo este proceso duró más o menos una hora. Terminamos puliendo con suavidad el plumín en todas sus caras, en redondo. Después escribimos, también encima de la piedra más fina, la de 6000 grit.




   Limpiamos por fin la pluma con un paño suave, quitamos ligeras obstrucciones con el plástico que se ve en la foto y, si no es suficiente, desarmamos la pluma y la limpiamos a conciencia. Es lo mejor.
Limpiamos, secamos, montamos, entintamos y... probamos:
    Con estas "pedras da meigas" se ha conseguido afinar la pluma como se pretendía. Los dibujos muestran la diversidad de trazos que se consiguen ahora con lo que antes era una pluma con un trazo uniforme y vulgar. 
   Ya no tenemos que ir a Arkansas a comprar unas piedras maravillosas para hacer estas cosas con nuestras plumas, o para afilar el jamonero. En Petrer, en la página indicada, podéis contactar con Eduardo, que seguro que os atiende tan amablemente como a mi, pues envía sus piedras a cualquier lugar.