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domingo, 28 de agosto de 2011

Ella du Cane - ACUARELAS DE JAPÓN - JAPAN WATERCOLOR


   Es esta la segunda entrada del blog dedicada a las hermanas Florence y Ella du Cane, inglesas de Sussex que viajaron por diversos lugares del mundo recogiendo en textos y acuarelas sus impresiones sobre los lugares visitados. Como ya sabemos era práctica muy frecuente en la Inglaterra de finales del XIX y principios del XX. Gracias a la buena acogida que el público británico y americano dispensaban a estas publicaciones, tenemos la oportunidad de disfrutar de estas maravillosas acuarelas.


   A pesar de que el tema, los árboles, jardines y flores de Japón, podría dar lugar a un uso del color excesivo, error en el que caen otros pintores de la época que ya hemos examinado anteriormente, no es éste el caso de Ella du Cane. Hace un uso muy moderado de la saturación del color. Aunque resulta rico y variado, es un empleo muy contenido y supone toda una lección magistral de cómo, sobre una base de tonos quebrados, donde predominan grises matizados suavemente, no es necesario cargar las tintas para que el color resalte, brille, destaque.



    Si comparamos sus acuarelas con las mostradas en otras entradas anteriores en que se analizaban acuarelas de parques y jardines ingleses, aún resalta más la elegancia del tratamiento del color de Ella du Cane. Todo ello para completar un magnifico dibujo, una composición casi siempre acertada, con un centro de interés alrededor del cual gira el resto de los elementos. Tal vez, en algunas ocasiones, un exceso de elementos de igual peso, relevancia o valor tonal, dispersen la mirada por el cuadro.

    Hace un uso magistral de la pintura en negativo, sacando luces, hojas y ramas por el sistema de pintar sobre el tono más claro aplicado previamente, zonas de sombra de forma que salgan al primer plano las zonas no oscurecidas con el último baño.
    Por otra parte resulta evidente que ha estudiado con interés y aprovechamiento la pintura y el dibujo orientales. Ha captado la finura y la sutileza que siempre ha caracterizado las creaciones chinas y japonesas, incluso en el uso del pincel. Viendo las hojas y el ramaje de los pinos, no habría que descartar que haya utilizado pinceles japoneses o chinos, suaves, afilados, con menos nervio que los de marta, pero dulces para del detalle y la expresión de la pincelada y el trazo.

El libro de donde salen estas maravillosas acuarelas puede ser leido y descargado íntegro en Biblioteca de la Universidad de California

























domingo, 8 de mayo de 2011

"Happy England as painted by Helen Allingham" Victorian watercolour


Helen Allingham R.W.S. (1848-1926)

    Estudió en la Birmingham School of Dessing, en la Royal Female School of Art in London, siendo en 1867 aceptada en la Royal Academy School, algo que, en esa época, pocas mujeres habían conseguido.



    Allí recibe influencias de los prerrafaelistas, especialmente de Sir John Everett Millais, cofundador de ese movimiento. Continúa en esa institución, haciendo trabajos como ilustradora de libros y revistas, así como otros encargos, para costearse sus estudios, hasta que los abandona en 1872 para dedicarse totalmente a la pintura. Cuando se traslada de Londres a Sandhill, Surrey, se convierte en una acreditada pintora de sus paisajes y casas de campo. Más tarde, viajará a Irlanda, Francia y Venecia en busca de nuevos temas para sus obras.



    Sobre 1880-85, su época más prolífica, se especializa en pintar cottages, jardines, escenas campestres, niños, con esas influencias citadas del movimiento prerrafaelista que reacciona contra lo que consideran el acartonado estilo imperante, especialmente representado por Sir Joshua Reynolds, fundador de la Royal Academy of Arts. 
    A ella pertenecían los más prominentes pintores de lo que, para los prerrafaelistas, constituía la pintura académica, perpetuadora del manierismo de los pintores italianos posteriores a Rafael y Miguel Ángel, en obras que consideraban elegantes pero vacuas y carentes de sinceridad. La oscuridad, el betún de sus obras, como ellos calificaban, la tendencia interpretativa, que idealizaba los personajes de los retratos, tema principal de esos pintores, les lleva a dirigir su vista y su aprecio a los artistas anteriores a Rafael, con especial consideración hacia el arte medieval, buscando un colorido brillante y una fiel representación de la naturaleza. También recibieron influencias románticas, por ejemplo de William Blake.




Los principios de los prerrafaelistas eran:
  • Expresar ideas auténticas y sinceras;
  • Estudiar con atención la Naturaleza, para aprender a expresar estas ideas;
  • Seleccionar en el arte de épocas pasadas lo directo, serio y sincero, descartando todo lo convencional, autocomplaciente y aprendido de memoria;
  • Y, lo más importante de todo, buscar la perfección en la creación de pinturas y esculturas.
   Denostados por los demás pintores del momento, son defendidos por Ruskin, filósofo, artista y crítico de gran influencia en la época. En ese grupo encontramos pintores como Hunt, Dante Gabriel Rosetti, Millais, y otros, que sin formar parte de ella, compartían sus ideas, como Charles Alston Collins, Thomas Tupper y Alexander Munro, miembros de la Academia dirigida por su oponentes, a quienes ocultaban incluso la existencia en su seno de este movimiento.




    Cuando la Royal Watercolour Society abre sus puertas a las mujeres, en 1890 , ella es la primera en ser aceptada en tan insigne institución.
    En las pinturas de Helen Allingham, desde nuestro punto de vista, encontraremos un excesivo acaramelamiento, que puede llegar a ser insoportablementre cursi y relamido cuando incorpora niños a sus obras. 


    En algunas acuarelas sus personajes, a mi juicio, estropean más que completan las escenas. Sin embargo, es notable su capacidad para pintar la naturaleza, los árboles, las flores, los bosques y caminos y las casas de cuento de hadas de esa zona de Inglaterra. 




    Se atreve con grandes extensiones de vegetación, donde muestra un dominio del color y la textura excepcional, con una gama de verdes, ocres y colores quebrados envidiable.  



    Para enjuiciar sus obras, debemos colocarlas en el momento y lugar de su creación, la Inglaterra victoriana, donde podríamos encontrar discusiones similares a las actuales acerca del apego excesivo, en opinión de algunos, a la realidad, que no se interpreta ni idealiza, sino que se refleja tal como es. En su descarga hay que tener en cuenta que eran los fotógrafos del momento. Desde luego, era su gusto, no falta de capacidad, lo que le llevaba a pintar así.
     Podemos encontrar toda la información necesaria acerca de esta pintora en The Helen Allingham Society. 
    Igualmente, es posible acceder al libro de donde han salido estas obras, para leerlo, ver sus acuarelas, incluso descargarlo gratuitamente , en el siguiente enlace a la Biblioteca de la Universidad de California.