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martes, 4 de diciembre de 2018

Acuarelas de árboles

Dos vistas en detalle
   Seguimos con los árboles, en esta ocasión todos con acuarela. Los papeles utilizados son diferentes, desde pruebas con algunos nuevos hasta el Garzapapel de siempre. Para conseguir textura pudiera parecer que es imprescindible el papel rugoso, de grano grueso. Sin embargo, utilizando pigmentos de Daniel Smith Primatek o Kremer, que producen mucha granulación, uno puede jugar con sus efectos de sedimentación incluso con papel satinado. El primero, un álamo viejo de la Casa Gil, en Alpera (Albacete), un árbol que sale en las guias de árboles pintorescos de la provincia y que he dibujado y pintado en numerosas ocasiones, con hojas verdes, ocres y amarillas o sin ellas, pues tengo muchas fotos de cuando vivía en Alpera. El papel es Saunders Waterford satinado, como decíamos.
    
    La anterior acuarela, vista en detalle de un trozo de un tronco, está pintado sobre papel Windsor & Newton satinado, de 300 gr., papel que es una novedad para mí. De los tres satinados que he probado para esta entrada lo colocaría en segundo lugar, casi igual que el Arches, mi preferido, ambos mejores que el Saunders, a mi escaso juicio. Al menos para mi forma de trabajar, porque estos colores que sedimentan tanto a veces son problemáticos para conseguir un baño unidorme. Son papeles similares, más los dos primeros que el último, pero el Arches permite mezclar mejor sin dejar bordes, cosa útil cuando se da un baño en toda la superficie o en gran parte de de ella, como un cielo. Con el Saunders y estos pigmentos hay que andar listo. Luego está la formna de tomar el agua y el color. Ver una pincelada gruesa recién aplicada sobre el Arches satinado es una gozada, algo muy diferente que con el mismo papel con grano gueso o fino, también maravillosos para otros momentos, temas y formas de hacer. Además, terminada la acuarela, el Saunders se comba más que los otros dos.
   ¡Por qué usar papel satinado si buscamos textura? Muchas veces para hacer resaltar algo se recurre a rodearlo de elementos o zonas tratadas de manera diferente en algún aspecto, de forma que contrasten con lo que queremos hacer evidente o relevante, el asunto principal. Los colores brillan más si están rodeados de grises o tonos quebrados. Un fondo bastante claro evita tener que cargar las tintas para resaltar el tema principal;  una zona suave, de color uniforme, sobre un papel satinado dirige la atencion por contraste hacia la textura y la rugosidad del árbol, en este caso. Eso sí, para conseguir esos efectos ya no contamos con el grano del papel. Hay que jugar con la granulaciòn de los pigmentos (azul lapislázuli, marrón rojizo oscuro de hematita, azul profundo de sodalita o negro de magnetita, comercialmente Lunar Black, todos de Daniel Smith. También las tierras granulan mucho, especialmente las muchas que ofrece Kremer. Pinceladas secas y rápidas en el la dirección del crecimiento del tronco, pequeñas grietas sugeridas con pincel fino o dibujadas con pincel, lápiz graso blanco frotado con suavidad dando puntos de luz, rascaduras con cúter o a navajazo limpio... Esas cosas ya las hemos explicado en otras entradas del blog dedicadas a las texturas
   La siguiente acuarela, sobre un olivo del Maestrazgo, en Castellón, que me traje de allí buena provisión de fotos, se hizo sobre Garzapapel y se ven las diferencias. Ya hemos hablado muchas veces de este extraordinariio papel artesano fabricado en Alcoy, en Alicante. Tiene un grano fino pero evidente, permite mezclas en húmedo y toda clase de manipulaciones, pues tarda en secar más que otros. Y nunca se comba ni alabea, ni siquiera el de 180 gramnos. Me parece excelente, tiene un comportamniento muy noble y controlable y para muchas cosas no he encontrado nada mejor.

   Un ficus elástica en la Plaza de España de Águilas, en Murcia, en la siguiente acuarela. Lo dibujé en un cuaderno tomándome  un café sentado debajo, a pocos metros, frente a este tronco chorreante como un reloj de Dalí que parece un muro vegetal, vivo y ondulado. Hice fotos para retomar el tema después, algunas alejándome un kilómetro para sacarlo entero, pues es una enormidad de árbol. Una hermosura. Ya hemos dibujado alguno más, de Alicante, Valencia o Sevilla. Este está también hecho sobre Arches satinado. Se ha tenido especial cuidado, por lo que hablábamos de contrastes, en conseguir lejanía por el sistema de dar poca intensidad a los colores del fondo, con un poco azul o violeta en algunas zonas. La tentación patriótica de darle un rojo y gualda intensos a la bandera la hubiera traído al primer plano. Paliducha queda mejor, en este caso. También reducir detalles y nitideces, que se dejan para el primer plano que se quiere destacar. Las ventanas y balcones tienen arcos lobulados, neomudéjares deben de ser. Con sugerir ese detalle en uno de ellos ya basta, el resto queda borroso como corresponde a un segundo plano relativamente lejano. Los chistes mejor no explicarlos.
    Empezábamos la entrada del blog con un árbol de la Casa Gil, en Alpera. No muy lejos de él crecen otros, rodeados de setos de matas y árboles más pequeños, casi todos chopos, álamos y acacias. Y algunos lirios. De una foto de una primavera pasada vuelvo a hacer esta acuarela, que en otra ocasión ya pinté. Es curioso cómo un mismo tema, incluso basado en una misma foto, puede dar lugar a resultados tan dispares. Aquí, un contraluz en el que se trataba de resaltar la luminosidad del fondo sin llegar a oscurecer demasiado la parte de los árboles que nos dan la cara a nosotros y la espalda al sol. Licencias del artista, como es dejarlos más claros de lo que eran en ese momento. Las hojas contra el sol se prensentan sueltas, puntos aislados, incluso simples salpicados. Pierden estas hojas y algunas ramas su forma y casi su color, muy desvaído, incluso en el fondo se deja brillar más el blanco del papel que el azul del cielo y el ocre del suelo.
   El problema de estos temas con tanta vegetación es tratar de no hacer un catálogo de Tintanlux, con cuarenta verdes distintos. Como se ha usado un azul, cerúlero en este caso, con él y un amarillo tenemos que tratar de valernos para los verdes preponderantes. Añadiendo a la mezcla un poco de índigo, siena o azul turquesa sacamos muchos verdes armoniosos. Luego se ha recurrido al verde de jade de Daniel Smith, solo o mezclado, para los verdes más intensos y por dar algo de variedad sin pasarnos.
   Tanto la anterior como las dos siguientes acuarelas se hacen sobre un papel de Fabriano Studio con un grano medio. Muy similar al Canson Montval.
   Casi monocromáticos, estos dos trabajos tratan de pintar un bosque, jugando con los distintos planos de los árboles. El primero con azul de lapislázuli y lunar black, el segundo con tintas marrón y negra.
   Un divertimento otoñal, de una foto vista por ahí. Cielo de lapis, montañas lejanas con índigo y Prusia muy diluido, ocres y un rojo oscuro, o Madder Lake, carmín de alizarina o similar. Verdes dos, el sap green, siempre fresco y jugoso y el verde de jade oscurecidos a veces con sodalita, un azul oscuro tipo índigo, aunque con mucho grano, o aclarados con el ocre dorado.
   Otoño, agua, ramas blancas dejadas sin pintar, ocres, rojizos (hematite o Venezia) y río Júcar en un paraje cerca de Albacete.
    Sobre papell satinado de Saunders Waterford, un pino con las raíces al aire, sujetándose como puede en una ladera del monte por Bienservida, en Albacete. Se ha jugado con las intensidades y los tonos para sugerir la lejanía del fondo contrastando con el detalle y nitidez del primera plano. Los colores cálidos de una y otra zona contribuyen a reforzar el efecto, acercando las raíces por color y nitidez. 
      Normalmente uso ese sello para los dibujos en cuaderno, pero veo que en la acuarela no queda mal.

domingo, 29 de julio de 2018

Olivos y otros árboles

   Como siempre, sigo pintando árboles. La mayor parte de ellos son ejemplares singulares que nunca dejo de visitar cuando se ponen a tiro en algún viaje. No es la primera vez que quedar a doscientos kilómetros se considera suficientemente a tiro. Cieza, Ricote, El Maestrazgo, la sierra del Segura o Cazorla, Villajoyosa, Daimiel... Algunos otros, los menos, recurro a alguna foto o reportaje en internet o en alguno de los libros que tengo sobre árboles catalogados, guías y otras fuentes.
    La rugosidad de sus cortezas, las formas retorcidas y caprichosas, los almendros o cerezos en flor, los olivos, pinos y encinas, siempre son excusa para trabajar las texturas, las sombras, los colores, las luces. Unas veces con acuarela o tintas, pluma estilográfica o rotuladores, últimamente con lápices, pasteles sobre papeles tintados, lo que permite fuertes contrastes al utilizar el blanco.
   En esta entrada va una mezcla de todo ello, dibujos y acuarelas, casi todos de este mes de julio que ahora termina, unos in situ, los menos, los más recurriendo al arsenal de fotos que tenemos almacenado para tiempos de sequía viajera.
Árbol, montaña y nubes. Nogalina y lápiz blanco

Algarrobo de Guadalest (Alicanrte)
Cielo y ramas a partir de una foto del amigo Vilaboa, desde Galicia.

Un olivo de Cieza

Olivera gorda de Ricote, en Murcia.
Olivo centenario de Cieza.
Olivo centenario de Cieza
Olivo de Daimiel
Olivera de Villajoyosa, en Alicante
Taray de Las Tablas de Daimiel

sábado, 18 de noviembre de 2017

Árboles. Texturas en acuarela II

   Esta es la segunda entrada dedicada a este tema. En la primera, en este enlace,  ya explicamos algunas de las técnicas que utilizo para dar textura a las cortezas de los árboles, suelos y piedras.
   En la primera de las acuarelas, un olmo pìntado sobre un Garzapapel, que tiene una textura media, se recurre a varias de estas técnicas, ya que el papel por sí mismo no va a resaltar excesivamente esas rugosidades.
  • Utilización de pigmentos que ya aportan textura, en este caso algunos Primatek de Daniel Smith, como el lunar black o la sodalita, azul oscuro.
  • Trazos rápidos a lo largo del tronco o del suelo, procurando buscar el grado adecuado de humedad en el pinel, más relieve cuanto más seco.
  • Rascados con cuchilla o cutter antes de dar el color. Cuando se aplica, los trazos marcados se oscurecen, rota la superficie del papel, lo que hace que el pigmento se infiltre. Produe líneas oscuras. El efecto es parecido si se rasca el papel con el baño de color recién aplicado.
  • Rascados antes de que se seque totalmente. Abre blancos parcialmente, produciendo líneas rugosas y discontínuas. Vale para la textura o para sugerir ramas iluminadas.
  • Rascados en seco. Una vez el color cubre el papel, ya sin humedad, con el cutter se rasca suavemente en la dirección conveniente, marcando arrugas y grietas. Si se hace de forma más rápida y enérgica, se producen líneas discontínuas, casi punteadas. Haciendo pruebas se acaba consiguiendo, dentro de lo que cabe, lo que se pretende en cada caso.
  • Últimas pinceladas rápidas en seco con un color oscuro. Como el papel está lleno de arañazos y pequeñas zonas rugosas, estos trazos acaban marcando los bordes de esas heridas en el papel. Esto aporta mucha textura, granular y de gran relieve.
En esta otra acuarela, basada en una foto de José Manuel Vilaboa Bernárdez, se recurre a los mismos procedimientos explicados. Si se aplican sobre un objeto, tronco en este caso, puesto sobre un fondo liso y difuminado, aún se resaltan más texturas y relieves.


   Los dos dibujos anteriores, con pastillas ArtGraf, de grafito o de otras tierras y pigmentos solubles, en una gama que va del blanco al negro, pasando por los amarillos, sienas y marrones. También existe en azul, no utilizada aquí.
    Esas pastillas, con la forma de las tizas de sastre, pueden utilizarse para pintar directamente, tanto para dibujar como para dar textura una vez seco el dibujo. Es lo que se ha hecho en estos dibujos. hay trazos como de lápiz carbón. Otos, aplicados con pincel, parece témpera blanca, cubriente o traslúcida, según la dilución.
Aquí se ve ampliado el efecto granulado del pigmento de magnetita de Kremer, que es el mismo Lunar Black de Daniel Smith. Trazos finos y rápidos y algunos granos de sal Maldon.
   Igual, añadiendo algunos rascados previos.
 Las pinceladas rápidas dejan algunos puntos sin cubrir. el blanco del papel refuerza la textura.
   Granulado del pigmento, superposiciones transparentes que añaden profundidad, rascados finos previos.
Granulado del magnetita y otros pigmentos Primatek, como Lunar Red, Lunar black, y otros.
   Rascados mientras el pigmento aún no ha secado del todo. Cuanto más seco, más marcados quedan.

    Degradados mezclando ocres con Lunar black.
O con sodalita de Daniel Smith.
Aprovechando el distinto grado de tendencia a sedimentar de las tierras con los azules cerúleo o cobalto.
Más probaturas con pigmentos con distinto grado de sedimentación, algo que depende del tamaño de las partículas, peso y del grado de molienda del pigmento.

   Estos colores muy granulares, minerales molidos con gruesas partículas, producen un marmoleado espontáneo, que se puede aprovechar para producir textura, eso sí, dejándoles hacer, porque los resultados son bastante imprevisibles. aunque siempre se puede inclinar el papel para hacer que las partículas más pesadas y oscuras se depositen en la zona deseada.
    En este caso, se hicieron unas incisiones muy finas con el cutter antes de aplicar un baño de siena tostada, procurando oscurecer un lado y sugerir luces y combras.
    Aplicación de un film de cocina arrugado sobre el pigmento mojado. Los pliegues quedan marcados una vez seco.


Más pruebas aplicando varias de las técnicas ya descritas. Algunas manchas amarillas o verdosas pueden sugerir el musgo.