domingo, 2 de diciembre de 2012

Selección de acuarelas de flores - Flowers - watercolors

Laurentino Martí
   Argumenta Cervantes en el prólogo al Quijote que, según dicen, tuvo que escribirse a sí mismo, a falta de quien se prestara a componérselo:
"Desocupado lector, sin juramento me podrás creer que quisiera que este libro, como hijo del entendimiento, fuera el más hermoso, el más gallardo y más discreto que pudiera imaginarse. Pero no he podido yo contravenir al orden de naturaleza; que en ella cada cosa engendra su semejante. Y así, ¿qué podrá engendrar el estéril y mal cultivado ingenio mío, sino la historia de un hijo seco, avellanado, antojadizo y lleno de pensamientos varios y nunca imaginados de otro alguno, bien como quien se engendró en una cárcel, donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su habitación? El sosiego, el lugar apacible, la amenidad de los campos, la serenidad de los cielos, el murmurar de las fuentes, la quietud del espíritu son grande parte para que las musas más estériles se muestren fecundas y ofrezcan partos al mundo que le colmen de maravilla y de contento. Acontece tener un padre un hijo feo y sin gracia alguna, y el amor que le tiene le pone una venda en los ojos para que no vea sus faltas, antes las juzga por discreciones y lindezas y las cuenta a sus amigos por agudezas y donaires. Pero yo, que, aunque parezco padre, soy padrastro de Don Quijote, no quiero irme con la corriente del uso, ni suplicarte, casi con las lágrimas en los ojos, como otros hacen, lector carísimo, que perdones o disimules las faltas que en este mi hijo vieres; y ni eres su pariente ni su amigo, y tienes tu alma en tu cuerpo y tu libre albedrío como el más pintado, y estás en tu casa, donde eres señor de ella, como el rey de sus alcabalas, y sabes lo que comúnmente se dice: "que debajo de mi manto, al rey mato". Todo lo cual te esenta y hace libre de todo respecto y obligación; y así, puedes decir de la historia todo aquello que te pareciere, sin temor que te calumnien por el mal ni te premien por el bien que dijeres de ella".
Laurentino Martí
   Viene al caso la cita de Cervantes porque, a falta de dos meses para que mi blog cumpla dos años, empieza a abrumarme tanto la cantidad de visitas recibidas (unas 18.000 mensuales), como el saber quiénes lo leen. De hecho llevo un mes paralizado, intentando reflexionar sobre la forma de darle si no una mejor organización, al menos alguna. Es un blog poliédrico donde quien lo escribe salta de un tema a otro, movido por sus impulsos, interes y amores: de las acuarelas a las cimas de San Odón; de la música a la epístola, del convento a la sala de exposiciones, de pincharse con una plumilla de Gillott a mancharse con una nueva tinta...
   En fin. Después de darle muchas vueltas, he llegado a la conclusión de que no tiene remedio. Releyendo el prólogo de Cervantes me he consolado. ¿Qué cabría esperar?
Laurentino Martí
Laurentino Martí
   Tema central del blog es la acuarela, cosa que me produce tantos placeres ajenos como frustraciones propias. A ella dedico esta entrada, para mi bastante especial, monográfica de flores y con presencia de algunos de los mejores pintores actuales que conozco.
Laurentino Martí
Geoffrey Wynne
  La entrada de hoy es muy sencilla y, a la vez, muy costosa de hacer para mi. Llevo años buscando, analizando, estudiando y recopilando acuarelas. Gracias a los distintos foros y lugares de internet, ahora tenemos acceso a infinidad de ellas, lo que supone una oportunidad y un privilegio inimaginable hace pocos años. Tenemos una exposición en casa cuando queramos.
Laurentino Martí
   Bien es cierto que no es lo mismo ver una obra en la realidad que en la pantalla del ordenador, a tamaño reducido, con escasa calidad de la fotografía a veces. Es mucho lo que se pierde. En ocasiones el color  muestra variaciones en los tonos respecto a la obra original, de la que se pierden matices, texturas y detalles y demás está argumentar razones que dejen claro que lo que hay que hacer es visitar exposiciones y ver las obras en vivo. Y a quien la economía se lo permita, comprar. Adquirir aquella obra con la que queramos convivir, la que deleite nuestra vista todos los días desde un lugar preferente de nuestra casa
   Para mi es ése el mejor criterio, si no el único. Otra cosa sería entrar en el aspecto especulativo que tanto daño ha hecho al arte. Lo compro porque mañana valdrá más, aunque no esté dispuesto a poner tal engendro encima de la chimenea. No es el caso de ninguna de las acuarelas que así se incluyen.
Geoffrey Wynne
Geoffrey Wynne
  Desgraciadamente, no me puedo permitir el lujo de tener en casa ninguna de las maravillosas acuarelas que se muestran en esta entrada o en otras de mi blog, salvo las que yo pueda pintar, sabiendo que, aunque viviera mil años, no haría algo de tal altura. Porque no es fácil. Hay obras que, nada más contemplarlas, incluso los profanos intuyen que crear algo así es cosa de unos pocos elegidos. Viendo otras, aparentemente más sencillas, algún incauto puede considerar que están al alcance de cualquier pintor aplicado. Craso error. Pasando del dicho al hecho, con los pinceles en la mano, esta difícil técnica pondrá a cada cual en su sitio. Incluso lo que teníamos por más sencillo se revelará imposible.

Geoffrey Wynne

Geoffrey Wynne
Guan Weixing
   Lo que digo puede resultar desalentador, y no es mi intención desanimar. Al contrario, en este blog se intenta mostrar hasta qué punto la acuarela no tiene límites, dejar ver distintos pintores y diversas formas de aprovechar los recursos que ofrece esta difícil técnica pictórica. También hablamos de cómo este río ha desembocado en la acuarela actual, a la que algunos llegaron hace cien años mientras otros, por ignorancia o por simple esclerosis facial, dolencia frecuente en el gremio, como nuevo presentan lo que ya aburría en 1850.
John Yardley
John Yardley
   Nunca se muestran obras pintadas con otros medios, salvo dibujos con tintas, plumillas, o lápiz. Pero no óleo o acrílicos. Es una pequeña venganza en pago al desprecio de quienes han querido que la acuarela se considere un arte menor. No lo es. Viendo cualquiera de las obras de esta entrada, puede uno imaginar qué serían capaces de hacer con óleo quienes han pintado estas acuarelas. No han tenido en ellas oportunidad de rectificar. En una acuarela uno casi puede ver la mano del artista retirándose después de dar una pincelada. Se adivina el gesto, irreversible, definitivo, sin vuelta atrás. Si el color obtenido no es el adecuado, no hay corrección ni superposición que lo modifique. Mal admite la acuarela rectificaciones, dudas y afeites.
Yuko Nagayama
Yuko Nagayama

Yuko Nagayama
    Algunos pintores son especialistas en flores, como Yuko Nagayama o Cembranelli; otros sólo ocasionalmente las pintan aunque lo hacen con su habitual genio y de forma inconfundible. Que un pintor consiga que una obra sea reconocida como suya nada más verla, es un  logro envidiable. Ocurre con Laurentino Martí y Cembranelli, con Geoffrey Wynne y Nagayama. En ellos vemos diferentes paletas, estilos directos y gestuales o más minuciosos y elaborados, especialmente por las escenas que componen, incluyendo más elementos o dando otro paso en el nivel de terminación. Distintas maneras de pintar, todas geniales.

Fabio Cembranelli

Fabio Cembranelli
Fabio Cembranelli

   Para ofrecer otros enfoques de este tema, se muestran aquí algunas de las acuarelas que, casi a diario, selecciono y recomiendo en facebook. Muchas de ellas son de pintores orientales, tanto de los que siguen más de cerca las tradiciones pictóricas chinas o japonesas, como los que se van apartando de ellas, conservando un dominio del trazo, del uso del pincel y del color que merece ser estudiado.
   Estos son ejemplos de la mencionada engañosa sencillez de algunas acuarelas. Si, además, pintamos sobre papel de arroz, especie de esponja plana, ingobernable soporte con voluntad propia, nuestro retiro de este arte está próximo. Aunque parezcan elementales ejercicios, son obras más cercanas del final que del principio de la práctica con la acuarela, obras de un experto, no un principiante. En pintura, como en música, los silencios son decisivos y la calidad de una obra no se mide por la cantidad de notas. Es la humilde opinión de un catacaldos occidental.

Tian Yulin

Jinghua Gao Dalia






Abe Toshiyuki
Wang Young
Hsieh Ming Chang

Hsieh Ming Chang
Li Xihua
Feng Lu
Li Qing
Liu Yi

Zhao Zhiqiang


   Otras acuarelas seleccionadas de pintores en facebook. Se eligen porque muestran formas distintas de enfrentar el tema y quería incluir otras posibilidades y maneras. Casi todas se quedan en el nivel de sugerencia que me gusta; algunas algo más minuciosas y detalladas, pero sin llegar a ese momento en que se hace más alarde de paciencia que de arte.
   Infinidad de acuarelas se han echado a perder por un excesivo trabajo, pues el horror al vacío, el no saber parar a tiempo es uno de los principales defectos no en la acuarela, sino en cualquier obra. La medida justa, el  nivel de acercamiento a la realidad, la tensión entre síntesis y realismo, entre detalle y sugerencia, no creo poder expresarlo mejor que W.L. Judson, en su obra "The building of a picture", Sanderson Publishing Company. Los Angeles & San Francisco, 1902:
    Traduzco: "Cuando una pintura es trabajada hasta sus últimos detalles, su historia está definitivamente contada hasta la última palabra. Su encanto pronto se agota, porque no tiene nada más que dedir. Ofende el amor propio, como el narrador que insiste en explicar sus chistes".
   Esta recomendable obra, puede descargarse íntegra en este enlace desde la Biblioteca de la Universidad de Los Ángeles.

Susan Crouch

Christian Graniou
Stan Miller
Ivars Jansons
Judy Greenberg
Piet Lap

Художник Namtaeksu

Вячеслав Коробейников

Жао Жичанг
Añado posteriormente un enlace a un vídeo de Geoffrey Wynne con un paso a paso de una magnífica acuarela:


Enlaces a las páginas de los pintores de esta entrada:

martes, 6 de noviembre de 2012

Pluma caligrafía china - DIBUJOS - Tinta y pincel de agua



  Estos dibujos están hechos con una sola pluma estilográfica. Luego se han terminado extendiendo la tinta con pincel de agua, una técnica ya explicada antes en el blog. A veces se aprovecha que está el papel húmedo para añadir algunos trazos y puntos que se difuminarán al extenderse la tinta. Una vez seco, se realzan algunas zonas o se perfilan pequeños detalles con la parte más fina de la pluma.



   Estas son las plumas. No las conocía y me han sorprendido agradablemente. Tienen un tajo curvado, parece ser que diseñado para trazar los caracteres chinos, lo que permite una gran variedad de anchos de línea según la posición en que la pluma se utilice. 


   Las estoy utilizando últimamente para todo lo que dibujo, que no es mucho. Estos bocetos y dibujos son de octubre y noviembre, muchos hechos en la terraza de la tapería Karmen, donde suelo quedarme a comer algunos días, en la esquina de mi colegio. Tengo aburridos a esos árboles de tanto dibujarlos. Ahora están saliendo hojas nuevas a los rosales y los árboles aún no han empezado a perder las hojas. Pronto vendrán los fríos y no se podrá estar en la calle dibujando mientras se toma uno un café.
    Tengo que recordar cargar una de estas plumas con una tinta negra de verdad, que no se vuelva azul o morada cuando se aplique el pincel de agua.Por ahora, la Lamy y la Sheaffer parece que van mejor que otras. Haremos unas pruebas con todas las que tengo. Una lástima no poder utilizar unas tintas que me ha regalado mi amigo Carlos, como la tinta Berzelius, antigua fórmula con vanadato amónico y ácido gálico, entre otras muchas cosas, como Palo campeche. Como estas plumas no son caras igual me arriesgo a cargarlas con estas tintas maravillosas, aunque igual se me disuelve la pluma a medio dibujo.
    Merece la pena dedicar un artículo a las tintas de Carlos, fórmulas medievales con agallas, taninos varios, y exóticos componentes. Son otro mundo. Están vivas, se van oscureciendo al contacto con el aire. Algunas brillan y casi tienen relieve. Una maravilla. Un día nos tiene que explicar cómo las hace y darnos las recetas.
  También mi amigo José Lorenzo Suárez, en Buenos Aires, tan lejos en  el mapa, y tan cerca en aficiones e intereses, me sugiere fórmulas, con nogalinas o con tanino de quebracho. También sulfato ferroso, como añade Carlos ahora y hace siglos en monasterios como el de San Odón de la Muela... Para Lorenzo tengo pendiente un artículo sobre los maravillosos dibujos de Alejandro Sirio, que conocí gracias a un libro antiguo que él  me regaló. Un abrazo desde aquí, amigo.
   Aquí se pueden ver estas plumas con más detalle. Están bastante bien terminadas, cargan con émbolo y parecen sólidas. Sólo las tengo un par de meses y hay que probarlas más. Si les tomo el pulso, igual hay que comprar más, de otros tamaños y modelos.