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jueves, 30 de septiembre de 2021

Escapada castellano-leonesa

   Dibujos de un recorrido por demasiados sitios en muy poco tiempo. Es normal que, cuando uno viaja, vaya dejando a lo largo de la ruta muchos lugares sin visitar. ¿Se puede pasar de largo a pocos kilómetros de Segóbriga, del monasterio de Uclés, de Urueña, de Valladolid, de Toro..? ¿Puede uno recorrer los viñedos de Valladolid, Toro, Rueda, acercarse al Bierzo, y no traer el maletero cargado de vino? Se puede, aunque no se debe. No hay nada peor que un viaje con prisas, pues deja de ser un viaje aunque uno recorra 1300 kilómetros en tres días. Una pena. Come, cena, duerme en sitios distintos, hace fotos y algunos dibujos, pero uno vuelve pesaroso de haberse dejado casi todo sin ver. Es cierto que ya se conocían algunos de estos lugares, pero demasiado cerca quedaron otros sin una simple visita.
   Rodear Madrid, luego estancias o paradas en León, Zamora, Salamanca, Ávila y Toledo, por citar solo las capitales de provincia. Aprovechando el desayuno, la cerveza o el café para hacer un dibujo en el cuaderno, terminado en el mismo sitio o después, que a veces ni dio tiempo para más. Aún quedan en los cuadernos dos o tres dibujos abocetados pendientes de terminar. Dos cuadernos, uno blanco, otro kraft marrón, una gavilla de rotuladores y una cajita de acuarelas, que esta vez llevábamos pocos apechusques, pues la cosa era previsible.
   Una tarde en León, cena con unos amigos, desayuno al día siguiente frente al Parador con tiempo para dibujarlo un par de veces, y muchos desplazamientos haciendo recados por la ciudad, pasando varias veces al lado de las murallas romanas, cuando este lugar esa sede de la Legio VI Victrix. Y salida para comer en Zamora.
    Los dos dibujos de Zamora, desde la otra orilla del Duero, se hicieron con calma, alargando la hora de comer en un paraje precioso en la orilla del río.
    Un café en Salamanca, después de recorrer algo de la ciudad, donde hay demasiadas cosas que ver para tan poco tiempo.
   Al menos paramos frente a la Universidad, que ya habíamos dibujado hace un tiempo para un encargo a partir de una foto. Recupero ahora ese dibujo acuarelado, que no publiqué en el blog en su momento. Poco ha cambiado, salvo que hoy está lleno de turistas, como casi todo en todo este recorrido.
    Las murallas de Ávila y la puerta de Toledo, dos dibujos rápidos antes de dar una vuelta por el interior de ambas ciudades sin pararnos demasiado. Luego los pondré aquí, que están sin terminar.

jueves, 21 de noviembre de 2019

Ávila, Segovia y La Granja

   Después de los días del Encuentro de Ladrones de Cuadernos en El Escorial, viaje de vuelta prolongando el viaje. Salimos hacia Navas del Marqués, en Ávila, un lugar que quería volver a visitar. Para despedirnos del Escorial, paramos en el Mirador dedicado a Ángel Nieto y hacemos algunas fotos con ese hermoso valle y el monasterio al fondo. De una de ellas sale esta acuarela.
     Hace muchos años, cerca de cuarenta, durante una semana estuve viviendo en un castillo, cosa que uno no hace muy a menudo. Fue en un curso sobre bibliotecas, su organización y, principalmente, de animación a la lectura. Llevaba consigo la asistencia a ese curso la dotación al colegio de un lote de 1000 libros muy seleccionados de literatura infantil y juvenil. En los centros había bofetadas por no ir, pero no se podían dejar perder esos libros. Por supuesto, me alegré mucho de haber ido. Un lujo de curso, por su contenido y por el lugar, un castillo rehabilitado, con la biblioteca en una torre, buenas compañías, y un bar cerca donde vendían un tinto que resucitaba a un muerto y quitaba los fríos, que no eran pequeños. Bueno, pasamos por las Navas del Marqués, desayunamos e hicimos algunas fotos del castillo y del entorno. También en aquella época dedicada a los libros y a la promoción de la lectura, pasamos unos días en Guadalajara cuando su biblioteca, regida por Blanca Calvo, estaba en el Palacio del Infantado. Allí eran las sesiones del curso y allí disfrutamos de una cena de despedida, en esa balconada majestuosa. Otro lujo y otros buenos recuerdos. Esta acuarela sale de una de esas fotos.
   Desde allí fuimos a Ávila, vimos su murallas, su catedral, hicimos algunos dibujos en el cuaderno, tomamos un café y nos despedimos desde el Mirador de los Cuatro Postes.
   Desde allí, a Segovia, que las distancias con muy cortas. Llegamos justo a la hora de tomar una cerveza, con la plaza llena de turistas. Abundaban los orientales, chinos, japoneses, incluso un hindú con turbante y sayones color azafrán haciéndose selfies con la catedral detrás.
   Entre trago y trago de cerveza, un dibujo de la catedral de Segovia, con estilográfica. Se quedó así, aunque después le di unas sombras con acuarela marrón.
    Después de comer, en la terraza de un restaurante en la misma plaza, tomando café y haciendo otro dibujo de lo que desde allí se veía, empezando por un trozo de catedral a la izquierda. Después de eso, seguimos viaje, deteniéndonos a admirar la vista imponente del acueducto, que fotografiamos pero no nos paramos a dibujar.
  
     Seguimos hacia la Granja de San Ildefonso, aunque siendo lunes, los lugares de Patrimonio suelen cerrar. Pero el palacio se ve rodeado de árboles majestuosos y antañones. Cedros, sequoias, incluso chopos de un tamaño inusual. Hicimos muchas fotos, que luego siempre viene bien tener de pintar. Y seguimos ruta, que el regreso a Albacete es largo.


domingo, 10 de abril de 2011

W.W. Collins. Cathedral cities of Spain. Ciudades catedralicias de España I.

    Astorga
    Con las dos entradas que se dedicarán a las acuarelas que contiene esta obra, terminaremos con la serie sobre ciudades catedralicias europeas publicadas en Inglaterra y Nueva York a principios del S. XX. Sacadas a la luz por los mismos editores, tienen igual formato y contenido que las ya comentadas, siendo en este caso los textos del mismo autor que las ilustraciones, William Wiege Collins. 
Ávila. Puerta de San VIcente
 Ávila
 
Barcelona. Las Ramblas
Catedral de Barcelona
Burgos. Catedral
Burgos. Arco de Santa María
Burgos. La Capilla Mayor
   
   Se centra en la historia de las ciudades que visita, y no deja de recoger con respeto y cierto asombro la antigüedad de Cádiz, el paso por la península de fenicios, cartagineses, romanos y, especialmente árabes. Para el autor es Sevilla la cumbre de la belleza, sin dejar de verse deslumbrado por Córdoba y Granada. Sin duda lo que más le conmueve es Andalucía y el Levante, por contraste con su húmedo y brumoso país.

 Cádiz. La catedral
 Cádiz. Plaza del mercado
 Mezquita de Córdoba
Córdoba. Patio de los Naranjos
Córdoba. El puente
 
 Córdoba. Torre del campanario
    No olvida recoger en el texto la presencia de toreros y bailadoras, el eco de las canciones y el sonido de la guitarra que sobrevuelan los tejados de estas ciudades de la Andalucía que sedujo a estos viajeros ingleses, donde encontraban el exotismo oriental que tan cerca de su país estaba y que, sin embargo, les resultaba tan lejano.
 Gerona. La Catedral
Gerona. Mercado
    Tampoco olvida los mercados, el bullicio de la gente en las calles, ni deja de plasmar las ropas tendidas al sol en ventanas y balcones, como ya había hecho en Italia. No deja de pintar la belleza de los paisajes, saliéndose a veces de la ciudad para que sea la torre de la catedral, quien ponga broche a la hermosura del entorno.
   Contrastan las acuarelas de Italia y España con las dedicadas a Inglaterra y Francia, aunque no fueron suyas las de este último país. Vuelve a aparecer un cromatismo brillante, pinturero a veces, deslumbrados sus ojos por el sol reflejado en la arena de las playas, en las casas encaladas del sur o pintadas de todos los colores en Levante. También en estos temas su pintura es más suelta, lejos del detalle de la filigrana de las catedrales.
 Granada. Catedral
 Granada. El Darro
 Granada. La Alhambra
 Granada. Alhambra. Patio de los Leones
Granada. Generalife 

jueves, 17 de marzo de 2011

Acuarelas del Norte de España - Northern Spain. Sir Edgar Thomas Ainger Wigram - Watercolors I

    El libro "Northern Spain", escrito e ilustrado por este acuarelista inglés de finales del siglo XIX, fue publicado en 1906 y, podemos decir que ha sido un libro de éxito, pues aún pueden encontrarse ediciones del mismo.
    Su autor, sir Edgar Wigram, 6º barón de Wigram, (1864-1935), describe en la obra su viaje por la mitad norte de España, desde Talavera de la Reina a Asturias, de Cáceres a Pamplona. El texto mantiene  el tono habitual en este tipo de obras, mostrando a cada momento su extrañeza ante hábitos y costumbres, comidas, horarios y formas de pensar y de comportarse diferentes a las propias.  
    Llega a calificar como invasión al elevado número de británicos que se desplazan a determinados países a descubrir, recoger en sus obras y disfrutar de lugares, escenas y ambientes de interés.
    El destino más común de estos viajeros era el Oriente e Italia, aunque él apunta que España se consideraba y valoraba como un "eco de Oriente".
  Si estos escritores y pintores tenían por exóticos y pintorescos a los paisanos que conocían y que incluían en sus obras, ambientando las escenas, habría que preguntarse por la opinión que estos lugareños tendrían acerca de un baronet inglés que viajaba por España a finales del XIX en bicicleta, si hay que creer lo que en su libro se nos cuenta: (...) "his notes and sketches, as embodied in this volume, are the fruit of four successive bicycle tours".
    Las perspectivas de tal viaje, según quienes antes lo realizaron, anunciaban una verdadera pesadilla. Para los pioneros, era  éste un viaje difícil, incluso peligroso. La gente era anglófoba; el país, un desierto, guarida de toda pestilencia. Los caminos eran impracticables, el calor insoportable, serían comidos por las moscas y asfixiados por olor de los ajos. Para coronar tales tribulaciones, deberían aprender una lengua desconocida.

 Béjar - Mercado
    Las acuarelas de este libro, tienen el encanto de muchas otras de su época y mismo propósito, con el valor añadido de traernos la imagen de cómo eran lugares, plazas, calles y personas de nuestros pueblos y ciudades, antes que se llenaran de altos edificios que esconden monumentos que no hubieran merecido tal compañía arquitectónica.
 Segovia - Acueducto
   Puede este libro ser examinado o descargado en varios lugares de la red. En cada uno de ellos, la calidad del muestreo de las imágenes varía, proporcionando un color diferente. Es conveniente verlos en todas sus versiones.
    Las imágenes que aquí se muestran, parte del total de acuarelas del libro, salen del ejemplar ofrecido por la universidad de Toronto en el siguinte enlace: "Northern Spain" - Toronto University
    También se puede acceder a la obra desde la Biblioteca digital de Castilla y León y leer página a página aquí.
    Dado el gran número de acuarelas que el libro contiene y, deseando incluir al menos una selección generosa de ellas, se dedicará otra próxima entrada a continuar mostrando las restantes. 
Ávila - Patio de una posada

Betanzos

 Burgos

 Burgos - Hospital del Rey

 Cudillero

León - Entrada a un palacio

Bahía de Llanes

Lugo. Puerta de Santiago

Salamanca - Iglesia de San Martín

Santigo de Compostela

Zamora - Desde la orillas del Duero

Zamora - Iglesia de Santa María de Horta

Talavera de la Reina

El Tajo por Toledo