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martes, 14 de agosto de 2012

PIEDRAS DE ARKANSAS - Afilar plumas - GRINDING A NIB

   Hace tiempo que salió en una entrada del blog el tema de las piedras de Arkansas. Algunas preguntas he recibido pidiendo información sobre ellas y su uso y tenía pendiente explicar lo poco que sé sobre el tema. La verdad es que, ahora, ya sé un poco más, aunque lo fundamental, como en todo, es la práctica.
   En primer lugar, sobra decir que, como su nombre indica, estas piedras proceden de Arkansas. Más concretamente se extraen cerca de Hot Spring en las montañas Ouchita, ricas en distintos minerales. Este mineral silíceo, la novaculita (del latín novacula, navaja barbera), está compusto de finísimos y compactos cristales de cuarzo, por lo que desde la antigüedad se ha usado como un eficaz abrasivo natural.

   Las piedras de Arkansas se clasifican según su dureza. Las más blandas, mas rugosas y abrasivas son más económicas, y se suelen llamar Washita stone. Para desbastar cuchillos o cuando se necesite rebajar y eliminar mucho material, maravillosas. Para las plumas, excesivamente abrasivas.
   La hard Arkansas, más dura que la anterior, puede usarse con mucha precaución, cuando lo que busquemos no sea suavizar y quitar  irregularidades del tajo que le hacen rascar al escribir, sino una modificación más agresiva, cambiando la forma de la punta del tajo, normalmente para hacerlo, dentro de lo posible, más recto, de forma que escriba como un tajo stub, adecuado para la letra itálica:
 Esta pluma Pelikan, retocada con piedra de Arkansas, ya tenía un tajo de letra itálica. Sin embargo con las dos piedras más duras, se le ha afilado el tajo de forma que las líneas horizontales sean finísimas, gruesas las horizontales.
   Las hard Arkansas presentan colores y vetas distintas, bastante agradables y en esta ampliación podemos ver que se percibe su grano. Los abrasivos sintéticos se miden por la finura de su grano (grit). Las piedras de Arkansas por su densidad y dureza.

   La siguiente es la hard translucent Arkansas, prácticamente igual en densidad y dureza a la siguiente, la hard black Arkansas. Éstas son las piedras adecuadas para afinar nuestras plumas. Son muy duras y suaves y, aparentemente, poco abrasivas. Sin embargo comen más de lo que parece a primera vista, como ocurre con algunas personas. Pueden utilizarse también para dar un filo asombroso a un cuchillo o una navaja. Por eso es una herramienta que forma parte del equipo de algunos cazadores y pescadores. Incluso para afilar anzuelos. Tal vez por eso se vendan con estos estuches de cuero que pueden ponerse en el cinturón.

    Bueno, pues si éstas son nuestras piedras, vamos a explicar cómo se usan. En primer lugar, deben mojarse con aceite, o bien con el aceite especial que venden con ellas o un aceite mineral como el de las máquinas de coser o 3x1. Si no tenemos aceite, al menos mojamos con agua. El aceite protege a la piedra, no a lo que se afila. Evita que las limaduras finísimas que arrancan cieguen el grano del abrasivo.
   Lo fundamental es tener en cuenta que lo que hacemos es irreversible. No hagáis los experimentos con vuestra mejor pluma. En todo caso, hay que obrar con cuidado y paciencia. Aunque parece que estamos pasando el tajo por mantequilla, cuando usamos estas dos últimas piedras, dos o tres pasadas se notan. 
   Si lo que queremos es sólo suavizar una pluma nueva que pudiera tener una pequeñisima rebaba o irregularidad, debemos simplemente escribir en la piedra, exactamente en la misma posición y ángulo en que vamos a usar la pluma. Como, aunque parezca mentira, eso creará ángulos más fuertes, conviene terminar dando unas suaves pasadas en redondo por todos los lados de la bola, normalmente de iridio, de nuestra pluma. Así quedará más suave.

   Si queremos hacer algo más rotundo y agresivo, por ejemplo procurar un trazo más fino, cosa que he hecho en varias de mis plumas, lo primero que tenemos que hacer es pensarlo bien, recordar que cada pasada es definitiva y que si nos ponemos a igualar de aquí y de allá, nos quedamos sin tajo. Suavidad, delicadeza, paciencia... En este caso yo empiezo con uno de los laterales del tajo, puesto en posición inclinada marcando la punta que quiero obtener. Dos o tres pasadas de cada lado, suave, sin apretar y a probar la pluma. Para hacerlo, yo tengo la pluma cargada de tinta durante todo el proceso. Así puedo probar cómo va la cosa y además la piedra se moja de tinta y, hasta ahora, ninguna ha protestado. Con  unas cuantas series en uno y otro lado, el tajo se queda que corta el papel, pincha y rasca. Entonces empezamos a suavizar, redondear ligeramente, sin llegar a perder el anterior afilado y, lo que es peor, el metal que ya no podremos recuperar. Enseguida estaremos en la situación que describíamos antes. Ahora, simplemente deberemos suavizar una pluma que rasca un poco, pero que ya tiene el grosor que buscamos.
   Como ya nada me detiene, le apliqué el tratamiento descrito a la Montblanc de la foto anterior, con excelentes resultados. Puede verse la finura que se obtuvo. Además escribe muy suave y con fluidez. Para eso es una Montblanc.
   Tratamientos parecidos han tenido algunas Parker, varias Inoxcrom, y una Rotring Art pen itálica de 1,1, entre otras. En esta última se hizo para hacer los finales de línea más afilados. Por ahora no he estropeado ninguna.
   En una Parker de tajo grueso, se aplanó ligeramente el extremo y rebajó el grosor del tajo hasta dejarlo ligeramente triangular, en lugar de redondo. Una vez suavizada, ha quedado una pluma con mucho carácter, con matices caligráficos en los trazos descendentes o diagonales rápidos. 

   Como en todos los temas, hay mucho que investigar y aprender. Desde que la industria, especialmente japonesa, produce excelentes abrasivos artificiales, la explotación de estos afloramientos y canteras prácticamente se abandonó. Ahora se recupera pues se reconoce que, para algunas cosas, nada hay mejor que estas piedras. No es Arkansas el único lugar de donde se obtienen, pues ya eran famosas en la antigüedad las piedras de afilar de Bélgica, en las Ardenas para afilar cuchillos y espadas (piedra azul de afilar: Belgian blue whetstone o la cutícola belga, amarilla usada para afilar cuchillas de afeitar), o las famosas piedras japonesas de Kyoto, que dejaron de extraerse en 1967. Se llaman piedras al aceite, al agua, whetstone... Y curándome en salud, advierto que se refiere a "to whet", afilar, no a "wet", mojado.
   He encontrado que, en Petrer (Alicante), un industrial del mármol enamorado del tema del afilado,  extrae y comercializa abrasivos finísimos con el adecuado nombre de "a pedra das meigas". Merecería la pena probarlas.
   He leído en algún sitio que hay quien usa los alisados cantos rodados de ríos o playas para estos menesteres. Si no fuera por su curvatura no lo veo disparatado. El sílex tiene una composición, dureza y características similares a las piedras descritas. Muchos milenios debe haber rodado, chocado y acariciado por el agua para quedar tan suave.
   Eso me recuerda una frase, creo que de Tagore, que decía algo similar a ésto: "No es el martillo quien deja redonda la piedra, sino el agua, con su danza y su canción". Este sabio proverbio es de total aplicación para afilar a nuestras plumas.

    Os remito a las páginas que consulté yo antes de lanzarme al vacío:


3 comentarios:

  1. Qué barbaridad Pepe!! Menuda tesis doctoral nos acabas de dar sobre el tema de afilar plumas!
    Es genial y muy bien descrito. Fantástico!!
    Pero lo estoy viendo como herramienta para profesionales de la escritura y dibujantes. En mi caso, si una pluma no me va bien, compro otra. Por eso las compro baratas. Las caras no suelo utilizarlas para dibujar y hoy tampoco para escribir. En mis años de laboro, siempre utilicé pluma estilográfica, pero hoy... casi solo el ordenador, salvo para dibujar, pero con plumas mediocres.
    La lección que nos acabas de dar la encuentro magistral y es de agradecer ese esfuerzo. Quizás, si algún día hurgando en tiendas de bellas artes encuentro la piedra de Arkansas, la compre y experimentaré con alguna de esas plumas que he desechado. Quizás consiga salvar alguna!!
    Gracias por tu lección.
    Un abrazo

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  2. Es que soy un catacaldos. Además de miles de plumillas, tengo dos docenas de estilográficas (en uso). En una época más próspera que la actual, al menos para mi, compré por internet en Arkansas el lote de piedras que se ve en el artículo. La verdad es que la negra me la enviaron como regalo pues, como explico, es muy similar en dureza y suavidad a la hard black.
    Antes de eso, tenía una barrita de translucent Arkansas triangular que me ragaló un hombre muy mayor, amigo entrañable, Edilberto, que nos arreglaba cámaras de fotos, amplificadores y lo que hjiciera falta. Me enseñó un poco cómo utilizarlas. Además me regaló una regla de cálculo y una caja maravillosa de lapiceros Polichromos que deben tener 75 años.
    En unos lotes de 3 Rotring Art Pen que se vendían en una caja, se incluía una pequeña piedra de Arkansas. No sé si seguirán vendiéndose así. Por cierto, si no has probado esas plumas, deberías hacerlo. Es de lo más suave y fiable que conozco y no se seca la tinta.
    Un abrazo.

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  3. Magnífica recomendación. La probé con una pluma que "rascaba" y ha quedado fenomenal. Gracias

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